Lo que arruina una cosecha de guisantes es el calor, no el frío. Esa es la clave que ordena todo el calendario de siembra y la que explica por qué quien siembra en abril, pensando que ya ha pasado el peligro, acaba recogiendo cuatro vainas raquíticas cubiertas de oídio. El Pisum sativum es un cultivo de estación fresca y necesita haber terminado de llenar sus vainas antes de que el termómetro se instale por encima de los 25 ºC.
Las fechas, según dónde vivas
Zonas de invierno suave: siembra de otoño. En el litoral mediterráneo, Andalucía, Extremadura, Canarias y la franja atlántica sin heladas fuertes, la siembra buena es de octubre a noviembre, e incluso hasta diciembre. La planta vegeta despacio durante el invierno, forma una mata robusta y empieza a florecer en febrero o marzo. Se recolecta de marzo a mayo, con la planta trabajando en su rango térmico ideal. Es, con diferencia, la siembra más productiva, y es la que tradicionalmente se usa para el tirabeque.
Interior y zonas frías: siembra de final de invierno. En las dos mesetas, el valle del Ebro y el interior norte, sembrar en octubre expone la planta a heladas de -8 ºC o peores. Ahí se siembra de febrero a marzo, en cuanto el suelo se pueda trabajar y supere los 5-7 ºC. La recolección cae entre mayo y junio, justo antes del calor.
Montaña y norte húmedo. Con primaveras frescas y veranos suaves, la ventana se alarga hasta abril, y en zonas de alta montaña incluso mayo, porque el calor límite no llega hasta bien entrado julio.
La regla práctica es contar hacia atrás: desde la siembra hasta la primera recolección pasan entre 80 y 110 días según variedad y temperatura. Averigua cuándo suele llegar el primer golpe de calor sostenido en tu zona y resta ese tiempo. Lo que salga es tu fecha límite de siembra.
Cuánto frío aguantan de verdad
El guisante en estado vegetativo, con tres o cuatro hojas y bien enraizado, soporta sin problema heladas de -4 ºC a -6 ºC. Algunas variedades rústicas de siembra otoñal aguantan algo más si el frío llega de forma gradual. Lo que no aguanta es la helada sobre planta en flor o con vaina cuajada: eso se pierde entero.
De ahí que en siembra otoñal interese que la planta llegue al invierno pequeña, no adelantada. Sembrar demasiado pronto en septiembre hace que la mata llegue a diciembre grande y en floración, justo cuando peor le viene.
Qué necesitan para producir
Suelo. Suelto, con materia orgánica ya descompuesta y buen drenaje. pH entre 6 y 7,5; en suelo ácido el guisante amarillea y la nodulación falla, así que en el norte húmedo suele compensar una enmienda caliza. En suelo encharcado la semilla se pudre antes de nacer, sobre todo en las siembras frías.
Nada de nitrógeno. Como toda leguminosa, el guisante fija nitrógeno atmosférico gracias a Rhizobium leguminosarum bv. viciae en los nódulos de sus raíces. Abonar con nitrógeno da una mata enorme, verde oscura y estéril: mucha hoja, pocas flores y retraso en la cosecha. Si acaso, potasio y fósforo. El estiércol se aporta al cultivo anterior, nunca fresco al guisante.
Sol. Pleno sol en las siembras de invierno; en la siembra tardía, algo de sombra a mediodía en junio alarga la producción unas semanas.
Agua. Riego moderado y constante, sin encharcar. Los dos momentos críticos son la floración y el llenado de la vaina: si le falta agua ahí, las vainas quedan medio vacías. Riega siempre a pie de planta, nunca por aspersión: mojar el follaje es invitar al oídio.
Cómo se siembran
Siembra directa. El guisante tiene raíz pivotante y se resiente del trasplante. Se puede hacer semillero en cepellones grandes o en rollos de cartón, y a veces se hace para adelantar en zonas frías o para esquivar a los pájaros, pero la siembra directa en el bancal da plantas mejores.
Profundidad: 3-4 cm. En suelo arenoso o seco, hasta 5 cm.
Marco: depende del porte. Las variedades enanas (40-60 cm, sin tutor o con ramitas de apoyo) van a 5-8 cm entre semillas y 40-50 cm entre líneas. Las de enrame (1,5-2 m) se siembran en líneas dobles separadas 20-25 cm, con el emparrado en medio y 70-80 cm hasta la línea doble siguiente.
Nascencia: de 7 a 15 días. Con suelo a 5 ºC puede tardar tres semanas y el riesgo de podredumbre es alto; con suelo entre 12 y 18 ºC, una semana escasa.
