Llevar flores naturales en el pelo tiene un problema que nadie advierte hasta que es tarde: una flor cortada empieza a deshidratarse en cuanto se separa de la planta, y el calor del cuero cabelludo acelera el proceso. Muchas flores preciosas al mediodía están mustias a las tres horas. Elegir bien la especie y prepararla adecuadamente es la diferencia entre un adorno que aguanta un día entero y uno que hay que retirar antes de la ceremonia.
Aquí van las flores que mejor funcionan, por qué lo hacen, cómo prepararlas y qué significado se les ha atribuido tradicionalmente.
Qué hace que una flor sirva para el pelo
Una flor de tocado tiene que cumplir condiciones que no coinciden con las de una flor de jarrón. Estas son las que de verdad importan.
Tolerancia a estar fuera del agua. Es el criterio decisivo. Las flores con tépalos o pétalos carnosos, cerosos o gruesos retienen agua en sus propios tejidos y aguantan horas sin aporte externo. Las de pétalos finos y papiráceos se marchitan en minutos.
Peso y tamaño. Una flor grande y pesada tira del pelo y se descuelga. Por encima de unos 10 cm de diámetro conviene fijarla a una base rígida.
Resistencia mecánica. El pétalo debe soportar que lo manipulen, lo sujeten con una horquilla y lo rocen. Los pétalos que se magullan al tocarlos, como los de muchas rosas de jardín, quedan marcados.
Aroma controlado. Una flor muy perfumada a diez centímetros de la nariz durante ocho horas puede resultar mareante. Nardo, jazmín y algunas azucenas son intensísimas de cerca.
Que no manche. El polen de los lilium tiñe de naranja el pelo, la piel y la ropa, y la mancha es muy difícil de quitar. Si usas azucenas, retira las anteras con unas pinzas antes de colocarlas.
Que no sea irritante. Algunas plantas liberan látex o savia que causa dermatitis de contacto. Evita euforbias, adelfas, hiedras y cualquier planta con savia lechosa.
Las flores que mejor aguantan
Orquídeas. La Phalaenopsis, la Dendrobium y la Cymbidium son probablemente lo mejor que existe para el pelo. Sus tépalos son cerosos, gruesos y sorprendentemente resistentes: una flor de Dendrobium puede aguantar un día entero fuera del agua sin perder turgencia. Además son ligeras, planas y se sujetan con facilidad. La Cymbidium es más grande y necesita base.
Clavel. Injustamente pasado de moda, el Dianthus caryophyllus es una de las flores cortadas más duras que existen. Sus pétalos apretados retienen agua y el cáliz aporta rigidez. Aguanta muchas horas, se presenta en toda la gama de color y es barato. Los claveles reventones del traje de flamenca son un uso clásico y perfectamente sensato desde el punto de vista técnico.
Crisantemos pequeños y santinis. Otra flor durísima. Los pomponcitos son ligeros, redondos, muy resistentes y aguantan sin agua. Ten en cuenta el simbolismo funerario que arrastran en España si el contexto es una boda.
Flor de cera (Chamelaucium uncinatum). Es la reina de los tocados en floristería moderna. Sus flores diminutas tienen pétalos literalmente cerosos, resisten muchísimo, y las ramitas se colocan con facilidad entre el pelo. Aporta un aspecto silvestre y ligero.
Gypsophila o paniculata. Ligerísima, económica y muy versátil. Aguanta bien y, si se seca, mantiene forma aceptable. Es la opción para coronas completas sin peso.
Limonium y statice. Sus brácteas son escariosas, con textura de papel, y por eso ni siquiera se marchitan: se secan conservando el color. Duran indefinidamente y son ideales para tocados que quieras guardar.
Rosas de tallo corto y rosas spray. Funcionan bien si se eligen botones semiabiertos y firmes, y si se hidratan a fondo antes. La rosa completamente abierta pierde pétalos al menor roce.
