En una motosierra, la máquina casi nunca es el problema. El problema es la cadena. Una cadena desafilada, mal tensada o sin engrase convierte una herramienta que corta sola en algo que hay que empujar, que humea, que suelta serrín en polvo en vez de en virutas y que acaba quemando la espada. Y una cadena mal puesta es, además, la causa de buena parte de los sustos.
Esto va de eso: qué son el paso y el calibre (los dos números que tienes que saber para comprar la cadena correcta), cómo se afila con lima y con qué ángulo, cuál es la tensión correcta, cómo funciona el engrase automático y por qué la falta de aceite se paga con la espada. Al final, la seguridad en corto, porque aquí nunca sobra. Si lo que buscas es qué máquina comprar para un jardín, eso está en motosierra pequeña para jardín.
Cadena, espada y piñón: el conjunto que hay que entender antes de tocar nada más de la máquina.
Cómo es una cadena por dentro
Una cadena de motosierra es una tira cerrada de eslabones remachados de tres clases. Los dientes de corte, que van alternando a izquierda y derecha y llevan el filo. Los eslabones de unión, que solo enlazan. Y los eslabones de arrastre, los que asoman hacia abajo, encajan en el carril de la espada y son los que engancha el piñón para mover la cadena. Esos eslabones de arrastre son también los que reparten el aceite por el carril.
Delante de cada diente de corte hay una pieza baja y redondeada que se llama limitador de profundidad o talón. Es la que decide cuánta madera puede morder el diente en cada pasada. Si la cadena se afila muchas veces, el diente se acorta y el limitador queda relativamente más alto, así que la cadena deja de entrar aunque el filo esté perfecto. Rebajarlo (con una lima plana y su calibre correspondiente) es parte del afilado, aunque toque mucho menos a menudo que el diente.
Paso y calibre: los dos números de la cadena
Para comprar una cadena no vale con saber la marca de la máquina. Hacen falta tres datos, y los tres están casi siempre grabados en la espada o en el manual:
- El paso. Es la distancia entre remaches, medida de una forma concreta, y se expresa en pulgadas. Define el tamaño de la cadena y tiene que coincidir con el paso del piñón de arrastre y con el de la punta de la espada. Una cadena de paso distinto no engrana, y si engrana a medias destroza el piñón.
- El calibre o galga. Es el grosor del eslabón de arrastre, es decir, el ancho del carril de la espada. Una cadena de calibre menor que el carril baila; una de calibre mayor ni entra.
- El número de eslabones de arrastre. Es lo que determina la longitud útil. Se cuentan, no se estiman.
Aparte de eso, las cadenas se diferencian por el perfil del diente. Las de perfil redondeado son las habituales en máquinas de usuario no profesional porque tienden menos a agarrar; las de perfil cuadrado cortan más rápido y son bastante más exigentes. Para trabajo de jardín, la de serie de la máquina es normalmente la adecuada.
El afilado con lima
Afilar a mano es perfectamente viable y, hecho a menudo y suave, da mejor resultado que esperar a que la cadena esté destrozada y llevarla a una afiladora eléctrica. Necesitas una lima redonda del diámetro que corresponda a tu cadena (lo indica el fabricante; no es libre), preferiblemente con una guía, y una lima plana con su galga para los limitadores.
El procedimiento, en orden:
- Máquina parada y bloqueada. Freno de cadena puesto y la espada sujeta, con la sierra apoyada firme o en un tornillo con mordazas blandas.
- Tensa un poco la cadena antes de afilar. Si baila, el ángulo sale distinto en cada diente.
- Respeta los ángulos marcados. Cada cadena tiene su ángulo de afilado, indicado por el fabricante y, en muchas cadenas, grabado como una marca en la parte superior del propio diente. Esa marca es tu plantilla: cuando has limado hasta ella, ese diente está hecho. No inventes ángulos ni copies los de otra cadena.
- Lima siempre desde dentro hacia fuera del diente y solo en el movimiento de ida: la lima corta en una dirección, y arrastrarla de vuelta apoyada solo la estropea.
- El mismo número de pasadas en todos los dientes. Esto es lo que más se falla. Si un lado queda más afilado que el otro, la sierra corta curvando y te obliga a forzar.
- Los limitadores, cuando toque. Cada varios afilados, comprueba la altura con la galga y rebaja lo que sobresalga, manteniendo el perfil redondeado de la parte delantera.
Cómo saber que hay que afilar: la cadena deja de entrar sola y hay que empujar, salta polvo fino en lugar de virutas, la sierra tiende a irse de lado, o el corte humea. Y una regla que ahorra mucho trabajo: en cuanto la cadena toca tierra, una piedra o un clavo, se para y se afila. Un solo contacto con el suelo se lleva el filo entero.
