Pocas flores generan tanta reacción, a favor o en contra, como la cresta de gallo. Su inflorescencia parece un trozo de terciopelo aterciopelado, ondulado y de color imposible, y no se parece a nada más que haya en un jardín. Es una planta fácil, barata y de floración larguísima, pero acumula un buen número de errores de cultivo que se repiten temporada tras temporada.

Qué es exactamente la cresta de gallo

La cresta de gallo es Celosia argentea var. cristata, una herbácea anual de la familia de las amarantáceas, pariente por tanto del amaranto y de la bledera. Es originaria de las regiones tropicales de África y Asia, donde la especie tipo crece como planta ruderal.

Su rasgo más llamativo es una fasciación: una anomalía del desarrollo en la que el meristemo apical, en lugar de crecer como un punto, se aplana en una línea. El resultado es esa inflorescencia comprimida y ondulada que recuerda a la cresta de un gallo o a un cerebro. Lo interesante es que en la Celosia cristata esta fasciación no es un accidente sino un carácter heredable y estabilizado por selección, transmitido de generación en generación.

Conviene distinguir los tres grupos que se venden bajo el nombre de celosia, porque su aspecto y su uso son distintos:

Grupo Cristata. La cresta de gallo propiamente dicha, con la inflorescencia aplanada y ondulada. Series comerciales típicas: 'Bombay', 'Amigo', 'Kurume'.

Grupo Plumosa. Inflorescencia en penacho o pluma, cónica y esponjosa. Es la Celosia más vista en jardineras de temporada. Series 'Century', 'Fresh Look', 'Castle'.

Grupo Spicata. Espigas estrechas y erguidas, más discretas, muy usadas en flor cortada. La Celosia spicata 'Flamingo Feather' es la más conocida.

Las flores individuales son diminutas y en realidad lo que aporta color son las brácteas y los tépalos escariosos, con textura de papel. Esa es la razón de su durabilidad: una inflorescencia de cresta de gallo se mantiene de aspecto impecable entre dos y tres meses en la planta, algo que ninguna flor de pétalos carnosos consigue.

El porte varía muchísimo según la variedad: hay enanas de 15 o 20 cm para maceta y macizos de borde, y variedades altas que superan los 80 o 90 cm, destinadas a flor cortada. Los colores van del rojo intenso al magenta, naranja, amarillo dorado, salmón y crema.

Inflorescencia aterciopelada y ondulada de la cresta de gallo roja

Siembra y multiplicación

Es una anual estricta en clima peninsular: nace, florece y muere en la misma temporada. No hay división de mata ni esquejes que valgan la pena; se multiplica por semilla, y la semilla es abundante y barata.

Cuándo sembrar. En semillero protegido de marzo a abril, o directamente en el sitio definitivo a partir de mayo, cuando el suelo esté por encima de los 18 °C. En el litoral mediterráneo y en Andalucía puede adelantarse a abril; en el interior norte, mejor esperar a que pase el riesgo de heladas tardías, que en zonas de Castilla puede llegar hasta mediados de mayo.

Cómo sembrar. La semilla es negra, brillante y minúscula. Se siembra en superficie o apenas cubierta, con una capa finísima de sustrato, porque necesita luz para germinar. Enterrarla es el primer error clásico y explica la mayoría de semilleros que no nacen.

Con temperatura de 20 a 25 °C y humedad constante, germina en 7 a 10 días. Por debajo de 18 °C la germinación es lenta y desigual.

El error de trasplante que arruina la planta. La Celosia es muy sensible a la manipulación de la raíz. Un trasplante tardío o brusco provoca lo que en el sector se llama check: la planta se detiene, se estresa y florece prematuramente en miniatura, quedando enana y con una cresta ridícula que ya no crecerá más. No hay marcha atrás.

Para evitarlo, siembra directamente en alvéolos o macetitas individuales y trasplanta cuando la planta tenga tres o cuatro hojas verdaderas, sin descalzar el cepellón. Nunca la dejes engordar semanas en un alvéolo pequeño. Si puedes, siembra a golpes en el sitio definitivo y aclara: es la opción más segura.