Ranúnculos y anémonas. Espectaculares y de moda, pero exigentes. Sus tallos huecos se deshidratan rápido. Necesitan sí o sí tratamiento previo y tubito de agua, y aun así no son la opción más segura para un día largo.
Suculentas. No son flores, pero merecen mención. Echeveria y Sedum pequeños aguantan literalmente semanas en un tocado y después pueden enraizarse y plantarse. Son pesados, así que van sobre base.
Flores mediterráneas de jardín. Si recoges del propio jardín, las que mejor funcionan en España son el azahar (Citrus), aunque amarillea con rapidez y es intensamente perfumado; la lavanda y el romero, ambos duraderos por su follaje coriáceo; la gardenia, magnífica pero delicadísima —se pardea con solo tocarla con los dedos, así que se manipula con guantes o papel—; la buganvilla, cuyas brácteas de papel aguantan bien; y el olivo y el eucalipto como verdes de base.
Las que conviene evitar
Hortensia. Es la trampa más habitual. Voluminosa, bonita y barata, pero necesita muchísima agua y se desploma en menos de dos horas fuera del jarrón. Solo funciona con tubito de hidratación individual o después de un tratamiento profesional.
Tulipán. Sigue creciendo y curvándose después de cortado, así que un tocado hecho por la mañana está deformado por la tarde.
Amapola silvestre (Papaver rhoeas). Preciosa en el campo, inútil en el pelo: pierde los pétalos en cuestión de minutos.
Adelfa (Nerium oleander). Muy tentadora en verano y muy abundante en España. Es tóxica en todas sus partes y su savia irrita. No la pongas cerca de la cara.
Lirios y azucenas sin despolinizar. Ya mencionado: el polen mancha de forma casi permanente.
Cómo prepararlas para que duren
Este es el apartado que marca la diferencia y el que casi nunca se explica.
Hidratación previa. Deja las flores en agua fría, en un sitio fresco y a oscuras, durante toda la noche anterior, con el tallo largo y recién cortado en bisel. Una flor plenamente turgente aguanta el doble que una que ya venía algo deshidratada. Este paso solo es probablemente más eficaz que cualquier truco posterior.
Corta en el último momento. Prepara el tocado lo más cerca posible del momento de usarlo, idealmente esa misma mañana. Si tiene que hacerse el día antes, guárdalo en una caja hermética en el frigorífico, en la parte menos fría, entre 4 y 8 °C, envuelto en papel ligeramente húmedo. Nunca en el congelador ni pegado a la pared del fondo, que hiela los pétalos.
Tubitos de agua. Los viales de plástico o goma que usan los floristas mantienen el tallo en agua. Son la solución para flores exigentes como hortensia o ranúnculo, aunque añaden peso y hay que esconderlos.
Alambrado. La técnica profesional consiste en cortar el tallo a 2 o 3 cm y sustituirlo por un alambre fino de floristería que se introduce por la base de la flor y se forra con cinta de parafilm. La cinta, además de disimular, sella el corte y reduce la pérdida de agua. Da flexibilidad total para colocar la flor en cualquier ángulo.
Selladores. Existen esprays selladores de floristería que forman una película fina y reducen la transpiración. También hay quien sella el corte con un poco de cera. Ambos funcionan, con moderación.
Colocación. Sujeta con horquillas en U o pinzas de metal, apoyando la flor sobre una trenza, un recogido o una base de peineta. Sobre pelo suelto y liso no hay dónde anclar. Si el peinado incluye laca, aplícala antes de colocar las flores: la laca sobre los pétalos los mancha y los quema.
Durante el día. Evita el sol directo prolongado y no las toques. Si el evento es largo y muy caluroso, lleva dos o tres flores de repuesto en una fiambrera con papel húmedo.
El significado de los colores
El lenguaje de las flores es una convención cultural del siglo XIX, no una regla universal, y cambia según el país. Aun así, en el ámbito europeo estos son los códigos más asentados y pueden servir de guía si quieres que la elección diga algo.
