El nabo es Brassica rapa subsp. rapa, una crucífera bienal que se cultiva como anual y de la que se aprovecha todo: la raíz engrosada, que es lo que llamamos nabo, y las hojas y los brotes florales, que en Galicia y en el noroeste peninsular son las nabizas y los grelos. Es la misma planta en distintos momentos de su ciclo, y esa es la primera cosa que conviene entender antes de sembrar.
Es un cultivo de tiempo fresco, rápido y agradecido, perfecto para el otoño y el invierno en casi toda España. No hay que confundirlo con el nabo sueco o colinabo, Brassica napus var. napobrassica, que es otra especie de raíz amarillenta y más grande. Ni con el rábano, que es Raphanus sativus.
Raíz, nabizas y grelos
Merece la pena aclararlo bien porque genera confusión constante:
- Nabo. La raíz engrosada, blanca, a veces con el cuello morado o verdoso según la variedad. Se cosecha antes de que la planta suba a flor.
- Nabizas. Las hojas tiernas de la planta joven, que se recolectan en otoño e invierno.
- Grelos. Los brotes florales con sus hojas, recogidos cuando la planta está subiendo a flor pero antes de que las flores se abran, ya al final del invierno o en primavera.
Hay variedades seleccionadas para raíz y otras seleccionadas para hoja y grelo, con raíz pequeña y mucho follaje. Elige la semilla según lo que quieras cosechar.
Cuándo sembrar
El nabo quiere frescor. Con calor se vuelve fibroso, picante y se espiga sin haber engrosado la raíz. La siembra principal es de finales de verano a otoño.
- Norte atlántico. Su territorio natural. Siembra de agosto a octubre para nabo y nabizas de otoño e invierno, y grelos al final del invierno. También admite siembra de primavera.
- Interior peninsular. Siembra de finales de verano y principios de otoño para cosecha antes de los fríos duros, y siembra de finales de invierno o primavera para una cosecha rápida antes del calor.
- Litoral mediterráneo y sur. Siembra de otoño e invierno, que es cuando la temperatura acompaña. En verano no tiene sentido.
Siembra directa
El nabo no se trasplanta. Es una raíz, y cualquier manipulación del cepellón da nabos bifurcados y deformes. Siempre siembra directa en su sitio definitivo.
El suelo tiene que estar mullido y desmenuzado en profundidad, sin piedras ni terrones ni estiércol fresco, que también provoca raíces bifurcadas. Un suelo trabajado con compost bien maduro de la campaña anterior es lo ideal.
Se siembra en líneas, enterrando la semilla poco, alrededor de un centímetro, y se riega con suavidad. Nace en pocos días.
El aclareo, que no es opcional
Este es el punto donde más gente falla. La semilla nace muy espesa y, si no se aclara, las plantas compiten y no engorda ninguna raíz. Se aclara cuando las plántulas tienen dos o tres hojas verdaderas, dejando una separación de unos diez centímetros entre plantas, y algo más si la variedad es grande.
Las plantitas que quitas no se tiran: son nabizas tiernas y se comen. Aclarar en dos pasadas, la primera dejando plantas más juntas y la segunda separándolas del todo, permite aprovechar más.
Si vas a cultivar solo para nabiza y grelo, la siembra puede ser más densa y el aclareo mucho más ligero.
Suelo, riego y exposición
Suelo suelto, profundo, fresco y con buena estructura. El nabo tolera bastante bien suelos algo ácidos, más que otras crucíferas, aunque prefiere pH cercano al neutro. Lo que no soporta es el suelo compactado ni el encharcado.
Sol pleno en otoño e invierno. En primavera, algo de sombra en las horas centrales alarga el ciclo antes del espigado.
El riego es la clave de la calidad. El nabo necesita humedad constante: si pasa periodos secos seguidos de riegos abundantes, la raíz se agrieta, se vuelve fibrosa y coge un picor desagradable. Un riego regular y un buen acolchado dan nabos tiernos y dulces. En el norte, en otoño, la lluvia suele bastar.
Rotación
El nabo es una crucífera, así que comparte enfermedades con las coles, el brócoli, la coliflor, el rábano, la rúcula y la mostaza. No lo siembres detrás de ninguno de ellos, y deja pasar varias campañas antes de repetir crucífera en el mismo bancal.
Va bien detrás de leguminosas, que dejan el suelo con nitrógeno, o de solanáceas. Y encaja perfectamente como cultivo de otoño en un bancal que ha quedado libre después de los tomates o las judías de verano.
Plagas y problemas
- Pulguilla (altisas). Agujeritos redondos en las hojas jóvenes. En siembras de primavera y final de verano puede arrasar un semillero recién nacido. Un velo antiinsectos colocado desde el día de la siembra es la solución más eficaz, y mantener la tierra húmeda reduce el daño.
- Mosca de la col (Delia radicum). La larva galería la raíz y la deja inservible. El velo antiinsectos también la evita, igual que los collarines en la base de la planta.
- Hernia de la col (Plasmodiophora brassicae). Raíces con abultamientos deformes y plantas que se marchitan en las horas de calor. Es un problema de suelo, se agrava en terrenos ácidos y húmedos, y la única respuesta real es rotación larga y drenaje.
- Orugas y pulgón ceniciento. Sobre las hojas, más en las siembras de otoño templado.
- Raíces bifurcadas. Suelo con piedras, terrones o estiércol fresco.
- Nabos huecos y fibrosos. Cosecha tardía, riego irregular o calor excesivo.
- Espigado. Siembra fuera de temporada o golpe de calor. Si buscas grelos, en cambio, el espigado es justo lo que quieres.
Cosecha
Los nabos se cosechan jóvenes. Es el error clásico dejarlos crecer buscando un nabo grande: pasado su punto, la raíz se vuelve leñosa, se ahueca por dentro y pica. Un nabo de tamaño medio, tierno y jugoso, es infinitamente mejor que uno enorme y estropajoso.
Se arrancan tirando del cuello de la hoja, aflojando antes con una horca si el suelo está compacto. