La flor de loto es la flor de Nelumbo nucifera, una planta acuática asiática con hojas circulares levantadas sobre el agua y una flor grande, rosa o blanca, con un centro amarillo con aspecto de alcachofa de regadera. Ese centro es la pista definitiva, y la razón por la que conviene aprenderla es esta: la mayoría de las imágenes que circulan etiquetadas como flor de loto son nenúfares, que son otra planta, de otra familia y de otro orden. En el propio archivo de fotos de este artículo, la llamada loto azul y la llamada loto rosa eran nenúfares.
Y hay más plantas que arrastran el nombre. El loto azul de Egipto es un nenúfar, el loto de los lotófagos de la Odisea es un arbusto espinoso de secano que crece en Almería, y en botánica española loto es además el nombre de un género de leguminosas de prado. Cinco cosas distintas con una palabra. Este artículo las separa. Del cultivo del loto se habla en su ficha de cultivo y de su simbolismo en el artículo del significado.
Un loto de verdad: la flor va sobre un tallo, por encima del agua, y en el centro se ve el receptáculo amarillo plano donde quedarán encajadas las semillas.
Cómo leer una foto en diez segundos
No hace falta tener la planta delante. Con una fotografía basta, mirando cuatro cosas:
| Qué miras | Loto (Nelumbo) | Nenúfar (Nymphaea) |
|---|---|---|
| La hoja | Circular y sin hendidura, con el peciolo insertado en el centro, como un paraguas | Con una escotadura en forma de V que llega hasta el peciolo |
| Dónde está la hoja | Casi siempre levantada por encima del agua | Flotando sobre la superficie |
| La flor | Sobre un pedúnculo, bien separada del agua | Apoyada en la superficie o a un palmo |
| El centro de la flor | Un receptáculo grueso y plano, amarillento, con agujeros | Una corona de muchos estambres amarillos, sin receptáculo visible |
| El agua sobre la hoja | Forma gotas esféricas que ruedan y resbalan | Se queda en película o en charquitos |
De todos, el que nunca falla es el receptáculo. En el loto, los carpelos van encajados en agujeros de esa pieza carnosa, que al secarse se convierte en la cápsula marrón con forma de alcachofa de ducha que se vende en floristería para arreglos secos. El nenúfar no tiene nada semejante.
Esta foto circula como loto azul y no lo es: hojas flotantes con escotadura y flores al nivel del agua. Son nenúfares, y el loto no tiene formas azules.
Un parentesco que no existe
Aquí está el dato que explica por qué este lío es más profundo que un error de etiqueta. Loto y nenúfar no son parientes cercanos, ni de lejos.
El loto es la única planta de su familia junto con su hermana americana: la familia Nelumbonaceae, que la clasificación actual sitúa en el orden Proteales, es decir, al lado del plátano de sombra (Platanus) y de las proteáceas australianas. Los nenúfares son Nymphaeaceae, del orden Nymphaeales, una de las ramas que se separaron en la base misma de las plantas con flor, antes de que se diferenciaran casi todas las demás.
Que dos plantas tan distantes acaben con el mismo aspecto, hoja redonda y flotante y flor grande solitaria, es un caso de convergencia evolutiva: el estanque impone su solución. El parecido es del ambiente, no de la familia. Y si al loto le buscas un pariente vivo reconocible, el candidato es un árbol de calle.
El loto azul y el loto blanco de Egipto
La flor que aparece una y otra vez en la pintura y el relieve del antiguo Egipto, la que se abre en las manos de los comensales de los banquetes, no es un loto. Son dos nenúfares: el llamado loto azul, Nymphaea nouchali var. caerulea, y el loto blanco, Nymphaea lotus. Crecían en el Nilo y su simbolismo solar (flor que se cierra y se abre con el día) es egipcio de origen.
Nelumbo nucifera llegó a Egipto bastante después, ya en época histórica avanzada, y la palabra griega y latina para aquellas flores se tradujo luego sin cuidado. De ese arrastre de nombres, de hace más de dos mil años, viene la confusión que hoy repiten los bancos de imágenes.
Un estanque de nenúfares: las hojas descansan sobre el agua y todas llevan su hendidura. Es la imagen que más veces se publica como flor de loto.
