El pepino (Cucumis sativus) es una cucurbitácea anual de verano, pariente del melón, la calabaza y el calabacín, y uno de los cultivos más rápidos del huerto: de la siembra a los primeros pepinos pasan pocas semanas y, si se cosecha con frecuencia, la planta produce sin parar hasta que el frío la para. En España se cultiva en huerta de temporada en todo el país y, de forma intensiva, en los invernaderos de Almería.

Antes de sembrar, decide qué tipo quieres, porque no se manejan igual. El pepino corto español, de piel algo espinosa y tamaño de la mano, es el clásico de ensalada. El pepino largo tipo holandés, liso y envuelto en plástico en el supermercado, se cultiva sobre todo bajo invernadero y necesita entutorado. Y el pepinillo es un pepino que se recoge muy pequeño para encurtir. Aclaremos además un nombre que despista: el pepino dulce o pepino melón (Solanum muricatum) no es un pepino, es una solanácea distinta y con otro cultivo.

planta Pepino

Cómo es la planta

Es una planta trepadora de tallo áspero y anguloso, que se agarra con zarcillos y que puede ir rastrera por el suelo o subir por una malla. Las hojas son grandes, acorazonadas y con el borde anguloso, y toda la planta es tierna: una helada ligera la mata y una racha de frío la deja parada durante días.

La mayoría de las variedades tradicionales son monoicas: llevan flores masculinas y flores femeninas separadas en la misma planta. Las femeninas se distinguen a simple vista porque tienen detrás un pepinito en miniatura, el ovario. Las primeras flores que abren suelen ser todas masculinas, así que no te alarmes si al principio no cuaja nada.

Hay además variedades modernas, muy usadas en invernadero, que son ginoicas y partenocárpicas: dan solo flores femeninas y cuajan sin polinización, produciendo pepinos sin semilla. Con esas hay una regla que sorprende a mucha gente: no interesa que las polinicen, porque el polen da frutos deformes y con semilla. Si has comprado ese tipo y lo tienes en invernadero, no metas polinizadores ni plantes al lado una variedad normal.

Siembra

El pepino necesita calor en el suelo para nacer. Sembrado en tierra fría, la semilla se pudre. Esa es la razón por la que casi todos los fracasos de este cultivo ocurren en la siembra.

Se puede sembrar directamente en el sitio definitivo, a golpes de dos o tres semillas a un par de centímetros de profundidad, aclarando después a la mejor plántula. O en semillero, en macetas individuales, para adelantar y trasplantar cuando la planta tenga un par de hojas verdaderas. Si trasplantas, hazlo sin deshacer el cepellón: las cucurbitáceas llevan mal que les toquen la raíz.

  • Litoral mediterráneo y sur. Siembra desde mediados de primavera, con cosecha de principios de verano en adelante. Con protección, se adelanta bastante.
  • Interior peninsular. Siembra en primavera, cuando ya no se esperan heladas y el suelo esté templado. Cosecha en pleno verano.
  • Norte atlántico. Mejor empezar en semillero protegido y trasplantar después, o cultivar bajo túnel, porque aquí el problema es la falta de calor y la humedad, que favorece el mildiu.

Sembrar escalonado, con dos o tres siembras separadas por unas semanas, alarga mucho la temporada, porque una planta de pepino se agota antes que un tomate.

flor de pepino

Suelo, sol y entutorado

Sol directo y suelo rico, suelto y con mucha materia orgánica bien descompuesta. El pepino es voraz: agradece compost de fondo en abundancia y un abonado de apoyo durante la producción.

El entutorado cambia el cultivo por completo. Guiado en vertical sobre una malla, una red o cañas, la planta ocupa mucho menos, recibe más luz y aire, los frutos salen rectos y limpios, y el oídio y las podredumbres bajan de forma notable. Rastrero por el suelo, el pepino se ensucia, se curva y se pudre por la parte que toca la tierra. Si vas a dejarlo tumbado, pon al menos un buen acolchado de paja debajo.

Riego, el punto clave

El pepino es casi todo agua y no perdona la sequía. Necesita riego regular y constante, sin altibajos, con el suelo siempre fresco pero nunca encharcado. Un acolchado ayuda muchísimo a mantener esa regularidad en verano.