La tensión correcta
La cadena se tensa en frío y se comprueba a menudo, porque al calentarse se dilata y al enfriarse se contrae. La referencia práctica es esta: con la máquina parada y el freno quitado, tirando de la cadena por el centro de la espada, los eslabones de arrastre deben poder levantarse un poco pero sin llegar a salirse del carril, y la cadena debe poder moverse a mano a lo largo de la espada (con guantes) sin agarrotarse.
Demasiado floja, la cadena se sale del carril durante el corte, algo que es peligroso además de molesto, y desgasta el piñón. Demasiado tensa, se calienta, roza en el carril, castiga el cigüeñal y puede llegar a romperse. Una cadena nueva se estira los primeros minutos de trabajo: se para la máquina, se retensa y se sigue.
Al retensar, recuerda aflojar las tuercas de la tapa del piñón, levantar ligeramente la punta de la espada mientras aprietas el tornillo tensor y volver a apretar las tuercas antes de arrancar.
El engrase, y por qué una cadena seca quema la espada
La cadena no roza contra la madera, roza contra el carril de la espada, y lo hace a mucha velocidad. Toda esa fricción la absorbe una película de aceite que la bomba de la máquina va soltando por un orificio situado justo donde empieza el carril. Los eslabones de arrastre la arrastran a lo largo de toda la espada.
Si falta ese aceite, la temperatura en el carril se dispara en segundos. Lo primero que aparece es un azulado en los raíles de la espada, que es acero recocido y ya no recupera su dureza. Después el carril se abre o se desgasta desigual, la cadena empieza a inclinarse y ya nada corta recto. La punta de rueda de la espada, si la lleva, se gripa. Y la cadena se estira y se descama. Todo eso por unos céntimos de aceite.
Lo que hay que hacer:
- Llenar el depósito de aceite cada vez que llenas el de combustible. Están dimensionados para vaciarse más o menos a la vez, así que si te sobra aceite al acabar el combustible, algo no está engrasando.
- Usar aceite específico de cadena. Es adherente a propósito, para no salir despedido por la fuerza centrífuga. El aceite de motor usado no vale: no se adhiere igual, lleva partículas abrasivas y se pulveriza sobre el suelo y sobre quien corta.
- Comprobar el caudal. Con la máquina en marcha y la punta de la espada apuntando a un cartón o a un tocón claro, a media aceleración debe marcarse una línea de aceite proyectado. Si no aparece, el orificio de salida está obstruido, el filtro del depósito está sucio o la bomba falla.
- Limpiar el carril. Cada vez que quites la cadena, saca con un alambre fino o una herramienta plana el serrín compactado del carril y del agujero de engrase. Es la obstrucción más habitual.
Y aprovecha ese momento para dar la vuelta a la espada cada cierto número de afilados. Se desgasta más por un lado, y voltearla reparte el desgaste y alarga bastante su vida.
Señales de que algo va mal
El corte se va hacia un lado: dientes afilados desigual, o carril desgastado. Salta polvo en vez de virutas: cadena roma. La cadena chirría y sale humo sin que la madera esté húmeda: falta de aceite o exceso de tensión. La cadena se sale del carril: floja, o eslabones de arrastre dañados, o carril abierto. La máquina corta pero hay que apoyarse con fuerza: limitadores demasiado altos. Ninguno de esos síntomas se arregla apretando más.
Seguridad, que nunca sobra
Casco con pantalla y orejeras, guantes, y pantalón anticorte, que no es una recomendación estética: son fibras que se sueltan al contacto y bloquean el piñón. Botas de seguridad. Las dos manos siempre en la máquina, con el pulgar rodeando el manillar delantero y no apoyado encima. Freno de cadena puesto para cualquier desplazamiento, aunque sean dos pasos. Nunca cortar por encima del hombro ni subido a una escalera. Y la zona despejada, con una vía de salida pensada antes de empezar.
El apeo de un árbol no es bricolaje. Un árbol de porte, o uno que esté cerca de una casa, de una línea eléctrica o de la calle, lo tumba una empresa con seguro y con formación. Ahí no está en juego la espada.
En resumen
La cadena es el consumible que define cómo va tu motosierra. Compra la correcta sabiendo el paso, el calibre y el número de eslabones de arrastre; afílala con la lima del diámetro que pide el fabricante, respetando la marca de ángulo del propio diente y dando las mismas pasadas a todos; tensa en frío dejando que los eslabones asomen un poco sin salirse del carril; y no arranques nunca con el depósito de aceite vacío.
Con eso, la máquina corta sola y la espada dura años. Sin eso, tendrás una sierra que hay que empujar, un carril azulado que ya no tiene arreglo y un trabajo tres veces más peligroso del que debería ser.