Un jardín con flor de marzo a octubre no se consigue comprando plantas en flor cada vez que se visita el centro de jardinería. Se consigue planificando el relevo: encadenar especies cuyos periodos de floración se solapen, de modo que cuando unas terminan otras ya están arrancando.

El obstáculo principal en España no es el frío sino julio y agosto. Muchas plantas de flor espectaculares en mayo se agotan en cuanto llegan los 35 °C y el jardín entra en un bache de dos meses. Este artículo está organizado precisamente en torno a ese problema: qué plantar, cuándo plantarlo y qué especies cubren el hueco del verano.

Cómo se planifica el relevo

Antes de las listas, tres ideas que ahorran mucho dinero.

La flor de primavera se compra en otoño. Los bulbos de tulipán, narciso o jacinto se plantan de octubre a diciembre. Comprarlos en marzo, ya florecidos y en maceta, cuesta cinco veces más y no se repiten.

La flor de verano se planta en primavera. Bulbos de verano, vivaces y anuales de temporada se instalan entre marzo y mayo, con margen para enraizar antes del calor.

La estructura la dan los arbustos. Un macizo hecho solo de plantas de temporada exige replantarlo dos veces al año. Con arbustos de floración escalonada como base y anuales rellenando huecos, el trabajo baja mucho y el resultado es mejor.

Y un apunte que conviene aceptar pronto: ninguna planta florece seis meses seguidos a pleno rendimiento. Las que se anuncian así, o son de temporada corta renovada, o florecen de forma discontinua. El truco está en la sucesión, no en la planta milagro.

Bulbosas

Las plantas bulbosas, con sus variantes de cormo, rizoma y tubérculo, son la forma más eficiente de tener flor: se plantan una vez y muchas repiten durante años.

Floración de finales de invierno y primavera

Narciso (Narcissus). El más fiable de todos en España. Se planta de septiembre a noviembre, a unos 12-15 cm de profundidad, y florece de febrero a abril. Se naturaliza, es decir, se multiplica solo y vuelve cada año sin cuidados. Los tazetta y los Narcissus jonquilla aguantan mejor el calor que los grandes trompeta de origen holandés.

Tulipán (Tulipa). Espectacular pero, seamos claros, en la mayor parte de España funciona como anual. Los inviernos suaves no dan el frío suficiente para que el bulbo se recargue y a partir del segundo año florece cada vez peor. Si quieres tulipanes que repitan, elige especies botánicas como Tulipa clusiana o Tulipa saxatilis, mucho mejor adaptadas al clima mediterráneo.

Jacinto (Hyacinthus orientalis). Marzo, con perfume intenso. Repite razonablemente si el suelo drena bien y se mantiene seco en verano.

Ranúnculo (Ranunculus asiaticus). Uno de los grandes aciertos para el clima español. Se plantan las garras en otoño, con las uñas hacia abajo, previamente hidratadas unas horas. Florece de marzo a mayo con flores densas de pétalos superpuestos en toda la gama cálida. Después entra en reposo estival.

Freesia, ixia, sparaxis, anémona. Bulbosas de otoño-invierno, floración primaveral, muy adaptadas al ciclo mediterráneo de lluvia invernal y sequía estival. Se naturalizan con facilidad en el sur.

Iris de barba (Iris germanica). Rizomatoso, florece en abril y mayo. Resistentísimo a la sequía y a suelos pobres. Recuerda que su rizoma se planta casi en superficie: enterrado no florece.

Ranúnculo naranja en floración de primavera

Floración de verano

Dalia (Dahlia). Tubérculos plantados en marzo o abril, floración de julio a las primeras heladas. Es de las pocas plantas que dan flor grande en pleno agosto. Necesita riego regular y tutor en las variedades altas. En zonas frías se desentierra tras la helada; en el litoral se deja en el suelo.

Gladiolo (Gladiolus). Cormos escalonados cada 15 días de marzo a mayo: es la manera de tener espigas florales de junio a septiembre en lugar de todas a la vez. Un truco de floristería que casi nadie aplica en jardín.

Canna (Canna indica e híbridos). Rizomas de crecimiento explosivo, follaje enorme y flores de junio a octubre. Soporta el calor extremo y agradece la humedad. De lo más agradecido en verano peninsular.

Agapanto (Agapanthus africanus). Umbelas azules o blancas en junio y julio. Resiste sequía una vez establecido y florece mejor cuando está apretado en la maceta. Es uno de los pilares del jardín mediterráneo de bajo mantenimiento.

Lilium. Julio, con flores grandes y perfumadas. Prefiere el pie a la sombra y la cabeza al sol: plántalo entre vivaces que le den sombra a la base.

