Un jardín se recuerda por su olor más que por su color. Y sin embargo, el aroma es lo primero que se pierde cuando se compran plantas sin criterio: buena parte de las variedades modernas de rosal, clavel o lila han sido seleccionadas por tamaño de flor, duración en jarrón o resistencia al transporte, sacrificando por el camino los compuestos volátiles que las hacían olorosas.
Antes de la lista, conviene entender cómo funciona el perfume floral, porque de ahí salen todas las decisiones de cultivo. Las flores emiten compuestos volátiles para atraer polinizadores. Las que buscan abejas y mariposas diurnas huelen más al mediodía; las polinizadas por polillas nocturnas concentran su emisión al atardecer y de noche. La emisión depende de la temperatura: por debajo de unos 15 °C los volátiles apenas se difunden, y con calor extremo y aire seco se disipan demasiado rápido. Por eso un jardín huele mejor al anochecer de un día templado y húmedo que a las tres de la tarde en agosto.
Rosas: no todas huelen, y eso tiene arreglo
La rosa sigue siendo la referencia del perfume floral, pero comprar "un rosal" no garantiza nada. Los híbridos de té modernos de floristería suelen ser casi inodoros. Si buscas aroma, hay que ir a grupos concretos.
Los rosales antiguos —damascenos (Rosa × damascena), gálicos, centifolias y borbones— tienen el perfume clásico de rosa, denso y dulce. La Rosa × damascena es la que se cultiva para extraer esencia. Su limitación es que muchos florecen una sola vez, en mayo y junio.
Los rosales ingleses tipo David Austin combinan esa fragancia con floración repetida de mayo a noviembre, que es lo que suele interesar en un jardín. Dentro de los híbridos de té también hay excepciones muy aromáticas, como 'Papa Meilland' o 'Mister Lincoln'.
Para que un rosal exprese su perfume necesita al menos seis horas de sol, suelo profundo y fresco, y riego regular al pie sin mojar el follaje. Un rosal sediento o mal nutrido reduce drásticamente su emisión aromática. El abonado potásico ayuda a la calidad de la flor; el exceso de nitrógeno da hojarasca y flores pobres.
Jazmines, el aroma de las noches de verano
El género Jasminum es el que define el olor del verano en el sur peninsular. El más cultivado es el jazmín común (Jasminum officinale), trepador de hoja caduca o semipersistente que florece de junio a septiembre con flores blancas muy perfumadas, sobre todo de noche. Aguanta hasta -8 °C, así que se puede cultivar en casi toda España.
El jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum) florece en enero pero no huele; conviene saberlo antes de comprarlo esperando perfume. El Jasminum sambac, el jazmín de Arabia usado para aromatizar el té, es el más intenso de todos, pero es sensible: por debajo de 5 °C sufre y necesita protección o cultivo en maceta.
Un consejo práctico: el jazmín florece sobre madera del año anterior en las especies de primavera y sobre brotes nuevos en las de verano. Podar en el momento equivocado es la causa habitual de que un jazmín sano no dé flor. En J. officinale, poda justo después de la floración.
Mención aparte para el falso jazmín o jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides), que no es un jazmín verdadero sino una apocinácea. Es la trepadora aromática más agradecida que existe para España: perenne, resistente al frío hasta -10 °C, tolerante a la sequía una vez establecida y con una floración muy perfumada en mayo y junio.
Fresias y bulbos aromáticos
La Freesia es una iridácea sudafricana de bulbo, con un aroma limpio, afrutado y algo cítrico que muchos consideran el más elegante de todos. Se plantan los cormos en otoño en clima mediterráneo, a unos 5 cm de profundidad, para florecer entre febrero y abril.
Necesitan sol, drenaje muy bueno y riego moderado durante el crecimiento. Tras la floración hay que dejar que el follaje se seque por completo antes de retirarlo: es cuando el bulbo acumula reservas para el año siguiente. Cortar las hojas verdes es el error clásico que hace que las fresias no vuelvan a florecer.
En esta familia de bulbos olorosos entran también el nardo (Polianthes tuberosa), de perfume nocturno muy potente, el jacinto (Hyacinthus orientalis), que perfuma en marzo incluso cultivado en un vaso de agua, y los narcisos de racimo tipo 'Paperwhite', que florecen en pleno invierno.
Plumeria y las flores de aroma tropical
La Plumeria rubra, conocida como frangipani, produce flores gruesas y cerosas con un perfume dulce y afrutado que se intensifica de noche. Es un árbol pequeño de hoja caduca originario de América tropical.
En España solo prospera al aire libre en el litoral mediterráneo cálido, Canarias y zonas de Murcia y Almería, porque no tolera temperaturas por debajo de 5 °C. En el resto se cultiva en maceta grande, a pleno sol, y se guarda seca en un lugar resguardado durante el invierno. Es suculenta en su comportamiento: en reposo invernal no se riega en absoluto, y ese es precisamente el motivo por el que la mayoría de las plumerias mueren en casa.
Otras opciones que se pasan por alto
El galán de noche (Cestrum nocturnum) es probablemente la flor más intensa que se puede plantar en España: perceptible a decenas de metros al anochecer. Precisamente por eso conviene alejarlo de las ventanas del dormitorio.
El azahar del naranjo y el limonero (Citrus spp.) perfuma en abril y mayo y tiene la ventaja de venir acompañado de fruta. La lila (Syringa vulgaris) es magnífica pero necesita frío invernal, así que rinde en la meseta y el norte, no en la costa mediterránea. La madreselva (Lonicera japonica, Lonicera caprifolium) huele de noche y es casi indestructible. Y el alhelí (Matthiola incana) cubre el hueco de finales de invierno.
Cómo diseñar para que el jardín huela de verdad
No sirve de nada plantar especies aromáticas dispersas por una parcela ventosa. El perfume necesita acumularse. Sitúa estas plantas en rincones resguardados del viento, junto a un muro, en un patio cerrado o al lado de un banco o una puerta que se use a diario.
Combina horarios: una especie de emisión diurna y otra nocturna en el mismo espacio duplican las horas útiles. Y escalona las épocas de floración —alhelí en febrero, fresias en marzo, azahar en abril, rosales y jazmín estrellado en mayo, jazmín común y galán de noche en verano— para no concentrar todo el perfume en tres semanas.
Por último, no mezcles demasiados aromas potentes a menos de dos metros. Un galán de noche junto a un nardo y un jazmín no huele tres veces mejor: huele a confusión.
En resumen
Las flores más perfumadas que puedes cultivar en España son los rosales antiguos e ingleses, los jazmines verdaderos y el jazmín estrellado, las fresias y otros bulbos como nardo y jacinto, el azahar de los cítricos y, en zonas cálidas, la plumeria. Elige variedades seleccionadas por aroma y no solo por flor, plántalas en un lugar resguardado donde el olor se concentre, escalona las floraciones y recuerda que una planta bien regada y bien situada huele mucho más que una estresada.