La valeriana (Valeriana officinalis) es una vivaz alta de prados húmedos y orillas de río que en el jardín se comporta como una planta de arriate agradecida: sube más de un metro, florece en verano con ramilletes de flores pequeñas blancas o rosadas de olor dulce, y no pide casi nada más que suelo fresco. Lo que la ha hecho famosa está bajo tierra: la raíz, que al secarse desarrolla un olor fuerte e inconfundible.

Antes de comprar semillas conviene aclarar el nombre, porque "valeriana" se usa para tres plantas distintas. La de este artículo es Valeriana officinalis. En jardinería mediterránea, la valeriana roja o milamores (Centranthus ruber) es otra planta, la de flores rojas o rosa fuerte que brota en los muros. Y en las bolsas de ensalada, lo que se vende como valeriana son los canónigos (Valerianella locusta), una hortaliza de hoja anual de la misma familia y de aspecto completamente distinto.

Flores de valeriana

Cómo es la planta

De un rizoma corto salen tallos erguidos, acanalados y huecos, que superan con facilidad el metro y en suelo bueno se acercan al metro y medio. Las hojas son compuestas, con muchos foliolos alargados y dentados dispuestos a lo largo de un eje, y las de la base tienen peciolo largo mientras que las de arriba abrazan el tallo.

La floración remata los tallos en corimbos amplios y ramificados, con muchísimas florecillas tubulares blancas o rosa pálido. Huelen a dulce, atraen a mariposas y sírfidos y duran varias semanas. Después vienen frutos pequeños con un vilano plumoso que la reparte con el viento, así que si la dejas semillar aparecerá por otros rincones.

La raíz forma un manojo de raicillas pálidas alrededor del rizoma. Fresca casi no huele; al secarse desarrolla ese aroma penetrante, entre queso y madera húmeda, que a mucha gente le desagrada. Los gatos, en cambio, reaccionan a él como al de la hierba gatera, así que ten en cuenta que una mata en el jardín puede acabar revolcada.

Dónde crece y dónde plantarla

En España es una planta de la mitad norte y de las montañas: prados de siega húmedos, juncieras, orillas de arroyo y claros de bosque frescos de Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y los sistemas montañosos del interior.

  • Norte atlántico. A pleno sol y en tierra normal. Es su clima y se comporta como una vivaz robusta.
  • Interior peninsular. Media sombra en verano y suelo con materia orgánica. Funciona bien en arriates regados.
  • Litoral mediterráneo. Necesita sombra fresca y riego. El calor seco prolongado la agota y florece peor.

Mata de valeriana

Suelo, exposición y riego

Suelo. Profundo, fresco y rico en materia orgánica. Tolera suelos pesados si no se encharcan de forma permanente y agradece un aporte de compost antes de plantar. No es exigente con el pH.

Exposición. Sol pleno en el norte, media sombra donde el verano aprieta. En sombra densa se estira, se tumba y florece poco.

Riego. Regular durante toda la temporada de crecimiento. La valeriana no lleva la sequía: en cuanto pasa sed, las hojas bajas se secan y la planta se para. Un acolchado ahorra la mitad de los riegos.

Siembra y plantación

Semilla. Es viable, pero con dos condiciones. La primera, que la semilla sea fresca: pierde poder germinativo deprisa, y una bolsa vieja no nace. La segunda, que se siembre en superficie, apenas presionada contra el sustrato y sin cubrir, porque necesita luz para germinar. Siembra en primavera en bandeja, mantén la humedad constante y trasplanta cuando las plántulas tengan varias hojas verdaderas.

División de mata. Es lo más rápido. En otoño o a finales del invierno, saca la mata, sepárala en trozos con rizoma y raíces y replanta enseguida. Cada dos o tres años conviene dividir para rejuvenecerla.

Marco. Deja distancia entre plantas, porque cada mata se hace ancha y alta. Si la aprietas, los tallos se ahílan y se tumban con la primera tormenta.

Valeriana en el jardín

En maceta

Se puede, con un contenedor grande y hondo, porque la mata pide sitio y la raíz también. Sustrato con buena retención de agua, riego frecuente en verano y semisombra en zonas cálidas. En maceta la planta será más baja y necesitará trasplante cada dos años. Es una opción razonable para un patio, no para una jardinera estrecha de balcón.

Cuidados durante el año

Poco trabajo. Al final del invierno se cortan los tallos secos a ras. Durante la floración conviene sujetar las matas altas si el sitio es ventoso, o plantarlas entre otras vivaces que les hagan de apoyo.

Si no quieres que se resiembre por todo el arriate, corta los ramilletes en cuanto pasen de flor, antes de que se formen los vilanos.

De abono, un aporte de compost al final del invierno es suficiente. Con exceso de nitrógeno crece blanda y se tumba.

Plagas y problemas

  • Pulgón en los brotes tiernos de primavera. Raramente pasa de molestia.
  • Oídio al final del verano si la planta pasa sed. Se corrige con riego y aireando la mata.
  • Babosas y caracoles en los brotes nuevos, sobre todo en el norte.
  • Gatos. No es una broma: el olor de la raíz los atrae y pueden escarbar alrededor de las matas jóvenes. Una protección los primeros meses ayuda.
  • Tallos tumbados. Casi siempre por exceso de abono, poca luz o marco de plantación demasiado estrecho.

Detalle de la inflorescencia de valeriana

Recolección de la raíz

Si el objetivo es la raíz, la recolección tradicional se hace en el otoño del segundo año, con la parte aérea ya seca. Se desentierra la mata entera, se separan las raíces del rizoma, se lavan bien de tierra y se dejan escurrir.

El secado se hace a la sombra, en sitio aireado y a temperatura suave, extendiendo las raíces en una sola capa. Es entonces cuando aparece el olor característico, así que no lo hagas dentro de casa si no quieres impregnarlo todo. Una vez secas se guardan enteras en recipiente hermético y al abrigo de la luz; troceadas pierden calidad mucho antes.

El uso tradicional de la raíz de valeriana está ampliamente documentado en la etnobotánica europea, y hasta ahí llegamos: este sitio no da consejo médico ni dietético, no atribuye propiedades a las plantas y no explica preparaciones ni dosis.

Valeriana silvestre

Calendario para España

ÉpocaTarea
Final de inviernoCorte de tallos secos, división de matas, aporte de compost
PrimaveraSiembra en superficie en bandeja; trasplante de plantel
VeranoFloración, riego constante, retirada de flores pasadas
OtoñoPlantación y división; recolección de raíz a partir del segundo año

Planta de valeriana

En resumen

La valeriana es una vivaz de suelo fresco que se siembra en primavera con semilla fresca y en superficie, o mejor todavía, se multiplica dividiendo matas en otoño. Necesita agua regular, sitio amplio y sol o media sombra según la zona, y a cambio da una floración larga y muy visitada por insectos. En el sur y en la costa mediterránea solo funciona con sombra fresca y riego.

Si lo que buscas es la raíz, cuenta con dos temporadas antes de recolectar y con un secado que huele lo suyo. Y no confundas nombres: la valeriana roja de los muros es Centranthus ruber, y lo que en la verdulería llaman valeriana son canónigos, dos plantas que no tienen nada que ver con esta.


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