Nerine, amarilis y azucena de otoño alargan el ciclo hasta septiembre y octubre.

Árboles

Un árbol en flor es el elemento más rentable de un jardín: no cuesta trabajo y transforma la escena entera.

Almendro (Prunus dulcis). Abre la temporada. Florece en enero y febrero, antes de echar hoja, y soporta suelos pobres y calizos. Es el marcador clásico del final del invierno en el interior peninsular.

Judas o árbol del amor (Cercis siliquastrum). Marzo y abril. Su floración es peculiar: las flores rosa magenta brotan directamente del tronco y de las ramas viejas, un fenómeno llamado caulifloria. Muy resistente a la sequía y perfecto para jardines pequeños.

Cerezo de flor (Prunus serrulata) y ciruelo japonés (Prunus cerasifera 'Pissardii'). Marzo y abril. El segundo mantiene además follaje púrpura toda la temporada.

Paulownia (Paulownia tomentosa). Abril y mayo, con panículas de flores lilas antes de la hoja. Crecimiento muy rápido. Conviene saber que es invasora en algunas zonas y que sus raíces son agresivas: no la plantes cerca de conducciones.

Jacarandá (Jacaranda mimosifolia). Mayo y junio, azul violáceo espectacular. Solo apto para el litoral mediterráneo, Andalucía y Canarias: no aguanta heladas fuertes.

Tipuana (Tipuana tipu). Junio, flores amarillas y buena sombra. Muy usada en calles del sur.

Catalpa (Catalpa bignonioides). Junio y julio, flores blancas moteadas y hojas enormes. Da una sombra magnífica.

Árbol del amor de las mil flores o lagerstroemia (Lagerstroemia indica). Este merece un lugar aparte: es el árbol de flor de julio y agosto en España. Florece justo cuando todo lo demás ha parado, en rosa, fucsia, blanco o lila, resiste el calor y la sequía y en otoño la hoja vira a rojo. Si solo puedes plantar un árbol de flor, este cubre el hueco más difícil del año.

Arbustos

Forsitia (Forsythia × intermedia). Febrero y marzo, amarillo intenso sobre madera desnuda. Necesita cierto frío invernal, así que rinde mejor en la mitad norte.

Celindo (Philadelphus coronarius) y espirea. Mayo, blanco abundante y perfumado.

Rosal (Rosa). Los rosales modernos de floración reiterada dan flor de abril a noviembre con podas y abonado adecuados. Los antiguos y los trepadores de una sola floración concentran todo en mayo, pero con una intensidad y un perfume que compensan. Combinar ambos tipos es lo más inteligente.

Adelfa (Nerium oleander). El arbusto de verano por antonomasia en España: florece de mayo a octubre, aguanta sequía, calor, salinidad y suelos malos. Su único inconveniente, importante, es que todas sus partes son tóxicas, así que conviene valorarlo si hay niños o animales.

Hibisco (Hibiscus rosa-sinensis en litoral, Hibiscus syriacus en interior). El primero florece casi todo el año en zonas libres de heladas; el segundo, caducifolio y mucho más rústico, cubre de julio a septiembre y aguanta hasta -15 °C.

Buganvilla (Bougainvillea). De abril a noviembre en el sur y el litoral. Lo que da color son las brácteas, no las flores. Cuanto más seca y menos abonada, más florece: es el ejemplo perfecto de planta que se estropea por exceso de cuidados.

Lantana (Lantana camara). Floración continua de mayo a noviembre, resistencia al calor extraordinaria y enorme atractivo para mariposas. Sus flores cambian de color al madurar, lo que da a la umbela su aspecto bicolor.

Plumbago (Plumbago auriculata). Azul celeste de junio a octubre, un color escaso en verano. Trepador o arbustivo, muy resistente.

Lavanda, romero y salvias arbustivas. Floración de primavera a verano, aroma, y son de las plantas más visitadas por polinizadores. Base indiscutible del jardín mediterráneo.

Plantas de flor y vivaces

Para primavera

Pensamiento (Viola × wittrockiana) y viola. Se plantan en otoño, florecen todo el invierno y hasta abril o mayo. Aquí un aviso: desaparecen en cuanto aprieta el calor. Es una planta de invierno, no de verano, y muchos la compran en mayo esperando lo contrario.

Prímula, alhelí, caléndula y bellis. Mismo ciclo: otoño a primavera.

Amapola de California (Eschscholzia californica). Siembra otoñal, floración de marzo a junio, resiembra sola. Ideal para praderas de flor de bajo mantenimiento.

