La tormentila o tormentilla (Potentilla erecta) es una planta vivaz de la familia de las rosáceas que crece en brezales, prados de siega y bordes de turbera de la mitad norte peninsular. No es una hortaliza ni una planta de balcón al uso: es una herbácea de montaña húmeda y suelo ácido, y de ella lo que se ha aprovechado siempre es el rizoma, grueso y leñoso, que al cortarlo se tiñe de rojo oscuro.
Antes de sembrarla conviene saber dos cosas. La primera es que necesita suelo ácido y fresco: en el interior seco y calizo de la Península no prospera, por mucho que la riegues. La segunda es que su nombre común se aplica con soltura a varias potentillas amarillas, y la de verdad se reconoce por un detalle que no falla: la tormentila tiene cuatro pétalos, mientras que casi todas las demás potentillas, incluida la cincoenrama (Potentilla reptans), tienen cinco.

Cómo es la planta
Es una perenne pequeña, de porte bajo y tallos delgados que se apoyan en la hierba de alrededor, así que rara vez la verás erguida como un arbusto pese a lo que sugiere su epíteto erecta. Las hojas son palmeadas, con tres foliolos dentados que llevan a los lados dos estípulas grandes, también dentadas, y eso hace que a simple vista parezcan de cinco piezas. Toda la planta va cubierta de pelillos finos.
Las flores son amarillas, solitarias, sobre pedúnculos largos que salen de las axilas de las hojas. Cuatro pétalos separados entre sí, con una escotadura en el borde, y un centro de estambres amarillos. Florece a lo largo del verano, escalonadamente, de manera que en un mismo mata hay flores abiertas y frutos ya formados.
Bajo tierra hay un rizoma corto, duro, de superficie rugosa y aspecto de nudo, con raíces que salen en todas direcciones. Es la parte que se recolectaba y la que le dio importancia: el rizoma es muy rico en taninos, y por eso se ha usado tradicionalmente para curtir pieles y para teñir de rojo pardo en zonas del norte de Europa. También figura en los recetarios tradicionales de plantas astringentes, aunque eso es historia etnobotánica y no una indicación de uso.

Dónde crece y dónde tiene sentido plantarla
En España la encuentras en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo, el Sistema Ibérico húmedo y las sierras del Sistema Central, casi siempre por encima de los pisos más secos y sobre sustratos silíceos. Le van los brezales, los pastos de diente, los claros de robledal y hayedo, y los suelos que se mantienen frescos aunque no encharcados de forma permanente.
Eso marca dónde puedes cultivarla con posibilidades reales:
- Norte atlántico. Es su terreno. Se planta al aire libre en un rincón fresco y se olvida uno de ella.
- Montaña del interior. Funciona si el suelo es silíceo y la parcela no se abrasa en verano. Media sombra y acolchado.
- Litoral mediterráneo e interior seco y calizo. Solo en maceta con sustrato ácido y riego regular, y aun así es un cultivo delicado. No es la planta que buscas si vives en Murcia o en La Mancha.
Sustrato, exposición y riego
El sustrato tiene que ser ácido, ligero y con materia orgánica. Una mezcla de tierra de brezo o sustrato para acidófilas con arena gruesa y un poco de compost bien hecho funciona. Huye de las tierras calizas y del agua de riego muy dura: es la causa más frecuente de que se quede parada y amarillee.
Exposición a pleno sol en el norte, media sombra en el interior. La planta aguanta bien el frío y las heladas de su área natural; lo que no lleva es el calor seco prolongado.
El riego debe mantener el sustrato fresco pero no encharcado. En maceta eso se traduce en riegos frecuentes y ligeros en verano y en espaciarlos mucho en invierno. Un acolchado de corteza de pino o de hoja de roble ayuda a conservar la humedad y a mantener la acidez.

Cómo se multiplica
Hay dos caminos y el segundo es mucho más agradecido.
Por semilla. Las semillas de las potentillas silvestres germinan mejor si pasan frío. Siembra en otoño en bandeja o maceta, deja el recipiente a la intemperie protegido de la lluvia fuerte, y espera a la primavera. La nascencia suele ser irregular y no toda la simiente responde igual, así que siembra más de la que necesitas. Cubre muy poco, apenas un velo de sustrato, y no dejes que la superficie se seque.
Por división de mata. Es lo que funciona. A finales de invierno o al principio de la primavera, desentierra una mata establecida, separa el rizoma en trozos que lleven raíces y alguna yema, y replanta enseguida a la misma profundidad. Riega bien y mantén la sombra las primeras semanas.
Cuidados durante el año
Es una planta poco exigente en su ambiente y bastante exigente fuera de él. No necesita abonado si el suelo tiene materia orgánica; un exceso de nitrógeno solo da tallos blandos que se tumban. Tampoco pide poda: basta con recortar los tallos secos al final del invierno para que rebrote limpia.
Problemas frecuentes hay pocos. En condiciones de mucha humedad y poca ventilación pueden aparecer manchas foliares por hongos, que se corrigen aclarando la mata y evitando mojar las hojas al regar. Las babosas atacan los brotes tiernos en primavera, sobre todo en cultivo en maceta. Si las hojas amarillean entre los nervios y la planta se estanca, sospecha de la cal del agua o del sustrato antes que de una plaga.
Calendario para España
| Época | Norte atlántico | Interior de montaña |
|---|---|---|
| Otoño | Siembra al aire libre, plantación de matas | Siembra en bandeja a la intemperie |
| Final de invierno | División de matas, limpieza de tallos secos | Limpieza; división cuando pase el hielo |
| Primavera | Brotación, riegos ligeros | División y plantación |
| Verano | Floración, riego de mantenimiento | Floración; media sombra y acolchado |

Recolección del rizoma
Si el objetivo es el rizoma, la recolección tradicional se hace en otoño, con la planta ya parada, o al final del invierno antes de que rebrote, desenterrando matas de al menos dos o tres años. El rizoma se limpia de tierra y de raicillas y se seca a la sombra en un sitio aireado. Se conserva entero, porque troceado y molido pierde calidad muy deprisa.
Conviene decir lo obvio: recolectar en el campo no es gratis desde el punto de vista legal ni ecológico. En varias comunidades autónomas la recolección de plantas silvestres en montes públicos y espacios protegidos exige autorización, y arrancar la mata entera acaba con ella, porque el rizoma es el órgano de reserva. Si quieres rizoma, cultívala.

Especies con las que se confunde
Las potentillas amarillas se parecen mucho entre sí y muchas comparten nombres populares. Además del recuento de pétalos, fíjate en el porte: la cincoenrama (Potentilla reptans) emite estolones largos que enraízan por los nudos, como una fresa, y la tormentila no. Otra confusión habitual es con la Potentilla anserina, de hojas pinnadas con muchos foliolos y envés plateado, que también tiene cinco pétalos y crece en suelos removidos y húmedos.

En resumen
La tormentila es una vivaz de brezal y prado húmedo del norte peninsular, fácil de tener donde el suelo es ácido y fresco y difícil donde no lo es. Se reconoce por sus flores amarillas de cuatro pétalos y por el rizoma nudoso que se tiñe de rojo al cortarlo. Se multiplica mejor dividiendo matas al final del invierno que por semilla, y no necesita abonos ni podas.
Si vives en Galicia, Asturias, Cantabria, el País Vasco o una zona de montaña silícea, la puedes plantar en el jardín y dejarla a su aire. Si vives en zona mediterránea o sobre suelo calizo, la única opción razonable es una maceta con sustrato para acidófilas, agua poco dura y media sombra, sabiendo que será una planta de mantenimiento constante y no una que se plante y se olvide.