Lo que parecen pétalos en la flor de papel no son pétalos. Son brácteas: hojas modificadas, secas al tacto ya en la planta viva, que crujen ligeramente cuando las rozas con el dedo. Las flores verdaderas son los diminutos flósculos amarillos apretados en el centro del capítulo. Esa distinción no es una curiosidad de manual, porque explica por qué esta planta se seca conservando color y forma cuando casi cualquier otra flor se arruga y pierde el tono.

Flores de papel de colores variados en plena floración

Qué planta estás comprando

El nombre científico correcto hoy es Xerochrysum bracteatum. En los sobres de semillas y en las etiquetas de vivero lo verás casi siempre como Helichrysum bracteatum, que es el nombre antiguo, y a veces como Bracteantha bracteata, que fue un paso intermedio de la revisión taxonómica. Son la misma planta: no hay que buscar tres cosas distintas.

Hay además una confusión de nombre popular que conviene deshacer antes de seguir. En buena parte de Hispanoamérica «flor de papel» designa a la buganvilla (Bougainvillea), cuyas brácteas también son papiráceas. Si buscas información en la red y te aparecen consejos sobre una trepadora leñosa que aguanta la sequía y florece en muros, estás leyendo sobre otra planta. Aquí hablamos de la mata herbácea australiana de flores redondas y brillantes que se usa para arreglos secos, conocida también como siempreviva, perpetua o inmortal.

Es originaria de Australia, de la familia Asteraceae, la misma de margaritas y girasoles. En su tierra hay poblaciones perennes y poblaciones anuales según el clima; lo que se cultiva en jardinería europea son en su mayoría selecciones tratadas como anuales de temporada, aunque en el litoral mediterráneo suave pueden pasar el invierno y rebrotar.

Cómo es la planta

Mata erguida y ramificada, con tallos algo ásperos y hojas alternas, lanceoladas, de un verde algo grisáceo. La altura depende mucho de la serie: las variedades altas de flor cortada llegan a 80-100 cm y suelen necesitar tutor o alguna estructura de sujeción, mientras que las series enanas de maceta y jardinera se quedan en 25-40 cm y no requieren nada.

Los capítulos miden entre 3 y 6 cm y aparecen en el extremo de cada rama. El rango de color va del blanco y crema al amarillo, naranja, rosa, rojo granate y bronce; no existe el azul ni el violeta, y si aparece en una foto de sobre de semillas es tinte o retoque. Las brácteas se abren en varias tandas: primero la corona exterior, después las intermedias, y el disco central de flores fértiles se abre en último lugar. Ese orden importa para el corte, como veremos.

Floración larga: de junio a octubre en la mayor parte de la Península, prolongándose hasta noviembre en zonas costeras cálidas si el otoño viene seco. Las abejas y los sírfidos trabajan bien sobre los flósculos centrales, así que no es una flor decorativa estéril como algunos dobles de jardín.

No consta toxicidad relevante para personas ni para mascotas. Es una planta segura para un jardín con niños o con perro.

Siembra y multiplicación

La vía normal es la semilla, y es fácil. Cada aquenio lleva un pequeño vilano de pelos, como un diente de león en miniatura.

En semillero protegido se siembra de febrero a marzo, con temperatura de 18-20 ºC. La semilla germina mejor con luz, así que se deposita sobre el sustrato húmedo y se cubre apenas con una capa fina de vermiculita o de arena, lo justo para que no vuele. Nascencia en 7-14 días. En siembra directa al exterior hay que esperar a que pase el riesgo de heladas: abril en el interior peninsular, finales de marzo en costa.

El punto crítico del semillero es la humedad. Las plántulas de Xerochrysum son sensibles al damping-off, la caída provocada por hongos del suelo como Pythium y Rhizoctonia: el tallito se estrangula a ras de sustrato y la plántula cae de un día para otro. Se previene con sustrato limpio, siembra clara, riego por inmersión desde abajo y ventilación. No con riego abundante ni con bandeja tapada permanentemente.

