La hortensia es de las plantas más fáciles de multiplicar por esqueje que existen, con una salvedad importante: hay que hacerlo en el momento adecuado y con el tipo de rama adecuada. Quien lo intenta en agosto con un tallo florido y a pleno sol obtiene un palo podrido en diez días; quien lo hace en junio con un brote sin flor y a la sombra obtiene raíces en un mes y una planta en flor en dos temporadas.
Nos referimos sobre todo a Hydrangea macrophylla, la hortensia clásica de bola, aunque el método sirve igual para Hydrangea paniculata, Hydrangea arborescens y la hortensia de hoja de roble, Hydrangea quercifolia.
Cuándo hacerlo
La mejor ventana es de finales de mayo a principios de julio, cuando los brotes del año han crecido pero todavía no se han lignificado del todo. Es lo que en viverismo se llama esqueje semileñoso: la rama se dobla sin partirse, pero ya no está blanda y acuosa como en abril.
Una segunda ventana, menos productiva pero válida, va de septiembre a octubre, con madera algo más madura. Y para las especies caducas —paniculata y arborescens— también funciona el esqueje leñoso en pleno reposo, entre diciembre y febrero, aunque enraíza mucho más despacio.
Elige la mañana temprano para cortar el material. A esa hora los tejidos están turgentes y el esqueje aguanta mucho mejor las primeras horas críticas.
Qué rama cortar
Aquí está el fallo más habitual. El esqueje debe salir de un brote que no lleve flor ni botón floral. Un tallo florido tiene todos sus recursos comprometidos en la inflorescencia y no los va a invertir en emitir raíces. Busca los brotes laterales, cortos y vegetativos, que suelen salir de la mitad baja del arbusto.
Corta un trozo de 10 a 15 cm con dos o tres pares de hojas. El corte inferior debe ir justo por debajo de un nudo —ahí se concentran las células capaces de generar raíz—, limpio y con una hoja o tijera bien afilada y desinfectada con alcohol. Un corte machacado se pudre.
Preparación del esqueje
Tres operaciones, todas necesarias.
Elimina el par de hojas inferior, dejando solo el par o los dos pares de arriba. Las hojas enterradas se pudren y contaminan la base.
Corta por la mitad, transversalmente, las hojas que dejas. Parece una barbaridad, pero es imprescindible en hortensia: sus hojas son enormes y transpiran mucho, y un esqueje sin raíces no puede reponer esa agua. Reducir la superficie foliar a la mitad multiplica la tasa de éxito. No las quites todas, porque el esqueje necesita fotosintetizar algo para enraizar.
Impregna el extremo cortado en hormona de enraizamiento en polvo o gel. La hortensia enraíza sin ella, pero con hormona el proceso se acorta y se uniformiza. Sacude el exceso: un tapón de polvo asfixia la base.
El sustrato y la plantación
Un esqueje no necesita alimento, necesita aire y humedad constante. El sustrato debe ser pobre, estéril y muy poroso: mitad turba rubia o fibra de coco y mitad perlita funciona perfectamente; también sirve vermiculita sola. Nada de sustrato con abono ni de tierra de jardín, que trae hongos.
Haz un agujero previo con un lápiz —si clavas el esqueje directamente arrastras la hormona y dañas el corte— e introduce entre un tercio y la mitad del tallo, asegurándote de que al menos un nudo queda enterrado. Aprieta el sustrato alrededor y riega para asentar.
Puedes poner varios esquejes en una maceta de 14 cm, separados unos cinco centímetros, siempre que las hojas no se toquen entre sí.
Ambiente: humedad alta y ninguna hora de sol directo
El esqueje tiene que vivir en aire saturado hasta que emita raíces. Lo más sencillo es cubrir la maceta con una bolsa de plástico transparente sostenida por dos varillas, de forma que el plástico no toque las hojas, o usar una mini-invernadero de propagación. Abre a diario un par de minutos para renovar el aire y evitar la botritis, y retira cualquier hoja que empiece a ennegrecerse.
Colócalo en sombra luminosa, con temperatura entre 18 y 22 °C. El sol directo dentro de una campana de plástico cocina el esqueje en una tarde. El sustrato debe estar húmedo pero no empapado: si se ve agua acumulada en el fondo, has regado de más.
Las raíces aparecen en tres a cinco semanas. La señal de que el proceso ha funcionado no es que salgan hojas nuevas —eso puede ocurrir con las reservas del propio tallo—, sino que el esqueje ofrezca resistencia al tirar suavemente de él.
El método del vaso de agua
Mucha gente enraíza hortensias en un vaso de agua, y es cierto que funciona: en dos o tres semanas se ven raíces blancas. Conviene saber, sin embargo, que las raíces formadas en agua tienen una estructura distinta, más frágil y con menos pelos absorbentes, y sufren bastante al pasar a tierra. Si usas este método, trasplanta cuando las raíces midan entre dos y tres centímetros, no más, y mantén el sustrato muy húmedo las primeras dos semanas. El enraizamiento directo en sustrato da plantas más robustas.
Después del enraizamiento
Cuando el esqueje esté enraizado, pásalo a una maceta individual de 12 a 14 cm con sustrato para plantas acidófilas, y empieza a abonar ligeramente al cabo de un mes. Ve retirando el plástico de forma progresiva —primero unas horas al día durante una semana— para que la planta se aclimate al aire seco sin sufrir un colapso.
El primer invierno conviene protegerlo: la planta joven es mucho más sensible al frío que un ejemplar adulto. Y el trasplante definitivo al jardín, mejor en otoño o a comienzos de primavera, en suelo ácido, rico en materia orgánica y a media sombra. Recuerda que el color depende del pH: en suelo ácido, por debajo de 5,5, el aluminio se hace disponible y las flores viran a azul; en suelo neutro o calizo salen rosas. No es una cuestión de variedad, sino de suelo, y las variedades blancas no cambian de color en ningún caso.
Un apunte legal que suele ignorarse: muchas variedades modernas de hortensia están protegidas por derechos de obtentor. Multiplicarlas para uso propio no plantea problema, pero venderlas o comercializarlas sin licencia no está permitido.
En resumen
Corta en junio un brote sin flor de 10 a 15 cm, deja solo las hojas superiores y pártelas por la mitad, moja la base en hormona y clávala en una mezcla de turba y perlita. Cubre con plástico, deja el conjunto en sombra luminosa a 18-22 °C y espera un mes sin encharcar. Es un procedimiento con una tasa de éxito muy alta si se respeta el tipo de rama y la humedad ambiental, que son las dos variables que realmente deciden el resultado.