En un balcón o en una terraza pequeña, un conjunto de mesa y sillas pasa más horas recogido que puesto. Por eso la decisión que de verdad cambia las cosas no es el material ni el color, es si el conjunto es plegable, apilable o fijo. De eso depende que el espacio se pueda usar para otra cosa el resto del tiempo, y que tender la ropa o sacar la bici no sea una operación de mudanza.

Las tres opciones son válidas, pero cada una pide algo distinto: la plegable pide un hueco donde guardarla, la apilable pide una esquina y la fija pide que el sitio sea solo para eso. Aquí va cuál conviene según el metro cuadrado que tengas y qué se rompe antes en cada una.

Cuánto ocupa recogido, que es el dato que falta

Las fichas de producto dan la medida puesta y casi nunca la medida guardada, que en un balcón es la que decide. Cuatro sillas plegables juntas hacen un paquete de unos 20 o 25 cm de canto y se cuelgan de un gancho en la pared. Cuatro sillas apilables hacen una torre que ocupa lo que una silla en planta, pero levanta un metro largo y no se cuelga. Cuatro sillas fijas ocupan cuatro sillas siempre.

Mídelo antes con la cinta y decide dónde va a dormir el conjunto nueve meses al año. Si la respuesta es "en medio del balcón", entonces plegable no te está aportando nada y te va a dar los problemas del mecanismo sin la ventaja.

Plegable

Es la opción del balcón estrecho y del que quiere el suelo libre. Una mesa plegable de unos 80 x 80 cm con cuatro sillas plegables se guarda entera en el hueco de un armario de terraza o colgada de la pared, y el balcón vuelve a ser balcón.

A cambio, todo mecanismo es un punto de fallo. La bisagra, el pasador, el tornillo del eje y el tope son las piezas que ceden, y en una silla plegable de mala calidad el juego que aparece al año hace que la silla se cierre sola con alguien encima, que es la avería peligrosa. Fíjate en que el cierre tenga un bloqueo positivo, un pasador o una palanca que haya que accionar a mano, y no solo la fricción del propio peso.

Y en las plegables metálicas hay una avería específica: el eje. Es el único punto donde el pintado o el lacado se desgasta con el roce de abrir y cerrar, ahí entra el agua y ahí empieza el óxido en el acero. Un chorrito de lubricante una vez por temporada en los ejes alarga la vida del conjunto más que cualquier otra cosa.

Las mesas plegables de tablero de lamas tienen otra manía: las lamas se mueven y el tablero cojea. Comprueba que el bastidor lleve travesaño y que el tablero no flexe al apoyar el codo.

Mesa y sillas plegables de madera en una terraza

Conjunto plegable de madera. Puesto ocupa una terraza entera; recogido son cuatro sillas de canto y un tablero contra la pared.

Apilable

Es la más práctica para el día a día, y la que casi nadie valora bien. Una silla apilable no tiene mecanismo, así que no se rompe por ahí; se coge de dos en dos, se apila en un rincón en cinco segundos y se saca igual de rápido. En una terraza donde el conjunto se usa a diario en verano, apilable gana a plegable de largo, porque la plegable se acaba dejando abierta por pereza.

Sus límites: la torre no se cuelga y no cabe en un armario estrecho, la pila alta se vuelca con viento si no está arrimada o atada, y las sillas se rayan entre ellas al apilar. Lo último se arregla con un fieltro o un cartón entre asiento y asiento si te importa el acabado.

El monobloque de resina es el ejemplo típico de apilable, y tiene su servidumbre: apilado al sol y al aire libre, el respaldo de la de abajo carga con el peso de toda la torre durante meses, y con el calor la pila se puede quedar pegada o deformada. Se apila a la sombra y sin más de cuatro o cinco unidades.

