Flores de CBD y flores de cáñamo son, en el escaparate, el mismo producto con dos nombres: la inflorescencia femenina seca de Cannabis sativa procedente de variedades con poco tetrahidrocannabinol (THC). Y la segunda parte de la pregunta, qué propiedades tienen, tiene una respuesta que no gusta a quien las vende pero que es la única sostenible: en la Unión Europea no existe ninguna declaración de propiedades saludables autorizada para el cannabidiol. Ni una. No es que estén discutidas: es que no hay ninguna aprobada, y afirmarlas incumple la normativa de declaraciones.

Merece la pena entender por qué, porque el mecanismo se aplica igual al cáñamo, a la alcachofa o al té verde, y saber cómo funciona te sirve para leer cualquier etiqueta. Este artículo explica cómo se autoriza en Europa una afirmación sobre la salud, por qué "hay estudios" no equivale a "tiene esta propiedad", qué se puede decir legítimamente de la composición de estas flores y qué normas se aplican a cada presentación. La botánica de la planta y su situación agrícola se cuentan en otras fichas del sitio.

Inflorescencia de Cannabis sativa

Cáñamo o CBD: la diferencia está en la norma, no en la planta

Los dos nombres designan la misma especie. Se llama cáñamo a lo que procede de variedades cuyo contenido en THC queda por debajo del límite que fija la normativa agrícola europea, y esas variedades se pueden cultivar como cultivo industrial; se llama marihuana a lo que lo supera. Es una frontera legal y analítica, medida sobre muestra, no una diferencia de género ni de especie.

Cuando una tienda escribe flores de cáñamo en lugar de flores de CBD, casi siempre está eligiendo el término que suena agrícola en lugar del que suena a farmacia. El producto es el mismo y el régimen jurídico también, así que no hay nada que rascar ahí: si dos bolsas del mismo estante llevan nombres distintos, la diferencia está en la etiqueta, no en el contenido.

Cómo se autoriza en Europa una propiedad saludable

El sistema está en el Reglamento (CE) 1924/2006, de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. Su planteamiento es de lista cerrada: solo se puede afirmar lo que está autorizado, con la redacción y las condiciones que figuran en la autorización. Todo lo que no está en la lista, no se puede decir, aunque a quien lo dice le parezca razonable.

El recorrido de una declaración es largo. Alguien la solicita, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evalúa si existe una relación de causa y efecto suficientemente demostrada entre el consumo del ingrediente y el efecto alegado, y si el dictamen es favorable la Comisión la autoriza mediante reglamento y pasa al registro comunitario. Ejemplos de declaraciones que superaron ese examen son las de vitaminas y minerales con funciones concretas, o la del calcio y la salud de los huesos, siempre con condiciones de contenido mínimo.

Para el cannabidiol no hay nada de eso. No hay una declaración autorizada, ni una redacción permitida, ni condiciones de uso. Por tanto, cualquier frase que enlace el CBD con la ansiedad, el dolor, el sueño, la inflamación, el descanso muscular o la concentración es una declaración no autorizada, y lo es con independencia de que se escriba en la etiqueta, en la ficha de la web o en un blog de la propia tienda.

Por qué "hay estudios" no es una propiedad

Este es el argumento más repetido y el más engañoso, así que conviene separar dos cosas que no son lo mismo. Que existan publicaciones científicas sobre una molécula es normal y esperable: se investiga sobre miles de compuestos. Que exista una declaración autorizada significa algo distinto, que un organismo ha revisado el conjunto de la evidencia y ha concluido que la relación causa y efecto está demostrada para una población y una dosis determinadas.

Entre lo primero y lo segundo hay una distancia enorme, y casi toda la investigación se queda en el camino: estudios en células, en animales, con pocos participantes, con resultados que no se replican o con dosis que no tienen nada que ver con lo que un producto de tienda aporta. Cuando una web enlaza un estudio para respaldar una frase de su etiqueta, lo que está haciendo es sustituir un procedimiento de autorización por una cita suelta.

