Cortar una margarita arbustiva por debajo de la última hoja verde es la manera más rápida de quedarse sin ella. No rebrota. Y ese es, precisamente, el problema de hablar de "podar margaritas" como si hubiera una sola forma de hacerlo: bajo ese nombre se venden plantas muy distintas, unas leñosas y otras herbáceas, y lo que a una le sienta bien a otra la mata.
Así que antes de coger las tijeras conviene saber qué hay en la maceta o en el arriate. A partir de ahí, la poda es sencilla y da resultados muy visibles: más flores, mata compacta y plantas que duran años en lugar de un par de temporadas.
Primero, identifica qué margarita tienes
En los viveros españoles se llama margarita, como mínimo, a cuatro grupos de plantas distintas:
Margarita de mata o margarita canaria (Argyranthemum frutescens). Es la que se vende en maceta con la mata redondeada llena de flores blancas, rosas o amarillas. Se comporta como un pequeño arbusto: la base se lignifica con el tiempo. Es la que más agradece la poda y también la única que corre riesgo serio si te pasas.
Margarita mayor o de prado (Leucanthemum vulgare y el híbrido de jardín Leucanthemum × superbum). Vivaz herbácea: sale de una mata basal de hojas, levanta tallos florales en primavera y verano, y en invierno se repliega. No tiene madera que respetar.
Margarita común o chiribita (Bellis perennis), la del césped y las jardineras de invierno. Roseta minúscula, no se poda; como mucho se le quitan las flores pasadas.
Margarita africana (Osteospermum spp.) y gerbera (Gerbera jamesonii), que se cuidan cada una a su manera y también aparecen etiquetadas como margaritas.
El despunte de flores marchitas, la poda que más rinde
Vale para todas ellas y es lo que más flores produce a lo largo del año. Una margarita gasta muchísima energía en formar semilla. Si dejas que las flores se sequen y granen en la planta, esta interpreta que ha cumplido su ciclo y frena la emisión de capítulos nuevos.
Retirando las flores pasadas cada pocos días mantienes el estímulo. El corte no se hace justo debajo del capítulo, que es el error habitual: eso deja un palito seco antiestético que además se pudre. Sigue el tallo floral hacia abajo hasta la primera hoja o la primera ramificación con brote, y corta ahí. En Leucanthemum, hasta la base de la mata.
La gerbera es un caso aparte: sus escapos florales salen directamente de la corona y no deben cortarse a media altura. Se agarra el escapo por la base y se tira con un giro seco hasta desprenderlo, o se corta a ras. Un tocón de gerbera es una puerta de entrada para la podredumbre de la corona.
Cuándo se poda cada tipo
La regla general en España es podar en cuanto termine la floración principal y nunca con heladas por delante. Un corte fresco emite brotes tiernos, y esos brotes se queman con el primer frío serio.
En la Argyranthemum del litoral mediterráneo y del sur, que florece desde el otoño hasta principios de verano y se para con el calor, la poda fuerte va a finales de junio, cuando las flores empiezan a escasear. Así llega compacta al otoño, que es cuando vuelve a arrancar. En el interior, donde el invierno la castiga o directamente se cultiva como planta de temporada, se retrasa a marzo, pasado el riesgo de heladas.
La Leucanthemum se corta en dos tiempos: los tallos florales agotados se eliminan según se van secando, entre julio y agosto —a menudo responde con una segunda tanda más discreta en septiembre— y la mata entera se rebaja a unos centímetros del suelo en otoño o a finales de invierno. Cualquiera de las dos fechas es válida; dejarla en pie todo el invierno protege algo la cepa del frío y da semilla a los pájaros.
El Osteospermum agradece un repaso ligero después de cada oleada de floración, y un recorte más generalizado a la salida del invierno.
Cómo podar la margarita de mata paso a paso
Aquí está el grueso del trabajo, porque Argyranthemum frutescens tiende a desnudarse por abajo: crece hacia fuera, va perdiendo hojas en el interior y en tres o cuatro años queda un esqueleto leñoso con un penacho de verde en las puntas.
La clave, y esto es lo que más se falla: corta siempre por zona verde con hojas o yemas visibles. La madera vieja y pelada de esta planta rebrota mal o no rebrota. Si rebajas la mata a un manojo de palos grises esperando que vuelva a salir, lo más probable es que se seque entera.
