La flor de jade de verdad es Strongylodon macrobotrys, una liana leñosa de los bosques húmedos de Filipinas que cuelga racimos de un metro o más de flores turquesa, un color que casi no existe en el reino vegetal. Las tres fotografías de este artículo son suyas, tomadas sobre pérgola, y si has llegado buscando esa imagen colgante de flores azul verdoso, es esta planta.
El lío viene de que en España a la Crassula ovata, la suculenta de hojas carnosas del alféizar, se la llama árbol de jade o planta de jade, y sus flores (blancas y rosadas, diminutas, en invierno) acaban etiquetadas también como flor de jade. Son dos plantas sin ningún parentesco: una es una crasulácea africana de maceta y la otra una leguminosa trepadora tropical. Si lo que tienes en casa es la suculenta, lo tuyo está en la ficha de la planta de jade y en cómo podar una Crassula ovata. Este artículo va de la liana.

Qué es Strongylodon macrobotrys
Es una leguminosa (familia Fabaceae), pariente lejana de las judías, las glicinias y las algarrobas, y eso se nota en cuanto miras una flor de cerca: tiene la estructura papilionácea del guisante, con estandarte, alas y quilla, aunque muy modificada. La quilla se alarga y se curva hacia arriba hasta parecer una garra o un colmillo, y de ahí que en inglés se la conozca como jade vine y en algunas descripciones antiguas como flor garra.
La planta es una trepadora leñosa de gran desarrollo, capaz de subir por los árboles hasta la parte alta del bosque y de cubrir estructuras enteras. Sus hojas son compuestas, con tres foliolos, brillantes, y salen de color bronceado antes de verdear. Las flores no nacen entre el follaje, sino en racimos colgantes (que es lo que significa el epíteto macrobotrys, racimo grande) que pueden llevar decenas de flores y descuelgan bien por debajo de la rama que los sostiene.
Es endémica de Filipinas, de bosques húmedos y barrancos de ladera, con humedad alta durante todo el año y sin estación fría. Ese detalle explica casi todo lo demás.
Por qué es turquesa
El azul verdoso de esta flor no procede de un pigmento azul. Lo que se ha descrito es un fenómeno de copigmentación: una antocianina (el mismo tipo de pigmento que da el rojo, el rosa y el morado a la mayoría de las flores) acompañada de un flavonoide incoloro, en un medio celular de pH ligeramente alcalino. La combinación desplaza el color percibido hacia el turquesa. Es el mismo mecanismo general que explica otros azules vegetales poco frecuentes, y la razón de que estos colores sean tan raros: hacen falta varias condiciones a la vez dentro de la vacuola de la célula.
Un dato que se cuenta a menudo y que conviene matizar: se dice que la flor cambia de color. Lo que se observa es que el tono varía entre el verde menta y el azul verdoso según la edad de la flor y la luz, no un cambio programado a morado. Las flores viejas y pasadas sí se oscurecen antes de caer, como en cualquier otra planta.

Quién la poliniza, y por qué el racimo cuelga
La forma del racimo tiene una explicación funcional. Las flores de Strongylodon se han descrito polinizadas por murciélagos: el animal se cuelga de la flor, y el peso hace que la quilla se abra y libere el polen y el néctar de golpe. Un racimo que pende libre del follaje es una percha accesible para un mamífero volador, y una flor colocada entre las hojas no lo sería.
También se ha propuesto que ese color tan particular resulta visible en la penumbra del bosque al atardecer, cuando los polinizadores están activos. Es una hipótesis razonable y así hay que contarla, no como un hecho cerrado.
La parte incómoda es la consecuencia: una planta que depende de un polinizador concreto pierde su fruto en cuanto ese polinizador escasea. En cultivo, fuera de Filipinas, la liana florece pero casi nunca fructifica, y cuando se quiere semilla hay que polinizar a mano, imitando la presión que haría el animal.
Una especie amenazada en su bosque
La flor de jade se considera una especie amenazada en las evaluaciones internacionales, por la reducción de su hábitat. El bosque húmedo de Filipinas ha perdido una parte enorme de su superficie, y a la pérdida directa de la liana se suma la de los animales que la polinizan y la de los árboles que le sirven de soporte. Es un caso de libro de cómo una especie puede ser abundantísima en los invernaderos del mundo y estar en apuros donde vive de verdad.
La conservación de una planta así no se resuelve con colecciones: el ejemplar de invernadero se mantiene por esqueje o por acodo, con muy poca diversidad genética detrás, y lo que hace falta es que quede bosque.
Se puede tener en España
Con condiciones que conviene mirar de frente antes de comprar un esqueje. Es una planta tropical estricta: no tolera la helada, sufre con el aire seco y necesita calor y humedad altos y constantes. En la península, al aire libre, no es viable ni en el litoral mediterráneo, donde el invierno es suave pero el aire es seco y las noches bajan demasiado; en Canarias, en zonas costeras cálidas y abrigadas, hay más margen.
Donde se ve bien, y es la respuesta honesta a dónde ir a verla, es en los invernaderos tropicales de los jardines botánicos, con calefacción, nebulización y una estructura alta de la que pueda colgar. Lo que la planta pide en cultivo, resumido en lo que se puede afirmar sin inventar cifras:
- Calor sin interrupciones y humedad ambiental alta durante todo el año.
- Sustrato fértil, con materia orgánica y drenaje, y riego generoso en crecimiento. Nada de encharcar el cuello.
- Luz abundante, pero filtrada. En su bosque la parte alta recibe sol y la base está a la sombra.
- Un soporte alto y resistente. Una liana leñosa de este tamaño rompe una estructura fina, y si el racimo no puede colgar libre no luce.
- Espacio. Es lo contrario de una planta de maceta.

Las otras plantas que llaman jade
El nombre se reparte, y conviene tenerlas identificadas para no comprar una cosa por otra:
- Árbol de jade o planta de jade: Crassula ovata, suculenta sudafricana de hoja carnosa, la de los alféizares. Es tóxica para perros y gatos, conviene saberlo si tienes animales.
- Jade de hoja gris: Crassula arborescens, otra crasulácea parecida y distinta.
- Árbol de jade enano: se aplica a Portulacaria afra, que se le parece mucho y ni siquiera es de su familia.
- Collar de jade: nombre comercial que se usa para suculentas colgantes de hoja redondeada, sin relación con ninguna de las anteriores.
Ninguna de ellas da una flor turquesa. Si una foto muestra racimos colgantes de color azul verdoso, es Strongylodon macrobotrys y no hay confusión posible en ese sentido. Y si una tienda te ofrece semillas de flor de jade a precio de saldo, desconfía: la semilla es una legumbre grande, se produce poco fuera de Filipinas y pierde viabilidad rápido.
En resumen
La flor de jade es Strongylodon macrobotrys, una liana filipina de la familia de las leguminosas cuyos racimos colgantes de flores turquesa deben su color a una combinación de pigmentos en un medio celular alcalino, y cuya forma de garra encaja con la visita de murciélagos. Es tropical estricta, necesita calor y humedad constantes y un soporte grande, así que en España se ve en invernadero de colección y no en un jardín.
El otro jade, el que casi todo el mundo tiene, es Crassula ovata: una suculenta africana de maceta, con flores pequeñas y blanquecinas en invierno y tóxica para perros y gatos. Comparten nombre y nada más, y distinguirlas es el primer paso para no buscar consejos de cultivo de una planta aplicados a la otra.