Aquí hablamos de la platanera, la planta que da los plátanos, del género Musa. Conviene aclararlo porque en España el nombre plátano designa también al plátano de sombra (Platanus × hispanica), el árbol de los paseos y las alamedas, que no tiene nada que ver. Las variedades comestibles proceden en su mayoría de Musa acuminata y de cruces con Musa balbisiana; el plátano de Canarias corresponde al grupo Cavendish, y lo que en América se llama banano son otros cultivares del mismo linaje.
Lo primero que sorprende es que la platanera no es un árbol: es una hierba gigante, la mayor del mundo. Lo que parece tronco es un pseudotallo formado por las bases de las hojas enrolladas unas sobre otras, y por dentro no hay madera. El verdadero tallo es un rizoma subterráneo. La segunda cosa que hay que saber es que los plátanos comerciales no tienen semillas viables: son frutos partenocárpicos que se forman sin fecundación, y la planta se multiplica exclusivamente por hijuelos del rizoma. Cualquier guía que hable de sembrar semillas de plátano de supermercado está inventando.

Dónde se cultiva en España
La platanera es tropical y no tolera la helada. En España el cultivo con fruta de calidad está en Canarias, sobre todo en Tenerife, La Palma, Gran Canaria y La Gomera, donde el clima permite producción durante todo el año y donde el plátano tiene indicación geográfica protegida propia. En la Península hay plantaciones en zonas muy abrigadas del litoral de Málaga, Granada y Almería, con protección, y ejemplares ornamentales por toda la costa mediterránea que hacen hoja preciosa y a veces racimo, aunque la fruta rara vez llega a la calidad de la canaria.
En el interior peninsular y en el norte atlántico, la platanera al aire libre no pasa el invierno. Se puede tener en maceta como planta ornamental de gran porte, sacándola al patio en verano y guardándola en invernadero o en interior luminoso en invierno, pero conviene asumir que ahí es una planta de hoja, no un frutal.
Cuánto ocupa
Una platanera adulta de variedad estándar levanta varios metros de altura y despliega hojas enormes, de más de un metro y medio de largo. Ocupa mucho espacio en planta y crea una mata que se va extendiendo por hijuelos. No es planta de balcón salvo en variedades enanas, y aun esas piden un macetón considerable.
Si la plantas en el suelo, deja distancia respecto a la casa y a los vecinos, y ten en cuenta las ordenanzas municipales, que son las que fijan las distancias de plantación; a falta de norma local, el Código Civil establece dos metros desde el lindero para árboles altos. El otro factor a considerar es el viento: las hojas se rasgan con facilidad y una platanera en sitio ventoso queda hecha jirones y produce mal. Busca un rincón abrigado, con muro al norte si es posible.

Cómo se planta
Se planta a partir de un hijuelo separado de una mata madre, o de planta de vivero producida in vitro, que es lo habitual hoy y lo más seguro desde el punto de vista sanitario.
- El hijuelo bueno es el llamado de aguja: el que tiene hojas todavía estrechas y lanceoladas y un rizoma grueso. Los hijuelos con hoja ancha y rizoma delgado arrancan peor.
- Se separa con un corte limpio del rizoma de la madre, se recortan las raíces dañadas y se deja orear unas horas.
- Se planta en hoyo amplio, con compost mezclado en la tierra de relleno, dejando el rizoma bien cubierto pero sin enterrar el cuello del pseudotallo.
- La época es la primavera, cuando el suelo ya está caliente. En Canarias hay más flexibilidad.
En maceta, elige recipiente grande y profundo desde el principio y prepárate para trasplantar cada uno o dos años, porque el rizoma engorda rápido.
Suelo, riego y abonado
Quiere suelo profundo, fértil, rico en materia orgánica y bien drenado. Tolera mal la salinidad y muy mal el encharcamiento prolongado, que le pudre el rizoma.
El riego es el capítulo más exigente. Con esa superficie foliar, la planta transpira muchísimo y en verano necesita agua con frecuencia; en Canarias el plátano es uno de los cultivos con mayor demanda hídrica. Riega abundante y regularmente, pero sobre suelo que drene. El acolchado con las propias hojas viejas troceadas reduce mucho la evaporación y devuelve nutrientes.
Es muy exigente en nutrientes, sobre todo en potasio. Un aporte generoso de compost o estiércol bien hecho un par de veces al año, más un abonado rico en potasio durante el crecimiento, es lo que sostiene la producción.

