Si buscas flores naranjas para un jardín o una terraza en España, tienes suerte: es uno de los colores mejor representados entre las plantas que aguantan sol fuerte y verano seco. Caléndula, tagetes, capuchina, amapola de California, crocosmia, hemerocalis, tritoma y flor de seda cubren desde el arriate de secano hasta la maceta de balcón, y casi todas se siembran o se plantan sin complicaciones.

Este artículo va con nombre científico, época de floración y lo que cada una pide de verdad. Con dos advertencias por delante: el hemerocalis y los lirios naranjas del género Lilium son gravemente tóxicos para los gatos, y la crocosmia se escapa del jardín con facilidad en el norte húmedo. Lo tienes explicado en su apartado.

Flores naranjas

De dónde sale el naranja de un pétalo

El naranja de una flor viene casi siempre de carotenoides, la misma familia de pigmentos que colorea la zanahoria y el tomate. Son moléculas liposolubles que se acumulan en unos plastos especializados del pétalo, y esa es la diferencia clave con los pigmentos del rojo y el morado, que van disueltos en el agua de la célula: el naranja de un carotenoide no cambia con el pH del suelo ni con el riego. Una caléndula es naranja en tierra caliza y en tierra ácida.

En muchas especies el naranja es además una mezcla, con carotenoides de fondo y antocianinas por encima, y de ahí los tonos que van del albaricoque al rojo teja dentro de una misma variedad.

Lo interesante es para quién es ese color. Las abejas ven mal el rojo, así que una flor roja pura no está hecha para ellas; el naranja, en cambio, todavía les resulta visible y además funciona con mariposas y con aves. En las plantas de origen africano y americano de este artículo, el naranja intenso combinado con flor tubular y mucho néctar es una firma de polinización por pájaros, que sí distinguen ese color perfectamente.

Caléndula, la flor naranja de todo el año

La caléndula o maravilla (Calendula officinalis) es una anual de capítulos naranjas o amarillos que en España se comporta de forma muy distinta a lo que dicen los manuales del centro de Europa. Aquí se siembra en otoño, florece durante el invierno en el litoral y en el sur, y se agota con el calor de julio. Sembrada en primavera dura poco.

No pide nada: cualquier suelo con drenaje, sol y riego moderado. Se resiembra sola y aparece donde no la has puesto. Sus lígulas se han usado como colorante en cocina y como tinte, y eso es lo que se puede afirmar; las propiedades que se le atribuyen en cosmética y en remedios, no.

Tagetes: la del olor fuerte y la fama con los nematodos

El tagetes (Tagetes patula, el bajito de flor doble, y Tagetes erecta, el alto de flor grande) es mexicano, se siembra en primavera y florece hasta el otoño. Se llama clavel de moro, damasquina o clavelón según la zona. Lo reconoces por la hoja, muy dividida y con un olor penetrante al frotarla.

Sobre su fama de proteger el huerto conviene ser preciso. Hay trabajos que muestran un efecto real sobre nematodos del suelo, pero cuando el tagetes se cultiva en masa durante un ciclo y luego se incorpora a la tierra, no cuando se pone una mata suelta al lado de un tomate. Como planta que atrae fauna auxiliar y da color al borde del huerto sí funciona, y eso ya es suficiente motivo para tenerlo.

Flores naranjas hermosas

Capuchina, que además es un cebo para el pulgón

La capuchina (Tropaeolum majus) es una anual rastrera o trepadora de hoja redonda y flor en trompeta naranja, amarilla o roja, con un espolón largo por detrás donde guarda el néctar. Se siembra directamente en primavera, crece rápido y florece hasta el otoño. Quiere sol y poco abono: en tierra muy rica se pone toda a hoja y da poca flor.

Tiene una utilidad concreta en el huerto: el pulgón la prefiere a casi cualquier otra cosa. Plantada cerca de un cultivo sensible funciona como planta cebo y como señal de aviso, porque el pulgón aparece antes en ella y te avisa de la plaga. Flores y hojas se usan en ensalada por su sabor picante, que es un uso culinario documentado y no una propiedad para la salud.

Amapola de California, la que se cierra al atardecer

La amapola de California (Eschscholzia californica) es una papaverácea anual de flor naranja intensa, con cuatro pétalos satinados y hoja muy dividida de color glauco. Se siembra a voleo en otoño o al final del invierno, florece en primavera y aguanta sequía y suelo pobre mejor que casi ninguna anual de flor.

Se cierra de noche y con el cielo cubierto, y solo se abre a pleno sol, así que en un patio sombreado no la verás abierta. Y se resiembra con muchísima fuerza: produce cápsulas largas que se abren de golpe y disparan la semilla, y está naturalizada en cunetas y baldíos de varias zonas del país. Si la pones en un arriate pequeño, cuenta con que en dos años estará por todas partes.