Semilla propia. Se recoge fácilmente. Deja secar la inflorescencia en la planta hasta que esté parda y sacúdela sobre un papel; caerán cientos de semillas negras. Ten en cuenta que las variedades comerciales suelen ser híbridos F1 y la descendencia saldrá desigual, algo que a veces resulta hasta divertido.

Cultivo en el suelo

Exposición. Pleno sol, mínimo seis horas directas. En sombra o semisombra crece alta, laxa y con crestas pequeñas y desvaídas. En el sur peninsular en pleno agosto agradece algo de sombra a mediodía, pero solo eso.

Temperatura. Es una planta de calor. Vegeta con energía por encima de 20 °C y aguanta perfectamente los 35 °C del verano interior siempre que tenga agua en la raíz. Por debajo de 10 °C se detiene y las hojas toman tonos rojizos o violáceos; con la primera helada muere. Ese carácter termófilo es su mayor virtud: florece justo en los meses en que muchos macizos están agotados.

Suelo. Suelto, fértil y sobre todo bien drenado. Tolera pH de 6 a 7,5. Prepara el terreno incorporando compost maduro, unos 3 kg por metro cuadrado, y afinándolo bien. En suelos pesados y arcillosos, planta en caballón.

Marco de plantación. De 20 a 25 cm entre plantas en variedades enanas y de 30 a 40 cm en las altas. No la amontones: una plantación densa con follaje sin ventilar es una invitación al oídio y a la botritis.

Riego. Regular y constante, sin encharcar y, muy importante, al pie, nunca por aspersión. Mojar las crestas es la forma más rápida de que aparezcan manchas pardas y podredumbre en el terciopelo. En verano peninsular, cada dos o tres días en suelo, adaptando a la lluvia. Un acolchado de paja o corteza mantiene la humedad y evita salpicaduras de tierra sobre la planta.

Abonado. Aquí está el segundo gran error. Un abonado rico en nitrógeno da una planta enorme, verde y frondosa, con crestas pequeñas o inexistentes. La Celosia florece mejor en un suelo moderadamente fértil. Usa un abono equilibrado o con más potasio que nitrógeno, cada 15 o 20 días durante la floración, y no te excedas.

Poda. Prácticamente ninguna. La cresta principal es terminal y no se poda. Cortar las inflorescencias que empiezan a pardear estimula la salida de crestas laterales más pequeñas y prolonga el espectáculo hasta octubre.

Cultivo en maceta

Es una excelente planta de maceta si se respetan dos cosas: volumen suficiente y drenaje real.

Tamaño de maceta. Mínimo 2 litros por planta en variedades enanas, y 4 o 5 litros en las de porte alto. Una Celosia en un tiesto pequeño se seca a mediodía, se estresa y detiene la floración.

Sustrato. Universal de calidad con un 20 o 30 % de perlita o arena gruesa. Nada de sustratos que se compacten.

Riego. Mucho más frecuente que en suelo: a diario en pleno verano, comprobando siempre con el dedo. Vacía el plato después de regar, porque la raíz encharcada se pudre en cuestión de días.

Abono líquido cada 10 o 15 días durante la floración, de nuevo sin abusar del nitrógeno.

Ubicación. Sol directo, resguardada del viento fuerte, que rompe los tallos huecos de las variedades altas. Si compras una planta ya florecida en un centro de jardinería, trasplántala a maceta mayor cuanto antes y con muchísimo cuidado con el cepellón, o déjala tal cual: es preferible no trasplantar a hacerlo mal.

Crestas de gallo amarillas de Celosia argentea cristata

Enfermedades y plagas

Enfermedades

Damping-off o caída de plántulas. Es la enfermedad más frecuente y ocurre en el semillero. Hongos del suelo (Pythium, Rhizoctonia, Fusarium) estrangulan el tallo de las plántulas a ras de sustrato y estas caen de golpe. Se previene con sustrato limpio, siembra no demasiado densa, riego por capilaridad desde abajo y ventilación. Una vez aparece, no hay solución para las afectadas.

Podredumbre de raíz y cuello por encharcamiento. La causa número uno de muerte de plantas adultas. Síntomas: marchitez repentina con el sustrato húmedo, tallo blando y oscuro en la base. Irreversible. La respuesta correcta no es regar más al ver la planta mustia, sino comprobar el drenaje.

