Hay plantas que se compran por su ficha y plantas que se compran porque uno las ha visto florecer en una rotonda con un riego que falla desde hace dos años. La Dimorphotheca pertenece al segundo grupo. Es una compuesta sudafricana de aspecto de margarita, floración desmedida y una tolerancia a la sequía y al suelo pobre que la convierte en una de las mejores candidatas para jardines mediterráneos de bajo mantenimiento.

Antes de nada, una precisión de nomenclatura que evita bastante confusión: el nombre correcto del género es Dimorphotheca, con "the", del griego dis (dos), morphe (forma) y theke (receptáculo o estuche). La grafía "Dimorphoteca" está muy extendida en viveros y catálogos españoles, pero es una simplificación. Y el nombre no es caprichoso: alude a que la planta produce dos tipos distintos de fruto en la misma inflorescencia, uno en las flores del radio y otro en las del disco, con formas y estrategias de dispersión diferentes. Es un caso de heterocarpia bastante llamativo dentro de las asteráceas.

Flores de Dimorphotheca abiertas al sol

Dimorphotheca no es lo mismo que Osteospermum

Esta es la parte que más lía a quien compra la planta, así que conviene aclararla de entrada. Durante décadas ambos géneros se mezclaron, y muchas especies cambiaron de casa. La separación taxonómica actual funciona así:

Dimorphotheca agrupa sobre todo especies anuales de ciclo corto. Las dos más cultivadas son Dimorphotheca sinuata (flores naranjas o anaranjado-doradas con centro oscuro) y Dimorphotheca pluvialis (flores blancas con reverso violáceo y disco azulado). Sus frutos son secos, aplanados y de dos tipos.

Osteospermum agrupa las especies leñosas o subarbustivas perennes. Lo que en los garden centers se vende como "dimorfoteca perenne", esa mata que se cubre de margaritas blancas, malvas o púrpuras y aguanta años, casi siempre es Osteospermum ecklonis (antes Dimorphotheca ecklonis) o alguno de sus innumerables híbridos comerciales. El nombre Osteospermum significa "semilla de hueso", por lo duro y leñoso de su fruto.

La distinción tiene consecuencias prácticas. Si has comprado una Dimorphotheca verdadera, tienes una planta que florece a lo bestia durante unos meses y se muere: es su ciclo, no un fallo tuyo. Si lo que tienes es un Osteospermum, tienes una mata que debe durar varios años y que agradece podas de renovación. Toda la información que sigue distingue ambos casos cuando importa.

Origen y características

El género es originario de la región del Cabo, en Sudáfrica, y de zonas áridas de Namibia. Eso explica prácticamente todo su comportamiento: creció adaptado a un clima de inviernos suaves y lluviosos y veranos secos y calurosos, es decir, un clima mediterráneo del hemisferio sur. Por eso encaja tan bien en la península ibérica y por eso su calendario natural es el inverso del que muchos esperan.

La planta forma matas bajas y ramificadas de 20 a 40 cm de altura, algo más en los híbridos perennes, con hojas alternas, algo carnosas, de borde entero o sinuado y textura ligeramente áspera. Las inflorescencias son capítulos solitarios de 4 a 7 cm de diámetro sobre pedúnculos largos, con lígulas de un solo color o con la base y el reverso teñidos de violeta, y disco central que va del azul metálico al pardo oscuro.

Su rasgo de comportamiento más característico es que las flores se cierran de noche y cuando el cielo se cubre. D. pluvialis se llama así, "de la lluvia", precisamente por eso: cierra los capítulos al anunciarse el mal tiempo, protegiendo el polen. Es un movimiento nictinástico controlado por diferencias de crecimiento en la base de las lígulas.

Y aquí va el consejo derivado, que casi nadie da: no plantes dimorfotecas en un rincón que solo reciba sol a partir de media tarde. Pasarás el día viendo una mata verde con capullos cerrados. Necesitan sol de mañana para abrirse a una hora en que las vas a mirar. En un patio orientado al este florecerán espléndidas; en uno orientado al norte, con luz indirecta, no abrirán prácticamente nunca.