El loto de la Odisea crece en Almería
En la Odisea, Ulises arriba al país de los lotófagos, los comedores de loto, cuyo fruto hacía olvidar el regreso. Esa planta se identifica habitualmente con Ziziphus lotus, el azufaifo silvestre, llamado arto en el sureste español. No tiene nada de acuático: es un arbusto espinoso, de hoja pequeña, adaptado a la sequía extrema, con un sistema de raíces enorme y un fruto pequeño y dulce, comestible.
En España forma los artales del sureste árido, sobre todo en Almería y Murcia, donde las matas grandes acumulan arena a su alrededor y crean islas de humedad y sombra que sostienen a plantas y animales que no vivirían en el llano desnudo. Son hábitat prioritario en la Directiva 92/43/CEE, la directiva europea de hábitats, con el código 5220, matorrales arborescentes de Ziziphus. Es decir: el loto de Homero es, en España, una de las formaciones vegetales con mayor rango de protección europea, y una de las más castigadas por la expansión del invernadero y la roturación.
Y el loto de los prados
En la nomenclatura botánica en español, loto es también el nombre del género Lotus, leguminosas pequeñas de pasto y ribazo. El más conocido es Lotus corniculatus, el cuernecillo, de flores amarillas y frutos en vainas divergentes que recuerdan a una pata de pájaro, corriente en prados de media montaña y usado como forrajera. En las arenas del litoral está Lotus creticus, de flor amarilla y follaje grisáceo.
No tienen nada que ver con la flor de los estanques, pero si buscas Lotus en una flora española te sale esto y no Nelumbo. Es el mismo tipo de trampa que la palabra jazmín o la palabra uña de gato: un nombre repartido entre plantas sin relación.
Qué hace especial a la hoja del loto
Más allá de servir para identificarla, la hoja del loto es la razón de que esta planta salga en los manuales de materiales. Su superficie es superhidrófoba: combina una capa de ceras con una micro y nanoestructura de relieves, y el resultado es que el agua no la moja. Las gotas se quedan casi esféricas, ruedan y se llevan el polvo y las esporas por delante, de forma que la hoja se limpia sola.
Al fenómeno se le llama efecto loto y ha inspirado pinturas de fachada, tejidos y vidrios autolimpiables. Para lo que aquí interesa, es un rasgo que se ve en las fotos: en una hoja de loto el agua forma perlas brillantes, y en una de nenúfar, no.
Dónde se ve un loto, y cuántos hay
El género Nelumbo tiene solo dos especies: Nelumbo nucifera, la asiática de flor rosa o blanca, repartida de forma natural desde Asia meridional y oriental hasta el norte de Australia, y Nelumbo lutea, la americana, de flor amarilla pálida, del este de Norteamérica. Todo lo que se vende como variedades, y hay muchas, son cultivares y cruces de estas dos, no especies distintas.
En España no es una planta silvestre. Se cultiva en estanques de jardín botánico, en parques y en particulares, y necesita verano largo y caluroso para florecer bien, lo que le va mejor en el interior continental cálido y en el sur que en el norte atlántico. Lo que sí crece en España de forma silvestre es el nenúfar blanco (Nymphaea alba), en aguas quietas de buena parte del país, y ese es otro motivo de que se fotografíe tanto un nenúfar creyendo que es un loto.
En resumen
Hay un solo criterio que resuelve casi todos los casos: el centro de la flor. Si ves una pieza gruesa y plana con agujeros, es un loto, Nelumbo. Si ves una corona de estambres amarillos sobre el agua y hojas flotantes con una hendidura en V, es un nenúfar, Nymphaea. Y no son familia: se parecen porque el estanque les ha impuesto la misma forma desde puntos muy distintos del árbol de las plantas con flor.
El resto de los lotos son otras plantas con el mismo nombre heredado. Los de Egipto eran nenúfares, el de los lotófagos es el azufaifo espinoso que forma los artales protegidos de Almería, y el Lotus de las floras es una leguminosa de prado. Saber esto no es una curiosidad de erudito: es lo que te evita comprar un nenúfar creyendo que es un loto, o buscar cuidados de estanque para una planta de secano.