Oídio. Polvillo blanco sobre las hojas, típico de finales de verano con noches frescas y días cálidos. Se controla mejorando la ventilación y con azufre mojable o bicarbonato potásico, aplicados fuera de las horas de sol.

Botritis o moho gris sobre las inflorescencias tras lluvias o riegos por aspersión. Retira las partes afectadas y no mojes las crestas.

Manchas foliares por Alternaria o Cercospora, favorecidas por humedad prolongada en la hoja.

Plagas

Pulgón. Se instala en los brotes tiernos y en la base de las crestas, sobre todo en primavera. En pequeñas colonias, un chorro de agua a presión o jabón potásico basta.

Araña roja. El problema más serio en verano seco y caluroso, que es justo el clima que la planta busca. Produce punteado amarillo en las hojas y finísimas telarañas en el envés. Se combate aumentando la humedad ambiental y con acaricidas específicos si la infestación es fuerte. Vigila el envés de las hojas desde julio.

Mosca blanca en invernadero y en balcones muy resguardados. Trampas cromáticas amarillas y jabón potásico.

Caracoles y babosas devoran las plántulas recién trasplantadas en una sola noche. Protege los primeros días.

Usos en el jardín y en casa

Macizos y arriates de verano. Las variedades enanas forman manchas de color muy compactas de julio a octubre. Combinan bien con follajes grises (Senecio, Santolina) que rebajan la intensidad del rojo, o con gramíneas ornamentales que aportan movimiento frente a su rigidez.

Jardineras y balcones. Aguantan calor y reverberación mejor que la mayoría de plantas de temporada, lo que las hace muy útiles en balcones orientados al sur.

Flor cortada. Las variedades altas duran dos semanas o más en jarrón. Córtalas cuando la cresta esté completamente desarrollada pero antes de que empiecen a formarse semillas, a primera hora de la mañana, y retira todas las hojas del tallo, que se pudren rápido.

Flor seca. Es uno de sus mejores usos y poco conocido. La Celosia seca conserva el color durante años. Corta los tallos, quita las hojas y cuélgalos boca abajo en un lugar oscuro, seco y ventilado durante dos o tres semanas. La oscuridad es clave: la luz decolora el pigmento.

Uso comestible. Poco conocido en España, pero en África occidental la Celosia argentea se cultiva como verdura de hoja, conocida como lagos spinach o soko. Las hojas tiernas se consumen cocidas. Si piensas hacerlo, usa solo plantas cultivadas por ti y sin tratamientos fitosanitarios.

Los errores que más se repiten

Sembrar demasiado pronto. En marzo, sin calor, la semilla no nace o las plántulas se quedan paradas. Es una planta tropical: no tengas prisa.

Enterrar la semilla. Necesita luz. Apenas espolvorear sustrato encima.

Trasplantar tarde o maltratar la raíz. Produce plantas enanas que florecen en miniatura y ya no se recuperan.

Pasarse con el nitrógeno. Follaje espectacular, crestas raquíticas.

Regar por encima. Mancha y pudre las inflorescencias.

Esperar que rebrote al año siguiente. Es anual. No sobrevive al invierno peninsular ni siquiera en el litoral.

En resumen

La cresta de gallo, Celosia argentea var. cristata, es una anual tropical cuya inflorescencia aterciopelada procede de una fasciación heredable y se mantiene decorativa dos o tres meses seguidos. Necesita pleno sol, calor por encima de 20 °C, suelo suelto y bien drenado y riego regular al pie, nunca sobre la flor.

Se multiplica solo por semilla, que se siembra en superficie porque requiere luz, y con el suelo ya templado a partir de mayo. Los dos errores que más plantas arruinan son el trasplante brusco o tardío, que deja la planta enana y con crestas diminutas de forma irreversible, y el exceso de nitrógeno, que da mucha hoja y poca flor.

Como compensación, ofrece una de las floraciones más largas del verano, resiste el calor extremo mejor que casi cualquier planta de temporada, dura dos semanas en jarrón y conserva el color durante años si se seca colgada boca abajo en oscuridad.


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