Bellagio son dos sitios distintos, y quien busca sus jardines suele estar pensando en uno de los dos sin saber que existe el otro. El primero es Bellagio, el pueblo del lago de Como, en Lombardía, donde están los jardines de dos villas históricas, Villa Melzi y Villa Serbelloni. El segundo es el hotel de Las Vegas que tomó prestado ese nombre, con un invernadero floral en el vestíbulo que se cambia por temporadas.
Este artículo cuenta los dos, empezando por los jardines de verdad, porque el texto que ocupaba antes esta página hablaba solo del casino estadounidense y de sus mesas de juego, que no es un asunto de jardinería. De la parte de Las Vegas nos queda lo que sí lo es: cómo se monta una escenografía floral de ese tamaño y en qué se diferencia de un jardín botánico.
Bellagio, el pueblo del lago de Como
Bellagio está en la punta del promontorio que divide el lago de Como en sus dos brazos, el de Como y el de Lecco. Esa posición explica el paisaje, con el agua a los dos lados y los Alpes al fondo, y explica también la vegetación, que es lo que interesa aquí.
Una masa de agua profunda y grande actúa como un radiador de inercia lenta: absorbe calor en verano y lo suelta en invierno, así que las orillas tienen inviernos más suaves de lo que corresponde a su latitud y a su altitud, con menos heladas fuertes y menos oscilación entre el día y la noche. A eso se le llama efecto lacustre, y es el mismo principio por el que en España el litoral es más templado que el interior a la misma altura. Gracias a ese microclima, en las orillas del lago prosperan al aire libre plantas de hoja perenne y de flor que a pocos kilómetros tierra adentro pasarían mal el invierno.
Villa Melzi: un parque paisajista a la orilla del agua
El parque de Villa Melzi d'Eril se creó a principios del siglo XIX para Francesco Melzi d'Eril, una figura política de la Italia napoleónica. Es un jardín de estilo paisajista inglés, no un jardín formal italiano de setos recortados y simetría: césped amplio, grupos de árboles colocados para abrir y cerrar vistas, caminos curvos y un paseo largo al borde del agua.
Su momento fuerte es la primavera, cuando florecen las azaleas y los rododendros que forman masas de color junto al lago, acompañados de camelias. Hay además un estanque de aire japonés y ejemplares viejos de porte grande, entre ellos plátanos de sombra a lo largo del paseo. El parque se visita en temporada, la casa no.
Villa Serbelloni: el jardín de la colina
Sobre el pueblo, en lo alto del promontorio, está la finca de Villa Serbelloni, con un parque de ladera muy distinto: terrazas, senderos entre bosque, arbolado maduro y miradores sobre los dos brazos del lago. La propiedad pertenece desde mediados del siglo XX a la Fundación Rockefeller, que la usa como centro de estudios, y por eso el acceso al parque está limitado y se hace en visita guiada organizada localmente. Conviene comprobar el régimen de visitas antes de ir, porque cambia según la temporada.
Qué se puede copiar de ahí en un jardín español, y qué no
Lo que no se puede copiar es la paleta de plantas. Las azaleas, los rododendros y las camelias que dan nombre a la primavera del lago de Como son plantas de suelo ácido, y necesitan además humedad constante en el aire y en el suelo, y sombra de media tarde.
Eso traducido al mapa español significa una cosa muy concreta: funcionan bien en el norte atlántico, en Galicia, la cornisa cantábrica y el norte de Navarra y del País Vasco, donde el suelo es ácido y el verano corto. En los suelos calizos del este y del sur, que son la mayor parte del país, esas mismas plantas amarillean por clorosis férrica y no salen adelante ni con abonos correctores, porque el problema es el pH del suelo y el agua de riego, no la falta de hierro. Si el agua del grifo deja cal blanca, este estilo de jardín no es el tuyo.
Lo que sí se copia, y es la parte útil, es el planteamiento:
- Trabajar las vistas en lugar de rellenar el espacio. Grupos de arbolado que abren un hueco hacia lo que merece la pena mirar y cierran lo que no.
- Estructura permanente de hoja perenne que sostenga el jardín los meses sin flor. En clima mediterráneo el mismo papel lo hacen el laurel, el mirto, el durillo o el madroño, que además aguantan la cal.
- Aprovechar los microclimas de tu parcela. Un muro orientado al sur acumula calor y permite plantas algo más delicadas; el pie norte de la casa da la sombra fresca que muchas plantas necesitan en julio.
- Sustituir la especie, no el efecto. Si buscas la masa de color primaveral de las azaleas en suelo calizo, el equivalente razonable son adelfas, lentiscos en flor, romeros, salvias arbustivas o rosales antiguos, no una azalea en maceta condenada a durar dos años.
El otro Bellagio: el invernadero floral de Las Vegas
El hotel Bellagio de Las Vegas se llama así por el pueblo italiano, y esa es toda la relación entre los dos. Dentro tiene el Conservatory and Botanical Garden, una sala acristalada junto al vestíbulo que se monta y desmonta varias veces al año con decorados florales de gran escala, temáticos según la temporada.
La foto es uno de esos montajes de otoño: las figuras de pavo real que se ven están construidas cubriendo estructuras con miles de flores y hojas colocadas una a una, con flor de temporada en tonos naranjas y rojos.
Montaje estacional del invernadero del hotel Bellagio, en Las Vegas: figuras cubiertas de flor cortada y planta en maceta, renovadas cada pocas semanas.
Merece la pena llamar a las cosas por su nombre, porque el propio hotel lo anuncia como jardín botánico y no lo es. Un jardín botánico mantiene una colección viva y documentada de plantas, con su etiquetado, sus registros de procedencia y una función de conservación e investigación. Lo del Bellagio es escenografía floral: un decorado que se renueva continuamente, con planta en maceta traída de vivero y flor cortada que se sustituye en cuanto pasa. Es un trabajo de floristería a escala industrial, hecho con oficio, pero no es un jardín.
La diferencia importa por una razón práctica: en un jardín botánico ves cómo vive una planta, y eso te sirve para decidir qué plantar en tu casa. En un decorado floral no, porque lo que estás viendo no está creciendo ahí. En España, si quieres lo primero, los jardines botánicos con colección propia son la visita útil, y hay varios notables repartidos por el país.
Las fuentes que la gente asocia al hotel, por cierto, no están en esa sala: son las del lago artificial de la fachada, que dan al Strip y funcionan con agua y música, sin plantas de por medio.
En resumen
Los jardines de Bellagio, si hablamos de jardines, son los del pueblo del lago de Como: el parque paisajista de Villa Melzi al borde del agua, famoso por sus azaleas, rododendros y camelias de primavera, y el parque de ladera de Villa Serbelloni, hoy de la Fundación Rockefeller y de visita restringida. Los dos viven del microclima del lago, que suaviza el invierno y hace posible esa vegetación.
El Bellagio de Las Vegas tiene otra cosa, un invernadero con decorados florales estacionales de gran formato, que está muy bien hecho pero es floristería y no botánica. Y si lo que buscas es aplicar algo de aquello en tu jardín, lo primero es mirar el suelo: con suelo calizo, la paleta del lago de Como no se puede reproducir, y lo que sí se traslada es el criterio de composición, la estructura perenne y el uso de los microclimas de la parcela.