Para verano

Este es el grupo verdaderamente valioso, porque cubre el bache de julio y agosto.

Gazania (Gazania rigens). Difícil de superar. Vivaz rastrera de hoja gris, flores tipo margarita en tonos ardientes, floración de abril a octubre, resistencia al calor, a la sequía y a la salinidad. Sus flores se cierran de noche y en días nublados, lo que despista a quien no lo sabe. Va perfecta en taludes, rocallas y jardineras al sur.

Vinca de Madagascar (Catharanthus roseus). Floración ininterrumpida de mayo a octubre y tolerancia notable al calor. No confundir con la vinca de sombra (Vinca minor), que es otra planta y otro uso.

Petunia y surfinia. De mayo a octubre en balcones, con riego diario en verano. Necesitan abono constante; sin él, se agotan en julio.

Portulaca y Delosperma. Suculentas de flor brillante que soportan reverberación, sequía y suelos imposibles. Sus flores también se cierran con poca luz.

Zinnia, cosmos y tagetes. Anuales de siembra directa en abril o mayo, floración de junio a octubre. Baratísimas, fáciles y excelentes para polinizadores. Cortar las flores pasadas prolonga muchísimo la floración.

Celosia, salvia splendens y verbena. Anuales de temporada estival que aguantan bien el calor peninsular.

Girasol (Helianthus annuus). Siembra escalonada de abril a junio para tener flor de julio a septiembre.

Vivaces de verano: Achillea, Gaura lindheimeri, Echinacea, Rudbeckia, Perovskia y Nepeta. Todas resisten sequía una vez establecidas y forman la estructura herbácea de un jardín que no dependa del riego constante.

Flores de Gazania rigens abiertas al sol

Calendario práctico

Septiembre a noviembre: plantar bulbos de primavera (narciso, tulipán, jacinto, ranúnculo, freesia, anémona), plantas de temporada de invierno (pensamiento, viola, prímula, alhelí) y sembrar amapola de California y otras anuales de resiembra.

Diciembre a febrero: plantar árboles y arbustos a raíz desnuda, incluidos rosales. Es la mejor época del año para ello. Podar rosales al final del invierno.

Marzo y abril: plantar bulbos de verano (dalia, gladiolo, canna, lilium), sembrar anuales de verano y trasplantar plantas de temporada estival cuando pase el riesgo de helada.

Mayo y junio: últimas plantaciones antes del calor, instalación del acolchado y ajuste del riego. Después de mediados de junio, plantar es apostar contra el clima.

Julio y agosto: mantenimiento. Riego temprano o al atardecer, retirada de flores pasadas y abonado ligero.

Los errores que dejan el jardín sin flor

Comprar todo en flor. Un centro de jardinería en abril está lleno de plantas de primavera; si compras solo entonces, tendrás un jardín espectacular seis semanas y vacío el resto.

Ignorar el bache de agosto. Reserva desde el principio un tercio del espacio para lantana, gazania, adelfa, buganvilla, vinca, lagerstroemia y dalias.

No retirar las flores marchitas. En rosales, petunias, zinnias y dalias, quitar la flor pasada impide que la planta forme semilla y la obliga a seguir floreciendo. Es el gesto de mantenimiento más rentable que existe.

Plantar en junio. Una planta recién puesta no ha desarrollado raíz y no puede afrontar 35 °C. Adelanta las plantaciones a abril o retrásalas a octubre.

Regar poco y a menudo. Riegos superficiales diarios crean raíces superficiales y plantas frágiles. Es mejor regar en profundidad y espaciar.

Olvidar el acolchado. Cinco centímetros de corteza, paja o grava reducen la evaporación de forma drástica, mantienen la raíz fresca y frenan las hierbas. En clima español no es un detalle estético, es un elemento funcional.

En resumen

Un jardín con flor de febrero a octubre se construye encadenando floraciones: bulbosas de otoño para la primavera temprana, árboles y arbustos que aportan estructura y floración escalonada, y plantas de temporada que rellenan huecos. La planificación va desfasada respecto al resultado, así que la flor de primavera se planta en otoño y la de verano en marzo o abril.

El punto crítico en España es julio y agosto, cuando la mayoría de plantas de primavera se agotan. Ahí funcionan lagerstroemia, adelfa, hibisco, buganvilla, plumbago, lantana, gazania, vinca, dalia, canna, zinnia y tagetes, todas ellas con resistencia real al calor.

Y dos gestos que multiplican el resultado sin coste: retirar sistemáticamente las flores pasadas para prolongar la floración, y acolchar el suelo para que la raíz llegue viva a septiembre.


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