Por encima de 28 o 30 grados la nemesia deja de abrir flores nuevas y se queda parada hasta que refresca. Ese único dato explica casi todo lo demás: cuándo plantarla, por qué la que compraste en mayo llegó agotada a julio y por qué en Vigo florece todo el verano mientras en Córdoba dura seis semanas. Es una planta de estación fresca disfrazada de planta de temporada.
El género Nemesia pertenece a las escrofulariáceas y reúne unas sesenta y tantas especies, casi todas del sur de África, concentradas en la región del Cabo y en Namaqualand. Allí llueve en invierno y el verano es seco y caluroso: el calendario de la planta está ajustado a ese régimen, y traído a la Península encaja mucho mejor con nuestro otoño-primavera que con nuestro julio.
Qué nemesia tienes delante
En jardinería se manejan dos grupos que se cuidan de forma distinta, aunque compartan estante en el vivero.
Las anuales de semilla derivan sobre todo de Nemesia strumosa y Nemesia versicolor. Son las de colores planos y contrastados: naranjas, rojos, amarillos, blancos, a menudo con la garganta de otro tono. Series como 'Carnival' o 'Danish Flag' pertenecen a este grupo. Germinan bien, se multiplican por semilla y mueren tras florecer.
Los híbridos perennes proceden en su mayoría de Nemesia caerulea y Nemesia fruticans (nombres que hoy muchos autores consideran sinónimos). Son matas semileñosas en la base, de flores más pequeñas y en tonos malva, lila, blanco crema, rosa y bicolores lavados. Aquí entran cultivares como 'Opal Innocence', 'Wisley Vanilla' o los de la serie 'Berries and Cream'. Muchos de ellos huelen, con un aroma dulce entre vainilla y almendra que se nota sobre todo a media tarde, y esa es la razón de que valga la pena ponerlos cerca de una puerta o de una mesa, no al fondo del arriate.
La distinción importa a la hora de reproducirla. Los híbridos perennes son estériles o dan descendencia que no se parece a la madre: si guardas semilla de un 'Opal Innocence' no obtendrás 'Opal Innocence'. Se multiplican por esqueje de punta, de 5 a 7 cm, tomado en septiembre o en marzo, sin flores, enraizado en perlita con turba a media sombra. Enraíza en dos o tres semanas y es la forma de conservar una planta que te haya gustado especialmente.
Aspecto, tamaño y dónde encaja
Forma matas de 20 a 40 cm de alto, con tallos algo laxos y hojas opuestas, lanceoladas y dentadas. La flor es bilabiada, como una boca de dragón en miniatura, de 1 a 2 cm, agrupada en racimos terminales. Las especies del género tienen un espolón corto en la base de la corola, más largo y visible en unas que en otras.
Con ese porte funciona bien en el borde delantero de un arriate, en jardineras de balcón, en cestas colgantes mezclada con lobelia o bacopa, y como relleno de macetas de mesa. En el suelo tiende a abrirse por el centro con el tiempo, así que se luce más plantada en grupos de tres o cinco pies a 20-25 cm que como ejemplar aislado.
Cuándo plantarla en España
Este es el punto que decide el resultado, y va por zonas.
En el litoral mediterráneo, Andalucía, Canarias y el interior cálido, la nemesia es planta de otoño a primavera. Se planta de octubre a noviembre, florece desde febrero (a veces antes, en invierno suave) y se despide en cuanto entran los primeros golpes de calor de junio. Sembrada o plantada en abril rinde un mes escaso y se seca. Quien la compra en mayo en flor no está comprando una planta de verano: está comprando el final de su temporada.
En la cornisa cantábrica y el noroeste húmedo, donde el verano rara vez pasa mucho de 25 grados, aguanta floreciendo de mayo a octubre sin problema. Ahí sí es planta estival.
En la meseta y el interior frío, donde se juntan heladas fuertes en invierno y más de 35 grados en agosto, la ventana buena es la primavera: plantar en marzo, disfrutarla hasta finales de junio y sustituirla. Intentar que pase el verano es tirar el agua.
Sobre el frío: los híbridos perennes toleran heladas ligeras, del orden de -2 a -4 °C, y rebrotan si el daño se queda en las puntas. Las anuales se estropean rozando los 0 °C. Ninguna de las dos es planta para pasar un invierno de Soria a la intemperie.