Con eso claro, el procedimiento es este:
1. Retira primero lo seco, lo roto y lo que crece hacia el interior de la mata. Solo con esto ya ves la estructura real.
2. Rebaja el conjunto entre un tercio y la mitad, dándole forma de cúpula. Trabaja rama por rama, no a tijeretazo de seto: busca en cada una un punto donde haya hojas o brotes por debajo del corte y corta un poco por encima.
3. Corta ligeramente inclinado y unos milímetros por encima de la yema, sin dejar tocón. Nada de pastas cicatrizantes: en una planta de este porte no hacen falta y retienen humedad.
4. Después de la poda, riega y aporta un abono equilibrado o algo de compost. La planta va a emitir brotación nueva y necesita con qué.
Hay una operación complementaria que mucha gente se salta y que evita tener que hacer podas drásticas: el pinzado. En una planta joven, pellizcar con los dedos las puntas de los brotes cuando tienen tres o cuatro pares de hojas obliga a ramificar y da una mata densa desde el principio. Repítelo dos o tres veces durante el primer año. Cuesta unos días de floración y ahorra años de plantas desgarbadas.
Las herbáceas se cortan sin miedo
Con Leucanthemum y compañía el planteamiento cambia por completo, porque las yemas de reposición están en la base, protegidas bajo tierra. Puedes rebajar la mata a tres o cinco centímetros del suelo sin que pase nada; en primavera vuelve a salir con fuerza.
Lo que sí necesita esta margarita, y no es poda, es división de mata cada tres años. Con el tiempo el centro se ahueca y se queda calvo mientras la periferia sigue viva. En otoño o a finales de invierno se levanta el cepellón, se descarta la parte central agotada y se replantan los trozos exteriores con raíz. Es la forma de mantener la floración al mismo nivel década tras década.
Herramientas y sanidad del corte
Para las flores pasadas basta con unas tijeras de podar pequeñas, de las de flor. Para la poda de formación de la mata leñosa, una tijera de una mano bien afilada. El corte tiene que ser limpio: una tijera roma machaca los tejidos y deja una herida que tarda mucho más en cerrar.
Desinfecta la hoja con alcohol de 96° antes de empezar y, sobre todo, al pasar de una planta a otra si sospechas que alguna está enferma. Los hongos vasculares y algunos virus viajan perfectamente en el filo.
Evita podar en pleno día de calor y con la planta sedienta. Mejor a primera hora de la mañana, con el suelo con algo de humedad.
Errores que se repiten
Podar en plena floración. Si la mata está cuajada de flores, no es el momento salvo que tengas que retirar algo estropeado. Tirarás a la basura semanas de trabajo de la planta.
Confundir despunte con poda. Quitar flores marchitas se hace continuamente; rebajar la estructura, una vez al año. Son dos cosas diferentes.
Rebajar a madera pelada la margarita de mata. Ya está dicho, pero es el fallo que más ejemplares se lleva por delante.
Podar y no abonar ni regar después. La planta acaba de perder la mitad de su superficie foliar y tiene que reconstruirla.
Empeñarse en recuperar un ejemplar acabado. Argyranthemum frutescens es una planta de vida corta: cuatro o cinco años en buenas condiciones. Cuando el tronco está agrietado, la brotación es raquítica y florece poco pese a los cuidados, ninguna poda lo arregla. Lo eficaz es sustituirla.
Aprovecha los restos de poda
De la poda de junio salen decenas de esquejes gratis. Elige brotes del año, semileñosos, de unos diez centímetros, sin flor ni botón. Quita las hojas de la mitad inferior, deja tres o cuatro arriba y entierra la base en una mezcla ligera de turba y perlita a partes iguales.
Enraízan con facilidad en tres o cuatro semanas en semisombra, con el sustrato apenas húmedo y sin encharcar. Las hormonas de enraizamiento ayudan pero no son imprescindibles con esta especie. Es la forma de tener siempre relevo listo para cuando la planta madre se agote.
El Leucanthemum, en cambio, no se multiplica por esquejes de tallo: se hace por división de mata, tal como se ha descrito.
En resumen
Identifica la planta antes de cortar. Si es la margarita de mata (Argyranthemum), poda tras la floración —junio en el litoral, marzo en el interior—, rebaja entre un tercio y la mitad y no bajes nunca por debajo de la última hoja verde. Si es la margarita de prado (Leucanthemum), córtala a ras sin reparos y divide la mata cada tres años.
Con cualquiera de ellas, retirar las flores marchitas cortando hasta la primera hoja es la operación que más flor añade a la temporada. Tijeras afiladas y limpias, riego y abono después de la poda fuerte, y unos cuantos esquejes guardados para el relevo.