Escribe «panza de burro» en cualquier buscador y lo primero que aparecerá será el manto de nubes bajas que cubre el norte de Tenerife y Gran Canaria durante buena parte del verano. La planta que responde a ese mismo apodo es otra cosa: una anual chilena de la familia de las solanáceas, Salpiglossis sinuata, con flores de embudo veteadas como si alguien las hubiera pintado a pincel fino. Conviene aclararlo antes de seguir, porque quien busca cuidados y encuentra meteorología acaba pensando que el nombre no existe.

También se la conoce como salpiglosis, lengua pintada o trompeta pintada, y en muchos catálogos de semillas aparece directamente con el nombre latino. Es una planta de temporada corta, algo caprichosa con el calor, y con una floración que compensa el esfuerzo si se le da el clima que pide.

Flores veteadas de Salpiglossis sinuata

Qué planta es exactamente

Salpiglossis sinuata pertenece a las Solanáceas, la misma familia que el tomate, la patata, la petunia y el tabaco. Procede del centro y sur de Chile, de zonas con inviernos suaves y húmedos y veranos frescos, y ese detalle explica casi todo su comportamiento en el jardín español.

Es una anual de porte erguido, entre 45 y 60 cm de altura, con tallos delgados y ramificados en la parte alta. Toda la planta está cubierta de pelos glandulares que la hacen ligeramente pegajosa al tacto: si la tocas, los dedos quedan con una sensación resinosa parecida a la del tomate. Las hojas son alternas, lanceoladas y de borde sinuado o lobulado, de donde viene el epíteto sinuata.

La flor mide entre 4 y 6 cm de diámetro, tiene forma de embudo abierto en cinco lóbulos y ese es el motivo de que se cultive: sobre un fondo amarillo, granate, violeta, salmón o crema, la garganta y los lóbulos llevan una red de nervios oscuros muy marcados, con aspecto aterciopelado. Las series comerciales más habituales (tipo Bolero o Royale) se venden como mezcla de colores, así que en un mismo sobre saldrán plantas muy distintas entre sí.

Dónde funciona en España y dónde se atasca

Aquí está la clave del cultivo y merece decirse sin rodeos: la salpiglosis odia el calor seco sostenido. Por encima de 30-32 °C mantenidos deja de abrir flores, los botones se secan sin llegar a nada y la planta se agota. Tampoco lleva bien la humedad ambiental alta con noches cálidas, porque entonces aparece la botritis en los tallos.

Traducido a mapa:

  • Cornisa cantábrica, Galicia y montaña húmeda: es su clima. Florece de junio a septiembre sin apenas quejarse.
  • Interior peninsular (Madrid, ambas Castillas, Aragón, Extremadura): funciona como planta de primavera. Si se siembra a tiempo, da flor de mayo a finales de junio y luego se apaga con la primera ola de calor. Aceptarlo de entrada evita disgustos; querer que aguante hasta agosto no es realista.
  • Litoral mediterráneo y sur: mejor cultivarla en otoño-invierno en zonas libres de heladas fuertes, con siembra en septiembre y floración a partir de marzo.

Un truco que cambia el resultado en el interior: plantarla donde reciba sol de mañana y sombra a partir de las tres o las cuatro de la tarde. Necesita luz abundante para florecer, pero el sol de tarde de julio en Castilla la fríe. Un lugar a los pies de un muro orientado a levante, o bajo la sombra proyectada por un arbusto alto, alarga la floración varias semanas.

Siembra y semillero

Los viveros españoles rara vez la tienen en maceta, así que lo normal es partir de semilla. Hay dos particularidades que conviene conocer antes de sembrar, porque de ellas depende que nazca o no.

La semilla germina mejor a oscuras. Es minúscula, y la tentación es dejarla en superficie como se hace con otras flores finas. Aquí es al revés: hay que cubrirla con una capa muy fina de vermiculita o de sustrato tamizado, apenas 2-3 mm, y tapar la bandeja con un plástico opaco o una tabla hasta que aparezcan las primeras plántulas. Con luz directa la nascencia es irregular y salen la mitad de las semillas.