Los altibajos de riego se pagan directamente en el fruto: pepinos con estrangulamientos, curvados, con la punta hinchada y, sobre todo, amargos. Riega al pie, no por encima de la hoja, porque mojar el follaje en un cultivo tan propenso al oídio y al mildiu es buscarse el problema.

El amargor, y cuándo hay que tirar el pepino

El amargor del pepino se debe a las cucurbitacinas, compuestos naturales de la familia que se concentran sobre todo en la piel y en el extremo del pedúnculo. Un ligero amargor en esa zona es normal y se resuelve pelando y descartando esa punta.

Lo que no es normal es un amargor fuerte e inmediato. La regla de seguridad, sencilla y firme: si un pepino sabe muy amargo, escúpelo y tira la pieza entera, y si vienen de la misma planta, descarta esa planta. Este riesgo aumenta cuando se siembra semilla guardada de casa que ha podido cruzarse con cucurbitáceas ornamentales, así que para semilla propia usa siempre plantas aisladas y bien identificadas, y ante la duda, compra semilla.

pepinos creciendo

En maceta y en terraza

Se cultiva bien en recipiente, con dos condiciones: volumen y agua. Necesita una maceta grande y honda por planta, con agujeros de desagüe, sustrato mezclado con compost y una estructura para trepar.

En verano, una planta de pepino en maceta puede pedir riego a diario, o incluso dos veces al día en las semanas de más calor, porque una sola hoja transpira mucho y el sustrato es poco. Añade abono líquido cada pocas semanas durante la producción. Elige variedades de porte contenido o de fruto corto, que se manejan mejor en poco espacio.

Plagas y enfermedades

  • Oídio. El más frecuente con diferencia. Polvo blanco sobre el haz de las hojas, que avanza hasta secarlas. Aparece con calor y ambiente seco. Airear, entutorar, no mojar la hoja y retirar las hojas más afectadas.
  • Mildiu (Pseudoperonospora cubensis). Manchas angulosas amarillas limitadas por los nervios, con moho gris en el envés. Es el problema de las zonas húmedas.
  • Araña roja. En calor seco. Punteado fino en la hoja y telilla en el envés.
  • Mosca blanca y pulgón. Debilitan la planta y transmiten virus.
  • Trips. Deforman brotes y transmiten virosis.
  • Virosis. Hojas moteadas, deformes y frutos abollados. No tienen cura: se arranca la planta y se controla el vector.
  • Frutos que amarillean y caen pequeños. Suele ser falta de polinización en variedades monoicas, exceso de carga o riego irregular.
hojas de pepino pepinos cosechados

Cosecha

Se recoge joven y a menudo. El pepino no mejora en la mata: cuanto más grande, más semilla, más piel dura y peor sabor. Y hay una razón práctica todavía más importante: en cuanto un fruto empieza a formar semilla madura, la planta entiende que ha cumplido y deja de producir. Cosechar cada uno o dos días en plena temporada es lo que mantiene la producción en marcha.

Se corta con tijera o navaja dejando un poco de pedúnculo; arrancar de un tirón daña el tallo. Los pepinillos para encurtir se cogen muy pequeños, casi a diario.

Se conserva pocos días en fresco, envuelto y en la parte menos fría del frigorífico, porque el frío excesivo le sienta mal y le da manchas acuosas. Lo que sobra se aprovecha en encurtido, que es la conserva de toda la vida para este cultivo, en salmuera o en vinagre.

En resumen

El pepino es un cultivo de verano rápido y muy productivo que solo pide tres cosas: calor en el suelo al sembrar, un suelo rico con mucho compost y un riego regular y constante, sin altibajos. Entutorarlo en vertical mejora la sanidad, la forma del fruto y la cantidad, y en maceta funciona bien si le das volumen y agua suficiente.

El resto es cosechar sin pereza, joven y cada pocos días, para que la planta siga produciendo, y vigilar el oídio en cuanto aparezca el primer polvillo blanco. Y recuerda la única advertencia seria de este cultivo: un pepino muy amargo no se come, se tira.

planta de pepino entutorada

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