La flor del eucalipto no tiene pétalos. Eso que parece un pompón o una brocha son cientos de estambres, y en el centro queda el estilo. Los pétalos y los sépalos están, pero fusionados y transformados en una tapadera dura, el opérculo, que cubre el capullo como un capuchón y salta cuando la flor se abre. Es una de las flores más raras del mundo vegetal, y casi nadie la mira porque los eucaliptos que tenemos cerca son árboles grandes que florecen a doce metros del suelo.
De ese capuchón viene el nombre. Eucalyptus se formó con las palabras griegas eu, bien, y kalyptos, cubierto: el bien cubierto, por el opérculo que tapa la flor hasta el último momento. Si alguna vez has pasado bajo un eucalipto en flor y has pisado unas cosillas cónicas y duras que crujen, esos eran los opérculos caídos. Aquí va lo que hay detrás de esa flor, y por qué es además una de las plantas melíferas más importantes de España. Si lo que buscas es el árbol, sus especies y el debate sobre su plantación, está en la ficha de el eucalipto en España.
Cómo se abre: el mecanismo del opérculo
El capullo del eucalipto tiene dos partes bien visibles: abajo el hipanto, una copa leñosa con forma de peonza, y encima el opérculo. Mientras el capullo madura, los estambres crecen dentro, doblados y comprimidos. Cuando la presión es suficiente y el tejido de la unión se debilita, el opérculo se desprende entero y cae, y los estambres se despliegan de golpe formando el pompón. La flor no se abre pétalo a pétalo, se destapa.
Cada especie tiene su forma de opérculo, y eso es una de las claves que usan los botánicos para identificarlas: lo hay cónico, hemisférico, apuntado como un pico o con una especie de cuerno. Algunas especies tienen dos opérculos, uno dentro del otro, y el externo cae antes que el interno.
Los eucaliptos son de la familia de las mirtáceas, la misma del mirto, del arrayán y del árbol del clavo, y ese pompón de estambres sin pétalos, o con pétalos muy discretos, se repite en toda la familia. El mirto de nuestro monte mediterráneo lo hace en pequeño.
Del capullo al fruto
Después de la floración, el hipanto se lignifica y se convierte en el fruto: una cápsula leñosa dura que los australianos llaman gumnut. En la boca de la cápsula quedan unas valvas que se abren cuando el fruto madura o cuando lo seca el fuego, y por ahí sale la semilla, que es minúscula, casi un polvo. Esos frutos secos son los que se recogen del suelo y se usan en decoración.
Que las cápsulas se abran con el calor no es casualidad: muchas especies australianas están adaptadas al fuego y liberan la semilla justo después de un incendio, sobre ceniza y sin competencia. Es parte de la biología que explica por qué el género se comporta como se comporta fuera de su tierra.
Cuándo florece en España
Depende mucho de la especie y de la zona, y por eso conviene desconfiar de los calendarios cerrados. En el norte atlántico, con Eucalyptus globulus dominante, la floración principal se reparte entre el otoño y el final del invierno, que es cuando pocas plantas más están dando néctar. En el suroeste, con Eucalyptus camaldulensis y otras especies de las masas de Huelva y de Extremadura, hay floraciones que caen en primavera y principio de verano.
El resultado práctico es que en España hay eucalipto en flor en momentos muy distintos del año según dónde estés, y eso es justamente lo que aprovecha la apicultura.
Planta melífera: la miel de eucalipto
La flor del eucalipto produce néctar en abundancia y polen en cantidad, y las abejas la trabajan con ganas. La miel de eucalipto es una de las mieles monoflorales más producidas en España, y no es una curiosidad de tienda: es un producto de peso en la apicultura de Galicia, de la cornisa cantábrica y del suroeste, sobre todo de la provincia de Huelva y su entorno de masas de eucalipto.
Es una miel de color ámbar oscuro, sabor fuerte y algo amaderado, y de cristalización relativamente rápida y de grano fino. Buena parte de la trashumancia apícola española se organiza alrededor de este recurso: las colmenas se llevan a la masa cuando entra en floración y se retiran cuando se acaba.
Y merece la pena la nota honesta. Una plantación de eucalipto da una entrada de néctar potente pero muy corta y con poca diversidad de polen, que es lo que necesita una colmena para criar. Una masa monoespecífica da miel, pero no da la variedad de floración escalonada que sostiene a las abejas el resto del año. La apicultura profesional lo sabe y por eso mueve las colmenas.
Las especies de flor vistosa
Las flores de los eucaliptos forestales que vemos aquí son de color crema o blanco. Pero el género tiene especies ornamentales con floraciones espectaculares en rojo, escarlata, naranja o rosa. La más conocida es Corymbia ficifolia, el eucalipto rojo florido, que se planta como árbol de calle en climas suaves y sin heladas fuertes y cuyas flores son de un rojo intenso. También Eucalyptus macrocarpa, de flores muy grandes y hojas plateadas, y Eucalyptus leucoxylon, con formas de flor rosada.
Un apunte botánico que explica confusiones de etiqueta: un grupo de especies que antes estaban dentro de Eucalyptus se separó en el género Corymbia, y por eso el mismo árbol aparece en unos sitios como Eucalyptus ficifolia y en otros como Corymbia ficifolia. Son el mismo árbol con dos nombres, uno antiguo y otro actual.
Lo que compras en la floristería no es la flor
Cuando en una floristería te venden eucalipto, lo que te llevas es follaje, no flor. Y normalmente es hoja juvenil: los eucaliptos tienen dos tipos de hoja muy distintos, la juvenil, redondeada, opuesta y de color glauco, y la adulta, alargada, alterna y colgante. El follaje de ramo, de especies como Eucalyptus cinerea o Eucalyptus gunnii, se produce podando fuerte las plantas para forzarlas a rebrotar con hoja juvenil, que es la bonita.
La flor de eucalipto casi no se comercializa cortada porque los estambres se desprenden en cuanto se maneja el ramo y la flor se deshace. Lo que sí se vende, y mucho, son las cápsulas secas.
El aceite esencial y una advertencia
Las hojas del eucalipto llevan glándulas con aceite esencial, y ese aceite se destila industrialmente. Aquí sí hay que decir algo con claridad: el aceite esencial de eucalipto es tóxico por ingestión, y lo es a cantidades pequeñas en niños. Los casos de intoxicación por ingerir aceite esencial de eucalipto están bien documentados, y también los problemas respiratorios por aplicarlo en la cara o en la nariz de niños pequeños, que es una práctica desaconsejada por los pediatras.
No es un producto inofensivo por ser natural. Se guarda fuera del alcance de los niños, no se ingiere y no se aplica puro sobre la piel.
En resumen
La flor del eucalipto es una rareza botánica de manual: sin pétalos visibles, con el cáliz y la corola fundidos en un opérculo que salta de golpe y con cientos de estambres que se despliegan formando un pompón. De ese capuchón viene el nombre del género, y la forma del opérculo es uno de los caracteres que sirven para distinguir especies.
Además de curiosa, es útil: el eucalipto es una de las grandes plantas melíferas de España y sostiene una producción importante de miel monofloral en Galicia, la cornisa cantábrica y Huelva, con calendarios de floración que cambian según especie y zona. Si lo que quieres es follaje de ramo, ten en cuenta que eso es hoja juvenil forzada por poda y no tiene nada que ver con la flor.