Dentro de un bulbo de tulipán en condiciones, la flor del año siguiente ya está formada en miniatura antes de que lo saques de la bolsa. Eso explica dos cosas: que un bulbo grueso dé una flor grande y uno pequeño una flor mediocre por muy bien que lo trates, y que la belleza de un tulipán se decida en la compra tanto como en el jardín. Calibre 11/12 o superior para los híbridos grandes; por debajo de 10 tendrás hoja y poco más.
Dicho eso, hablar de tulipanes "bonitos" sin más es hablar de quince divisiones hortícolas muy distintas entre sí, desde el clásico cáliz liso de floristería hasta flores rizadas, flecos cristalinos, pétalos verdes y especies silvestres de quince centímetros que parecen otra planta. Aquí van los grupos que merecen sitio en un jardín español, con nombres concretos y con lo que hay que hacer para que salgan como en la foto.
Los grupos que valen la pena, uno por uno
Darwin híbridos. Son los de flor más grande y tallo más fuerte, hijos de cruces con Tulipa fosteriana. Aguantan el viento de marzo y son los únicos de porte alto que repiten con cierta dignidad un segundo y tercer año. 'Apeldoorn' (rojo puro), 'Golden Apeldoorn', 'Pink Impression' y 'Ivory Floradale' son los caballos de batalla. Si quieres una mancha de color que se vea desde la calle, empieza por aquí.
Triunfo. La división más numerosa y la más versátil: altura media (40-50 cm), floración a mediados de primavera y una gama de color imposible de agotar. 'Ronaldo' (borgoña oscuro), 'Shirley' (marfil con filo violeta que se va oscureciendo día a día), 'Gavota' (granate con borde amarillo). Son los que mejor se comportan en maceta por altura y por rigidez de tallo.
Simples tardíos. Los más elegantes de tallo largo, para cortar. 'Queen of Night' sigue siendo el tulipán más oscuro de uso corriente, un granate casi negro que a contraluz se pone violeta. 'Menton' (rosa salmón con reverso más claro) y 'Maureen' (blanco marfil) sostienen la floración hasta finales de abril o principios de mayo en el interior peninsular.
Flor de lis. Pétalos apuntados y arqueados hacia fuera, como una llama. Con luz rasante son los más gráficos de todos. 'Ballerina', naranja mandarina, además huele —a violeta, suave pero real, cosa rara en un tulipán—. 'White Triumphator' y 'Burgundy' completan el grupo.
De flecos (crispa). El borde del pétalo se deshilacha en cristales rígidos que parecen escarcha. 'Cummins' (lila con flecos blancos) y 'Huis ten Bosch' son de los que hacen que alguien se pare a mirar de cerca. De lejos pierden bastante, así que plántalos junto a un paso, no al fondo del jardín.
Viridiflora. Llevan una banda verde en el dorso del pétalo que no desaparece con la apertura. 'Spring Green' (marfil y verde) y 'Artist' (salmón, verde y púrpura mezclados) duran en pie más que casi cualquier otro tulipán, dos o tres semanas si el tiempo acompaña.
Papagayo. Pétalos retorcidos, cortados y jaspeados; son mutaciones fijadas de otras variedades. 'Rococo' (rojo y verde), 'Black Parrot', 'Apricot Parrot'. Flor enorme y pesada sobre tallo curvo: en un sitio expuesto se doblan con la primera tormenta. Pared a resguardo o maceta protegida.
Dobles tardíos, llamados peonía. Docenas de pétalos y ningún parecido con un tulipán de manual. 'Angélique' (rosa pálido, ligeramente perfumado), 'Uncle Tom' (granate), 'Mount Tacoma' (blanco). Aguantan mal la lluvia fuerte porque la flor abierta hace de cuenco y se vence.
Los botánicos, que son los que de verdad se quedan
Aquí está la recomendación menos evidente y la más útil para el clima de aquí. Los tulipanes de gran flor están seleccionados para el verano fresco y húmedo del norte de Europa y para arrancarse del suelo cada julio. Las especies silvestres, en cambio, vienen de estepas y montañas de Asia Central y del Mediterráneo oriental, donde el verano es exactamente lo que es un verano de Castilla o de Aragón: seco y largo. En suelo con buen drenaje se naturalizan, se multiplican solas y florecen año tras año sin que nadie las toque.
Tulipa clusiana var. chrysantha abre amarilla y cerrada muestra el exterior rojo carmín; es fina, alta para ser botánica y resiste el calor. Tulipa saxatilis (y su forma 'Lilac Wonder', a menudo etiquetada como T. bakeri) da flores lila con centro amarillo y se extiende por estolones. Tulipa praestans 'Fusilier' saca tres o cuatro flores rojas por bulbo. Tulipa sylvestris, amarilla y perfumada, es europea y crece incluso en semisombra. Y Tulipa turkestanica, blanca de centro amarillo, es de las primeras en abrir, a finales de febrero.
Los grupos kaufmanniana, fosteriana y greigii están a medio camino: flor grande, porte bajo, floración muy temprana y bastante persistencia. 'Red Riding Hood' (greigii) añade unas hojas rayadas de granate que decoran aunque no haya flor.