Tutorado. Móntalo antes de sembrar o cuando las plantas midan 10 cm, no después. Los zarcillos buscan apoyo desde muy pronto y una mata caída sobre el suelo se enferma. Malla, cañas cruzadas o ramas secas de poda sirven igual.
Siembra escalonada. El guisante se recolecta en un plazo corto, así que sembrar cada 15-20 días una tanda pequeña estira la cosecha durante semanas en lugar de concentrarla en diez días.
Tipos: no todos son lo mismo
De desgranar. El clásico. Se abre la vaina, que es correosa, y se come el grano. Se recoge cuando los granos se marcan en la vaina pero esta sigue verde y turgente.
Tirabeque (Pisum sativum var. macrocarpum). Vaina plana y sin la película interna dura, se come entera cuando el grano apenas se insinúa. Es más rústico y de siembra otoñal en el sur, con matas que pasan de los dos metros.
Guisante mollar o snap. Vaina carnosa y redondeada que se come entera con el grano ya formado. Menos conocido aquí y muy agradecido en huerto pequeño.
Plagas y enfermedades habituales
Oídio (Erysiphe pisi). Polvo blanco en hojas y vainas, casi inevitable en cuanto suben las temperaturas y hay saltos térmicos entre día y noche. Es la razón última por la que el guisante no se puede sembrar tarde. Airear, no mojar la hoja y elegir variedades resistentes son las medidas útiles; el azufre en polvo funciona de forma preventiva, pero no por encima de 28 ºC.
Sitona (Sitona lineatus). Deja muescas semicirculares muy características en el borde de las hojas jóvenes. El daño visible es cosmético; el problema son sus larvas, que se comen los nódulos radiculares. Suele afectar sobre todo a plantas pequeñas y frías.
Pulgón verde del guisante (Acyrthosiphon pisum). Aparece con el calor en los brotes tiernos y transmite virosis. Jabón potásico en cuanto se detecta la primera colonia.
Gorgojo (Bruchus pisorum). Pone huevos en la vaina y la larva se desarrolla dentro del grano. Se nota al guardar la semilla: agujeritos redondos perfectos. Congelar la simiente 72 horas antes de almacenarla lo resuelve.
Pájaros. Los gorriones arrancan los cotiledones recién emergidos. Una malla los primeros quince días evita perder toda la línea.
Recolección y qué hacer después
Recoge a menudo y en el momento justo. El azúcar del guisante empieza a convertirse en almidón desde el instante en que se corta la vaina, y en la planta ocurre lo mismo si se deja pasar unos días: el grano se vuelve harinoso y pierde el dulzor. Cosecha cada dos o tres días, empezando por las vainas de abajo, que son las que primero maduran.
Recolectar con frecuencia además estimula la floración. Si dejas madurar vainas en la planta, esta interpreta que ya ha cumplido su ciclo y deja de producir.
Cuando termine la cosecha, corta la mata a ras de suelo y deja las raíces enterradas. Los nódulos liberan el nitrógeno fijado a medida que se descomponen, y el cultivo siguiente lo aprovecha. Tras el guisante entran muy bien las brásicas, los puerros o el maíz dulce.
Creencias que conviene revisar
«Hay que ponerlos en remojo la noche antes». Con suelo templado no pasa nada y adelanta un par de días la nascencia. Con suelo frío y húmedo, que es la situación normal en febrero, la semilla hinchada se pudre con facilidad. En siembras de invierno, siembra en seco.
«Cuanto más abono, más guisantes». Al revés. El exceso de nitrógeno es la causa más común de matas espectaculares sin vainas.
«Se pueden sembrar en primavera como cualquier hortaliza». En el interior peninsular, sembrar en abril significa florecer en junio con 30 ºC. Por encima de 25-27 ºC el polen pierde viabilidad y las flores caen sin cuajar. No es un fallo de riego ni de abonado: es una limitación fisiológica de la especie.
«Necesitan mucho riego porque son de vaina». Necesitan riego regular, que no es lo mismo. Encharcados se pudren, y con follaje mojado a diario cogen oídio antes de tiempo.
En resumen
Los guisantes se siembran de octubre a diciembre donde el invierno es suave y de febrero a marzo en el interior y las zonas frías, siempre calculando que la cosecha caiga antes del calor de finales de primavera. Siembra directa a 3-4 cm, sin nitrógeno, con tutor puesto desde el principio y riego regular pero sin mojar la hoja. Aguantan hasta -4 o -6 ºC en verde, pero no toleran ni heladas en flor ni temperaturas sostenidas por encima de 25 ºC. Recolecta cada dos o tres días para mantener la planta produciendo y deja las raíces en el suelo al arrancar el cultivo.