No tolera que le desnuden la raíz. Un repicado a raíz desnuda desde una bandeja común deja plantas paradas durante semanas o directamente muertas. Se siembra en alveolos individuales, macetitas de 6-8 cm o turba prensada, dos o tres semillas por hueco, y luego se deja la más vigorosa cortando las otras a ras. Así el cepellón sale entero al plantar.

Temperatura de germinación: 18-21 °C. Nace entre los 10 y los 20 días. La época depende de la zona: de mediados de febrero a mediados de marzo bajo cubierta en el interior y el norte, y septiembre en el litoral cálido. Desde la siembra hasta la primera flor pasan de 12 a 14 semanas, así que sembrar en mayo pensando en tener flor pronto lleva la floración justo al peor momento del verano; ahí se pierde la temporada entera.

El trasplante al exterior se hace cuando la planta tiene 8-10 cm y ya no hay riesgo de helada, a un marco de 25-30 cm entre plantas.

Suelo, riego y abonado

Pide suelo suelto, fértil y con drenaje real. En terrenos arcillosos y compactos el cuello se pudre en cuanto llega una semana de lluvias. Si el jardín es pesado, la solución práctica es plantarla en caballón o en un arriate elevado con compost y algo de arena gruesa. El pH neutro o ligeramente ácido, entre 6 y 7, le va bien; no es exigente en ese aspecto.

El riego debe ser regular pero moderado: sustrato fresco, nunca encharcado y nunca seco del todo. Un ciclo de sequía seguido de un riego abundante hace caer los botones. Riega al pie y no por aspersión: mojar los pelos glandulares de hojas y tallos por la noche es la vía directa a la botritis, que aparece como manchas pardas blandas en el tallo y termina partiendo la planta por ahí.

Con el abonado hay que contenerse. Un exceso de nitrógeno da plantas altas, blandas y verdes que se tumban con el primer chaparrón y florecen poco. Basta con incorporar compost maduro al preparar el suelo y aplicar cada quince días, en plena floración, un abono líquido rico en potasio del tipo de los que se usan para tomate o geranio, a la dosis que indique el envase o algo por debajo.

Pinzado y sujeción

Dos labores sencillas marcan la diferencia entre una mata compacta y cuajada de flor y un manojo de tallos caídos.

Pinzar: cuando la planta alcanza 10-12 cm, se corta la punta del tallo principal por encima de un par de hojas. Ramifica desde la base y multiplica el número de flores. Sin ese pinzado tiende a hacer un solo tallo largo y desgarbado.

Sujetar: los tallos son huecos y quebradizos, y la flor pesa. Una racha de viento o una tormenta de mayo dejan la mata partida por la mitad, y ese daño no se recupera. Lo más cómodo es colocar una malla horizontal de cuadrícula ancha a 20 cm del suelo cuando las plantas son pequeñas, para que crezcan a través de ella, o unas cañas finas con cuerda perimetral. Ponerlo antes, no después de que se caiga.

Retirar las flores marchitas cada pocos días mantiene la producción; si la planta cuaja semilla, se para.

Usos en el jardín y como flor cortada

En macizo luce mejor en grupos de siete u ocho plantas que salpicada de una en una: el veteado de la flor se aprecia de cerca, y una masa de color justifica el espacio. Combina bien con follajes grises que rebajen la mezcla de colores, tipo Artemisia o Stachys byzantina, y con anuales de porte bajo delante, porque la salpiglosis pierde hoja en la base al final de la temporada.

En maceta funciona en recipientes de al menos 25-30 cm de diámetro, tres plantas por maceta, con sustrato universal aligerado con perlita. En jardinera de balcón poco profunda sufre: se seca demasiado rápido.

