El jardín europeo, tal como lo conocemos, se hizo en gran parte con plantas asiáticas. El tulipán, la camelia, la peonía, el crisantemo, la hortensia, la glicinia y la rosa remontante llegaron de Asia entre el siglo XVI y el XIX, y cada una cambió algo: la forma de plantar, el calendario de floración o incluso qué se le regala a alguien. Sin esas importaciones no habría ni tulipanes en la rotonda ni crisantemos en el cementerio el día de Todos los Santos.

Esta página repasa ese origen con las fotos de la colección, y deshace algunos entuertos, porque en el grupo hay varias flores archivadas como asiáticas que no lo son. Saber de dónde viene una planta no es erudición: es lo que te dice qué clima espera y por qué en tu jardín va bien o va mal.

El tulipán, de las montañas de Asia central a Holanda

Los tulipanes silvestres son plantas de estepa y de montaña de Asia central y de Anatolia, de sitios con invierno duro, primavera corta y verano seco. Los jardineros del Imperio otomano fueron los primeros en seleccionarlos en serio, y de los jardines de Estambul pasaron a Europa occidental a mediados del siglo XVI. En los Países Bajos la selección se desbocó hasta la burbuja especulativa de bulbos que estalló en 1637, con precios de bulbo que alcanzaron el de una casa.

El tulipán de jardín se etiqueta como Tulipa gesneriana, un nombre que en realidad cubre un enredo de híbridos de varias especies, no una especie silvestre limpia. Todos ellos conservan la exigencia de su origen: necesitan un periodo de frío invernal para florecer bien.

Macizo de tulipanes rojos en flor

Tulipanes de jardín, agrupados bajo el nombre Tulipa gesneriana. El género es de Asia central y Anatolia, y de ahí le viene la necesidad de frío invernal.

Eso explica el comportamiento del tulipán en España. En el interior y en el norte puede repetir floración algunos años; en el litoral mediterráneo y en el sur, con inviernos suaves, el bulbo se agota y la floración del segundo año sale pobre o no sale, así que se planta tratándolo como flor de temporada. Y el bulbo, por si hay perro en casa, es tóxico por ingestión.

Las hortensias: qué es asiático y qué no

El género Hydrangea está repartido entre el este de Asia y América, y en esta colección hay ejemplares de los dos lados, lo que se presta a confusión. Las asiáticas son la hortensia común de bola (Hydrangea macrophylla, de Japón), la hortensia de encaje H. serrata (Japón y Corea), la H. aspera de hoja grande y velluda (del Himalaya a China) y la de panícula, H. paniculata (Japón y China).

Hortensia de inflorescencia plana con flores fértiles azules en el centro

Hydrangea serrata, de Japón y Corea. La inflorescencia plana enseña la estructura real: flores fértiles diminutas en el centro y flores estériles grandes en el borde, que solo sirven de señal.

Arbusto de Hydrangea aspera con hojas grandes y vellosas

Hydrangea aspera, del Himalaya y China. Hoja grande, alargada y áspera al tacto, muy distinta de la hoja carnosa de la hortensia de bola.

Hortensia de panícula con inflorescencias cónicas blancas y rosas

Hortensia de panícula (Hydrangea paniculata). Las inflorescencias cónicas pasan de blanco a rosa al envejecer, y es la hortensia que mejor aguanta el sol y el frío.

El color merece una aclaración, porque es química de suelo y no una propiedad de la variedad. La hortensia de bola sale azul en suelo ácido, donde el aluminio está disponible para la planta, y rosa en suelo neutro o alcalino, donde no lo está. En los suelos calizos del este y del sur peninsular tiende al rosa y amarillea por clorosis de hierro, así que ahí lo sensato es la maceta con sustrato ácido.

Un aviso que se repite poco: las hortensias contienen glucósidos cianogénicos y son tóxicas por ingestión, también para perros y gatos. Ni la hoja ni la flor son comestibles, por muy bien que queden en un plato de foto.

Las dos hortensias americanas de la colección son fáciles de distinguir. Hydrangea arborescens, del este de Estados Unidos, es la de bolas blancas de flores estériles sobre tallos delgados. Y Hydrangea quercifolia, del sureste norteamericano, es inconfundible por la hoja, lobulada como la de un roble, que además se pone roja en otoño.

Hortensia de bolas blancas sobre tallos delgados

Hydrangea arborescens: no es asiática, es del este de Estados Unidos. Bolas de flores estériles que pesan más de lo que el tallo puede sostener.

Hortensia de hoja de roble con panículas blancas erguidas

Hydrangea quercifolia, también americana. La hoja lobulada como la de un roble la delata a diez metros.

La rosa que vino de China

Las rosas europeas antiguas florecían una vez al año y se acababa. Lo que trajeron las rosas chinas, Rosa chinensis y sus parientes de té, a finales del siglo XVIII, fue la remontancia: la capacidad de volver a florecer en la misma temporada. Cruzar aquello con los rosales europeos es el origen de la rosa moderna, la que se compra hoy en cualquier vivero y florece de mayo a noviembre.

De China viene también Rosa banksiae, la rosa de Banks, una trepadora de floración única y muy temprana que cubre fachadas enteras y que, a diferencia de casi cualquier otro rosal, apenas tiene aguijones.

