Entre plantar una garra de espárrago y cortar el primer manojo decente pasan dos años enteros. Es el cultivo más lento del huerto doméstico y también uno de los más rentables a largo plazo: una esparraguera bien establecida produce entre quince y veinte años, y en algunas fincas de Navarra siguen dando después de veinticinco. Quien busca cosecha rápida se equivoca de planta; quien está dispuesto a esperar tiene, por el precio de unas garras, dos décadas de brotes en marzo.

Espárragos verdes recién cortados

Qué es realmente una esparraguera

El espárrago de huerto es Asparagus officinalis, una planta vivaz de la que comemos los turiones: los brotes tiernos que salen de la corona subterránea en primavera. Lo que hay bajo tierra es una estructura llamada garra o corona, un rizoma corto con yemas del que salen raíces carnosas gruesas, que son el almacén de reservas de la planta. Toda la lógica del cultivo gira en torno a ese almacén: si lo vacías cortando turiones sin parar, la esparraguera se agota y se muere.

Conviene aclarar de entrada una confusión muy extendida. El espárrago triguero silvestre, ese de tallo fino y sabor amargo que se recoge en los ribazos, es otra especie, Asparagus acutifolius, una mata espinosa mediterránea. Los "espárragos trigueros" que se venden en el supermercado y las semillas que se compran con ese nombre son, casi siempre, Asparagus officinalis cultivado en verde, sin aporcar. Verde y blanco no son variedades distintas: son el mismo espárrago con distinto manejo. El blanco es el turión que ha crecido enterrado bajo un caballón de tierra, sin ver la luz y por tanto sin clorofila. El verde es el mismo turión dejado crecer al aire.

Machos, hembras y por qué importa

Asparagus officinalis es dioica: hay pies macho y pies hembra. La diferencia es visible en verano, cuando la planta ha formado el ramaje plumoso; las hembras cuajan unas bayas rojas del tamaño de un guisante, y los machos no.

Para el hortelano, los machos son claramente mejores. Al no invertir energía en producir flores fértiles, bayas y semilla, dedican esas reservas a engordar la corona, y producen entre un 25 y un 40 % más de turiones. Además viven más años y no siembran el bancal de plántulas espontáneas, que salen de las bayas caídas y se convierten en malas hierbas difíciles de arrancar.

Por eso la mejora genética lleva décadas seleccionando híbridos todo macho. En España se cultivan mucho 'UC-157' (el estándar del verde en Granada y Extremadura), 'Grande', 'Placoseptic', 'Thielim' o las series americanas tipo 'Jersey'. Si compras garras de híbrido masculino, ese trabajo ya está hecho.

Si en cambio siembras de semilla convencional, te saldrá aproximadamente mitad y mitad, y tendrás que esperar al segundo verano para identificar las hembras por las bayas y sustituirlas. Es una razón práctica de peso para no partir de semilla.

Planta de espárragos con ramaje desarrollado

Garras o semilla

Garras de un año. Es lo recomendable. Se compran en invierno, con aspecto de pulpo seco: una corona con raíces largas y carnosas. Adelantan un año entero respecto a la semilla y permiten elegir híbrido masculino. Al comprarlas, busca raíces flexibles y turgentes, no quebradizas ni mohosas, y con varias yemas visibles en la corona. Descarta las garras de dos o tres años que a veces se venden como "más adelantadas": enraízan peor y no compensan.

Semilla. Solo tiene sentido si quieres una variedad concreta imposible de encontrar en garra, o si te sobra paciencia. Siembra en semillero en marzo-abril, con remojo previo de 48 horas, en macetas profundas. Germina lento, entre tres y seis semanas a 20-25 °C. Se cría un año entero y se planta como garra el invierno siguiente. La primera cosecha se va, entonces, al cuarto año.

El sitio: se elige una vez y para veinte años

Esta es la decisión que más pesa, porque no hay marcha atrás sin arrancar todo.

Sol directo, cuanto más mejor, y bien alejado de la sombra de árboles o de setos que además competirán por el agua.