Panza de burro en una composición decorativa

Como flor cortada dura entre cuatro y seis días, no más. Se corta a primera hora de la mañana, con la primera flor del ramillete abierta y el resto en botón hinchado, y se mete el tallo en agua inmediatamente. Cortar a mediodía con la planta ya deshidratada da tallos que se doblan por el cuello en el jarrón.

Plagas, enfermedades y una precaución de rotación

Al ser solanácea comparte los problemas de sus parientes de huerta:

  • Pulgón en los brotes tiernos y bajo las flores. Se controla con jabón potásico repetido cada cinco o seis días, siempre a última hora de la tarde para no quemar la hoja.
  • Mosca blanca, sobre todo en invernadero y en cultivo protegido de otoño.
  • Botritis (Botrytis cinerea) con humedad y poca ventilación. Se previene aclarando el marco de plantación y regando al pie.
  • Damping-off en semillero, por exceso de riego y calor. Sustrato limpio, riego por inmersión y aireación diaria de la bandeja.

La rotación importa más de lo que parece: no la plantes en el arriate donde el año pasado hubo tomates, patatas, berenjenas o petunias. La Verticillium del suelo la afecta igual, y una planta marchitándose por un lado en pleno junio, con los vasos del tallo oscurecidos al cortar, ya no tiene arreglo.

Toxicidad y sentido común

Pertenece a una familia con alcaloides y no es una planta comestible en ninguna de sus partes. No hay motivo para alarmarse por tenerla en el jardín, pero sí para tratarla como se trata la petunia o la dulcamara: fuera del alcance de niños pequeños que se lleven cosas a la boca y sin permitir que un perro o un conejo la ramoneen. Si alguien la ingiere, la consulta al Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20) es el paso razonable, llevando una muestra de la planta.

No confundirla con la petunia

En el vivero la etiqueta puede decir «salpiglosis», «Salpiglossis sinuata» o, muy de vez en cuando, «panza de burro». Si lo que hay delante es una planta colgante, de flor lisa en un solo color y tallos que rebosan por el borde de la maceta, se trata de una petunia o una calibrachoa, no de esto. La salpiglosis crece erguida, no cuelga, y su flor lleva siempre ese entramado de nervios oscuros que la petunia común no tiene.

Otra planta que se cruza en las búsquedas es Schizanthus pinnatus, la flor de la mariposa o pajarito, también chilena y también solanácea. Se distingue enseguida por la hoja: muy dividida, casi de helecho, frente a la hoja entera y sinuada de la salpiglosis.

Calendario resumido

  • Febrero-marzo: siembra bajo cubierta en alveolo, a oscuras, a 18-21 °C (norte e interior).
  • Abril-mayo: trasplante al exterior pasadas las heladas, pinzado y colocación de la sujeción.
  • Mayo-junio: primera floración; abonado potásico quincenal y retirada de flores pasadas.
  • Julio-agosto: en el interior, la planta se agota con el calor; en el norte sigue floreciendo.
  • Septiembre: siembra de otoño en el litoral cálido para floración de marzo-abril.

En resumen

La panza de burro del jardín es Salpiglossis sinuata, una anual chilena de la familia del tomate con flores de embudo veteadas de nervios oscuros. Se siembra en alveolo individual y a oscuras entre febrero y marzo, porque la semilla necesita ausencia de luz para germinar y la raíz no perdona un repicado. Quiere sol, suelo drenante, riego al pie y poco nitrógeno. Se pinza a los 10-12 cm y se sujeta antes de que crezca, no después de que se parta. Su límite es el calor: por encima de 30-32 °C sostenidos deja de florecer, de modo que en el interior peninsular hay que plantearla como flor de primavera y en el litoral cálido, como cultivo de otoño e invierno. No es comestible y comparte enfermedades de suelo con tomates y patatas, así que conviene no plantarla donde estuvieron ellos.


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