Flores dobles amarillas y pequeñas de Rosa banksiae

Rosa banksiae en su forma de flor doble amarilla. Flores pequeñas en ramilletes apretados, tallos casi sin aguijones y una sola floración al año, muy temprana.

La orquídea Vanda y el trópico de los monzones

Las Vanda son orquídeas del sur y el sureste de Asia, desde la India hasta Nueva Guinea. Crecen agarradas a las ramas, no en el suelo, con un tallo único que sube sin ramificarse y raíces aéreas gruesas, cubiertas de un tejido esponjoso y blanquecino que absorbe el agua de la lluvia y del rocío. Por eso se cultivan colgadas, en cestas o en jarrón de cristal, con las raíces al aire y sin sustrato.

Flores azules y reticuladas de una orquídea Vanda

Orquídea Vanda. El dibujo reticulado de los tépalos es característico del grupo de la vanda azul, uno de los poquísimos azules reales del mundo de las orquídeas.

Son más exigentes que la orquídea de mariposa del supermercado: piden mucha luz y humedad ambiental alta, difícil de sostener en un piso con calefacción. Y un detalle legal: todas las orquídeas están incluidas en el convenio CITES, así que la planta que se compra viene de cultivo y con su documentación, nunca del campo.

Claveles: el chino sí, el del poeta no

El género Dianthus está repartido por Europa y Asia. El clavel chino, Dianthus chinensis, es asiático de verdad, del este del continente, y es el antepasado de muchas de las bandejas de clavelinas de flor plana y margen dentado que se venden para bordes. El clavel del poeta, Dianthus barbatus, en cambio, es de las montañas del sur de Europa, y el clavel de toda la vida, Dianthus caryophyllus, es mediterráneo.

Clavelinas blancas con el centro rojo en ramillete apretado

Clavelina (Dianthus). Ramillete apretado, flor plana de margen dentado y anillo de color en el centro: el patrón del grupo, difícil de asignar a una especie en una foto.

Y aquí la etiqueta más equivocada de la colección: la foto archivada como clavel chino no es un clavel ni es asiática. Son tagetes, compuestas mexicanas de flor doble naranja. La culpa es del nombre popular, porque al tagetes se le llama clavel chino, clavel moruno y clavel turco, tres apodos sin relación con su origen.

Macizo de tagetes de flor doble naranja y amarilla

Lo que se archivó como clavel chino es un Tagetes, la damasquina, una compuesta mexicana. Ni Dianthus, ni asiática.

Otras dos que no son de Asia

La anémona de la foto, Anemone blanda, es una tuberosa de floración muy temprana cuya área natural está en el sureste de Europa y en Asia Menor: Grecia, los Balcanes, Turquía y el Cáucaso. Llamarla asiática es forzar el mapa. Es una planta del Mediterráneo oriental, y eso se nota: soporta el verano seco y desaparece bajo tierra en cuanto aprieta el calor.

Anémonas azules de floración temprana

Anemone blanda, del sureste de Europa y de Asia Menor. Florece a ras de suelo al final del invierno y se retira en verano.

El girasol, en cambio, no tiene discusión: es americano. La variedad de la foto se vende como gigante ruso porque las selecciones de capítulo grande y semilla oleaginosa se hicieron en Rusia en el siglo XIX, pero la especie se domesticó en el este de Norteamérica milenios antes de que llegara a Europa.

Capítulos grandes de girasol en flor

Girasol de variedad gigante. El apodo ruso viene de dónde se seleccionó la variedad, no de dónde viene la planta, que es americana.

Cómo llegaron todas esas plantas

No fue un goteo casual. Japón estuvo cerrado al exterior durante más de dos siglos, con una única ventana comercial en el islote de Dejima, en Nagasaki, y los médicos europeos destinados allí aprovecharon para herborizar y describir la flora japonesa. De ese canal estrecho salieron muchas plantas hoy básicas en los jardines de aquí. En China, el comercio del té y los viveros de Cantón fueron la vía de salida de las rosas remontantes, las camelias, las peonías y las azaleas.

Después, en el siglo XIX, los grandes viveros europeos pagaban expediciones para traer novedades, y de esa fiebre vienen la glicinia, la forsitia y el crisantemo de flor grande. El mismo movimiento trajo a España dos frutales asiáticos que acabaron siendo cultivos importantes: el níspero japonés, hoy concentrado en la Marina Baixa alicantina, y el caqui, que ha transformado la Ribera del Xúquer valenciana.

En resumen

De Asia vienen el tulipán, las hortensias de bola, de encaje y de panícula, la rosa remontante que hizo posible el rosal moderno, la Rosa banksiae que cubre fachadas, las orquídeas Vanda del trópico monzónico y el clavel chino. Cada una trajo consigo las exigencias de su clima de origen, y ahí está la utilidad práctica de saber de dónde es una planta: el tulipán pide frío invernal, la hortensia pide suelo ácido y sombra fresca, y ninguna de las dos va a contradecir eso porque el jardín esté en Murcia.

Del grupo etiquetado como asiático hay que descontar unas cuantas: dos hortensias norteamericanas (H. arborescens y H. quercifolia), la anémona del sureste europeo y de Asia Menor, el girasol americano de nombre comercial ruso y la foto del supuesto clavel chino, que es un tagetes mexicano. Cuando el apodo del vivero y la botánica no coinciden, lo fiable es la segunda.


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