Ubicación y suelo

Pleno sol, sin negociación. Es el requisito principal y el que decide el éxito. Con menos de seis horas de sol directo la planta se ahíla, se tumba, florece poco y se vuelve propensa al oídio.

En cuanto al suelo, es de esas plantas que empeoran cuando se las mima. Prefiere suelos pobres, arenosos y muy drenantes, y tolera sin problema los terrenos calcáreos que tanto abundan en el interior y en el Levante peninsular. También aguanta la salinidad moderada, lo que la hace útil en jardines de primera línea de costa.

Lo que no perdona es el suelo pesado y encharcado. En arcillas compactas hay que plantarla en talud, caballón o rocalla, o mezclar generosamente arena gruesa y grava. En maceta, un sustrato universal a secas retiene demasiada agua: mejor mezclar dos partes de sustrato con una de arena de río lavada o perlita gruesa, y usar tiesto de barro sin esmaltar, que transpira.

Riego

Escaso. Es una planta xerófila de hoja algo suculenta que almacena agua y que muere mucho más fácilmente ahogada que sedienta.

En tierra, una vez establecida (a partir del segundo o tercer mes tras la plantación) puede pasar el verano peninsular con un riego profundo cada diez o quince días, y en zonas de costa incluso sin riego alguno. En maceta, riega cuando los primeros tres o cuatro centímetros de sustrato estén completamente secos, que en julio puede ser cada dos o tres días y en invierno cada dos o tres semanas.

El síntoma clásico de exceso de riego es engañoso: la planta se pone mustia, con las hojas caídas, y el reflejo automático es regar más. Pero si el sustrato está húmedo y la planta está lacia, lo que ha pasado es que las raíces se han podrido y ya no absorben. Levántala y comprueba: raíz sana blanca y firme, raíz podrida marrón y blanda que se desprende al tirar.

Riega siempre al pie y por la mañana. Mojar el follaje al atardecer en verano favorece los hongos foliares.

Abonado

Muy poco, y bajo en nitrógeno. En su hábitat crece en suelos pobres, y un exceso de fertilizante rico en N produce el resultado contrario al deseado: mucha hoja tierna, tallos largos y blandos que se tumban con la primera tormenta, pulgón encantado y pocas flores.

Con un aporte de abono granulado de liberación lenta al inicio de la primavera, o un líquido para plantas de flor a media dosis cada tres o cuatro semanas durante la floración, es más que suficiente. En tierra de jardín razonablemente fértil se puede prescindir del abonado por completo.

Multiplicación

Por semilla es lo indicado para las especies anuales. En clima mediterráneo, la siembra natural es a finales de verano y en otoño (septiembre-octubre): la planta se establece con las lluvias, pasa el invierno como roseta y florece de forma explosiva de marzo a junio, antes de que apriete el calor. Es el calendario que le corresponde a una planta de clima mediterráneo austral y da resultados muy superiores a la siembra de primavera. En zonas de invierno frío, en cambio, hay que sembrar de febrero a abril bajo cubierto y trasplantar en cuanto pase el riesgo de helada.

La semilla germina en una o dos semanas a 15-20 ºC, apenas cubierta porque necesita algo de luz. Trasplanta pronto: forma raíz pivotante y se resiente de los trasplantes tardíos. Un marco de 25-30 cm entre plantas evita problemas de aireación.

Por esqueje es la vía para los Osteospermum perennes y para conservar exactamente un color o una variedad concreta, ya que la semilla de híbridos comerciales no reproduce fielmente al parental. Toma esquejes de tallo no florecido de 6-8 cm a finales de primavera o, mejor aún, a finales de verano. Corta bajo un nudo, elimina las hojas de la mitad inferior, planta en una mezcla de perlita y fibra de coco, y mantén el sustrato apenas húmedo con luz brillante pero sin sol directo. Enraízan en tres o cuatro semanas y, a diferencia de otros esquejes, conviene no encerrarlos en campana de plástico: la humedad alta constante los pudre antes de que enraícen.

