Hay pocas plantas de flor con una relación esfuerzo-resultado tan favorable como el cosmos. Se siembra directamente en el sitio, no necesita abono, resiste la sequía, florece durante cinco meses seguidos y se resiembra sola. El único cuidado que exige de verdad es que le des sol y que no la mimes demasiado, que es justo lo contrario de lo que suele hacerse.

Flor de cosmos rosa

Qué es exactamente el cosmos

El género Cosmos pertenece a las asteráceas y es originario de México y Centroamérica. Lo describió en 1791 el botánico valenciano Antonio José Cavanilles, director del Real Jardín Botánico de Madrid, a partir de material recibido de la expedición a Nueva España; de ahí que su historia botánica esté ligada a España desde el principio.

Las especies que interesan en jardinería son tres:

Cosmos bipinnatus. Es el cosmos por antonomasia. Planta anual de 80 a 150 cm, hojas muy divididas, casi filiformes, y capítulos de 6 a 10 cm en blanco, rosa, fucsia y granate. Series como Sensation, Sonata (más baja, 50 cm) o Purity son las habituales en semillero.

Cosmos sulphureus. Más compacto y de hoja más ancha, con flores en amarillo, naranja y rojo teja. Aguanta mejor el calor extremo y la humedad, lo que lo hace interesante en el sur y en el litoral.

Cosmos atrosanguineus, el cosmos chocolate. Es la excepción: una vivaz tuberosa de flores granate casi negro con un olor real a cacao, que no se multiplica por semilla en cultivo —la especie es autoestéril— sino por división de tubérculos o esqueje. Necesita protegerse del frío en invierno.

Ubicación: sol pleno y sitio ventilado

El cosmos quiere sol directo, un mínimo de seis horas diarias. En semisombra crece igual de alto, o más, pero produce muchas hojas y pocas flores, y los tallos se doblan buscando la luz.

Es una planta alta y de tallo hueco, así que en un sitio muy expuesto al viento acaba tumbada. La solución no es entutorar cada tallo sino plantar en grupo denso, dejando unos 30 cm entre plantas: se sostienen entre ellas. Colocarlo junto a un seto o un muro que corte el viento dominante también ayuda.

Tierra: cuanto más pobre, mejor

Este es el punto que corrige la creencia habitual. Un suelo rico y abonado arruina el cosmos. Con exceso de nitrógeno la planta se dispara hasta metro y medio o dos, produce follaje exuberante y apenas florece, y además se vuelve tan blanda que se desploma con la primera tormenta.

Su suelo ideal es pobre, suelto y con buen drenaje, incluso pedregoso, con pH entre 6 y 7,5. Tolera bien la caliza, cosa nada frecuente entre las plantas de flor, lo que la hace muy útil en los suelos básicos de buena parte del interior peninsular. Si tu tierra es arcillosa, incorpora arena gruesa; si es de jardín bien enmendado, no añadas nada.

Riego y abonado

El riego es abundante durante la germinación y el establecimiento, y a partir de ahí moderado y espaciado. Una planta adulta en tierra se conforma con un riego semanal profundo en verano, o incluso menos en zonas con tormentas de verano. Es una especie claramente resistente a la sequía; el encharcamiento, en cambio, le provoca podredumbre de raíz rápidamente.

En maceta —que debe tener al menos 25 o 30 cm de profundidad y buen agujero— habrá que regar dos o tres veces por semana en julio y agosto, dejando secar los primeros centímetros entre riegos.

El abonado, sencillamente, se omite. Si insistes en aportar algo, usa un fertilizante bajo en nitrógeno y rico en potasio una vez al mes, del tipo 5-10-20. Nunca uses abono para plantas verdes ni exceso de estiércol fresco.

Siembra y multiplicación

La forma natural de propagarlo es por semilla, y admite siembra directa en el sitio definitivo, que es como mejor funciona porque el cosmos tiene raíz pivotante y no le gusta el trasplante.

El calendario en España: de marzo a mayo, en cuanto haya pasado el riesgo de heladas y el suelo alcance unos 15 °C. En el litoral mediterráneo y Andalucía se puede adelantar a finales de febrero; en la meseta y el norte conviene esperar a abril. Escalonar dos siembras separadas tres semanas alarga la floración hasta bien entrado el otoño.

Entierra las semillas medio centímetro, riega y mantén húmedo. Germinan en 7 a 12 días a 18-22 °C. Cuando las plántulas tengan cuatro hojas verdaderas, aclara dejando una cada 25 o 30 cm. Y pínzalas cuando midan unos 20 cm, cortando la punta: ramifican y se sostienen mucho mejor.

La floración empieza unas diez semanas después de la siembra, hacia junio, y se prolonga hasta las primeras heladas si retiras las flores marchitas. Si dejas madurar algunas cabezuelas, se resembrará sola al año siguiente, aunque los híbridos degeneran hacia tonos rosados y alturas irregulares.

Plagas y enfermedades

Es una planta notablemente sana. Los problemas reales son cuatro: pulgón en los brotes tiernos de primavera, que se resuelve con jabón potásico; caracoles y babosas, que arrasan las plántulas recién nacidas y son el mayor riesgo real de la siembra directa; oídio a finales de verano en plantaciones densas y poco ventiladas, un polvillo blanco en las hojas que se trata con azufre mojable; y podredumbre de cuello por exceso de riego, que no tiene remedio una vez instalada.

A cambio, el cosmos es una de las mejores plantas para atraer polinizadores y fauna auxiliar. Sus capítulos abiertos y accesibles llenan el jardín de abejas, sírfidos y mariposas, y esos sírfidos se encargan de buena parte del pulgón del resto de plantas.

Rusticidad

Cosmos bipinnatus y Cosmos sulphureus son anuales estrictos: la primera helada acaba con ellos, y no hay forma de conservarlos. Lo que sobrevive es la semilla, que aguanta el invierno en el suelo y germina en primavera. Cosmos atrosanguineus, en cambio, resiste hasta unos -5 °C con el tubérculo bien acolchado; en el interior peninsular es más seguro desenterrarlo en noviembre y guardarlo en un lugar fresco y seco, como se hace con las dalias.

El significado de la flor

El nombre viene del griego kósmos, que significa orden, armonía y, por extensión, mundo ordenado y bello. Se lo pusieron por la disposición regular y perfectamente simétrica de sus pétalos. En el lenguaje de las flores se asocia por eso a la armonía, el equilibrio y la serenidad, y también a la modestia, por su aspecto sencillo y su carácter de flor de campo. Es un regalo habitual para desear paz o para acompañar un nuevo comienzo.

En resumen

Siembra directa entre marzo y mayo, sol pleno, suelo pobre y drenado, riego moderado y cero abono nitrogenado. Pinza las plantas jóvenes, plántalas juntas para que se sostengan y retira las flores marchitas para prolongar la floración hasta octubre. El error clásico —tratarlo bien, abonarlo y regarlo mucho— es exactamente lo que impide que florezca.


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