Rojo. Pasión, amor declarado, intensidad. Es el color con lectura más inequívoca. En el contexto flamenco español, además, es el color de la fuerza y del carácter.
Blanco. Pureza, inicio, sinceridad. De ahí su presencia dominante en tocados de novia y en primeras comuniones. En algunas culturas asiáticas, en cambio, el blanco es color de duelo.
Rosa. Afecto, delicadeza, gratitud, cariño no romántico. El rosa pálido se asocia a admiración y el fucsia a alegría vital.
Amarillo y dorado. Alegría, amistad, energía y sol. Ojo con un matiz: en la tradición española el amarillo tiene también una lectura de celos, sobre todo aplicado a las rosas amarillas, y arrastra cierta superstición en el mundo del teatro.
Naranja. Entusiasmo, calidez, cambio. Es un color de fiesta.
Morado y lila. Elegancia, dignidad, misterio, espiritualidad. Históricamente asociado a la realeza por el coste del tinte púrpura.
Azul. Serenidad, calma, lo inalcanzable. Las flores azules verdaderas son raras en la naturaleza, lo que refuerza esa idea.
Verde. Renovación, salud, esperanza. Los tocados solo de follaje están muy vigentes y funcionan estupendamente porque las hojas duran muchísimo más que las flores.
Tradiciones españolas
La costumbre de llevar flores en el pelo tiene raíces profundas aquí, y conviene conocerlas.
En el traje de flamenca, la flor se coloca tradicionalmente a un lado de la cabeza, sobre un recogido bajo o un moño. Se usan claveles, dalias y rosas de gran tamaño, casi siempre artificiales por razones prácticas: una feria dura horas y hay mucho baile. La peineta, en cambio, se asocia al traje de gitana más solemne y a la mantilla.
El azahar es la flor nupcial española por excelencia. La flor del naranjo simboliza pureza y fecundidad, y se llevaba en corona o prendida junto a la mantilla. Su inconveniente práctico es que amarillea en pocas horas, motivo por el que históricamente se recurrió al azahar de cera, que dio lugar a toda una artesanía.
En las romerías y fiestas patronales del norte y del centro peninsular perviven coronas de flores silvestres, a menudo con margaritas, amapolas y espigas, montadas la misma mañana.
Alternativas duraderas
No siempre es necesario recurrir a flor fresca.
Flor preservada. Flor natural tratada con glicerina que sustituye la savia. Conserva textura y flexibilidad durante años, no necesita agua y no se marchita. Es cara, pero para un tocado que quieras guardar como recuerdo es la mejor opción.
Flor seca. Limonium, lavanda, paniculata, espigas y Craspedia se secan muy bien y crean tocados de estética natural. Son frágiles al golpe pero no se estropean con el tiempo.
Flor artificial de calidad. Las de seda o látex actuales son muy convincentes y resuelven el problema del peso, del calor y de la duración. En eventos largos al aire libre en verano, es la elección sensata que llevan haciendo generaciones en las ferias del sur.
En resumen
Para el pelo funcionan las flores de pétalo grueso, ceroso o escarioso, que retienen agua en sus propios tejidos: orquídeas Dendrobium y Phalaenopsis, claveles, flor de cera, limonium, crisantemos pequeños y paniculata. Fallan las que dependen de un aporte constante de agua, con la hortensia a la cabeza, y hay que descartar por completo las tóxicas o irritantes como la adelfa.
La preparación importa tanto como la elección: hidratar las flores toda la noche anterior en agua fría y a oscuras, montar el tocado lo más tarde posible, alambrar y forrar los tallos con parafilm para sellar el corte, y aplicar la laca antes de colocarlas, nunca después. Retira siempre las anteras de los lirios si los usas.
Y si el evento es largo, caluroso o al aire libre, no hay ningún demérito en recurrir a flor preservada, seca o artificial de calidad: es exactamente lo que resuelve el problema desde hace más de un siglo en las ferias y romerías españolas.