Crocosmia: precaución en el norte húmedo

La crocosmia (Crocosmia × crocosmiiflora) es un híbrido de origen sudafricano con hoja de espada y varas arqueadas de flores naranjas tubulares, que abren en verano de abajo hacia arriba. Se planta de bulbo en primavera, quiere sol o media sombra y no da ningún trabajo.

Ese es justo el problema. En el norte atlántico y en la montaña húmeda se asilvestra: los bulbos se multiplican bajo tierra, los fragmentos ruedan con el agua y la planta acaba formando manchas densas en cunetas, taludes y bordes de arroyo, donde desplaza a la flora del sitio. Si vives en Galicia, en la cornisa cantábrica o en cualquier zona lluviosa, tenla en maceta o en un cuadro cerrado, y no tires nunca los restos de una división al monte ni a un cauce. En el interior seco es mucho menos agresiva porque necesita humedad para expandirse.

Hemerocalis y lirio tigre: el aviso para quien tiene gato

El hemerocalis (Hemerocallis) tiene el nombre bien puesto, porque cada flor dura un solo día: abre por la mañana y está marchita al anochecer, y la planta lo compensa sacando flor nueva durante semanas. Es una de las plantas más duras que puedes poner, aguanta sol, sequía moderada y suelo mediocre, y se divide en otoño sin ceremonias.

El lirio tigre (Lilium lancifolium) es el otro naranja clásico, con los tépalos curvados hacia atrás y manchados de negro, que florece en verano desde bulbo.

Los dos comparten un problema serio: tanto Hemerocallis como los Lilium provocan fallo renal agudo en gatos. No hace falta que el animal coma la planta entera; basta con que muerda una hoja o un pétalo, o con que se acicale después de mancharse con el polen. Es una intoxicación grave y con mal pronóstico si se tarda en acudir. Si tienes gato, ninguna de las dos entra en casa, tampoco en ramo, y ante una sospecha de contacto se va al veterinario en el momento.

Tritoma y ave del paraíso, dos flores de pájaro

La tritoma (Kniphofia uvaria) levanta una espiga densa que abre de abajo hacia arriba, con los capullos rojo naranja arriba y las flores abiertas amarillentas abajo, de donde le viene el nombre de tea o atizador. Es sudafricana, de sol pleno y muy resistente a la sequía; lo que no perdona es el suelo encharcado en invierno.

El ave del paraíso (Strelitzia reginae) es el caso más claro de flor diseñada para un pájaro, y se ve a simple vista: las piezas naranjas hacen de bandera y las azules forman una estructura rígida que funciona como percha, de modo que el animal que se posa a beber queda colocado exactamente donde le cae el polen. Necesita calor, sol y paciencia, porque tarda años en florecer desde planta joven, y en España se planta en tierra en el litoral y en las islas, y en maceta protegida en el interior frío.

Flor de seda, la del naranja de betalaínas

La flor de seda o portulaca (Portulaca grandiflora) es una anual carnosa y rastrera, de hoja cilíndrica y flores satinadas que van del blanco al naranja y al fucsia. Es la planta de rocalla y de jardinera a pleno sol por excelencia: cuanto más calor y más sol directo, mejor va, y con exceso de riego se pudre.

Su color no viene de carotenoides ni de antocianinas, sino de betalaínas, los mismos pigmentos de la remolacha, presentes solo en un grupo reducido de familias emparentadas. Eso explica ese naranja tan saturado que no se parece al de una caléndula. Como las anteriores, cierra por la tarde.

El naranja en el lenguaje de las flores

Al naranja se le atribuyen entusiasmo, energía y agradecimiento, y conviene situar de dónde viene eso: de los manuales del lenguaje de las flores, un género editorial europeo del siglo XIX que asignaba un significado a cada especie y que se contradecía de un libro a otro. Es una convención cultural con fecha y autores, no un efecto de la planta.

Flores naranjas para regalar

En resumen

El naranja de las flores es, en la mayoría de los casos, carotenoide, y por eso es un color estable que no depende del suelo ni del riego. Es además un color de clima cálido: buena parte de las especies naranjas de jardín vienen de Sudáfrica, de México o de California, sitios con verano seco, y ese es el motivo de que funcionen tan bien aquí y de que se hundan en un rincón sombreado o con la tierra siempre húmeda.

Si quieres empezar por lo seguro, siembra caléndula en otoño, capuchina y tagetes en primavera, y amapola de California a voleo donde nada más cuaje. Si buscas planta permanente, tritoma y hemerocalis son las más agradecidas. Y ten en cuenta las dos advertencias: crocosmia solo controlada si vives en zona húmeda, y ni hemerocalis ni Lilium en una casa con gato.


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