El trasplante definitivo se hace cuando tienen cuatro o cinco hojas verdaderas, a marco de 25-30 cm para las variedades bajas y 35-40 cm para las altas. Apretarlas más no da más flores, da más oídio.

Las variedades perennes de porte arbustivo, como los cultivares seleccionados de tipo 'Dargan Hill Monarch', se multiplican por esqueje de tallo no florecido en primavera o a finales de verano, de 8-10 cm, en mezcla de turba y perlita a partes iguales. Enraízan en tres o cuatro semanas. Los ejemplares obtenidos de semilla en mezclas comerciales varían mucho entre sí, así que si te sale un color que te gusta especialmente, esa es la manera de conservarlo idéntico.

Ubicación, suelo y riego

Sol directo, cuanto más mejor. A media sombra la planta se ahíla, los tallos se doblan y los capítulos abren descoloridos y a medias. Es una planta de pleno sol incluso en el sur peninsular, donde solo agradece algo de protección en las horas centrales de julio si el sustrato de la maceta se calienta demasiado.

En cuanto al suelo, lo único innegociable es el drenaje. Tolera terrenos pobres, arenosos y calcáreos sin quejarse, y le sientan mal los suelos pesados que retienen agua. En maceta, sustrato universal aligerado con un 25-30 % de arena gruesa o perlita, y agujero de drenaje despejado. Nada de plato con agua permanente debajo.

El riego debe ser moderado y espaciado, dejando secar los dos o tres centímetros superficiales entre uno y otro. En verano y en maceta pequeña eso puede significar riego diario; en tierra, con la planta establecida, dos veces por semana suele bastar. El exceso de agua se manifiesta en hojas bajas amarillas y en pudrición del cuello.

Riega siempre a la base y no por encima. El agua que queda depositada en los capítulos abiertos los mancha, los apelmaza y abre la puerta a Botrytis cinerea, que en pocos días convierte las flores en una masa parda cubierta de moho gris. Un aspersor de césped alcanzando el arriate de siemprevivas arruina la floración de la semana.

Abonado y poda

Con abono no hay que pasarse. Un fertilizante para plantas de flor, líquido, cada quince días desde que empieza el crecimiento activo en mayo y hasta septiembre, es suficiente en maceta. En tierra, con una enmienda de compost al preparar el arriate y un aporte a mitad de temporada va sobrada.

Lo que hay que evitar es el exceso de nitrógeno: la planta responde con un follaje exuberante y verde oscuro, tallos blandos que se tumban con el primer chaparrón y muy pocas flores. Si vas a elegir un abono, mira que el potasio no quede por debajo del nitrógeno.

La poda se reduce a dos operaciones. La primera es el despunte de las plantas jóvenes: cuando alcanzan unos 15 cm, pinza el extremo del tallo principal. La planta ramifica desde la base y acaba dando bastantes más capítulos, aunque algo más pequeños. En variedades de flor cortada, donde interesa el tallo largo y la flor grande, no se despunta.

La segunda es la retirada continua de flores pasadas, cortando el tallo hasta la primera hoja o brote lateral. Mientras la planta no consiga formar semilla, sigue emitiendo flores; en cuanto un lote de capítulos madura y se llena de vilanos, la floración cae en picado. Esta es la tarea que separa una mata que florece hasta octubre de una que se apaga en agosto.

Problemas frecuentes

Oídio. Polvo blanco harinoso sobre hojas y tallos, típico de finales de verano cuando los días son calurosos y las noches frescas y húmedas. Aparece antes en plantaciones apretadas o a media sombra. Se combate aireando la mata, retirando hojas afectadas y, si compensa, con azufre mojable aplicado con temperaturas por debajo de 28 ºC para no quemar el follaje.

Botrytis. Ya mencionado: moho gris en flores y brotes tras periodos de humedad. Retirar todo el material afectado y no dejarlo en el suelo alrededor de la planta.

Pulgón. Colonias en los brotes tiernos y en los pedúnculos florales en primavera. Con población baja, un chorro de agua o jabón potásico resuelve; suelen aparecer mariquitas y sírfidos si no se ha fumigado antes con insecticidas de amplio espectro.

