La pitaya o fruta del dragón es un cactus trepador de origen americano. La especie más cultivada, la de piel rosa y pulpa blanca con pepitas negras, es Selenicereus undatus, que durante años se ha llamado Hylocereus undatus y así aparece todavía en muchos viveros. Hay más: la de pulpa roja intensa corresponde a otras especies del mismo grupo, y la pitahaya amarilla, de piel amarilla con espinas caedizas y pulpa blanca muy dulce, es Selenicereus megalanthus. Conviene saberlo porque en México el nombre pitaya se usa además para frutos de Stenocereus, cactus columnares distintos que no se cultivan aquí.

Lo primero que hay que entender antes de plantarla es que no es un cactus de desierto. Vive trepando por árboles y rocas en zonas tropicales con humedad, se sujeta con raíces aéreas y sufre tanto con el sol abrasador directo como con el frío. En España se cultiva al aire libre en Canarias y en las zonas más cálidas del litoral mediterráneo, con protección invernal en muchos casos. Fuera de ahí, es un cultivo de maceta que hay que resguardar en invierno.

planta de pitaya

Cómo es la planta

Los tallos son verdes, carnosos y de sección triangular, con tres costillas onduladas y espinas cortas en los bordes. Crecen colgando y trepando, y pueden alcanzar varios metros. No tiene hojas: la fotosíntesis la hace el tallo.

La flor es espectacular y efímera. Es grande, blanca, muy perfumada, y se abre solo una noche, cerrándose a la mañana siguiente. En su tierra la polinizan murciélagos y polillas nocturnas. Ese detalle es la clave del cultivo doméstico: muchas variedades de pulpa blanca son autoincompatibles o cuajan mal solas, así que si tienes una única planta puede que florezca año tras año sin dar un solo fruto.

Polinización a mano

La solución práctica es polinizar tú mismo. Necesitas dos plantas de clones distintos que coincidan en floración. La noche que se abren las flores, con un pincel suave, pasas polen de los estambres de una a la superficie del estigma de la otra, y viceversa. Se hace de noche o muy temprano, antes de que la flor se cierre. Es un gesto de un minuto y es la diferencia entre tener fruta o no tenerla.

Si compras plantón, pregunta expresamente si la variedad es autofértil. Algunas lo son, y las de pulpa roja tienden a cuajar mejor solas, pero incluso en esas la polinización manual aumenta el tamaño del fruto.

tallos de la pitaya

Cómo plantarla: esqueje y semilla

Lo normal, y lo que recomiendo, es el esqueje de tallo. Un trozo de tallo maduro de un palmo o más, cortado en limpio, enraiza con facilidad y da fruto en un par de años.

  • Corta un segmento de tallo sano y déjalo secar a la sombra varios días, hasta que el corte forme una costra dura. Este paso no se salta: plantar en fresco es la receta para que se pudra.
  • Entierra solo unos centímetros del extremo en sustrato drenante, con la orientación correcta (el extremo que estaba abajo, abajo).
  • No riegues hasta pasada una semana o dos, y luego riega muy poco hasta que veas brote nuevo.

Por semilla también germina, y es divertido hacerlo con las pepitas de una fruta comprada, pero la planta tarda años en llegar a producir y no reproduce la variedad. Sirve como experimento, no como plan de cultivo.

Sustrato, maceta y tutor

Sustrato ligero y con mucho drenaje: mezcla para cactus con fibra de coco, o sustrato universal aligerado con perlita y arena gruesa, con algo de materia orgánica porque, a diferencia de un cactus de desierto, la pitaya agradece nutrientes. Maceta ancha y con agujeros grandes; el sistema radicular es superficial.

Lo que sí necesita sin excepción es soporte. Un tutor robusto, un poste con una estructura arriba, una espaldera o una pared donde agarrarse. En cultivo se emplea el poste con marco superior para que los tallos cuelguen desde arriba: la floración se concentra en los tallos colgantes y maduros. Sin tutor la planta se arrastra, no madura los tallos y no florece.

cultivo de la pitaya

Luz, temperatura y riego

Quiere mucha luz pero no sol abrasador de mediodía en verano peninsular: los tallos se queman y quedan con manchas blancas permanentes. Media sombra en las horas centrales, o sol de mañana y sombra de tarde, es lo ideal.

El frío es el límite. Con heladas los tallos se dañan y se pudren. En Canarias y en puntos muy abrigados del litoral aguanta fuera todo el año; en el resto de España hay que meterla a un invernadero, a un porche cerrado o a casa durante el invierno, y por eso el cultivo en maceta grande con ruedas es tan práctico.

El riego es el punto donde más se falla, en los dos sentidos. No es una planta de secano y en verano necesita agua con regularidad, pero el sustrato tiene que secar entre riegos y jamás debe quedar encharcado. En invierno, con la planta parada y fría, se riega muy poco o nada.

Abonado y poda

En primavera y verano, abono equilibrado y ligero cada pocas semanas, y un aporte con más potasio cuando aparezcan los botones florales. Compost bien hecho en superficie funciona muy bien.

La poda consiste en dejar un tallo principal limpio hasta la parte alta del tutor, despuntarlo allí y dejar que ramifique en tallos colgantes. Después se aclaran los brotes sobrantes, los tallos dañados y los que crecen hacia dentro. Los recortes sirven de esquejes.

flor y fruto de la pitaya

Problemas frecuentes

  • Podredumbre blanda del tallo. Casi siempre por exceso de agua, mal drenaje o esqueje plantado sin cicatrizar. Se corta muy por encima de la zona blanda y se rehace la planta con un esqueje sano.
  • Manchas y quemaduras. Sol directo excesivo o agua sobre los tallos en pleno sol.
  • Cochinilla y caracoles. Los caracoles y babosas adoran los tallos tiernos y las flores nocturnas.
  • Florece pero no cuaja. El problema clásico: falta polinización cruzada. Ver el apartado anterior.

Cosecha

El fruto engorda relativamente rápido después de la floración, en cuestión de semanas. Está listo cuando la piel ha cambiado por completo de color, las brácteas verdes empiezan a secarse por la punta y cede ligeramente a la presión. Se corta con tijera; arrancarlo daña el tallo.

La pitaya no madura mucho más una vez cortada, así que cogerla verde da fruta sosa. Se come cruda, partiendo por la mitad y sacando la pulpa con cuchara; la piel no se come. Aguanta unos días en frío. Un dato práctico y sin importancia médica: las variedades de pulpa roja tiñen mucho y pueden colorear la orina y las heces durante un día, algo que asusta si no se sabe.

fruta del dragón

En resumen

La pitaya es un cactus trepador tropical que sí se puede cultivar en maceta en España, con la condición de darle tutor, luz sin sol abrasador, riego regular en verano y refugio en invierno fuera de Canarias y del litoral más cálido. Se multiplica con una facilidad casi absurda por esqueje, y esa es la vía rápida para tener fruta en un par de años.

El punto que decide el éxito es la polinización. Ten dos plantas distintas, vigila las noches de floración y pasa el pincel de una flor a otra. Sin eso, es muy probable que acabes con una planta enorme, unas flores preciosas de una sola noche y ningún fruto.

cómo plantar pitaya


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