Suelo profundo, suelto y muy bien drenado. El espárrago es enemigo del encharcamiento: las raíces carnosas se pudren con facilidad y por ahí entra la Fusarium, la enfermedad que liquida esparragueras domésticas enteras. Los suelos arenosos y franco-arenosos son ideales, y no es casualidad que las zonas esparragueras españolas estén sobre terrazas aluviales. En suelo arcilloso, planta obligatoriamente en bancal elevado de al menos 30 cm.

pH entre 6,5 y 7,5. Tolera bien el suelo ligeramente calizo, al contrario que muchas hortalizas, y también cierta salinidad.

Un apunte de rotación: no plantes donde haya habido esparraguera en los últimos ocho o diez años. El espárrago es autotóxico, libera compuestos que inhiben a sus propias plántulas, y además el terreno queda cargado de inóculo de Fusarium.

Cómo plantar las garras

La época es el final del invierno, de febrero a marzo en la mayor parte de España, cuando el suelo ya no está helado pero la planta sigue dormida. En el sur puede adelantarse a enero; en zonas frías, retrasarse a finales de marzo.

Prepara el terreno con antelación: cava a 40 cm de profundidad y quita hasta la última raíz de grama, juncia o correhuela. Es la única oportunidad que tendrás de hacer una limpieza a fondo, porque después no podrás remover el suelo sin dañar las coronas. Incorpora estiércol muy hecho o compost maduro, entre 4 y 6 kg por metro cuadrado, y algo de fósforo (harina de huesos o superfosfato), que es el elemento clave en el establecimiento radicular.

Después:

1. Abre una zanja de 25-30 cm de profundidad y unos 30 cm de ancho. Si haces varias, deja 1,5 m entre ellas: parece exagerado en febrero y se queda corto en agosto, cuando el ramaje alcance el metro y medio de alto.

2. Forma en el fondo un pequeño caballón longitudinal de tierra mullida.

3. Coloca las garras encima, a horcajadas, con la corona hacia arriba y las raíces extendidas por las laderas del caballón. Separación de 40 cm entre garras para verde, algo más, 50 cm, si piensas hacer blanco.

4. Cubre con solo 5-8 cm de tierra. No rellenes la zanja de golpe: es el error más repetido. Si entierras la corona 30 cm de una vez, los brotes se agotan antes de llegar a la luz y la garra puede no salir. Se va rellenando poco a poco a lo largo de la primavera y el verano, a medida que los brotes asoman, hasta nivelar la zanja en otoño.

5. Riega bien tras la plantación para asentar la tierra alrededor de las raíces.

Los tres primeros años

La disciplina de estos años determina si tendrás una esparraguera productiva o una planta raquítica.

Año 1. No se corta absolutamente nada. Todo lo que salga se deja crecer y convertirse en ese ramaje plumoso, que es una fábrica de reservas para la corona. Riego regular en verano, desherbado a mano constante.

Año 2. Tampoco se corta, o como mucho dos o tres turiones gruesos en plantas que hayan crecido muy bien. La tentación es fuerte y hay que resistirla: cada turión cortado ahora es producción restada durante quince años.

Año 3. Primera cosecha corta, de dos a tres semanas y solo de los turiones gruesos.

Año 4. Se puede cosechar unas seis semanas.

Año 5 en adelante. Campaña plena, de ocho a diez semanas, típicamente de finales de marzo a mediados o finales de junio según la zona.

Cortar bien

Los turiones verdes se cortan cuando miden 20-25 cm y la punta sigue cerrada y compacta. En cuanto las brácteas empiezan a abrirse y el turión se "espiga", la textura se vuelve fibrosa y ya no vale más que para crema.

Se corta con un cuchillo justo a nivel del suelo o un par de centímetros por debajo. No hurgues buscando la base: hay yemas y turiones futuros ahí abajo y se dañan con facilidad. En verde, mucha gente prefiere directamente partirlos a mano, doblándolos: se quiebran solos justo donde termina la parte tierna.

En plena campaña de mayo, con calor, un turión puede crecer 10 cm en un día. Toca revisar el bancal a diario, no cada tres días.

Y el detalle más importante, el que separa una esparraguera longeva de una agotada: hay que saber parar. La señal no es el calendario, es el grosor. Cuando la mayor parte de los turiones que salen bajan de un centímetro de diámetro, la corona está diciendo que se ha quedado sin reservas. Ese día se deja de cortar, aunque falten semanas para la fecha prevista, y se permite que todo lo que salga se haga ramaje. Seguir cortando espárragos finos hasta julio es la forma más segura de arruinar la plantación en pocos años.

