Pasiflora es el nombre de un género enorme, Passiflora, con centenares de especies trepadoras de flor inconfundible. En España, cuando alguien compra una pasiflora, casi siempre se trata de la pasionaria azul (Passiflora caerulea), la trepadora rústica de flor blanca y azul que cubre vallas y pérgolas en medio país. Es la que resiste el frío y la que se planta por la flor.
No la confundas con las otras dos que también se venden bajo ese nombre. El maracuyá o fruta de la pasión (Passiflora edulis) es la que da el fruto comestible del mercado, y es mucho más friolera: en España se cultiva bien en Canarias y en la costa tropical, y en el resto del país necesita invernadero o un rincón muy abrigado. Y Passiflora incarnata es la especie de la que se habla en fitoterapia, herbácea y de hoja distinta. Antes de comprar, mira la etiqueta con el nombre científico, porque las tres se cultivan de forma diferente y solo una de ellas aguanta un invierno del interior peninsular.
Cómo es la planta
Es una trepadora de crecimiento rápido, con tallos delgados y flexibles que se agarran mediante zarcillos, unos filamentos que se enrollan en cualquier cosa que encuentren. Eso significa que no se sujeta sola a una pared lisa: necesita alambre, celosía, malla o una valla donde enrollarse.
La hoja de la pasionaria azul es palmeada, dividida en varios lóbulos alargados, de un verde intenso. La flor es la razón de plantarla: un disco de pétalos y sépalos blancos rematado por una corona de filamentos azules y morados, con los estambres y los estilos en el centro sobre una columna. Es una estructura tan rara que fue interpretada por los misioneros del siglo XVI como una representación de la Pasión, de donde vienen el nombre común y el científico.
Cada flor dura un solo día, pero la planta abre flores nuevas sin parar durante buena parte del verano y el otoño. Después, en la pasionaria azul, aparecen unos frutos ovalados anaranjados muy vistosos.
Sobre esos frutos naranjas
Es la pregunta que llega siempre: ¿se comen? El fruto maduro de Passiflora caerulea es comestible, pero es insípido y aguado, nada que ver con un maracuyá; se planta por la flor, no por la fruta. Y hay una precaución que sí importa: no se comen los frutos verdes, ni las hojas ni los tallos, porque en esta especie las partes verdes contienen compuestos cianogénicos. Si tienes niños en casa, cuéntaselo, porque el fruto naranja es llamativo y está a su altura.
Si lo que quieres es fruta de verdad, la especie es Passiflora edulis, y entonces la limitación es el clima, no la planta.
Dónde y cuándo plantarla
Sol directo, o al menos media jornada de sol. A la sombra crece y trepa, pero florece poco.
Quiere suelo suelto y bien drenado, y no es exigente en fertilidad. Lo que no soporta es el encharcamiento invernal, que le pudre la raíz. Conviene además darle abrigo del viento frío y, en zonas de heladas, el amparo de una pared orientada al sur.
- Litoral mediterráneo y sur. Perfecta. La pasionaria azul se comporta como perenne o semiperenne y florece durante meses. El maracuyá también es viable en la franja más cálida y abrigada.
- Interior peninsular. La pasionaria azul aguanta el invierno, aunque en zonas frías pierde la parte aérea y rebrota desde la base en primavera. Planta en primavera para que llegue al invierno bien enraizada y acolcha el pie.
- Norte atlántico. Bien en la franja costera, con cuidado en el drenaje. Tierra adentro y en zonas altas sufre más el frío y la humedad combinados.
La plantación se hace en primavera en general, o en otoño en el litoral suave. Cava un hoyo amplio, mezcla algo de compost si el terreno es muy pobre y, sobre todo, coloca el soporte antes de plantar: intentar meter una celosía cuando la planta ya está agarrada es garantía de romper tallos.
En maceta
Funciona bien en maceta grande con un soporte incorporado, tipo abanico o arco, y es la solución para tener pasiflora en una terraza o para poder resguardar un maracuyá en invierno.