El ciclo: una vez y a morir
Cada pseudotallo florece y fructifica una sola vez y después muere. Este es el concepto clave del cultivo. Del rizoma van saliendo hijuelos, y el manejo consiste en dejar solo uno o dos por mata (el llamado deshije o deschuponado) para que concentren la fuerza, de forma que siempre haya una planta madre produciendo y un hijo creciendo detrás.
La inflorescencia sale del centro del pseudotallo y cuelga: una espiga larga con brácteas moradas, con las manos de plátanos hembra en la parte alta y la bellota o flor macho colgando en el extremo. En cultivo se corta esa bellota una vez formadas las manos, porque no aporta nada y consume recursos. Después se cubre el racimo con una funda para protegerlo del roce, del frío y de las plagas.
Desde la floración hasta la cosecha pasan varios meses, según la temperatura. Y desde la plantación del hijuelo hasta el primer racimo pasa alrededor de un año o más.
Poda y mantenimiento
No hay poda propiamente dicha. Se retiran las hojas secas o rotas, cortándolas por la base, y se hace el deshije periódico. Cuando se corta el racimo, se corta también el pseudotallo que lo dio, se trocea y se deja como acolchado en el pie. Nada se tira.
Plagas y problemas
- Nematodos y picudo del rizoma. Los enemigos serios del cultivo, y la razón principal de plantar material de vivero certificado en lugar de hijuelos de origen desconocido.
- Cochinilla y araña roja. Frecuentes en ambiente seco y en cultivo protegido.
- Hongos foliares. Manchas en las hojas en ambientes húmedos; se controlan retirando hoja afectada y aireando la mata.
- Frío y viento. Los dos problemas no biológicos más comunes en España. Por debajo de ciertas temperaturas la planta se para y la fruta se mancha; el viento rasga las hojas y tumba plantas cargadas.
- Vuelco. Una mata con racimo pesa mucho y el pseudotallo no es madera. En zonas ventosas se apuntala con un puntal en diagonal.

Cosecha y maduración
El racimo se corta verde, cuando los dedos han engordado y perdido las aristas pero antes de que amarilleen en la planta. Si se dejan madurar en la mata, la piel se abre y la pulpa queda harinosa. Se corta el racimo entero con un trozo de raquis y se cuelga a la sombra en un sitio fresco y aireado.
La maduración ocurre después, con el etileno que desprende la propia fruta. Por eso los plátanos maduran más rápido metidos en una bolsa de papel, y por eso aceleran la maduración de otras frutas que estén al lado. Los plátanos de cocción o plátanos macho de otras variedades no se comen crudos y necesitan cocinado.
En resumen
Cultivar plátanos de verdad en España es cosa de Canarias y de los rincones más cálidos del litoral mediterráneo. La platanera es una hierba gigante que pide mucho espacio, mucha agua, mucho abono y ausencia total de heladas, y que se multiplica por hijuelos porque las variedades comestibles no tienen semilla viable.
Fuera de esas zonas, tenerla en maceta grande sigue mereciendo la pena por la hoja, que es de las más espectaculares que se pueden cultivar, pero hay que asumir que el racimo no llegará o llegará flojo. Si vas en serio a por fruta, parte de planta de vivero certificada, planta en sitio abrigado del viento, deja solo un hijuelo por mata y corta el racimo verde.