Espárrago blanco: solo cuestión de tierra

Si quieres blanco, en marzo aporca la línea formando un caballón de 25-30 cm de altura con tierra fina y suelta. El turión crece dentro, a oscuras, y no forma clorofila.

La cosecha se hace por tacto: cuando aparece una grieta o un pequeño abombamiento en la superficie del caballón, la punta está justo debajo. Se aparta la tierra con la mano, se corta el turión a unos 20-22 cm con una gubia o cuchillo largo y se vuelve a tapar el hueco. Se recoge a primera hora de la mañana, porque en cuanto la punta asoma y le da la luz, se pone violeta en minutos.

El blanco da algo menos de kilos, exige más trabajo y requiere un suelo especialmente suelto y sin piedras, que si no deforman el turión.

Riego, abonado y cuidados anuales

Riego. Poco durante la cosecha primaveral, mucho durante el verano, que es cuando el ramaje trabaja y la corona acumula reservas. Un exceso de agua en primavera fomenta enfermedades; una sequía en agosto hipoteca la cosecha del año siguiente. En clima peninsular, riego por goteo y unos 4-6 litros por planta y semana en pleno verano es una referencia razonable, ajustando a suelo y calor.

Abonado. Dos momentos. Uno al terminar la cosecha, en junio, para alimentar el desarrollo del ramaje: compost o estiércol hecho más un abono equilibrado. Otro en invierno, con materia orgánica sobre la línea. El espárrago consume bastante potasio.

Ramaje. En otoño amarillea y se seca. Espera a que esté completamente seco, sobre noviembre o diciembre, antes de cortarlo a ras de suelo: mientras siga verde está devolviendo nutrientes a la corona. Retíralo y quémalo o llévatelo lejos, no lo dejes de acolchado, porque en él invernan la roya (Puccinia asparagi) y el criocero.

Acolchado. Una capa de paja o compost sobre la línea en invierno protege del frío, ahorra riego y, sobre todo, controla las malas hierbas, que en un cultivo que no se puede escardar con azada son el problema crónico.

Problemas habituales

Criocero del espárrago (Crioceris asparagi). Escarabajo alargado, azul oscuro con manchas amarillas y borde rojo. Adultos y larvas roen turiones y ramaje. En huerto pequeño se controla a mano, revisando por la mañana temprano, y limpiando bien los restos vegetales en invierno.

Mosca del espárrago (Platyparea poeciloptera). Sus larvas excavan galerías dentro de los tallos, que se retuercen y amarillean. Retira y destruye los tallos afectados en cuanto los veas.

Roya. Pústulas anaranjadas y luego negras en los tallos del ramaje al final del verano. Debilita la planta. Elige variedades tolerantes, no plantes demasiado denso y elimina el ramaje seco.

Fusariosis. Amarilleo general, plantas que van desapareciendo del bancal, raíces pardas y huecas al desenterrarlas. No tiene cura. Se previene con drenaje, garras sanas, rotación larga y no forzando la cosecha.

Turiones finos y escasos. Casi siempre significa una de tres cosas: cosecha demasiado prolongada, falta de agua el verano anterior o competencia de malas hierbas. Corrige eso y la esparraguera se recupera en una o dos temporadas.

En resumen

Cultivar espárragos consiste en invertir dos años para cobrarlos durante veinte. Parte de garras de un año de un híbrido todo macho, plantadas en febrero o marzo en zanja de 25-30 cm, sobre suelo profundo, suelto y bien drenado que hayas limpiado a fondo de malas hierbas y elegido pensando en dos décadas. Cubre poco a poco, no de golpe. No cortes nada el primer año ni prácticamente nada el segundo. A partir del tercero, cosecha turiones de 20-25 cm con la punta cerrada, y para en cuanto se afinen por debajo de un centímetro, que es la señal de que la corona está vacía. Riega en verano, abona al acabar la cosecha, y corta el ramaje solo cuando esté seco del todo. El blanco no es otra planta: es el mismo espárrago aporcado con 25-30 cm de tierra.


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