El jacinto de las macetas de primavera y de los bulbos que se venden en otoño es Hyacinthus orientalis, una planta bulbosa de la familia del espárrago (Asparagaceae) originaria del Mediterráneo oriental, de la zona de Anatolia y Levante. Lo primero que hay que decir de él no es su perfume: el bulbo es tóxico si se ingiere y su piel produce picor y dermatitis en quien lo manipula. No es un problema teórico, es el motivo de que en floristería y en los almacenes de bulbos se trabaje con guantes.
Y lo segundo es que la palabra jacinto nombra por lo menos media docena de plantas distintas, y una de ellas, el jacinto de agua, es una de las invasoras más graves que tenemos en España. Este artículo deshace ese lío, cuenta qué es cada jacinto y de dónde viene el nombre y su significado.

El jacinto de verdad
El género Hyacinthus es pequeño y todo el jardín viene de una sola especie. De un bulbo redondeado, de túnica clara y papirácea, sale un ramillete de hojas carnosas, acanaladas y de color verde brillante, y entre ellas un escapo sin hojas con una espiga compacta de flores en forma de campanilla de seis lóbulos vueltos hacia fuera. La espiga de los cultivares comerciales es muy apretada y cilíndrica, mucho más que la de la planta silvestre, y esa densidad es fruto de siglos de selección.
Florece a mediados de primavera, a la vez que los narcisos y los primeros tulipanes, y su olor es intenso y dulce, de los pocos que llenan una habitación con dos macetas. Los colores de cultivar cubren el blanco, el crema, el amarillo pálido, el rosa, el salmón, el rojo vino, el lavanda y el azul intenso, que en este género sí existe de verdad.
Un detalle que explica muchas decepciones: el primer año después de comprar el bulbo la espiga es la más gruesa y compacta que verás. A partir del segundo, el bulbo reparte fuerzas en bulbillos y la floración sale más suelta y con menos flores. No es un fallo de cultivo, es lo normal.
El aviso: bulbo tóxico y picor en las manos
Los bulbos de jacinto contienen cristales de oxalato cálcico y otros compuestos irritantes. Al pelarlos o manejarlos en cantidad, ese polvo provoca picor, enrojecimiento y a veces pequeñas grietas en la piel de las manos y los antebrazos, un cuadro tan conocido en el sector que tiene nombre propio como picor del jacinto. Con un puñado de bulbos en el jardín de casa no suele pasar nada, pero si vas a plantar una caja entera, guantes.
Por ingestión, el jacinto figura en las listas de plantas tóxicas para perros y gatos, y la parte de más riesgo es el bulbo, justo la que un perro puede desenterrar. Provoca babeo, vómitos, diarrea y, si la cantidad es grande, un cuadro más serio. Los bulbos que guardes antes de plantar no se dejan en una bolsa al alcance del animal, y en el jardín conviene plantarlos donde no cave. Para personas vale lo mismo: no es una planta comestible y no se prueba.
Jacinto de uva o nazareno: Muscari
Es la confusión más frecuente y la más inocente. El jacinto de uva es del género Muscari, y lo reconoces al instante: en lugar de campanillas abiertas tiene florecillas casi cerradas, con la boca estrecha y contraída, apiñadas en un racimo corto que parece de verdad un racimillo de uvas, casi siempre azul oscuro con el borde blanquecino.
Aquí no es una planta importada de vivero solamente: hay especies silvestres nuestras. El nazareno (Muscari neglectum) sale en primavera en cultivos, olivares y ribazos de buena parte de la península, y el de penacho (Muscari comosum) remata el racimo con un copete de flores estériles de color violeta muy llamativo. En algunas zonas del Mediterráneo hay tradición de consumir los bulbos de esta última encurtidos y muy preparados, y conviene decirlo como lo que es, un uso local antiguo con una elaboración específica, y no como una invitación a arrancar bulbos y probarlos.
