Casi todas las desbrozadoras de gasolina que se venden para jardín y para monte llevan un motor de dos tiempos, y eso cambia una cosa esencial: no tienen cárter con aceite aparte. El aceite va disuelto en la gasolina, en la proporción que indica el fabricante de esa máquina concreta, y esa mezcla es lo único que lubrica el motor mientras trabaja.

De ahí sale la mayoría de las averías caras. Una desbrozadora no se gripa por trabajar mucho, se gripa porque alguien echó gasolina sola, o hizo la mezcla a ojo, o vació un bidón que llevaba medio año en el garaje. Este artículo va de eso: cómo se prepara la mezcla, por qué la proporción no se negocia, qué le pasa al combustible guardado y cómo se arranca en frío sin castigar el motor.

Desbrozadora de gasolina con motor de dos tiempos

Por qué el aceite va dentro de la gasolina

Un motor de cuatro tiempos, como el de casi cualquier cortacésped de gasolina, guarda el aceite en un depósito propio y lo bombea a las piezas que rozan. Un dos tiempos no tiene ese circuito. El cárter forma parte del camino que recorre la mezcla de aire y combustible antes de entrar al cilindro, así que el único aceite que llega al cigüeñal, a la biela y a las paredes del cilindro es el que viaja en la gasolina.

La ventaja es el peso y la postura: un dos tiempos funciona inclinado y boca abajo sin problemas, que es exactamente lo que le pides a una desbrozadora cuando repasas un talud o un bordillo. El precio es que la lubricación depende por completo de que la mezcla esté bien hecha. No hay varilla que mirar ni testigo que avise.

La proporción la marca el fabricante, no un vídeo

La proporción se escribe como una relación entre gasolina y aceite. Las que se ven en el mercado suelen moverse entre 1:25 y 1:50, y cada máquina tiene la suya en el manual, casi siempre repetida en una pegatina junto al tapón del depósito. No es un detalle menor: depende del diseño del motor y del tipo de aceite que homologa el fabricante.

Lo que circula por internet como la proporción correcta no sirve, porque no hay una. Si has perdido el manual, busca la pegatina de la máquina antes de inventar nada, y si no aparece, pregunta en un servicio técnico con el modelo delante. Es más barato que un cilindro nuevo.

El aceite tiene que ser específico para motores de dos tiempos refrigerados por aire. El aceite de coche no vale: está formulado para trabajar en circuito cerrado y no para quemarse en la cámara, y deja depósitos. Los aceites sintéticos para dos tiempos suelen venir con su propia indicación de proporción, y si la del aceite y la de la máquina no coinciden, manda la de la máquina.

Cómo se prepara la mezcla sin equivocarse

La mezcla se hace en un bidón aparte, nunca en el depósito de la máquina. Poner el aceite encima de la gasolina ya cargada no la mezcla, deja una capa que entra concentrada al principio y nada después.

  • Usa un bidón homologado para combustible, con boca ancha y a ser posible con las marcas de nivel impresas.
  • Echa primero la mitad de la gasolina, luego todo el aceite, luego el resto de la gasolina. Así el aceite queda atrapado en medio y se integra antes.
  • Cierra y agita bien. La mezcla bien hecha queda de un color uniforme, normalmente teñido porque el aceite lleva colorante justo para que se vea.
  • Agita otra vez antes de cada llenado, sobre todo si el bidón ha estado quieto.
  • Rotula el bidón con la proporción y la fecha. Un bidón sin rotular al lado de otro de gasolina sola es un accidente esperando su turno.

Prepara solo lo que vas a gastar en las próximas sesiones. Hacer veinte litros para una tarde de trabajo es la forma más común de acabar con combustible viejo.

Qué pasa cuando la mezcla está mal hecha

Con poco aceite el motor se queda sin película lubricante donde más calienta, que es la falda del pistón y la parte alta del cilindro. El aluminio del pistón roza contra el cilindro, se arranca material y el pistón se agarra. Eso es el gripado, y suele ser definitivo: no se arregla con una bujía nueva. Si alguien echa gasolina sola por descuido, el motor puede aguantar unos minutos y morirse después, así que el daño no se nota hasta que ya está hecho.

Con demasiado aceite el motor no se rompe, pero trabaja mal. Humea mucho más, pierde fuerza, engrasa la bujía, y deja carbonilla en la lumbrera de escape y en el silenciador. Un motor así arranca a la tercera, se ahoga al acelerar y acaba pidiendo una limpieza que no habría necesitado.