Los jaspeados de Rembrandt y una confusión antigua
Los tulipanes rayados y llameados que aparecen en los bodegones del siglo XVII, los que dispararon los precios en la Holanda de 1637, debían su dibujo a una enfermedad: el virus del jaspeado del tulipán, transmitido por pulgones, que rompe el pigmento del pétalo en vetas. La planta infectada se debilita, produce bulbos cada vez más pequeños y acaba muriéndose. Por eso su cultivo comercial está prohibido en los Países Bajos y no vas a encontrarlos a la venta.
Cuando un catálogo actual ofrece un tulipán "tipo Rembrandt" —'Helmar', 'Sorbet', 'Grand Perfection'— está vendiendo un jaspeado obtenido por mejora genética convencional: el dibujo es estable, se hereda y la planta está sana. Visualmente se parece; biológicamente no tiene nada que ver. Merece la pena saberlo antes de pagar un sobreprecio por "auténticos tulipanes rotos" en una web de subastas.
Plantación: fechas, profundidad y la nevera
En España se planta más tarde que en el norte de Europa: de mediados de noviembre a mediados de diciembre, cuando el suelo ya se ha enfriado. Plantar en septiembre u octubre con el terreno a veinte grados provoca brotación anticipada, hojas expuestas a las heladas de enero y podredumbre del bulbo.
Profundidad: tres veces la altura del bulbo, entre 12 y 15 cm para los grandes, y algo más (18 cm) si quieres que duren varios años, porque a mayor profundidad el bulbo se divide menos. Separación de 10-12 cm. Drenaje por encima de todo: un puñado de arena gruesa o grava fina bajo cada bulbo salva la plantación en suelos arcillosos. Nada de estiércol fresco en contacto con el bulbo.
El tulipán necesita frío para alargar el tallo: entre 12 y 14 semanas por debajo de unos 9 °C. En Madrid, Burgos o Teruel eso lo da el invierno. En la costa mediterránea, en el valle del Guadalquivir o en Canarias, no. Allí hay que prerefrigerar los bulbos en la nevera a 4-5 °C durante 6-8 semanas, en bolsa de papel perforada, y plantarlos justo después, a finales de diciembre. Un detalle que arruina la operación entera: si guardas los bulbos en el mismo cajón que manzanas, peras o plátanos, el etileno que desprende la fruta aborta la flor embrionaria y en primavera saldrán hojas y un tallo hueco. Cajón aparte, siempre.
Por qué el segundo año son peores
Un tulipán híbrido de flor grande gasta el bulbo madre entero para florecer y lo sustituye por varios bulbillos hijos más pequeños. Si esos hijos no llegan al calibre mínimo, el año siguiente hay hojas y ninguna flor. Se puede mejorar bastante el resultado con tres gestos: cortar la flor marchita en cuanto se cae el pétalo, para que no gaste en semilla; dejar la hoja intacta hasta que amarillee sola, seis u ocho semanas, porque es la que recarga el bulbo; y aportar un abono bajo en nitrógeno y alto en potasio justo al terminar la floración.
Aun así, para masas de color uniforme lo razonable en clima español es tratarlos como planta de temporada, replantando bulbo nuevo cada otoño, y reservar la permanencia a los Darwin híbridos y a los botánicos, que sí se sostienen. En zonas de verano muy húmedo o riego estival —un tulipán regado en julio se pudre— conviene arrancar los bulbos cuando amarillee la hoja, secarlos a la sombra y guardarlos en sitio aireado hasta noviembre.
Problemas frecuentes y una advertencia práctica
El fuego del tulipán (Botrytis tulipae) aparece en primaveras lluviosas: manchas pardas con halo en hoja y pétalo, brotes deformes cubiertos de moho gris. Se combate arrancando y retirando la planta afectada, no replantando tulipanes en ese mismo sitio durante tres años y evitando el riego por aspersión sobre la hoja.
Los roedores y los topillos se comen los bulbos en invierno; una cesta de malla metálica enterrada resuelve el problema en parcelas donde ya ha pasado. Los pulgones, además de debilitar, son los que transmiten virus.
Sobre toxicidad: el bulbo del tulipán contiene tulipalina A y B. No es un bulbo comestible y confundirlo con una cebolla acaba en gastroenteritis; hay que guardarlos fuera del alcance de niños y de perros. El mismo compuesto provoca en manipuladores habituales una dermatitis de contacto conocida como "dedos de tulipán": si vas a plantar cientos, usa guantes.
En resumen
Para impacto visual inmediato, Darwin híbridos y Triunfo; para elegancia, flor de lis y simples tardíos; para que alguien se agache a mirar, flecos, viridiflora y papagayo; para que la plantación siga viva dentro de cinco años, especies botánicas como Tulipa clusiana, T. saxatilis o T. sylvestris. Compra calibre grueso, planta entre noviembre y diciembre a tres veces la altura del bulbo y en suelo que drene, prerefrigera seis u ocho semanas si vives donde el invierno no baja de 9 °C —y nunca junto a fruta—, y deja que la hoja se seque sola. Los "tulipanes rotos" del siglo XVII no se venden porque eran plantas enfermas; los jaspeados actuales dan el mismo dibujo sin el virus.