El geranio se poda poco y mal, casi siempre por miedo. Y sin embargo es una planta que agradece la tijera como pocas: sin poda se ahíla, saca tallos largos y desnudos con cuatro flores en la punta, y en tres o cuatro años acaba siendo un esqueleto leñoso que nadie sabe cómo recuperar.

La buena noticia es que rebrota con una facilidad enorme, así que hay bastante margen para equivocarse.

Geranio en flor en una jardinera

Antes de nada: qué geranio tienes

Se poda distinto según el porte, y confundirlos lleva a resultados raros.

Geranio de pie (Pelargonium zonale), el erguido de hoja redonda con un anillo más oscuro. Se poda para compactar y para que no se desnude por abajo.

Gitanilla (Pelargonium peltatum), la colgante de hoja carnosa parecida a la hiedra. Se poda para renovar los tallos largos y para que no se quede toda la flor en las puntas.

Geranio de pensamiento (Pelargonium grandiflorum), de flores grandes y manchadas. Es el más delicado y el que menos poda tolera.

Cuándo podar

Final del invierno, entre febrero y marzo según zona, es la poda principal. Se hace justo antes de que arranque la brotación, cuando ya no se esperan heladas fuertes. Ese es el momento de la poda de verdad, la que da forma.

Otoño, en octubre o noviembre, una poda ligera de limpieza antes del invierno. En zonas frías conviene dejarla corta y no rebajar mucho, porque una planta muy podada entra debilitada al frío.

Durante toda la temporada, el despunte y la retirada de flores pasadas, que no es exactamente poda pero es lo que más se nota.

Lo que no conviene es podar fuerte en pleno verano: le cortas la floración en su mejor momento y la expones al sol con los cortes frescos.

La poda de invierno, paso a paso

1. Tijera limpia y afilada. Desinféctala con alcohol, sobre todo si vas de una planta a otra: los geranios se pasan virosis y hongos por el corte.

2. Quita primero lo muerto. Tallos secos, hojas amarillas, restos de flor. Con eso ya ves la estructura real.

3. Corta por encima de un nudo. Ese engrosamiento de donde salen las hojas es donde están las yemas que van a brotar. Deja medio centímetro por encima, ni pegado ni dejando un muñón largo que se seca.

4. Rebaja entre un tercio y la mitad de la altura de la planta. Suena drástico y no lo es: un geranio bien podado en marzo está cubierto de flor en mayo.

5. Deja tres o cuatro tallos principales bien repartidos y elimina los que se cruzan hacia dentro. Buscas una planta abierta, que le entre luz y aire por el centro.

6. Corta en diagonal, para que el agua resbale y no se acumule sobre el corte.

Cómo recuperar uno leñoso y desnudo

Es el caso más frecuente: una planta vieja con tallos duros, sin hojas abajo y un penacho de verde arriba. Se puede recuperar, pero hay que ser decidido.

A finales de invierno, rebaja los tallos leñosos a unos 10 o 15 centímetros del sustrato, cortando siempre por encima de un nudo aunque el tallo parezca madera muerta. Los geranios tienen yemas latentes en la madera vieja y brotan desde ahí.

Aprovecha para cambiar el sustrato, que después de años estará agotado y compactado. Y no riegues mucho hasta que veas brotes nuevos: una planta sin hojas apenas consume agua, y encharcarla es la forma más eficaz de rematarla.

Ten paciencia: puede tardar tres o cuatro semanas en mover.

El despunte, que es lo que da plantas compactas

Durante la temporada de crecimiento, cuando un brote saque cuatro o cinco pares de hojas, córtale la punta por encima de un nudo. Duele porque estás quitando el botón que venía, pero fuerza a ramificar por debajo y acabas con el doble de flores en una planta más densa.

Repítelo dos o tres veces en primavera. Es la diferencia entre una mata redonda y llena y cuatro tallos largos con la flor en la punta.

Quitar la flor pasada

Es lo que mantiene la floración de abril a noviembre. Y hay un detalle que casi nadie hace bien: no cortes solo la flor. Sigue el tallo floral hasta abajo, hasta donde nace, y arráncalo o córtalo ahí. Si dejas el pedúnculo, se seca, se pudre y es una puerta de entrada para el Botrytis.

En muchas variedades ese tallo se desprende limpiamente con un tirón lateral seco.

Aprovecha los restos: esquejes

Lo que cortas en la poda de invierno es material perfecto para multiplicar, y el geranio enraíza con una facilidad notable.

Coge trozos de 8 a 10 centímetros de tallo no leñoso, corta bajo un nudo, quita las hojas de la mitad inferior y déjalos secar al aire un día entero antes de plantarlos. Ese secado es la clave y es lo que más se salta la gente: el geranio es carnoso y, plantado con el corte fresco, se pudre.

Después, en sustrato ligero y ligeramente húmedo, en semisombra. En dos o tres semanas tienen raíz.

Errores frecuentes

No podar por miedo. Es el que más plantas estropea a medio plazo.

Cortar entre nudos. El trozo que queda se seca y no brota nada de ahí.

Podar fuerte antes de una helada. Deja la planta expuesta cuando menos defensas tiene.

Regar mucho después de una poda severa. Sin hojas no transpira, así que el sustrato se queda mojado y la raíz se pudre.

Plantar los esquejes el mismo día. Hay que dejarlos cicatrizar.

En resumen

Poda fuerte a finales de invierno, rebajando entre un tercio y la mitad y cortando siempre por encima de un nudo; despunta durante la primavera para que ramifique; y quita la flor pasada arrancando el tallo entero, no solo la flor. Si el tuyo está leñoso y pelado, rebájalo a 10 centímetros en febrero y rebrotará.


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