En diciembre entran en casa cuatro o cinco plantas que no se compran el resto del año, y casi todas se tratan mal por el mismo motivo: nadie explica de dónde vienen. La flor de Pascua es una euforbia tropical mexicana, el cactus de Navidad no es un cactus de desierto, la amarilis que se vende en caja es un bulbo de otro género distinto al que le da nombre y el muérdago es un parásito que no puede vivir en una maceta. Sabiendo eso, la mitad de los problemas desaparecen.
Y hay una segunda cosa que conviene tener clara antes de colocarlas: tres de las plantas más navideñas son tóxicas por ingestión o irritantes, y en una casa con niños pequeños o con animales eso decide dónde se ponen. No es motivo para renunciar a ellas, pero sí para no dejarlas al alcance de nadie que muerda.
Flor de Pascua, una euforbia de látex irritante
Su nombre científico es Euphorbia pulcherrima y es un arbusto de México que en su tierra crece varios metros. Lo que parece una flor roja enorme no son pétalos, son brácteas, hojas modificadas que se colorean; las flores de verdad son los botoncitos amarillos del centro, y su estado es el mejor indicador de frescura en la tienda: si ya están abiertos o caídos, esa planta lleva semanas en el escaparate.
Es una planta de día corto, y por eso colorea en diciembre. Ese mecanismo depende de noches largas y completamente oscuras, así que conseguir que vuelva a colorear al año siguiente en un salón con luz por la noche es difícil, y es la razón de que casi nunca se repita en casa. Lo que sí puedes hacer es mantenerla viva como planta de hoja verde.
Lo que la mata suele ser el viaje y el sitio. El frío de la calle en el trayecto desde la tienda (pídela envuelta), las corrientes de una puerta que da al exterior, el radiador debajo y el agua estancada en el plato son sus cuatro enemigos, en ese orden. Quiere luz abundante sin sol directo fuerte, temperatura estable de casa y riego moderado, dejando secar un poco la superficie entre riegos. Y el látex blanco que suelta al romper una hoja o un tallo irrita piel y ojos, y también la boca de un perro o un gato que la mordisquee. No es la planta letal de la leyenda, pero no es inofensiva: se coloca alta y se lava las manos después de manipularla.
Cactus de Navidad, el más fácil de todos
Es una Schlumbergera, un cactus epífito de las selvas costeras del sureste de Brasil que crece sobre ramas y rocas, entre musgo, con humedad y sombra. De desierto no tiene nada, y de ahí vienen los dos errores clásicos: tratarlo a pleno sol y regarlo como un cactus. Quiere luz clara sin sol directo, sustrato que drene bien y riego regular en época de crecimiento, dejando secar entre uno y otro pero sin llegar a la sequía total.
También florece por día corto, con las noches frescas del otoño, y tiene una manía muy suya: si lo mueves de sitio cuando ya tiene los capullos hechos, los tira. Elige el sitio antes de que salgan los botones y no lo cambies. Se multiplica con una facilidad ridícula, separando dos o tres segmentos de tallo, dejándolos secar un día y plantándolos en sustrato húmedo.
El nombre común es ambiguo, porque se llama cactus de Navidad y cactus de Pascua a plantas emparentadas pero distintas, que florecen en épocas diferentes. Si te importa cuándo va a florecer, mira la etiqueta con el nombre científico. Como ventaja añadida, es una de las pocas plantas navideñas que no figura en las listas de tóxicas para perros y gatos, y eso la convierte en la opción más tranquila si hay animales en casa.
Amarilis, un bulbo con nombre prestado
La planta de flores grandes en forma de trompeta que se vende en caja para Navidad es un Hippeastrum, un género americano. La verdadera Amaryllis, Amaryllis belladonna, es sudafricana y es otra planta, que además florece a finales de verano. El nombre comercial lleva un siglo cruzado y no hay manera de arreglarlo, pero conviene saberlo para no buscar información de la planta equivocada.
El bulbo se planta en una maceta ajustada, dejando la mitad superior fuera del sustrato, se riega poco hasta que arranca y después se le da luz y agua regular. Tarda unas semanas en florecer, así que si lo quieres en flor para Nochebuena hay que plantarlo con antelación. El escapo florido acaba pesando bastante y suele necesitar una caña que lo sujete.
Después de la floración, no tires el bulbo. Corta el tallo floral pero deja las hojas, que son las que recargan la reserva, mantenlo con luz y riego mientras esté verde y dale un periodo de reposo más seco antes de la siguiente temporada. Es un bulbo que dura años. Ojo con los animales, porque los bulbos de esta familia son tóxicos por ingestión para perros y gatos.