Fija

Un conjunto fijo (sillas que no plegan ni apilan, mesa de bastidor rígido) es más cómodo y más duradero, porque no tiene nada que falle. Tiene sentido cuando el sitio está dedicado, cuando hay un porche o un cobertizo cubierto para invernarlo, o cuando el espacio es lo bastante grande para que estar puesto todo el año no moleste.

En un balcón de dos o tres metros no lo recomiendo, salvo en una variante: la mesa abatible de barandilla o de pared, que es fija en su anclaje pero se pliega contra el muro. Ahí el ahorro de sitio es total y no hay sillas a las que dar vueltas, solo dos taburetes que se meten debajo. Si la abates sobre la barandilla, asegúrate de que el anclaje va a un elemento firme y de que los estatutos de tu comunidad y la ordenanza municipal admiten esa instalación en fachada, porque en muchos sitios no.

Conjunto fijo de mesa y sillas de madera con respaldo alto

Conjunto fijo con respaldo alto y asiento conformado. Es el más cómodo y el que menos tiene que fallar, pero ocupa lo que ocupa los doce meses.
PlegableApilableFija
Sitio guardadamínimo, se cuelgauna silla en plantael que ocupa siempre
Rapidez de sacarlentamuy rápidano hay que sacarla
Comodidad de asientola menormediala mayor
Qué fallabisagra, eje, pasadorrayado, vuelco de la pilanada mecánico
Para qué sitiobalcón estrechoterraza de uso diarioporche o jardín

La silla importa más que la mesa

La mesa solo tiene que estar firme y a la altura correcta. La silla es donde se nota el dinero. Tres cosas se ven en la tienda y ahorran disgustos:

  • El asiento. Una tabla plana y horizontal cansa en veinte minutos. Un asiento con un poco de caída hacia atrás y el borde delantero redondeado se aguanta una comida entera.
  • El respaldo. Si llega solo a media espalda, la silla es de picoteo. Para comer o para estar sentado leyendo, el respaldo tiene que pasar de los omóplatos.
  • El tejido. El textilene y los tejidos técnicos de exterior tensados son lo más razonable en clima mediterráneo: no acumulan agua, secan en un rato y no hay cojín que recoger cuando cae una tormenta. Sí se destensan con los años y toman polvo en la trama, que se va con agua y un cepillo blando.

Si la silla lleva cojín, que la funda salga con cremallera y se pueda lavar. Un cojín de exterior que no se pueda quitar acaba con manchas de humedad y a veces con moho, y ahí ya no hay arreglo bonito.

El viento, que en un balcón alto es el enemigo

En una terraza en altura o en la costa, el peso del mueble deja de ser un inconveniente y pasa a ser una virtud. Una silla monobloque de resina de tres kilos vuela, y desde un cuarto piso eso es un accidente grave, no una molestia. Lo mismo con la mesa de tablero ligero y con cualquier sombrilla abierta.

Conjunto de hierro con tablero de cristal en una terraza

Hierro y tablero de cristal. El peso ayuda contra el viento, pero el cristal es lo primero que descartaría en un piso alto.

Medidas sencillas y que funcionan: no dejar nada suelto y ligero cuando no estés, apilar o plegar y arrimar al muro, y evitar los tableros de cristal en pisos altos. Si el balcón es muy expuesto, un conjunto pesado y fijo bien arrimado es más seguro que uno ligero que hay que estar recogiendo.

En resumen

En un balcón estrecho, plegable con cierre de pasador y un gancho en la pared. En una terraza que se usa a diario, apilable, porque es la que de verdad se saca y se guarda sin pensarlo. Fija solo si el sitio está dedicado o si es la mesa abatible de pared, y en ese caso mirando antes qué permite la comunidad.

Elige la silla con el respaldo alto y el asiento con caída, con tejido de exterior antes que con cojín grueso, y en altura o en la costa con algo de peso. Para calcular el rectángulo que ocupa el conjunto puesto, con las sillas retiradas y el paso, tienes los números en la medida de las mesas de jardín.


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