Una penca cortada en marzo, dejada secar a la sombra dos semanas y clavada un palmo en tierra arenosa echa raíces sola, sin hormonas, sin invernadero y sin que la riegues. Ese es todo el misterio del cultivo del nopal, y explica por qué la chumbera se ha naturalizado en medio litoral mediterráneo español. El nopal de verdura —las pencas tiernas que se comen en ensalada, a la plancha o guisadas— es la misma planta que da los higos chumbos: Opuntia ficus-indica, un cactus de la familia Cactaceae originario de México y llegado a la península en el siglo XVI.

Cultivarlo para comer cambia la forma de manejarlo. No buscas una planta grande y leñosa que produzca fruta en septiembre, sino brotes nuevos, tiernos y continuos durante toda la temporada cálida. Eso implica plantar más denso, abonar más, regar algo —sí, regar un cactus— y cortar sin miedo.

Plantación de nopales con pencas jóvenes

Varias especies del género Opuntia figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, con restricciones que varían según el territorio y que son especialmente estrictas en Canarias y Baleares. Antes de plantar una chumbera en el suelo conviene consultar la normativa de tu comunidad autónoma, sobre todo si vives cerca de espacios naturales protegidos. En una maceta del patio o del huerto urbano el problema no se plantea; en una parcela rústica del sureste, sí puede plantearse.

En cuanto al clima, el nopal se encuentra a gusto en toda la mitad sur peninsular, en el litoral mediterráneo, en el valle del Ebro y en Extremadura. Aguanta bien hasta unos -5 ºC si el suelo está seco, y algún ejemplar establecido soporta puntas algo más bajas. Lo que no perdona es el frío húmedo: una helada de -3 ºC con el sustrato encharcado revienta los tejidos y la penca se vuelve una masa blanda que huele mal. En la meseta norte o en zonas de interior con inviernos lluviosos, cultívalo en maceta y resguárdalo bajo un alero, o plántalo al pie de un muro orientado al sur con drenaje muy exagerado.

Cultivo de nopales por esquejes

Es el método real de multiplicación, el que usan las plantaciones comerciales y el que debes usar tú. Una penca enraizada produce nopalitos de corte en el primer o segundo año; una planta de semilla tarda tres o cuatro.

Elige la penca. Corta un cladodio maduro, de un año o dos, de una planta sana y productiva. Los cladodios de un año son los que mejor combinan reservas y capacidad de brotación: los muy jóvenes se deshidratan, los muy viejos y leñosos brotan tarde y mal. Corta limpio por la articulación con un cuchillo desinfectado, sin desgarrar. Un tamaño razonable son 25-35 cm de largo.

Cicatriza el corte. Este paso no es opcional y es donde se pierden la mayoría de los esquejes. Deja la penca de pie, a la sombra, en un sitio ventilado, entre 7 y 15 días, hasta que la herida forme una costra seca y corchosa. Si la plantas recién cortada, la humedad del suelo entra directamente por el tejido abierto y el esqueje se pudre desde la base.

Plántala. Entierra solo un tercio de la penca, entre 8 y 12 cm. Más profundidad no da más raíces, da más superficie expuesta a la podredumbre. Colócala de canto, con las caras planas mirando a levante y a poniente: así recibe el sol suave de la mañana y el de la tarde en toda la superficie, y al mediodía el sol de agosto le pega solo en el borde. Una penca plantada con la cara ancha al sur se quema y se decolora el primer verano.

Y no la riegues. Nada de agua durante las dos o tres primeras semanas. Las raíces nacen de las areolas en contacto con el suelo y salen buscando humedad; si se la das antes de que existan, lo único que consigues es que el tejido enterrado se ablande. Pasado ese tiempo, un riego ligero y a partir de ahí espaciado.

Época. De marzo a mayo, cuando el suelo pasa de 15 ºC. En Andalucía y Levante también funciona bien a principios de otoño, en septiembre, con el suelo todavía caliente y por delante unas semanas templadas para enraizar.

Marco de plantación. Si buscas nopalitos de verdura, planta denso: 1 m entre líneas y 40-60 cm dentro de la línea, o incluso más apretado en una era pequeña. La densidad favorece pencas más tiernas y facilita el corte. Si lo que quieres es fruta, deja 3 x 3 m y olvídate de la producción de hoja.

Cultivo de nopales en semilla

Se puede, es entretenido y no sirve para producir. Conviene decirlo claro porque circula la idea de que sembrar higos chumbos es una alternativa equivalente al esqueje, y no lo es: la semilla de Opuntia germina de forma irregular, la plántula crece con una lentitud desesperante y, al ser un cruce, no reproduce el cultivar de la planta madre. De una chumbera sin espinas pueden salir hijos bien armados de púas.

Si aun así quieres probar, el procedimiento es este:

Extrae las semillas de un higo chumbo bien maduro —agosto o septiembre—, lávalas frotándolas en un colador hasta quitar todo resto de pulpa, que fermenta y enmohece, y déjalas secar sobre papel un par de días. Siembra en primavera, con temperaturas de 20-25 ºC, en un semillero con sustrato muy mineral: arena de sílice lavada, o una mezcla de arena gruesa y turba a partes iguales. Cubre apenas, un par de milímetros, riega por capilaridad desde abajo y mantén el semillero con humedad constante pero sin charco, a media sombra. Un remojo de 24 horas en agua templada antes de sembrar mejora algo la nascencia, porque la cubierta de la semilla es dura y muy impermeable.