Acebo, y por qué el tuyo no da bolas rojas
El acebo, Ilex aquifolium, es un arbusto o arbolito de crecimiento lento, hoja perenne y pinchuda, propio del norte peninsular y de las montañas, que quiere suelo fresco y algo ácido y media sombra. En el litoral mediterráneo seco lo pasa mal.
Es dioico: hay plantas macho y plantas hembra, y solo las hembras dan fruto, y solo si hay un macho en las cercanías que las polinice. Esa es la explicación de la queja más habitual, la del acebo comprado en maceta que nunca da bolas. Si quieres fruto, necesitas una planta hembra identificada como tal y polen disponible.
Los frutos rojos son tóxicos por ingestión, para personas y para animales, y son exactamente lo que más llama la atención de un niño pequeño. Una corona de acebo va colgada en la puerta, no en la mesa baja del salón. Y una cosa más: no lo cortes del monte. Es una especie de crecimiento lento y localmente escasa, la recolección de ramas con fruto para adorno navideño fue durante décadas una presión real sobre sus poblaciones y su protección depende de la normativa de flora de cada comunidad autónoma. Las ramas que se venden en floristería proceden de cultivo.
Muérdago, que no se arranca del árbol
El muérdago, Viscum album, es una planta hemiparásita: vive sobre las ramas de árboles como chopos, manzanos, pinos o almendros, les chupa agua y sales y hace su propia fotosíntesis. No tiene raíz en el suelo, no puede cultivarse en una maceta y no se conserva más que unos días como ramo. Sus frutos blancos y pegajosos son tóxicos por ingestión.
La tradición de colgarlo en el dintel es antigua y europea, y la costumbre del beso debajo es una versión relativamente reciente de origen británico. Si te apetece seguirla, compra la rama. Arrancar muérdago de un árbol daña la rama donde estaba insertado, la planta arrancada no revive y en muchos sitios las poblaciones de aves frugívoras que lo dispersan dependen de él en invierno.
Narcisos forzados y falso pino de Norfolk
Los narcisos blancos de forzado que se venden en cuenco con agua o con piedras, del grupo de Narcissus papyraceus, dan una floración muy perfumada en pocas semanas y después se agotan: el bulbo forzado en agua rara vez sirve para el año siguiente. Son bonitos y efímeros, y como todos los narcisos, tóxicos por ingestión.
Lo que se vende como pino de Norfolk es Araucaria heterophylla, un conífero de la isla de Norfolk que no es un pino ni resiste el frío. Como arbolito de interior funciona bien si tiene luz clara y ambiente no demasiado seco, y aguanta años. Fuera solo prospera en clima suave de litoral, y acaba siendo un árbol enorme, así que no es candidato para un jardín pequeño. Mejor que el gato no lo mordisquee.
Del abeto natural en maceta, la verdad incómoda: un abeto es una planta de montaña y las semanas dentro de un salón con calefacción lo debilitan mucho. Si lo compras con cepellón, tenlo el menor tiempo posible dentro, lo más lejos del radiador que puedas, con el sustrato húmedo, y sácalo después a una terraza fresca. Plantarlo luego solo tiene sentido si tu clima y tu suelo son los suyos, que en media España no lo son.
Qué hacer en enero
Cuando se retira la decoración, la flor de Pascua y el cactus de Navidad se quedan como plantas de casa, con su sitio de luz y su riego normal. El bulbo de amarilis sigue con sus hojas hasta que amarilleen solas. Los narcisos forzados y el muérdago van al contenedor de restos vegetales. Y el acebo en maceta, si lo tienes, sale a la terraza o al jardín, porque es una planta de exterior y dentro de casa no vive.
En resumen
De las plantas navideñas clásicas, la más fácil de conservar es el cactus de Navidad, la más delicada es la flor de Pascua (frío en el trayecto, corrientes y agua estancada la matan en quince días), la amarilis es un bulbo que dura años si respetas sus hojas después de florecer, y el acebo y el muérdago son plantas de exterior que entran en casa solo como adorno cortado.
La parte de seguridad se resume rápido: látex irritante en la flor de Pascua y en cualquier euforbia, frutos tóxicos en el acebo y en el muérdago, bulbos tóxicos en la amarilis y en los narcisos. Coronas y ramas colgadas en alto, macetas fuera del alcance del perro y del gato, y las manos lavadas después de podar una euforbia.