Necesita un recipiente hondo, sustrato drenante, riego regular en verano y abonado durante la temporada de crecimiento. En maceta florece igual de bien, pero hay que recortarla más a menudo porque tiende a hacer una maraña, y agradece el trasplante cada dos o tres años.
Riego, abonado y poda
Riego regular durante la primavera y el verano, dejando secar la superficie entre riegos. Una vez arraigada en el suelo, la pasionaria azul tolera bastante la sequía, aunque con riego florece más y mejor. En invierno, riego mínimo o ninguno.
En abonado, cuidado con el nitrógeno: da una planta enorme, llena de hoja y con poca flor. Es preferible un abono equilibrado o rico en potasio durante la floración.
La poda se hace a finales del invierno, antes de que arranque el brote. Se limpia todo lo seco y helado, se aclara la maraña de tallos entrecruzados y se acortan las guías principales, dejando una estructura que se pueda reconducir sobre el soporte. La pasiflora brota con mucha fuerza y no le asusta un recorte serio. Durante la temporada, ve guiando y sujetando los tallos nuevos donde quieras que vayan, y corta lo que se salga.
Una advertencia sobre su vigor
La pasionaria azul crece mucho y, además de trepar, emite brotes desde la raíz que aparecen a cierta distancia de la planta madre. En un jardín pequeño puede acabar saliendo por el otro lado de un seto o en el bancal del vecino, y en zonas de clima suave se asilvestra con facilidad en taludes y márgenes.
No es un problema si se controla: arranca los rebrotes en cuanto asomen, evita dejar que fructifique en exceso si no quieres semilla suelta por ahí y, en terreno pequeño, plántala con una barrera de raíz o en maceta. Y no la eches nunca a un descampado ni la plantes en el linde de un espacio natural.
Multiplicación
Esqueje. El método más cómodo. En primavera o principios de verano se cortan trozos de tallo semileñoso con varios nudos, se quitan las hojas de abajo y se entierran en sustrato ligero y húmedo, a la sombra. Enraízan bien.
Acodo. Aún más sencillo: se tumba un tallo largo sobre el suelo, se sujeta con una piedra o una horquilla y se cubre un tramo con tierra. Cuando enraíza, se corta y se trasplanta.
Semilla. Germina, pero despacio y de forma irregular, y las plantas tardan más en florecer. Conviene usar semilla fresca del fruto, bien lavada de su pulpa, y sembrar en calor.
Plagas y problemas
- Oruga de la mariposa de la pasionaria. En los últimos años esta mariposa se ha establecido en zonas de España, y sus orugas, anaranjadas y con espinas, comen exclusivamente pasifloras. Pueden dejar la planta esquelética en cuestión de días. La buena noticia es que la pasiflora rebrota; la decisión es tuya: retirar las orugas a mano o asumir la defoliación a cambio de tener mariposas.
- Pulgón y mosca blanca. En brotes tiernos y en el envés, con melaza y negrilla.
- Araña roja. En verano seco y en plantas de terraza resguardadas.
- Cochinilla. En las axilas y en la maraña interior de una planta sin aclarar.
- Podredumbre de raíz. Por encharcamiento o riego excesivo en invierno.
- Muchas hojas y poca flor. Exceso de nitrógeno, poca luz o falta de poda.
En resumen
La pasiflora que se cultiva en la mayor parte de España es Passiflora caerulea, una trepadora rústica de zarcillos y flor espectacular que cubre una valla en un par de temporadas. Quiere sol, suelo drenado, un soporte puesto antes de plantar y una poda de aclareo a finales del invierno. El maracuyá es otra especie, mucho más friolera, y solo da fruta en Canarias, en el litoral cálido o bajo invernadero.
Dos cosas que no conviene olvidar. Una, la seguridad: los frutos naranjas maduros de la pasionaria azul son comestibles pero insulsos, y las partes verdes y los frutos inmaduros no se comen. Y dos, el vigor: crece mucho y rebrota de raíz, así que contrólala desde el principio si el jardín es pequeño.