Se escribe Dahlia pinnata, con una sola hache y al principio, no "dhalia": el género se dedicó al botánico sueco Anders Dahl. Es la especie tipo del género, la que se describió primero, y de ella o de su entorno inmediato descienden casi todas las dalias de jardín que se venden hoy. Ese es su interés real, porque como planta de arriate la especie pura apenas se cultiva.

Si has llegado buscando cómo se cuida, la respuesta corta es que se cuida igual que cualquier dalia de talla media, y lo tienes desarrollado en la ficha general de las dalias. Lo que sí es propio de esta ficha es lo otro: qué planta es exactamente, por qué su nombre arrastra dos siglos de discusión taxonómica y qué te llevas cuando compras algo etiquetado como Dahlia pinnata.

Dalia de flor lila con disco visible

La especie que se bautizó en Madrid

El género Dahlia es americano, mexicano en su práctica totalidad, y sin embargo se publicó desde España. En 1789 llegaron al Real Jardín Botánico de Madrid semillas y material enviados desde Nueva España, y de aquellas plantas cultivadas en Madrid salió la descripción que Antonio José Cavanilles publicó en 1791, con el nombre Dahlia pinnata. El epíteto es descriptivo y no tiene misterio: se refiere a la hoja pinnada, dividida en folíolos a uno y otro lado del nervio central.

Esa es la razón de que la especie tipo del género se describiera a partir de ejemplares de jardín y no de plantas silvestres recogidas en el campo. Y ahí empieza el problema que dura hasta hoy.

Por qué su identidad está discutida

La planta que Cavanilles describió ya no era una dalia silvestre cualquiera: tenía más de una fila de lígulas, algo que en el campo es excepcional y que en cultivo se selecciona en seguida. Eso hace pensar que lo que llegó a Madrid era ya material cultivado y seleccionado por los pueblos de Mesoamérica, no una población natural.

Con esa idea, buena parte de los especialistas considera hoy Dahlia pinnata un cultígeno, es decir, una planta de origen cultivado, probablemente de fondo híbrido. Y para las poblaciones silvestres que durante mucho tiempo se identificaron como D. pinnata se ha propuesto un nombre propio, Dahlia sorensenii, descrito ya a finales del siglo XX. No es una discusión cerrada ni unánime, así que lo prudente es contarla como lo que es: el nombre Dahlia pinnata se aplica con seguridad a un conjunto de plantas cultivadas y con menos seguridad a plantas silvestres concretas.

Los mexicas cultivaban dalias mucho antes de que llegara cualquier europeo, tanto por la flor como por las raíces y por los tallos huecos. Que la especie tipo del género sea una planta ya domesticada no es una anomalía: es la consecuencia de que la dalia llevara siglos en cultivo cuando se describió.

Cómo es la planta

Es una herbácea perenne que rebrota cada año de un manojo de raíces engrosadas. Los tallos son erguidos y huecos, y por eso se quiebran con el viento y necesitan tutor en cuanto pasan del metro. Las hojas son opuestas y pinnadas, con folíolos dentados, y el conjunto forma una mata que en buena temporada supera con holgura el metro de altura.

Las flores, o mejor dicho los capítulos, aparecen sobre pedúnculos largos. En el tipo clásico las lígulas son lilas, malvas o rosadas, y por debajo de ellas hay dos series de brácteas, una exterior más rígida y reflejada y otra interior membranosa, que es un carácter del género. Como en todas las compuestas, lo que parece una flor son en realidad muchas: lígulas vistosas en el borde y flores tubulares en el disco central.

Su área natural está en zonas montañosas templadas del centro y sur de México, en el ambiente de bosque de pino y encino, con lluvias de verano y una estación seca marcada en invierno. Ese ciclo explica su comportamiento en el jardín: brota y crece con el calor y el agua, florece al final del verano y pasa el invierno en reposo bajo tierra.

