La remolacha de mesa (Beta vulgaris) es un cultivo rápido, resistente y muy poco problemático, ideal para quien empieza. Aun así, casi todo el mundo comete el mismo fallo al sembrarla, y no es por descuido: es porque la semilla de la remolacha no funciona como las demás y nadie lo advierte en el sobre.

Remolachas creciendo en el huerto

Lo que parece una semilla son varias

Esas bolitas rugosas y corchosas de color marrón que vienen en el sobre no son semillas individuales. Son glomérulos: frutos secos agrupados que contienen entre dos y cinco semillas verdaderas cada uno.

De ahí que, cuando siembras una bolita, emerjan tres o cuatro plántulas juntas. Mucha gente lo interpreta como buena señal y las deja crecer; el resultado son raíces pequeñas, apretadas y deformes, porque tres remolachas no caben en el hueco de una. El aclareo no es opcional en este cultivo, es parte de la siembra.

Existen variedades monogermen, como 'Moneta', que llevan una sola semilla por glomérulo y evitan el problema. Si las encuentras, ahorran bastante trabajo. Las clásicas —'Detroit', 'Egipcia plana', 'Chioggia' con sus anillos concéntricos, 'Crapaudine'— son casi todas multigermen.

El pericarpo, además, es duro y contiene sustancias que frenan la germinación. Ponerlo en remojo 12 o 24 horas en agua templada, cambiando el agua una vez, mejora la nascencia y la adelanta varios días.

Cuándo sembrar y una trampa del calendario

La remolacha germina entre 10 y 25 °C, con el óptimo alrededor de 15-20 °C. Emerge en una o dos semanas.

En España hay dos ventanas principales. La de primavera, de febrero-marzo en el sur a abril-mayo en el interior y el norte, para cosechar en verano. Y la de final de verano, de agosto a septiembre, para cosechar en otoño; esta segunda suele dar remolachas más dulces y de mejor textura, porque el bulbo engorda con temperaturas suaves.

Aquí conviene una advertencia que casi nunca aparece en las guías: sembrar demasiado pronto en primavera provoca que la planta se suba a flor. La remolacha es bienal, y si la plántula joven pasa un periodo prolongado por debajo de unos 10 °C, interpreta que ha pasado el invierno y emite un tallo floral en lugar de engordar la raíz. Esa remolacha ya no sirve. Es mejor esperar a que el suelo esté templado o sembrar bajo túnel.

Preparar el suelo

La raíz necesita bajar sin obstáculos, así que quiere un suelo suelto, mullido y sin piedras hasta unos 25-30 cm. Prefiere terrenos neutros o ligeramente calizos, entre 6,5 y 7,5, y en suelos ácidos crece mal. Aguanta bien cierta salinidad, algo poco frecuente entre las hortalizas.

Una regla importante: nada de estiércol fresco. La materia orgánica sin descomponer provoca raíces bifurcadas, con pelos y formas grotescas. Lo ideal es sembrar remolacha detrás de un cultivo que se abonó bien el año anterior, o aportar compost muy maduro semanas antes.

Si alguna vez cortas una remolacha y encuentras el interior negro y corchoso —el llamado corazón negro— no es un hongo: es carencia de boro, habitual en suelos arenosos y alcalinos. Se corrige con materia orgánica y, si persiste, con boro en dosis pequeñas, porque en exceso es tóxico.

Cómo se siembra: en semillero o directo

Siembra directa, que es la recomendable. Traza surquillos de 1,5-2 cm de profundidad separados 25-30 cm. Coloca un glomérulo cada 4-5 cm, cubre con tierra fina, aprieta ligeramente y riega con lluvia suave. Mantén la superficie húmeda hasta la emergencia: si se forma costra, las plántulas no la atraviesan.

Cuando tengan dos o tres hojas verdaderas, haz el aclareo: deja una sola planta cada 8-10 cm. En lugar de arrancar las sobrantes —removerías la raíz de la que se queda—, córtalas a ras con tijeras. Se comen en ensalada, no las tires.

Siembra en semillero. A diferencia de la zanahoria, la remolacha sí admite trasplante si se hace muy joven y con el cepellón intacto, algo útil para adelantar la temporada. Usa alvéolos profundos, un glomérulo por celda, aclara a una plántula y trasplanta con tres o cuatro hojas, dejando el cuello a ras de suelo. Si la raíz llega a enrollarse en el alvéolo, tendrás remolachas deformes.

Remolacha recién recogida de la huerta

Riego y cuidados

La clave está en la regularidad. Un crecimiento con parones y acelerones produce raíces leñosas, agrietadas y con anillos blancos duros. Riega de forma constante y moderada, sin encharcar, y acolcha con paja o restos de siega para estabilizar la humedad.

No necesita apenas abonado adicional si el suelo tiene fondo de fertilidad. Un exceso de nitrógeno da hojas magníficas y raíces mediocres.

En cuanto a plagas, la pulguilla perfora las hojas jóvenes con agujeritos redondos y molesta en la nascencia; una malla antiinsectos las primeras semanas la neutraliza. El minador (Pegomya betae) hace galerías anchas y translúcidas: se retiran las hojas afectadas a mano. La cercospora (Cercospora beticola) produce manchas redondas de centro claro y borde rojizo en veranos húmedos: airea el cultivo y no mojes el follaje.

Cosecha y conservación

Según variedad y época, la remolacha está lista entre los 60 y los 100 días desde la siembra. El punto óptimo es cuando la raíz alcanza 5-8 cm de diámetro, del tamaño de una pelota de tenis pequeña. Dejarla crecer más no compensa: gana tamaño pero se vuelve fibrosa y pierde dulzor. Es otro error común, el de esperar a que sean grandes.

Se arranca tirando de las hojas con el suelo húmedo, o levantando con horca si el terreno está duro. Después, no cortes las hojas al ras: retuércelas o córtalas dejando 2-3 cm de peciolo. Si cortas pegado a la raíz o le rebanas la raicilla inferior, la remolacha "sangra" al cocerla y pierde color y sabor.

Para conservar, retira la tierra en seco y guárdalas en una caja con arena ligeramente húmeda, en lugar fresco y oscuro entre 0 y 4 °C: aguantan meses. Las hojas son comestibles y se preparan igual que las acelgas, que además son la misma especie botánica.

En resumen

Recuerda que cada "semilla" de remolacha es un glomérulo con varias semillas dentro: remójalas antes de sembrar y cuenta con aclarar a una planta cada 8-10 cm. Siembra a 1,5-2 cm de profundidad, en líneas a 25-30 cm, en primavera o a finales de verano, evitando el frío para que no se suba a flor. Prepara un suelo mullido, sin piedras y sin estiércol fresco, riega con regularidad y cosecha con 5-8 cm de raíz, dejando un trozo de peciolo al cortar las hojas.


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