La germinación es escalonada y puede alargarse de dos semanas a varios meses; que a los veinte días no haya nacido nada no significa que la siembra haya fallado. Las plántulas aparecen como bolitas verdes con dos cotiledones y tardan meses en emitir el primer cladodio reconocible. Trasplanta a maceta individual cuando midan 3-4 cm y ten paciencia. En resumen: siembra por curiosidad o para seleccionar variedades; para comer nopalitos el año que viene, planta pencas.

Suelo, riego y abonado

El suelo ideal es franco-arenoso, pedregoso, con pH entre 6 y 8,5, y sobre todo drenante. El nopal tolera suelos pobres y calizos sin problema; lo que no tolera es el encharcamiento ni las arcillas compactas. En terreno pesado, plántalo en caballón o en un montículo de 30 cm para que el agua nunca se quede en el cuello.

En maceta, usa un tiesto de barro de 30-40 cm de diámetro con agujeros amplios y una mezcla de al menos 60 % de material mineral —arena gruesa, pómez, picón, grava fina— con el resto de compost maduro. Los sustratos universales de saco, solos, retienen demasiado.

El riego es donde más gente se equivoca, y en las dos direcciones. Una chumbera plantada para dar higos chumbos en Almería no necesita riego ninguno una vez establecida. Pero un cultivo de nopal de verdura sí agradece agua: las pencas tiernas son en un 90 % agua, y sin riego salen pequeñas, fibrosas y correosas. Con un riego moderado cada 15-20 días de mayo a septiembre la diferencia en calidad del brote es evidente. Riega al atardecer: el nopal, como todas las crasas de metabolismo CAM, abre sus estomas de noche.

Para abonar, lo mejor es estiércol muy hecho o compost esparcido en superficie al final del invierno, del orden de 2-3 kg por metro cuadrado. El nitrógeno es el nutriente que dispara la emisión de cladodios, pero pasarse tiene coste: pencas acuosas, blandas, con mala conservación y mucho más apetecibles para las cochinillas. Un aporte de potasio en verano compensa y endurece los tejidos.

Cultivo de nopales al aire libre

La cochinilla del carmín, el problema serio en España

Desde 2007 la Dactylopius opuntiae, la cochinilla del carmín silvestre, ha arrasado chumberas en Murcia, Alicante, Almería, Málaga y buena parte de Andalucía. No es una plaga menor: mata la planta. Si vas a cultivar nopal en el sureste peninsular, tienes que contar con ella.

Se reconoce por unas masas algodonosas blancas pegadas a las areolas y a las caras de las pencas, bajo las cuales hay un insecto rojo oscuro que tiñe los dedos de carmín al aplastarlo. La penca amarillea, se ablanda y acaba desprendiéndose.

Qué funciona, en orden: revisar la plantación cada pocas semanas y cortar y retirar las pencas afectadas metiéndolas en una bolsa cerrada, nunca al montón de compost ni tiradas al lado; lavados a presión con manguera para desprender las colonias jóvenes; y tratamientos con jabón potásico al 1-2 % o aceite de parafina en verano, repetidos cada 10-14 días, mojando bien las caras internas y las axilas, que es donde se refugian. Se ha ensayado también el control biológico con la mariquita depredadora Hyperaspis trifurcata, con resultados desiguales. Conviene no confundir esta plaga con Dactylopius coccus, la cochinilla que se cría deliberadamente en Canarias para obtener colorante.

El otro problema habitual son las podredumbres blandas de base, casi siempre consecuencia de un riego excesivo o de un suelo que no drena. No hay tratamiento: se corta por encima de la zona afectada, se deja cicatrizar y se replanta el trozo sano.

Recolección de nopalitos

Los cladodios se cortan tiernos, cuando miden 15-20 cm y no han cumplido un mes. Pasado ese punto empiezan a lignificar, las espinas se endurecen y la penca deja de servir para la cocina. Corta con cuchillo por la unión, dejando un pequeño reborde en la penca madre para que rebrote, y hazlo por la mañana, cuando el tejido está turgente. Una planta bien manejada da varios cortes entre abril y octubre.

El peligro no son las espinas grandes, que se ven. Son los gloquidios: los pelillos diminutos y barbados que salen de las areolas, se clavan sin que te des cuenta y luego son casi imposibles de extraer. Guantes de cuero siempre. Para limpiarlos, raspa la superficie de la penca con el filo de un cuchillo, de la base a la punta, o frótala con un estropajo áspero bajo el grifo. Ojo: las variedades comerciales llamadas «sin espinas» —'Milpa Alta', 'Copena', 'Atlixco'— siguen teniendo gloquidios, solo carecen de espinas largas.

Ya en la cocina, el mucílago —la baba— se reduce cociendo los trozos en agua con sal y una pizca de bicarbonato y desechando esa agua, o directamente asando las pencas enteras a la plancha, que es la manera de que no aparezca.

De la fruta, apunta solo un truco: los higos chumbos se recogen al amanecer, con rocío, porque la humedad apelmaza los gloquidios y evita que salgan volando. Se giran, no se tiran.

En resumen

El nopal se multiplica por penca, no por semilla: se corta un cladodio de un año, se deja cicatrizar una o dos semanas a la sombra, se entierra un tercio de canto en suelo arenoso entre marzo y mayo y no se riega hasta pasadas dos o tres semanas. La semilla es un ejercicio de paciencia que además no reproduce la variedad. Para comer nopalitos, planta denso, abona con compost al final del invierno y riega moderadamente en verano; para fruta, espacia y olvídate del riego. Vigila el drenaje en invierno, revisa las pencas a menudo buscando cochinilla del carmín si estás en el sureste, corta los brotes antes de que cumplan el mes y no toques nada sin guantes.


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