Mata de dalia en floración La mata de dalia rebrota cada primavera de sus raíces tuberosas.

De esta especie a las decenas de miles de variedades

Las dalias de jardín no son Dahlia pinnata, aunque durante mucho tiempo se etiquetaran así. Son un complejo híbrido en el que han intervenido varias especies mexicanas, con Dahlia coccinea como otra pieza documentada, y a lo largo de dos siglos de selección europea han dado un catálogo de cultivares que no tiene comparación con ninguna otra planta de arriate.

De ahí vienen los dos nombres que circulan en el comercio. "Dahlia variabilis" es un nombre hortícola, cómodo pero sin valor botánico, que se usa como etiqueta genérica para las dalias dobles de jardín. "Dahlia hybrida" cumple la misma función. Ninguno de los dos designa una especie, y por eso conviene no tratarlos como si lo hicieran.

Para el jardinero la consecuencia es concreta: si compras semillas de Dahlia pinnata por internet, lo más probable es que germine un surtido de dalias de jardín, casi todas de flor sencilla y todas distintas entre sí. La dalia no se reproduce fiel por semilla. La especie pura, si de verdad la quieres, se busca en intercambios de colecciones botánicas y no en un expositor de sobres.

Cultivo en España, en corto

Se planta en primavera, cuando ya no hay riesgo de helada, enterrando el manojo de raíces tumbado con el cuello hacia arriba y a un palmo de profundidad. No se riega hasta que asoma el primer brote, porque las raíces almacenadas todavía no absorben agua y se pudren en tierra mojada. Quiere sol directo, con sombra a media tarde solo en Andalucía y Murcia, y suelo que drene.

Florece desde el verano hasta la primera helada, y ese "hasta la primera helada" es la clave del calendario en el interior peninsular: cuando el follaje se ennegrece se corta el tallo, se levanta el cepellón y se guarda en un sitio fresco, seco y a salvo del hielo. En el litoral mediterráneo y en Canarias se puede dejar en tierra con acolchado, siempre que el suelo drene y el arriate no reciba agua en invierno. El enemigo del invierno no es el frío, es el agua estancada sobre unas raíces en reposo.

Dos operaciones más, y son las que cambian el resultado. Pinzar la punta del tallo cuando la planta tiene cuatro pares de hojas, para que ramifique. Y retirar las flores gastadas cada semana, porque mientras la planta forma semilla deja de emitir capullos nuevos.

La dalia como flor nacional de México

La dalia es la flor nacional de México por decreto de 1963, y esa declaración se refiere al género entero, no a una especie concreta. Tiene sentido: Dahlia es un género casi exclusivamente mexicano, con unas cuarenta especies silvestres repartidas por sus sierras, y con una historia de cultivo prehispánica documentada.

En México hay además un trabajo sostenido de recuperación de dalias de flor sencilla y de variedades tradicionales, incluidas las que se cultivaban por la raíz. Es el contrapeso a un catálogo comercial mundial dominado por flores dobles europeas y estadounidenses, en el que las especies de origen habían quedado como una curiosidad de herbario.

En resumen

Dahlia pinnata es la especie tipo del género, descrita por Cavanilles en 1791 a partir de plantas cultivadas en el Real Jardín Botánico de Madrid con material llegado de Nueva España. Es una herbácea perenne mexicana de raíces engrosadas, tallo hueco, hoja pinnada y capítulos habitualmente lilas o rosados, propia de las montañas templadas del centro y sur del país.

Su identidad está discutida: se la considera hoy una planta de origen cultivado, y para las poblaciones silvestres se ha propuesto el nombre Dahlia sorensenii. Las dalias de jardín no son esta especie sino un complejo híbrido en el que también participó Dahlia coccinea, y los nombres "variabilis" e "hybrida" que ves en las etiquetas son hortícolas, no botánicos. De semilla no sale la madre: un cultivar solo se mantiene por división o por esqueje.


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