
Cuando regalas una flor amarilla o una flor blanca no transmites nada por sí mismo. Transmites lo que el color signifique para la persona que la recibe, y eso depende de dónde ha crecido, de su edad y de su familia. El significado de los colores de las flores es una convención cultural, no una propiedad de la flor, y es una convención que cambia de un país a otro y de una época a otra hasta darse la vuelta por completo.
Las listas de significados que circulan (amarillo éxito, azul paz interior, morado humildad) son copias de copias de manuales del siglo XIX, y en el caso de la gerbera son todavía más recientes y más inventadas, por una razón sencilla que casi nadie menciona: la gerbera no existía como flor de regalo hasta hace bien poco. Aquí va lo que sí se puede decir sobre el color, con los casos en los que la convención se contradice sola.
El código que circula es victoriano, y se contradecía ya entonces
El llamado lenguaje de las flores se popularizó con los diccionarios florales publicados en Francia e Inglaterra a lo largo del siglo XIX. Eran libros de salón, de tirada comercial, y cada autor asignaba los significados a su manera: la misma flor aparecía con sentidos distintos en dos libros de la misma década. Funcionaba mientras quien enviaba y quien recibía tuvieran el mismo manual en la estantería.
Hoy nadie tiene ese manual. Lo que queda de aquel código son cuatro asociaciones sueltas que se repiten en artículos y en publicidad de floristería, y que la persona que recibe el ramo no descifra porque no las conoce. Por eso el mensaje se escribe en la tarjeta, y el color se elige por gusto o por lo que pega con el resto del ramo.
El crisantemo: flor de cementerio aquí, flor imperial en Japón
Es el mejor ejemplo de que el significado lo pone la cultura y no la planta. En España, Francia e Italia el crisantemo es la flor de los difuntos, por la costumbre de llevarlo a los cementerios en Todos los Santos, y regalarlo por un cumpleaños puede resultar incómodo aunque sea una flor magnífica y de las que más duran en jarrón.
En Japón, la misma especie es un símbolo de prestigio: el crisantemo es el emblema de la casa imperial, aparece en el sello imperial y da nombre al Trono del Crisantemo. En buena parte de Asia oriental se asocia además al otoño y a la longevidad. Ninguna de las dos lecturas está en la flor: están en la historia de cada sitio.
El blanco: boda en Europa, luto en parte de Asia
En Europa occidental el blanco floral se lee como boda, bautizo y primera comunión, y esa asociación es más moderna de lo que parece: el vestido blanco de novia se generalizó a lo largo del siglo XIX, imitando un modelo concreto de boda real. Antes de eso, uno se casaba con su mejor ropa, del color que fuera.
En China, Corea y en tradiciones del sur de Asia el blanco es el color del duelo, y es el que se lleva y se ofrece en los funerales. En España el blanco también entra en el duelo, en las coronas y los centros, pero convive con la lectura nupcial sin que nadie se confunda, porque lo que aclara el sentido es el formato (una corona no es un ramo) y el contexto, no el color.
El amarillo, que aquí tiene mala fama y en México es la flor de los muertos
En España al amarillo le ha caído encima una superstición persistente, reforzada en el mundo del teatro y en el refranero, y de ahí la idea de que una flor amarilla significa celos o traición. Es una creencia local y bastante reciente, sin ninguna base fuera de sí misma.
En México, el amarillo y el naranja intensos del cempasúchil (Tagetes erecta) son los colores con los que se señalan los altares y las tumbas en el Día de Muertos, en una tradición de raíz prehispánica. La misma gama que aquí se asocia a la desconfianza es allí la que guía a los difuntos a casa. Y en muchos otros lugares, empezando por el norte de Europa, el amarillo floral no es más que el color de la primavera y de la amistad.
El rojo, y por qué tampoco es universal
El rojo es la asociación más extendida: amor y pasión. Incluso esa tiene matices. La ecuación rosa roja igual a amor romántico se consolidó en el siglo XIX y la reforzó después un siglo de campañas comerciales alrededor de San Valentín, hasta el punto de que hoy en España un ramo grande de rosas rojas se lee como declaración y no admite otra lectura.
En China, en cambio, el rojo es antes que nada el color de la suerte y de la celebración, el de las bodas y el del año nuevo. No es que allí el rojo no tenga que ver con el amor: es que su primer significado es otro.
La gerbera y sus colores de verdad
La gerbera (Gerbera jamesonii y sus híbridos) es originaria del sur de África y no llegó a ser una flor de corte comercial hasta el siglo XX. Cualquier texto que le atribuya un significado tradicional por color está inventando: no hay tradición que atribuir, porque cuando se escribían los diccionarios florales victorianos la gerbera no estaba en ninguna floristería europea.
Y hay un detalle concreto que delata esas listas. Casi todas incluyen la "gerbera azul" ligada a la paz interior. La gerbera no tiene azul en su gama natural: da blancos, amarillos, naranjas, rosas, rojos, salmones y bicolores, pero no azul. Las gerberas azules que se venden están teñidas, bien pintadas por encima, bien tratadas absorbiendo colorante por el tallo. No tienen nada de malo si sabes lo que compras, pero no son una variedad ni tienen un significado propio.
Lo que sí es característico de la gerbera es su estructura: lo que parece una flor es un capítulo con muchas flores pequeñas, como en el resto de las compuestas. Los cuidados de la planta y su comportamiento en el jarrón, que es donde da problemas por el tallo hueco, están en la ficha de la gerbera y en gerbera de corte.
Cómo se usa todo esto al regalar
La conclusión práctica no es aprenderse una tabla, es tener en cuenta tres cosas.
- Escribe el mensaje. Si quieres decir algo concreto, va en la tarjeta y con tus palabras. Ninguna combinación de colores lo va a decir por ti, y si lo dijera, la otra persona no tendría el diccionario para leerlo.
- Ten en cuenta la convención local cuando puede molestar. Aquí son dos: el crisantemo como protagonista de un ramo de regalo y el ramo grande de rosas rojas cuando no hay relación romántica. Fuera de esos dos casos, el margen es total.
- Pregunta el color favorito. Suena poco poético y es lo que más funciona. Un ramo del color que le gusta a esa persona acierta siempre, y no hay manual que mejore eso.
Si el regalo cruza culturas, pregunta o evita el simbolismo fuerte. Un ramo de temporada, variado y sin un color dominante, no se malinterpreta en ningún sitio.
En resumen
El significado del color de las flores es una convención cultural, y las convenciones no coinciden: el crisantemo es flor de cementerio en España y emblema imperial en Japón, el blanco es boda en Europa y luto en buena parte de Asia, y el amarillo que aquí arrastra la fama de los celos es en México el color con el que se recibe a los muertos. Nada de eso está en la flor.
En el caso de la gerbera, además, el código que circula es puro relleno: es una flor que llegó al comercio europeo en el siglo XX, después de los manuales que supuestamente la interpretan, y la gerbera azul de esas listas no existe como tal, está teñida. Elige por gusto y por temporada, ten presentes las dos convenciones que aquí siguen vivas, y el mensaje ponlo por escrito.