La violeta de las macetas de interior, la de roseta de hojas gruesas y aterciopeladas y flores moradas, rosas o blancas, no es una violeta de verdad. Es la violeta africana (Saintpaulia ionantha, hoy incluida por muchos botánicos en el género Streptocarpus), una planta de la familia de las gesneriáceas originaria de las montañas de Tanzania y Kenia. Con las violetas de campo no tiene ningún parentesco: solo se parece el color de la flor.
Conviene tenerlo claro antes de buscar cuidados, porque las tres plantas que en España se llaman violeta necesitan cosas opuestas. La violeta de olor (Viola odorata) es una vivaz rústica de jardín que florece a ras de suelo al final del invierno y vive perfectamente fuera. Los pensamientos (Viola × wittrockiana) son plantas de temporada de exterior para otoño e invierno. Y la violeta africana es una planta de interior tropical que en el jardín se muere. Este artículo va de esta última, que es la de las fotos.

Cómo es
Forma una roseta plana y simétrica de hojas ovaladas, gruesas, de textura aterciopelada por una densa cubierta de pelos, con peciolo carnoso. Las flores salen en pequeños ramilletes desde el centro de la roseta y pueden ser simples o dobles, en morado, azul violeta, rosa, fucsia, blanco o bicolores. Hay cientos de cultivares, incluidos los de hoja variegada y los miniatura, que caben en una taza.
En buenas condiciones florece prácticamente todo el año, con pausas. No es una planta de temporada que se tira: bien cuidada dura años y se multiplica sola.
Luz, que es lo que decide todo
La regla es luz abundante pero indirecta. Una ventana orientada al este, con sol suave de primera hora, es el sitio clásico. También funciona junto a una ventana al norte bien iluminada, o a un metro de una ventana al sur con visillo.
El sol directo del mediodía le quema las hojas, que aparecen con manchas pálidas o marrones y bordes secos. La falta de luz produce el problema contrario y más común: la planta vive, saca hojas grandes y de peciolos largos que se estiran hacia arriba, y no florece nunca. Si tu violeta está sana pero sin flor, mueve la maceta a un sitio más luminoso antes de cambiar nada más.
Gira la maceta un cuarto de vuelta cada semana para que la roseta crezca simétrica y no se incline hacia la ventana.

Riego
Aquí se pierden la mayoría de las violetas. Tres normas:
- Riega por abajo. Pon agua en el plato o sumerge la maceta un rato en un recipiente y deja que el sustrato absorba por capilaridad. Después vacía el sobrante. Nunca la dejes con el pie en agua.
- Agua templada. El agua fría sobre las hojas peludas provoca esas manchas y anillos claros tan característicos. Usa agua a temperatura ambiente y, si tu agua es muy dura, déjala reposar o usa agua de lluvia.
- No mojes la roseta. El agua que se queda en el centro de la planta acaba pudriendo el corazón, y de ahí no se vuelve.
Entre riego y riego, deja que la superficie del sustrato se seque al tacto. En invierno espacia bastante los riegos. Hojas blandas y caídas suelen significar exceso de agua, no falta.
Temperatura y humedad
Le va bien la temperatura de una casa habitada, estable y templada, sin corrientes. Lo que no soporta son los golpes de frío: una ventana abierta en invierno, un cristal helado que toque las hojas o un viaje desde el vivero a casa en un día frío pueden estropearla.
Agradece humedad ambiental, pero no la pulverices: las hojas aterciopeladas retienen el agua y se manchan. La forma correcta de subir la humedad es colocar la maceta sobre una bandeja con guijarros y agua, sin que la base toque el agua, o agrupar plantas.

Sustrato y maceta
Necesita un sustrato ligero, aireado y que retenga humedad sin encharcarse. Los sustratos específicos para violeta africana funcionan bien; también una mezcla de turba o fibra de coco con perlita y algo de vermiculita. Un sustrato de jardín pesado es una condena.
La maceta debe ser pequeña en relación con la planta, poco profunda y con drenaje. Las violetas florecen mejor cuando el cepellón está algo apretado; en una maceta grande crecen en hoja y no en flor. Trasplanta una vez al año a la misma medida o a la siguiente, renovando el sustrato y aprovechando para quitar las hojas viejas de abajo.
Abonado
Durante el periodo de crecimiento y floración, un abono líquido para plantas de flor o específico de violetas, muy diluido y con más frecuencia de la que indica el envase para la dosis alta, es lo que mejor resultado da. En los meses fríos, suspende o reduce mucho.
El exceso de abono se nota en costras blancas en el borde de la maceta y en puntas de hoja quemadas.
Multiplicación por hoja
Es una de las plantas más fáciles de multiplicar y da mucha satisfacción:
- Corta una hoja sana de la parte media de la roseta, con un trozo de peciolo de dos o tres centímetros y con corte limpio en bisel.
- Clávala en un vasito con sustrato ligero y húmedo, enterrando solo el peciolo, o ponla en agua hasta que emita raíces.
- Mantenla en un sitio cálido, con luz indirecta y humedad alta, tapada con una bolsa transparente que no toque la hoja.
- Al cabo de unas semanas aparecen plantitas en la base del peciolo. Cuando tengan varias hojas propias, sepáralas y plántalas cada una en su maceta.
Si la planta madre ha formado varias coronas apiñadas, también puedes separarlas al trasplantar. Una sola corona bien centrada florece mucho mejor que una mata con tres o cuatro amontonadas.

Plagas y problemas
- Cochinilla algodonosa. Motas blancas algodonosas en el envés y en las axilas de los peciolos.
- Ácaro del ciclamen. Brotes centrales deformados, apretados y grisáceos, y flores que no abren. Es el peor: las plantas afectadas suelen desecharse para no contagiar al resto.
- Trips. Polen derramado sobre los pétalos y flores manchadas.
- Botritis. Moho gris en flores y hojas viejas, con exceso de humedad y poca ventilación.
- Pudrición del cuello. Por agua estancada o por enterrar demasiado la roseta al trasplantar.
- Manchas y anillos claros en las hojas. Agua fría o gotas al sol, no una enfermedad.

Un apunte sobre su origen
Las violetas africanas de maceta descienden de plantas de los bosques de niebla de los montes Usambara y Uluguru, en Tanzania, un área de altísimo valor botánico y muy fragmentada por la deforestación. Varias de las especies silvestres del grupo están amenazadas en su medio natural. Lo que se vende en los viveros son cultivares producidos industrialmente, así que comprarlas no tiene ese problema, pero explica por qué la planta pide sombra fresca, humedad y nada de sol duro: eso es exactamente lo que tenía en casa.

En resumen
La violeta africana es una planta de interior que pide luz indirecta abundante, riego por abajo con agua templada sin mojar las hojas, sustrato ligero, maceta pequeña y temperatura estable. Con eso florece durante casi todo el año. Los dos fallos que más plantas se llevan por delante son regar de más y tenerla en un rincón oscuro donde no florece nunca.
Se multiplica con una simple hoja clavada en sustrato húmedo, así que de una planta salen varias en pocos meses. Y recuerda que no es pariente de las violetas de jardín: si lo que buscabas era la violeta de olor o los pensamientos para el exterior, esos son otro cultivo y otras condiciones.