El pimiento (Capsicum annuum) es uno de los cultivos más agradecidos del huerto de verano y, a la vez, uno de los que más gente siembra tarde. Es un cultivo largo: desde que la semilla germina hasta que se recoge el primer pimiento verde pasan entre cuatro y cinco meses, y si se busca el pimiento rojo maduro hay que sumar tres o cuatro semanas más. Esa duración es la que manda sobre el calendario, y equivocarse por tres semanas en febrero significa quedarse sin cosecha en octubre.

Cuándo sembrar: el calendario real, no el del sobre

La fecha de siembra depende de dos cosas: la temperatura mínima que exige la semilla para germinar y la fecha de la última helada de tu zona. El pimiento necesita el suelo o el sustrato entre 22 y 28 °C para germinar bien. Por debajo de 18 °C la germinación se vuelve errática y lentísima; por debajo de 15 °C, sencillamente no germina y la semilla acaba pudriéndose. Esto explica por qué tanta gente da por muertas semillas que estaban perfectamente vivas.

La planta joven, además, no tolera el frío. Por debajo de 10 °C se para en seco, y una helada la mata. Por eso el pimiento se siembra siempre en semillero protegido y se trasplanta al huerto cuando ya no hay riesgo de heladas y las mínimas nocturnas superan los 12-13 °C de forma estable.

Traducido al mapa peninsular:

En el litoral mediterráneo y el sur (Almería, Murcia, Alicante, Valencia, costa andaluza, Canarias), la siembra en semillero se hace de enero a mediados de febrero, y el trasplante entre finales de marzo y mediados de abril. En Canarias el ciclo se puede adelantar aún más y en las zonas más cálidas incluso mantener plantas de un año para otro.

En el interior peninsular (ambas mesetas, valle del Ebro, Extremadura interior), el semillero va de mediados de febrero a mediados de marzo, con trasplante a partir del 10-15 de mayo. Los famosos "santos de hielo" de mediados de mayo no son superstición: en Castilla y en el Ebro hay heladas tardías reales en la primera quincena del mes con cierta frecuencia.

En el norte húmedo (Galicia, cornisa cantábrica) y en zonas de montaña, siembra en marzo y trasplanta a finales de mayo o principios de junio. Aquí el problema no es la helada tardía sino la falta de calor acumulado, y conviene elegir variedades de ciclo corto o cultivar bajo túnel.

Un cálculo que funciona en cualquier sitio: localiza la fecha media de última helada de tu municipio y resta entre 8 y 10 semanas. Ese es tu día de siembra en semillero. La planta necesita ese tiempo para alcanzar los 12-15 cm y las seis u ocho hojas verdaderas con que debe llegar al trasplante.

Semillas de pimiento preparadas para la siembra

Cómo sembrar en semillero paso a paso

Usa bandejas de alveolo de al menos 4-5 cm de lado y unos 6 cm de profundidad, o macetas pequeñas individuales. Los alveolos diminutos de 2 cm obligan a trasplantar demasiado pronto y estresan la planta. Rellena con un sustrato específico de semillero: fino, esponjoso y pobre en nutrientes. Un sustrato universal muy fertilizado no es lo ideal, porque el exceso de sales dificulta la germinación; si es lo único que tienes, mézclalo a partes iguales con fibra de coco o perlita.

Coloca dos semillas por alveolo a un centímetro escaso de profundidad. Enterrarlas más es el segundo error más común: la semilla es pequeña y no tiene reservas para emerger desde tres centímetros. Cubre con una capa fina de sustrato tamizado y presiona ligeramente para que haya contacto entre semilla y sustrato.

Riega por inmersión, poniendo la bandeja en una cubeta con dos dedos de agua hasta que la superficie se oscurezca por capilaridad. Así no se desentierran las semillas ni se compacta la superficie. A partir de ahí, mantén la humedad constante pero sin encharcar: el sustrato debe estar como una esponja escurrida.

El punto crítico es el calor de fondo. Coloca la bandeja en el sitio más cálido y estable que tengas: un invernadero, una galería orientada al sur, o dentro de casa cerca de un radiador o encima de la nevera. Una manta térmica de semillero a 25 °C es la inversión que más acelera este cultivo. Cubrir la bandeja con una tapa transparente o una bolsa mantiene la humedad, pero hay que ventilarla unos minutos a diario para evitar hongos.

La emergencia tarda entre 10 y 21 días, y a veces más. Es normal y desconcierta a quien viene del calabacín o el rabanito, que nacen en cuatro días. No des el semillero por perdido antes de tres semanas.

En cuanto asome la primera plántula, retira la cubierta y pasa la bandeja al lugar más luminoso que tengas. Este es el momento donde se arruinan más semilleros: con calor y poca luz, las plántulas se ahílan, es decir, estiran el tallo desesperadamente buscando luz y quedan finas, endebles y condenadas. Una vez nacidas, el pimiento vive bien a 20-22 °C de día y 16-18 °C de noche, siempre que tenga luz abundante.

Cuando aparezcan las dos primeras hojas verdaderas —las que salen después de los cotiledones— aclara dejando la plántula más vigorosa de cada alveolo. No la arranques: córtala a ras de sustrato con tijeras, para no dañar las raíces de la que se queda. Si las plantas se quedan pequeñas en el alveolo antes de que llegue la fecha de trasplante, pásalas a una maceta de 9-10 cm.