Motor de dos tiempos de una desbrozadora de gasolina

El combustible se estropea en el depósito

La gasolina que se vende en España lleva etanol, y así está indicado en el surtidor con las etiquetas E5 y E10. El etanol capta humedad del aire, y en un bidón mal cerrado o en un depósito medio vacío esa humedad se acumula. Si llega a separarse, el agua y el etanol se van al fondo, que es justo de donde chupa el motor.

Además, la gasolina pierde las fracciones más volátiles con el tiempo. Al evaporarse queda un residuo gomoso que se pega en el carburador, tapona los pasos calibrados y agarrota la aguja del flotador. Es la avería típica de la desbrozadora que se guardó en septiembre y en marzo no arranca, y muchas veces no es la máquina, es el combustible.

La regla práctica para el invierno es sencilla: o se vacía o se gasta. Los fabricantes suelen dar un plazo de unas pocas semanas para la mezcla guardada, que viene en el manual. Antes de dejar la máquina parada varios meses, gasta lo que quede en el depósito, arranca y déjala funcionar hasta que se pare sola para que el carburador quede seco, y guarda el bidón vacío y limpio. Si el fabricante admite estabilizador de combustible, es la alternativa, y también viene indicado en el manual.

El arranque en frío y el arranque en caliente

En frío el motor necesita una mezcla más rica, y de eso se encarga el estárter o aire. La secuencia que trae casi cualquier manual es apoyar la máquina en el suelo con el cabezal libre, cerrar el aire, dar unos tirones cortos hasta que el motor tose, abrir el aire y volver a tirar. Muchas máquinas llevan además una pera de cebado transparente que se aprieta unas veces para llenar el circuito.

Dos cosas que se hacen mal a menudo. La primera, seguir tirando con el aire cerrado después de que el motor haya dado el primer petardeo: eso inunda el cilindro y engrasa la bujía. La segunda, tirar del arrancador hasta el final del recorrido de golpe; el tirón tiene que ser firme pero controlado, y la cuerda se acompaña de vuelta con la mano en lugar de soltarla.

En caliente el estárter no se toca. Si el motor no arranca en caliente y huele mucho a gasolina, probablemente esté ahogado: con el aire abierto y el acelerador a fondo, unos tirones sueltan el exceso.

El mantenimiento que evita casi todo lo anterior

Un dos tiempos de desbrozadora pide poco, pero lo pide en serio. El filtro de aire se ensucia rapidísimo porque la máquina trabaja dentro de una nube de polvo y hierba picada, y un filtro tapado enriquece la mezcla y deja el motor sin fuerza. Se revisa cada pocas horas de trabajo y se limpia o se cambia según lo que diga el manual.

La bujía cuenta bastante de cómo va el motor: un depósito negro y aceitoso apunta a exceso de aceite o a filtro sucio, y un aspecto muy blanco a mezcla pobre. Se cambia con el motor frío y con el par que indique el fabricante, sin apretar de más porque la culata es de aluminio.

La rejilla del silenciador y la lumbrera de escape acumulan carbonilla con el uso, y eso ahoga el motor poco a poco. Y el cabezal es otro asunto: el hilo, el disco y la protección tienen sus propias reglas, que puedes ver en la ficha del cabezal de desbrozadora.

Antes de arrancar, lo que no se salta

Una desbrozadora lanza piedras, trozos de alambre y cristal a mucha velocidad, y el motor de gasolina suena por encima de lo que aguanta un oído sin protección. Gafas o pantalla, protección auditiva, guantes, pantalón largo y calzado cerrado son el mínimo, y la protección del cabezal va montada siempre. El repostaje se hace con el motor parado y frío, lejos de cualquier llama, y nunca dentro de un garaje cerrado. Los criterios de elección y de uso están en la ficha general de la desbrozadora.

En resumen

El motor de dos tiempos de una desbrozadora se lubrica con el aceite que lleva la gasolina, así que la mezcla es una pieza del motor y no un trámite. La proporción es la del manual de esa máquina, el aceite tiene que ser de dos tiempos refrigerado por aire, la mezcla se prepara en un bidón rotulado echando el aceite entre dos mitades de gasolina, y se agita antes de cada llenado.

Lo demás es guardar poco combustible y guardarlo bien. La gasolina con etanol capta humedad y deja gomas en el carburador, de modo que en invierno se gasta el depósito y se deja el carburador seco en lugar de dejar la máquina llena. Con eso, el filtro de aire limpio y la bujía en su punto, un dos tiempos de jardín dura años; sin eso, el fallo llega antes de lo que te gustaría y suele ser el caro.


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