El girasol (Helianthus annuus) tiene una fama que no se corresponde del todo con la realidad, y merece la pena aclararla desde el principio: el girasol adulto no sigue al sol. Las plantas jóvenes sí lo hacen, pero en cuanto la flor se abre, el capítulo se queda fijo mirando al este y ya no se mueve nunca más. Todo el mundo ha visto campos de girasoles en agosto orientados en la misma dirección a cualquier hora del día; lo que casi nadie ha notado es que esa dirección es siempre la salida del sol.

Qué es realmente esa flor

Lo que llamamos flor de girasol no es una flor, sino un capítulo: una inflorescencia compuesta por entre 1.000 y 2.000 flores individuales agrupadas en un disco. Es la estructura típica de las asteráceas, la misma que tienen la margarita o la lechuga.

Los pétalos amarillos del borde son flores liguladas, estériles: solo sirven de reclamo visual y no producen semilla. Las del centro, mucho más pequeñas, son flores flosculosas, hermafroditas y fértiles, y cada una de ellas dará una pipa. Se abren en oleadas concéntricas desde el exterior hacia el centro a lo largo de una semana o diez días, lo que reparte la polinización en el tiempo y explica que un capítulo pueda tener flores frescas y pipas ya cuajadas al mismo tiempo.

Su disposición sigue una espiral doble muy regular, con números de espirales que corresponden casi siempre a términos consecutivos de la sucesión de Fibonacci: 34 y 55, o 55 y 89, según el tamaño del capítulo. No es una curiosidad esotérica sino la forma geométricamente más eficiente de empaquetar el máximo número de semillas en un disco.

Capítulo de girasol visto de cerca

El heliotropismo, explicado con precisión

El movimiento se llama heliotropismo y ocurre solo en la fase vegetativa, mientras el tallo aún crece. Durante el día, el capítulo en formación acompaña al sol de este a oeste; durante la noche vuelve lentamente hacia el este, listo para el amanecer siguiente.

El mecanismo no es un giro del tallo sobre sí mismo, sino un crecimiento diferencial: por el día, el lado este del tallo se alarga más que el oeste, y la planta se inclina hacia el oeste; por la noche ocurre lo contrario. Está gobernado por el reloj circadiano de la planta en combinación con la luz, y se ha comprobado que un girasol joven metido en luz constante sigue oscilando durante algunos días por pura inercia interna.

Cuando la planta alcanza su altura definitiva y el capítulo se abre, el tallo deja de crecer y el movimiento se detiene. La orientación queda congelada mirando al este, y esto tiene una función concreta: el capítulo se calienta antes por la mañana, y esa temperatura extra atrae significativamente más abejas en las primeras horas del día, que es cuando el polen está disponible. Un girasol orientado al este recibe bastantes más visitas de polinizadores que uno orientado al oeste. La supuesta poesía de la flor que sigue al sol es, en realidad, una estrategia de calefacción para atraer insectos.

Cuándo y cómo sembrarlo en España

El girasol es una anual de ciclo corto: de la siembra a la cosecha pasan entre 100 y 130 días según la variedad. En la Península se siembra de marzo a mayo, cuando el suelo ha alcanzado los 8-10 ºC. En Andalucía y Extremadura la siembra de secano se adelanta a finales de febrero o marzo para aprovechar la humedad del invierno y escapar del calor de julio; en Castilla y León y en el norte se retrasa a abril o mayo.

Siempre siembra directa. El girasol tiene raíz pivotante, capaz de bajar más de dos metros en suelo profundo, y el trasplante la daña de forma irreversible. Una planta trasplantada crece torcida, más baja y con capítulo pequeño. Si se quiere adelantar el ciclo, hay que usar macetas de turba biodegradables que se entierren enteras y hacerlo muy pronto, con dos hojas verdaderas como máximo.

Se siembran dos o tres pipas por golpe, a 3-5 cm de profundidad, y luego se aclara dejando la más vigorosa. El marco depende de lo que se busque: para variedades altas de un solo capítulo, 40-50 cm entre plantas; para variedades ramificadas de flor cortada, 25-30 cm, que además produce capítulos más pequeños y proporcionados para jarrón. La germinación tarda entre 5 y 10 días.

Un detalle que arruina muchas siembras caseras: los pájaros y los caracoles se comen las plántulas recién emergidas. Una botella de plástico cortada a modo de campana durante las dos primeras semanas resuelve el problema.

Suelo, agua y abonado

Sol. Innegociable. Necesita un mínimo de seis a ocho horas de sol directo. A media sombra crece ahilado, se tuerce buscando la luz y da capítulos raquíticos.

Suelo. Se adapta a casi todo mientras drene bien y sea profundo. Tolera pH entre 6 y 7,5 y cierta salinidad. Lo que no perdona es la compactación: si la raíz pivotante topa con una suela de labor a 30 cm, la planta queda a merced del viento y del estrés hídrico. Conviene descompactar antes de sembrar.

