El tulipán no es una planta de jardín europeo que se haya vuelto famosa: es una planta de estepa que Europa adoptó. El género Tulipa vive de forma silvestre en una franja que va de Turquía y el Cáucaso a Irán y Asia central, y su centro de diversidad está en las montañas del Tien Shan y del Pamir Alai. Allí el año se reparte en un invierno largo y frío, una primavera corta y húmeda, y un verano seco y caliente en el que no llueve durante meses.

Ese calendario lo explica casi todo lo demás: por qué la planta es un bulbo, por qué florece a toda prisa y desaparece, y por qué en casi toda España se comporta como una anual y hay que reponerla. Y explica también algo que sorprende a mucha gente: hay tulipanes silvestres en la península ibérica.

Tulipán morado

Una geófita, y qué significa eso

Una geófita es una planta que pasa la estación mala bajo tierra, con toda su parte aérea muerta y un órgano de reserva enterrado. En el tulipán ese órgano es un bulbo tunicado: un tallo muy corto y comprimido, el disco basal, del que salen las raíces por abajo, rodeado de hojas carnosas superpuestas que guardan reservas y envuelto en una túnica seca de color pardo que lo protege de la desecación.

El ciclo tiene una particularidad que vale la pena entender. El bulbo que plantas en otoño no engorda para volver a florecer: se vacía por completo para sacar hojas, tallo y flor, y mientras tanto forma a su lado un bulbo nuevo, el de reposición, más uno o varios bulbillos pequeños. Al final de la primavera, el bulbo original ha desaparecido. Lo que queda enterrado no es el mismo individuo del año anterior, sino su relevo.

Para que ese relevo salga con tamaño suficiente para florecer hace falta que las hojas trabajen varias semanas después de que caiga la flor, con luz y con humedad en el suelo. En la estepa esas semanas existen. En un jardín español, con el calor encima y a menudo con el riego del césped mojando un bulbo que ya quiere secarse, muchas veces no.

Por qué el género se llama así

El nombre viene del persa y del turco, del término que designa el turbante, por el parecido de la flor cerrada con esa prenda. La versión más repetida cuenta que el malentendido nació de un embajador europeo en la corte otomana que preguntó por la flor y entendió como nombre la comparación. Sea exacta o no la anécdota, el origen de la palabra sí está en ese ámbito cultural, no en el latín ni en el griego.

La especie que da nombre al tulipán de jardín clásico es Tulipa gesneriana, aunque hoy se acepta que los cultivares comerciales no descienden de una sola especie, sino de una mezcla antigua de varias seleccionada durante siglos en Turquía primero y en los Países Bajos después.

Tulipán

Cómo es la flor por dentro

La flor del tulipán es un manual de anatomía de monocotiledónea. No tiene pétalos y sépalos diferenciados, sino seis piezas iguales llamadas tépalos, repartidas en dos verticilos de tres. Dentro hay seis estambres y un ovario superior de tres carpelos, que al madurar da una cápsula seca con muchas semillas planas apiladas como fichas.

Las hojas son pocas, anchas, con la nervadura paralela y a menudo con un tono glauco y una cutícula cerosa, que es un rasgo de planta acostumbrada a perder poca agua. Casi todas las especies llevan una sola flor por tallo, aunque hay silvestres y cultivares multiflores.

Otro detalle de comportamiento que se nota en casa: la flor es termonástica, se abre con el calor y se cierra con el frío, y sigue creciendo después de cortada. Por eso un ramo se estira dentro del jarrón y se desordena en un par de días.

Los tulipanes silvestres de la península

Aquí está la parte que casi ningún artículo cuenta. En España crecen tulipanes silvestres, pequeños, de flor estrellada y nada parecidos al tulipán de floristería.

El más extendido es Tulipa sylvestris, de flor amarilla y tépalos estrechos que se abren en estrella, ligada a suelos frescos, olivares, viñedos y cunetas en buena parte del país. Con frecuencia se distingue una subespecie de campo, a veces tratada como Tulipa australis, más pequeña, de flor amarilla con el dorso teñido de rojizo, propia de pastos de montaña y roquedos.

La taxonomía del grupo lleva décadas discutiéndose y el rango de estos nombres cambia según el autor, así que lo honesto es decir que son formas próximas y que su delimitación no está cerrada. Lo que sí es firme es el hecho de fondo: el tulipán no es solo una flor de catálogo holandés, también es flora ibérica, y esas poblaciones silvestres no se arrancan ni se recolectan.

Cuántas especies y cómo se ordenan

El número de especies del género varía mucho según la fuente, entre unas decenas y más de cien, porque muchas poblaciones se han descrito como especie y luego se han reunido con otras. La botánica moderna las agrupa en unos pocos subgéneros, y los estudios genéticos han movido bastantes nombres de sitio en los últimos años.

Para el jardinero lo útil no es esa clasificación, sino la hortícola, que ordena los cultivares por forma de flor y época de floración en grupos como simples tempranos, triunfo, Darwin, flor de lis, loro, dobles o viridiflora. Es la que usan los catálogos y la que te permite saber si dos variedades van a abrir a la vez. Los tulipanes botánicos, que en las tiendas se venden bajo el epígrafe de especies o de Tulipa silvestres, forman un apartado aparte y se comportan de otra manera.

Tulipanes amarillos

Los que sí vuelven

Si te molesta comprar bulbos cada año, la salida no es cambiar de técnica, es cambiar de tulipán. Las especies botánicas y sus cultivares cercanos, como los derivados de Tulipa clusiana, Tulipa saxatilis o Tulipa sylvestris, vienen de climas parecidos al mediterráneo y se naturalizan mucho mejor que un Darwin de flor grande. Son más bajos y de flor menor, y a cambio se quedan.

El detalle práctico del calendario de plantación aquí, que llega bastante más tarde que en el norte de Europa, está desarrollado en cuándo plantar tulipanes en España.

Toxicidad, que conviene decirla

El bulbo del tulipán contiene tulipalinas y no se come. Ha habido intoxicaciones por confundirlo con cebolla, y es tóxico también para perros y gatos que lo desentierren o lo muerdan. El contacto repetido con bulbos y con savia provoca una dermatitis de contacto bien documentada, conocida en el sector como dedos de tulipán, que afecta sobre todo a quien los manipula a diario.

En resumen

El tulipán es una geófita de estepa de Asia central con un bulbo que se consume entero cada primavera y se sustituye por otro. Esa biología, y no la falta de maña, es la razón de que en la mayor parte de España florezca espléndido el primer año y flojee el segundo.

Si te interesa el género más allá del bulbo de temporada, mira hacia los tulipanes botánicos, que aguantan nuestro verano, y hacia los silvestres ibéricos, que llevan aquí mucho más tiempo que cualquier catálogo.


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