Del semillero al huerto: el trasplante

Una semana o diez días antes de plantar hay que endurecer las plantas. Sácalas al exterior unas horas al día, empezando en un sitio protegido y a la sombra, y alarga la exposición progresivamente. Sin este paso, el sol directo y el viento queman las hojas tiernas de una planta criada en interior en cuestión de un día o dos. Reduce también algo el riego durante ese periodo.

Prepara el terreno con antelación. El pimiento quiere un suelo suelto, profundo, con buen drenaje y rico en materia orgánica: incorpora 3-4 kg/m² de compost o estiércol bien curado dos o tres semanas antes. Su pH ideal está entre 6 y 7. Y respeta la rotación: no lo plantes donde el año anterior hubo tomate, berenjena o patata, porque comparten familia y patógenos del suelo. Tres o cuatro años de intervalo entre solanáceas es lo correcto.

El marco de plantación razonable es de 40-45 cm entre plantas y 60-70 cm entre líneas. Cabe apretar algo más en variedades pequeñas de picante, pero apretar los pimientos de carne gruesa solo trae oídio y frutos pequeños.

Trasplanta al atardecer o en un día nublado, nunca a pleno sol de mediodía. Haz un hoyo algo mayor que el cepellón, saca la planta con toda la tierra adherida y —a diferencia del tomate— plántala a la misma profundidad a la que estaba. El pimiento no emite raíces adventicias por el tallo como el tomate; enterrar el cuello solo favorece que se pudra. Riega abundantemente justo después para asentar la tierra alrededor de las raíces y elimina las bolsas de aire.

Flor blanca de una planta de pimiento

Sembrar pimientos en maceta

El pimiento se da muy bien en contenedor, con una condición: volumen suficiente. Menos de 12 litros por planta da plantas raquíticas y frutos escasos. Para pimiento italiano o de carne gruesa, cuenta con 15-20 litros por planta; para variedades de picante o pimientos pequeños tipo padrón, 10-12 litros bastan.

Usa un sustrato universal de calidad mezclado con un 20-30% de perlita o fibra de coco para asegurar drenaje, y comprueba que la maceta tiene agujeros generosos. En terraza el riego será casi diario en julio y agosto, y ahí aparece el problema clásico del cultivo en maceta: el riego irregular. Alternar sequía y encharcamiento produce podredumbre apical, esa mancha oscura y hundida en la punta del fruto que mucha gente atribuye a falta de calcio y trata echando cáscara de huevo. El calcio suele estar presente; lo que falla es el transporte del agua que lo lleva hasta el fruto. La solución es regar de forma constante y acolchar la superficie de la maceta.

Al ser un volumen limitado, en maceta hay que fertilizar. A partir de que aparezcan las primeras flores, un abono líquido rico en potasio cada diez o quince días mantiene la producción.

Cuidados durante el cultivo

La planta forma una primera bifurcación de la que nace una flor central, llamada tradicionalmente flor de la cruz. Muchos hortelanos la eliminan, y con razón: retirarla retrasa unos días la primera cosecha pero fuerza a la planta a ramificar y a producir bastante más a lo largo del ciclo. Elimina también los brotes que salgan por debajo de esa primera bifurcación.

Las variedades de porte alto necesitan tutor. El pimiento tiene ramas frágiles que se quiebran con facilidad cuando cargan fruto, sobre todo si sopla viento. Una caña por planta y un par de ataduras flojas evitan el disgusto.

Riego: constante y al pie, nunca mojando el follaje. Dos o tres riegos generosos por semana en suelo con acolchado suelen bastar; a diario en maceta durante el pico del verano. El acolchado de paja mantiene la humedad y la temperatura del suelo estables, y en clima mediterráneo marca una diferencia notable.

Un detalle que sorprende: por encima de 35 °C el polen del pimiento pierde viabilidad y las flores caen sin cuajar. Si en julio la planta está sana pero no ata frutos, casi siempre es esto y no una carencia. Una malla de sombreo del 30-40% durante las horas centrales en las zonas más calurosas resuelve buena parte del problema, y la producción se recupera sola cuando bajan las temperaturas a finales de agosto.

Recolección

Los pimientos se pueden recoger verdes, cuando han alcanzado su tamaño y la piel está brillante y firme, o dejarlos madurar en la planta hasta que viran a rojo, amarillo o naranja según variedad. El pimiento maduro es más dulce y multiplica su contenido en vitamina C y carotenos, pero tarda tres o cuatro semanas más y, mientras está en la mata, frena la formación de frutos nuevos.

Corta siempre con tijera dejando un trozo de pedúnculo. Tirando del fruto se desgarra la rama con demasiada facilidad. Recolectar con regularidad estimula a la planta a seguir floreciendo: si dejas todos los frutos madurar a la vez, la producción se detiene.

Con siembra de febrero y trasplante de mayo, la cosecha va de julio hasta las primeras heladas de otoño, normalmente octubre o noviembre según la zona.

En resumen

El pimiento se siembra en semillero protegido de enero a marzo según la zona, contando entre ocho y diez semanas hacia atrás desde la última helada. Necesita 22-28 °C para germinar, tarda entre diez días y tres semanas en nacer y exige mucha luz nada más emerger para no ahilarse. Se trasplanta con seis u ocho hojas verdaderas, previo endurecimiento, a la misma profundidad a la que estaba y con 40 cm entre plantas. En maceta necesita al menos 15 litros y riego muy regular. Las flores que caen en pleno julio no son una carencia: son los 35 °C. Y la cosecha se prolonga más si recoges con frecuencia en lugar de dejar que todo madure a la vez.


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