A las ocho de la mañana el talud parece un tapiz de hojas grises sin nada más. A las once está cubierto de flores naranjas rayadas de marrón, y a las siete de la tarde vuelve a estar vacío. Ese ciclo diario no es un problema de la planta: es el modo normal de funcionar de la gazania. Entenderlo evita plantarla donde nunca llegará a abrirse.

Flores de gazania abiertas al sol con las lígulas rayadas

Por qué abre y cierra

La gazania practica lo que los botánicos llaman nictinastia: un movimiento reversible de las lígulas —los «pétalos»— provocado por cambios de turgencia y de crecimiento en su base. El estímulo es doble, luz directa y temperatura. Con sol franco y calor, las células de la cara superior de la lígula se alargan y el capítulo se despliega; al bajar la radiación y la temperatura, se invierte el proceso y la flor se cierra en cuestión de minutos.

De ahí se deducen dos consecuencias prácticas. La primera: en un día de cielo cubierto la gazania puede no llegar a abrir en toda la jornada, y eso no indica falta de abono ni enfermedad. La segunda, más importante a la hora de diseñar: plantada a sombra parcial no verás flor abierta casi nunca. Un arriate orientado al norte, o a los pies de un seto que da sombra a media mañana, convierte una planta espectacular en una mata de hojas. Si el sitio no recibe seis horas largas de sol directo, la gazania no es la planta.

El cierre nocturno tiene además una función real: protege el polen del rocío y de la lluvia, y evita que se lo lleven insectos nocturnos que no la polinizan. En su Sudáfrica de origen, donde la humedad nocturna costera es alta, esa capacidad de plegarse marca la diferencia entre cuajar semilla o no.

Qué planta es exactamente

El grueso de lo que se cultiva en España procede de Gazania rigens y de los híbridos agrupados como Gazania × hybrida, obtenidos por cruce con otras especies del género. Es una asterácea sudafricana, de zonas costeras y arenosas, con hábito de mata baja: entre 20 y 30 cm de alto y otros tantos de ancho, a veces con tallos rastreros que enraízan al tocar el suelo.

Las hojas dicen mucho de su ecología. Son lanceoladas o divididas en lóbulos, verde oscuro por el haz y cubiertas de un fieltro blanco plateado por el envés. Ese tomento reduce la pérdida de agua y refleja radiación; es la firma de una planta adaptada a la sequía y al viento salino. Series como 'Talent' llevan el plateado también por el haz y resultan decorativas incluso sin flor.

Los capítulos miden de 6 a 8 cm y van del amarillo al naranja, rojo, rosa o crema, casi siempre con bandas o manchas oscuras en la base de las lígulas que forman un anillo alrededor del disco. Florece de mayo hasta las primeras heladas, y en el litoral mediterráneo y en el sur peninsular puede dar flor casi todo el año, con una pausa en pleno invierno.

Perenne en la costa, anual en el interior

Este es el punto que más confusión genera. La gazania es herbácea perenne, pero solo se comporta como tal donde el invierno es suave. Tolera heladas ligeras y puntuales, del orden de dos o tres grados bajo cero, siempre que el suelo esté seco; con suelo húmedo, esa misma temperatura le pudre el cuello. Por debajo de unos cinco grados bajo cero desaparece.

En la franja mediterránea, en Canarias, en Baleares y en buena parte de Andalucía vive años. En la meseta, en el valle del Ebro o en el norte interior se cultiva como planta de temporada, o bien se meten unas macetas en un invernadero frío o un porche luminoso para replantar en abril. Otra opción, más sencilla, es tomar esquejes a finales de agosto y pasar el invierno con plantitas jóvenes en bandeja, que ocupan mucho menos.

Suelo, riego y abono

La gazania quiere suelo pobre, suelto y con drenaje rápido: arenoso, pedregoso, incluso el terraplén de tierra mala donde no arraiga nada. Tolera la salinidad, lo que la hace muy útil en primera línea de costa, y aguanta el reflejo del calor de un muro o de una grava clara.

Un riego frecuente sobre suelo compacto termina en pudrición del cuello: la mata amarillea desde el centro, las hojas basales se vuelven blandas y marrones y en pocos días la planta se separa de la raíz con solo tirar. Una vez establecida, en suelo, le basta un riego abundante cada diez o quince días en verano; en maceta, cada tres o cuatro días en pleno agosto, siempre dejando secar la superficie entre riegos y vaciando el plato.

Conviene además regar al pie y no por aspersión. El agua sobre los capítulos abiertos los cierra, mancha las lígulas y favorece podredumbres del tipo Botrytis en las flores marchitas que quedan dentro de la mata.