Luz, sustrato y agua
Luz. Sol directo en invierno y primavera. En verano, y en el sur en cuanto aprieta mayo, agradece que el sol de la tarde le dé filtrado; la mata se conserva más compacta y las flores duran más días abiertas. Con menos de tres o cuatro horas de luz directa se ahíla, los tallos se alargan y se tumban.
Sustrato. Necesita drenaje y prefiere reacción ligeramente ácida a neutra. En suelos calizos y con agua dura muestra clorosis férrica: la hoja joven amarillea entre los nervios, que siguen verdes. Se corrige con quelato de hierro EDDHA, que es el único que sigue siendo eficaz por encima de pH 7, y se previene plantando en maceta con sustrato de plantas ácidas mezclado a partes iguales con sustrato universal y un puñado de perlita.
Agua. Riego regular, sin encharcar y sin dejar que la maceta se seque del todo. Un solo secado a fondo con la planta en flor hace que suelte los botones y tarde dos o tres semanas en recuperar el ritmo. En jardinera al sol, en abril, eso puede significar riego diario. En el otro extremo, el plato lleno de agua bajo la maceta le pudre el cuello y las raíces: la planta se marchita con el sustrato empapado, que es la señal clásica de que el problema es exceso y no falta.
Abono. Un líquido para plantas de flor, rico en potasio, cada quince días durante la floración y a media dosis. El abono muy nitrogenado le da hoja tierna, tallos blandos y pocas flores, y además atrae pulgón.
La poda que duplica la floración
Dos intervenciones cambian por completo lo que rinde la planta, y las dos consisten en cortar cuando parece que no toca.
La primera es el pinzado inicial: cuando la plantita tiene dos o tres pares de hojas, se le corta la punta. Sacrificas la primera flor y a cambio ramifica desde la base en lugar de subir en un solo tallo que acaba doblándose.
La segunda es el recorte tras la primera oleada. Cuando la mata empieza a verse deslavazada y con más semilla que flor, se rebaja un tercio de su altura con tijera, se riega y se abona. En dos o tres semanas rebrota y da una segunda floración igual de densa. Dejarla llorar sin cortar, esperando que remonte sola, es lo que convierte una nemesia en una maraña de tallos con cuatro flores en la punta. Quitar las flores marchitas a mano, entre recorte y recorte, prolonga bastante cada oleada porque impide que la planta gaste en semilla.
Plagas y enfermedades
La lista es corta.
Pulgón en los brotes tiernos, sobre todo en primavera y con abonado nitrogenado alto. Se resuelve con jabón potásico aplicado al atardecer, repitiendo a los cinco o seis días.
Mildiu velloso en primaveras húmedas y con plantas apretadas: manchas amarillentas por el haz y un fieltro grisáceo por el envés. Airear, no mojar el follaje al regar y espaciar las plantas resuelve más que cualquier tratamiento.
Podredumbre de cuello y raíz, la causa habitual de muerte súbita en maceta. Sustrato compactado, riego excesivo y plato con agua. Sin drenaje no hay tratamiento que valga.
Sembrar nemesia de semilla
Para las variedades anuales, la siembra es sencilla si se respetan dos cosas. La semilla germina mejor a oscuras, así que se cubre con una capa fina de sustrato en lugar de dejarla en superficie, y le va bien un ambiente fresco: en torno a 15-18 °C. Por encima de 22 °C la germinación se vuelve irregular. Emerge en una o dos semanas.
En el sur y el litoral se siembra en semillero a finales de agosto o en septiembre, para trasplantar en octubre. En el norte y en el interior, de febrero a marzo bajo cubierta, para plantar fuera pasadas las heladas. Se trasplanta con dos o tres pares de hojas verdaderas, sin enterrar el cuello.
En resumen
La nemesia da mucha flor por poco dinero siempre que se la trate como lo que es: una planta de clima fresco procedente del Cabo, no una estival. En el sur y el litoral se planta en otoño y se disfruta hasta junio; en el norte húmedo cubre todo el verano; en el interior es cultivo de primavera. Sustrato con drenaje y algo ácido, riego constante sin charco, abono potásico a media dosis, pinzado de joven y recorte de un tercio tras la primera oleada. Los cultivares perennes perfumados como 'Opal Innocence' merecen sitio cerca del paso y se conservan de un año para otro por esqueje, nunca por semilla.