Roya. Pústulas pardo-anaranjadas en el envés de las hojas. Menos común, pero se ve en veranos húmedos del norte. Foliar afectado a la basura, no al compost.

Tallos tumbados. No siempre es enfermedad. Las variedades altas con exceso de riego, exceso de nitrógeno o poca luz se vencen sin remedio. Un aro de sujeción o unas cañas colocadas a tiempo, cuando la mata tiene 30 cm, ahorran el disgusto.

Flor de papel de color naranja vista de cerca

Cortar y secar la flor

Aquí está el uso que ha hecho famosa a esta planta, y hay dos detalles que deciden el resultado.

El momento de corte. Se corta cuando las brácteas exteriores están abiertas pero el disco central todavía no se ve, o apenas asoma. Una flor cortada completamente abierta seguirá madurando después de cortada, y al secarse mostrará el vilano algodonoso en el centro, que estropea el aspecto. Cortada demasiado pronto, en cambio, no llega a abrir. El punto está en el capítulo que muestra dos o tres coronas de brácteas desplegadas y el centro aún cerrado.

El tallo. El tallo de Xerochrysum se ablanda y se dobla al secarse, así que las flores acaban colgando torcidas. La solución tradicional de floristería es cortar el tallo dejando solo 2-3 cm y ensartar un alambre fino a través de la base del capítulo, doblándolo en gancho por arriba para que se ancle. Ese alambre se forra después con cinta de floristería y hace de tallo rígido definitivo.

El secado en sí es simple: manojos pequeños, de cinco o seis tallos, colgados boca abajo en un lugar oscuro, seco y ventilado durante dos o tres semanas. La oscuridad no es una manía: la luz directa decolora los pigmentos y el rojo y el rosa son los primeros en perderse. Un trastero ventilado o un desván funcionan mejor que una cocina. Una vez secas, las flores conservan color durante años si no reciben sol directo ni humedad.

Curiosidad práctica: las brácteas son higroscópicas. En un día muy húmedo se cierran ligeramente y vuelven a abrirse cuando el aire se seca. En un arreglo seco no es un defecto, es la planta comportándose como lo haría en el campo.

Rusticidad e invierno

La resistencia al frío es escasa: por debajo de -2 o -3 ºC la planta se daña, y una helada franca la mata. Eso la deja como anual de temporada en el interior peninsular, en la meseta y en toda zona con inviernos de heladas regulares.

En el litoral mediterráneo, en el sur y en Canarias es otra historia: allí puede comportarse como perenne de vida corta, sobreviviendo dos o tres inviernos antes de agotarse. En esas zonas conviene recortarla a un tercio a finales de invierno para que rebrote compacta, porque de un año a otro tiende a lignificar la base y a quedarse desguarnecida por abajo.

Quien quiera asegurar continuidad tiene una salida sencilla: dejar madurar unos pocos capítulos al final del verano, recoger los aquenios cuando el vilano esté completamente esponjado y guardarlos en sobre de papel en sitio seco. Germinan bien durante dos o tres años.

En resumen

La flor de papel (Xerochrysum bracteatum, antes Helichrysum bracteatum) es una anual de sol pleno, riego escaso y suelo drenante que florece de junio a octubre y cuyas brácteas secas conservan color durante años. Se siembra en febrero-marzo en semillero o en abril directamente, apenas cubriendo la semilla porque necesita luz para germinar.

Los tres puntos que marcan la diferencia son el riego a la base y nunca sobre las flores, la retirada sistemática de capítulos pasados para que la floración no se corte en agosto, y el abonado con poco nitrógeno para no acabar con una mata frondosa, tumbada y sin flor. Para secar, corta con el centro todavía cerrado, sustituye el tallo por alambre y cuelga los manojos boca abajo en oscuridad.

Y si alguien te habla de «flor de papel» refiriéndose a una trepadora que cubre una fachada entera, está hablando de la buganvilla, que no comparte con esta ni la familia ni los cuidados.


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