Con el abono, cuanto menos mejor. Un aporte alto en nitrógeno da follaje exuberante, entrenudos largos y muy pocas flores, y encima blandea los tejidos y la deja más expuesta al frío y a los pulgones. Un abono equilibrado o algo rico en potasio, cada cuatro o seis semanas y solo en maceta, es suficiente. En suelo de jardín normalmente no hace falta nada.

Gazania amarilla con el envés plateado de las hojas visible

Plantación y usos en el jardín

La época de plantación en la Península va de abril a junio, cuando el suelo ya está templado; en el litoral suave también en otoño. El marco razonable es de 25 a 30 cm entre plantas: menos y las matas compiten y se ahuecan, más y tardan una temporada en cerrar el hueco.

Donde mejor funciona es en taludes y desmontes, jardines de grava, rocallas, bordes de camino, medianas y jardineras a pleno sol. Al ser rastrera y sujetar el suelo con sus tallos, sirve como tapizante en pendientes donde el riego es difícil. En maceta pide recipiente ancho y poco profundo, sustrato con al menos un tercio de arena gruesa o perlita, y agujero de drenaje generoso.

Un detalle a tener en cuenta en la costa: la gazania se naturaliza con facilidad en arenales y taludes de clima suave, y en varias regiones del mundo se ha convertido en planta invasora de dunas. Cerca de espacios naturales litorales conviene retirar las flores pasadas antes de que semillen y no verter restos de poda al monte.

Multiplicación

Por semilla. Siembra en semillero protegido de febrero a marzo, con 18-20 °C de temperatura, o directamente en el jardín a partir de abril. La semilla lleva un vilano plumoso; se cubre con una capa muy fina de sustrato, porque germina mejor a oscuras, y nace en ocho o quince días. Del sembrado a la primera flor pasan unos tres meses, así que una siembra de febrero florece en mayo. Aviso: las series híbridas no dan descendencia igual a la planta madre, y de sus semillas saldrán colores mezclados y capítulos más pequeños.

Por esqueje. Es el método fiable para conservar un color concreto. A finales de verano o principios de otoño se toman brotes laterales de 6 a 8 cm, arrancados con un pequeño talón, se les quitan las hojas inferiores y se clavan en arena húmeda o en una mezcla de turba y perlita, a la sombra y sin campana. Enraízan en tres o cuatro semanas.

Por división. En primavera, separando la mata en porciones con raíz. Es la ocasión de renovar los ejemplares viejos, porque a los tres o cuatro años el centro se lignifica, deja de emitir brotes y la floración se concentra en el borde.

Problemas frecuentes

No florece o florece poco. Por orden de probabilidad: falta de sol directo, exceso de nitrógeno, exceso de riego, o mata envejecida que pide división. Rara vez es cuestión de abono.

Se pudre el centro. Riego excesivo, mal drenaje o un acolchado orgánico apoyado contra el cuello. Si se acolcha, mejor con grava o gravilla, y dejando unos centímetros libres alrededor del tallo.

Pulgón. Aparece en primavera en los brotes tiernos y en los pedúnculos florales, sobre todo si se ha abonado fuerte. Un chorro de agua a presión o una aplicación de jabón potásico suele bastar.

Caracoles y babosas. Atacan las plántulas recién trasplantadas; una vez que la mata endurece, dejan de ser un problema serio.

Oídio. Polvillo blanco en las hojas, propio de plantaciones demasiado densas y con poca ventilación. Se corrige aclarando la mata y espaciando el riego.

La gazania no figura entre las plantas tóxicas de jardín: no se le atribuyen problemas para personas ni para perros o gatos. Tampoco es comestible ni tiene uso culinario, así que no hay razón para llevarla a la cocina.

Calendario de trabajo

Febrero-marzo: siembra en semillero protegido. Abril-junio: plantación en el jardín y primeros riegos de asentamiento. Junio-septiembre: floración plena; retirada periódica de las flores marchitas cortando el pedúnculo por la base, lo que alarga la floración varias semanas. Finales de agosto: esquejes para asegurar plantas de repuesto. Octubre-noviembre: en clima frío, recogida de macetas o resignarse a perderla; en clima suave, limpieza de la mata. Primavera siguiente: división de los ejemplares de más de tres años y recorte de los tallos secos.

En resumen

El vaivén diario de la gazania —abierta con el sol, cerrada al atardecer y en días nublados— es una respuesta normal a la luz y a la temperatura, no un síntoma. Trátala como lo que es, una sudafricana de arenales: sol directo sin sombras a media mañana, suelo suelto y pobre, riego escaso y espaciado, y abonado mínimo. En el litoral y en el sur vive años; tierra adentro se cultiva como anual o se conserva con esquejes de finales de verano. Retirar las flores pasadas prolonga la floración, y dividir la mata cada tres o cuatro años impide que se ahueque por el centro. Con eso, cubre taludes y grava donde otras plantas no aguantan el verano.


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