Poda y mantenimiento

Dos operaciones sencillas cambian mucho el aspecto de la planta.

El pinzado de las puntas cuando el ejemplar joven tiene unos 10-12 cm produce una mata compacta y redondeada en lugar de una planta larguirucha con tres tallos.

La retirada de flores marchitas alarga muchísimo la floración, porque impide que la planta gaste recursos en formar semilla. En un ejemplar grande, más que ir flor por flor, es más práctico dar un repaso con tijera de setos ligera cada tres o cuatro semanas.

En los Osteospermum perennes, además, conviene una poda de renovación de un tercio a finales de invierno. Sin ella, la mata se lignifica por dentro, se abre por el centro y acaba siendo un anillo de ramas con las flores en la periferia. Eso sí, no cortes sobre madera vieja sin hojas: el rebrote desde ramas completamente lignificadas es dudoso, así que deja siempre yemas o brotes verdes por debajo del corte.

Plagas y enfermedades

Es una planta sana. Sus problemas suelen ser consecuencia de errores de cultivo más que de patógenos agresivos.

Pulgón: en los brotes tiernos de primavera, sobre todo si se ha abonado en exceso. Se controla con un chorro de agua a presión, con jabón potásico al atardecer o dejando que actúen mariquitas y sírfidos.

Araña roja: aparece en veranos secos y calurosos, especialmente en macetas de terraza. Se detecta por el punteado amarillento fino en el haz y las telarañas casi invisibles en el envés. Subir la humedad ambiental es la mejor prevención.

Oídio: polvo blanco en las hojas, típico de finales de verano y de plantas apretadas o a media sombra. Espaciar, airear y no mojar el follaje.

Podredumbre de raíz y cuello por Pythium, Phytophthora o Rhizoctonia: es, con diferencia, la principal causa de muerte, y siempre está asociada a exceso de agua o mal drenaje. No hay tratamiento eficaz una vez avanzada; se previene con sustrato drenante y riegos espaciados.

Rusticidad y comportamiento invernal

Aquí conviene ser realista, porque circulan cifras muy optimistas. Las especies anuales de Dimorphotheca mueren de todas formas al terminar su ciclo, así que la rusticidad importa poco. En los Osteospermum perennes, toleran bien heladas ligeras de hasta -3 o -4 ºC, y ejemplares bien establecidos en suelo seco pueden aguantar algo más de forma puntual. Por debajo de esos valores, o con heladas prolongadas, la parte aérea se quema.

Un matiz importante: el frío húmedo mata mucho antes que el frío seco. La misma planta que sobrevive a -5 ºC en un talud drenado de Segovia puede morir a -1 ºC en un suelo encharcado y sin sol de un jardín gallego. Si tienes inviernos húmedos, prioriza el drenaje sobre cualquier protección térmica.

En la práctica: en el litoral mediterráneo, Baleares, Canarias, sur y suroeste peninsular, se comporta como perenne al aire libre y florece incluso en invierno en los días soleados. En la meseta y zonas de montaña, conviene tratarla como anual de temporada, o cultivarla en maceta y meterla en un porche o invernadero frío durante los meses duros. Y en cualquier caso, guarda unos cuantos esquejes enraizados en otoño como seguro: ocupan nada y te ahorran volver a comprar planta en primavera.

En resumen

La Dimorphotheca es una compuesta sudafricana pensada para el sol, el suelo pobre y la sequía, y su mayor enemigo es el jardinero atento que la riega y la abona demasiado. Comprueba primero si lo que tienes es una especie anual verdadera de Dimorphotheca o un Osteospermum perenne, porque de eso depende si debe morir en verano o durar años. Plántala a pleno sol y con sol de mañana para que abra las flores, en suelo muy drenante, riega poco, abona menos, pinza de joven, quita las flores pasadas y renueva la mata cada invierno con una poda ligera y unos esquejes de reserva. Con eso tendrás una de las plantas más floríferas y menos exigentes que se pueden cultivar en clima mediterráneo.


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