Jacinto silvestre y jacinto español: Hyacinthoides
El nombre del género ya lo dice: parecido a un jacinto. Son plantas de bulbo y flores acampanadas en racimo laxo, azules o lila pálido, que viven en bosques y prados húmedos. Hyacinthoides non-scripta es el jacinto silvestre atlántico, el que tapiza los suelos de los robledales del norte y del noroeste, y Hyacinthoides hispanica es el jacinto español, de flor algo más abierta y racimo más erguido, propio de la península.
Tienen un detalle interesante hacia fuera: el jacinto español se plantó en jardines del norte de Europa, se naturalizó y se cruza con el silvestre local, y allí se considera un problema de conservación para las poblaciones autóctonas. Es el mismo mecanismo que aquí nos preocupa con otras especies, visto desde el otro lado.
Jacinto de agua: el que no se planta nunca
Nada que ver con los anteriores. El jacinto de agua es Pontederia crassipes, nombre actual de lo que durante décadas se llamó Eichhornia crassipes, una planta acuática flotante de origen sudamericano con hojas de peciolo hinchado y esponjoso y una espiga de flores lilas muy vistosa. Esa belleza es la razón de que se vendiera para estanques y la razón de que esté donde está.
Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, y su caso más conocido es la invasión del río Guadiana, donde forma mantas flotantes que cubren la superficie, tapan la luz, consumen el oxígeno del agua y han obligado a campañas de retirada mecánica durante años. Con las especies del catálogo la prohibición es clara: no se poseen, no se transportan, no se comercian y no se liberan al medio. Si en un estanque tienes una planta flotante con los peciolos hinchados, no se tira a un arroyo ni a una acequia. Hay más detalle en la ficha de el jacinto de agua como planta invasora.

Otros nombres que llevan jacinto
A algunas escilas y a la Brimeura amethystina de los Pirineos se les llama jacintillos por el parecido de la espiga. Y fuera de la botánica, jacinto es también el nombre de una piedra: una variedad de circón de color entre miel y rojizo. De ahí viene el jacinto de Compostela, que es en realidad un cuarzo rojizo de yacimientos aragoneses y nada tiene que ver con Galicia ni con las flores. Si buscas jacinto y te salen anillos, es por eso.
El nombre y el significado
El nombre viene del mito griego de Jacinto, el joven amado por Apolo que murió alcanzado por un disco, y de cuya sangre brotó, según el relato, una flor con unas marcas en los pétalos que los antiguos leían como un lamento escrito. Aquí hay que ser honesto: la flor que describen los autores griegos y latinos con ese nombre probablemente no era nuestro Hyacinthus orientalis, y los especialistas han propuesto desde una consólida hasta un lirio o un gladiolo. El nombre científico moderno recoge el mito, no lo confirma.
El significado que se le atribuye al jacinto como flor de regalo viene del lenguaje de las flores del siglo XIX, que repartió mensajes por color: al morado el pesar y la petición de perdón, al blanco la belleza serena, al amarillo los celos. Es una convención cultural de una época concreta, con sus manuales y sus diccionarios florales, y funciona solo mientras las dos partes conozcan el código.
Si lo que quieres es cultivarlo
En resumen rápido: bulbos plantados en otoño, en suelo que drene, y floración a mediados de primavera. En el interior peninsular el frío del invierno le viene bien; en el litoral mediterráneo y en el sur, donde el invierno es corto, el bulbo suele necesitar un periodo de frío previo para florecer en condiciones, y con frecuencia se trata como planta de temporada. Las fechas, la profundidad, el forzado en interior y qué hacer con el bulbo después de la flor están en la ficha de cultivo del jacinto.
En resumen
El jacinto de jardín es Hyacinthus orientalis, del Mediterráneo oriental, con espiga densa de flores muy perfumadas y una gama de color que incluye un azul de verdad. Su bulbo es tóxico por ingestión, también para perros y gatos, y su piel irrita las manos de quien maneja muchos: guantes al plantar una caja entera.
El resto es cuestión de nombres. El jacinto de uva es Muscari, con el nazareno silvestre en nuestros campos; el jacinto silvestre y el jacinto español son Hyacinthoides; y el jacinto de agua es Pontederia crassipes, una invasora incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013 que no se planta, no se comercia y no se suelta al medio. Son cuatro plantas distintas compartiendo una palabra.