Y hay un segundo nivel. Cuando una sustancia tiene efecto sobre una enfermedad de verdad, su sitio no es la alimentación: es el medicamento, con su expediente, su ficha técnica, su indicación aprobada y su receta. Existen especialidades farmacéuticas autorizadas con cannabinoides, y precisamente porque existen se ve claro dónde está la frontera: un medicamento pasa por la agencia reguladora, un producto de tienda no.

Lo que sí se puede decir de estas flores

Que no haya propiedades autorizadas no significa que no se pueda describir el producto. Se puede hablar de su composición, de su origen y de sus características físicas, que es información y no publicidad:

  • Cannabinoides. La inflorescencia acumula cannabinoides en los tricomas glandulares de sus brácteas, con el cannabidiol como mayoritario en las variedades de cáñamo y el THC en proporciones bajas.
  • Terpenos. Son los responsables del aroma, y están también en cítricos, coníferas, lúpulo o lavanda. Describen un olor, no un efecto.
  • Flavonoides y pigmentos. Las antocianinas explican los tonos violetas de algunas variedades, igual que en la col lombarda.
  • Material vegetal. Fibra, restos de hoja y estigmas secos, que es lo que da el color naranja de los pelos.

Todo eso es caracterización. Una composición no es una propiedad: decir que una planta contiene un compuesto no autoriza a decir qué hace ese compuesto en el cuerpo de quien lo toma. La confusión entre ambas cosas es el motor de casi toda la publicidad de este sector.

El bloqueo previo: no son alimento

Hay además una razón que hace la discusión sobre propiedades todavía más teórica. Los productos que contienen cannabidiol se consideran nuevo alimento y necesitan autorización previa conforme al Reglamento (UE) 2015/2283, y esa autorización no está concedida. Es decir: antes de poder discutir si una flor de CBD tiene tal o cual propiedad, habría que poder venderla como alimento, y no se puede.

De ahí viene el rótulo que llevan estas bolsas, uso técnico, producto de colección, para aromatización, y la advertencia de que no son aptas para el consumo humano. Un producto en esa situación no tiene declaraciones porque no tiene ni categoría alimentaria. Las semillas de cáñamo y sus derivados directos, en cambio, sí se comercializan legalmente como alimento, porque la semilla no acumula cannabinoides como la flor.

Qué norma se aplica a cada cosa

PresentaciónMarcoPuede afirmar propiedades saludables
Flor seca rotulada como uso técnico o de colecciónFuera del circuito alimentario; nuevo alimento sin autorizar, Reglamento (UE) 2015/2283No
Alimento o complemento con cannabidiolNuevo alimento sin autorizarNo, y además no puede comercializarse
Semilla de cáñamo, aceite y harina de semillaAlimento ordinarioNo, salvo declaraciones autorizadas por su contenido en nutrientes
Cosmético con cannabidiolReglamento (CE) 1223/2009, con límites según el origen del ingredienteNo: un cosmético no puede atribuirse efectos de medicamento
Medicamento autorizadoAutorización de comercialización, prescripción y recetaSolo las indicaciones aprobadas en su ficha técnica

Conviene recordar también que el Reglamento (UE) 1169/2011, de información alimentaria facilitada al consumidor, prohíbe expresamente atribuir a un alimento la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad humana. Esa prohibición no admite matices ni notas al pie.

En resumen

Las flores de CBD y las de cáñamo son el mismo producto, la inflorescencia femenina seca de Cannabis sativa de variedades con poco THC, y la diferencia entre los dos nombres es comercial. Sobre sus propiedades, la respuesta es que no hay ninguna declaración de propiedades saludables autorizada para el cannabidiol en la Unión Europea, y que el Reglamento (CE) 1924/2006 solo permite afirmar lo que está en la lista de declaraciones aprobadas. Ninguna frase sobre ansiedad, dolor, sueño o inflamación tiene amparo, por muchos estudios que se citen al lado.

Lo que se puede describir es la composición, el aroma y el aspecto, y ahí acaba. Los productos con cannabidiol siguen siendo nuevo alimento sin autorizar conforme al Reglamento (UE) 2015/2283, y por eso estas flores se venden rotuladas como uso técnico o de colección. Si buscabas propiedades para decidir una compra, la información más útil que te podemos dar es esta: no existen autorizadas, y quien te diga lo contrario está vendiendo.


Contenidos relacionados