Riego. Es una planta bastante resistente a la sequía por su raíz profunda, pero hay dos momentos críticos en los que el agua determina la cosecha: las dos semanas anteriores a la floración y las tres posteriores. Un estrés hídrico en esa ventana reduce drásticamente el número de pipas cuajadas y su llenado. Fuera de esas semanas se puede regar con holgura. En jardín, un riego semanal abundante y profundo es preferible a riegos diarios superficiales, que fomentan raíces someras y plantas que se vuelcan.

Abonado. Es un cultivo exigente en potasio, más que en nitrógeno. El exceso de nitrógeno produce tallos altos y blandos que se doblan con el primer viento fuerte, hojas enormes y capítulos que no compensan. Con incorporar compost maduro antes de la siembra y, si acaso, un aporte de potasio al aparecer el botón floral, es suficiente en jardín. También consume bastante boro, cuya carencia provoca capítulos deformes y semillas vanas, algo frecuente en suelos calizos y muy arenosos.

Sujeción, plagas y problemas

Las variedades de más de dos metros, y hay cultivares que superan los tres, necesitan tutor. El capítulo maduro pesa mucho y basta una tormenta de verano para partir el tallo. Se clava una caña junto a la planta cuando aún es joven, para no dañar la raíz, y se ata con material blando en dos o tres puntos. Aporcar la base con tierra en las primeras semanas también refuerza el anclaje.

Entre los problemas más habituales en España:

El mildiu (Plasmopara halstedii) aparece en primaveras húmedas y produce plantas enanas con hojas cloróticas y un fieltro blanquecino en el envés. Se previene con rotación y semilla tratada, no se cura una vez instalado.

La podredumbre blanca (Sclerotinia sclerotiorum) pudre el cuello o la parte trasera del capítulo, que acaba desprendiéndose. Es el problema más grave del cultivo y se combate con rotaciones largas, evitando plantar donde hubo girasol, colza o leguminosas los tres años anteriores.

El jopo (Orobanche cumana) es una planta parásita sin clorofila que se engancha a la raíz y chupa la savia; es un problema serio en el sur peninsular y solo se maneja con variedades resistentes.

El oídio cubre las hojas de polvo blanco a finales de verano y suele ser más estético que grave, ya que llega cuando el ciclo está casi acabado.

Girasoles rojos, enanos y otras variedades de jardín

El girasol de campo es solo una parte de la historia. En jardinería hay cultivares muy distintos:

Los enanos, de 40 a 60 cm, sirven para maceta y bordura. Necesitan un recipiente de al menos 25-30 cm de profundidad para que la raíz pivotante tenga sitio, y riego más frecuente porque el sustrato se seca rápido.

Los rojos, granates y bicolores deben su color a antocianinas en las lígulas. Son híbridos ornamentales que suelen ser ramificados, es decir, producen muchos capítulos medianos en lugar de uno grande, y florecen durante semanas en vez de días. Para flor cortada son muy superiores a los de campo.

Girasol de lígulas rojizas

Existen además variedades sin polen, seleccionadas para floristería porque no manchan las mesas ni provocan reacciones alérgicas. Tienen un inconveniente ecológico: no alimentan a las abejas. Si el objetivo es tener polinizadores en el jardín, hay que elegir variedades con polen.

Para flor cortada, el corte se hace cuando las lígulas empiezan a separarse del disco, temprano por la mañana, con corte en bisel y colocando el tallo en agua inmediatamente. Duran entre siete y diez días si se cambia el agua cada dos días y se recorta un centímetro del tallo cada vez.

Recolección de las pipas

Si se quiere cosechar, la señal es clara: el reverso del capítulo pasa de verde a amarillo y luego a marrón, las brácteas se secan y las pipas se desprenden con facilidad al frotarlas con el pulgar. Suele ocurrir entre 30 y 45 días después de la floración.

El problema en jardín no es saber cuándo, sino llegar antes que los pájaros. Lo práctico es cubrir el capítulo con una bolsa de tela transpirable o malla en cuanto empieza a amarillear por detrás. Cuando esté seco, se corta con un palmo de tallo y se cuelga boca abajo en un sitio ventilado y a la sombra una o dos semanas más, hasta que las pipas se desgranen sin resistencia.

Conviene saber que las pipas de un girasol híbrido no reproducen la planta madre. Si se quiere guardar semilla para el año siguiente, hay que partir de variedades de polinización abierta, no de híbridos F1.

Un último apunte útil: el girasol es alelopático. Sus raíces y sus restos liberan compuestos que inhiben la germinación de otras plantas cercanas, y las cáscaras de pipa acumuladas bajo un comedero de pájaros acaban dejando el suelo pelado. No conviene plantarlo pegado a un semillero ni usar sus restos como acolchado sin compostarlos antes.

En resumen

El Helianthus annuus es una anual de siembra directa entre marzo y mayo, que exige pleno sol, suelo profundo y sin compactar, y agua justo en las semanas previas y posteriores a la floración. Lo que llamamos flor son entre mil y dos mil flores agrupadas, y solo las del centro dan pipas. El heliotropismo es real pero se limita a la fase juvenil: el capítulo abierto queda fijo mirando al este porque así se calienta antes y atrae más abejas. No lo trasplantes, no lo sobrealimentes con nitrógeno, tutora las variedades altas y protege los capítulos con malla antes de que los pájaros los descubran.


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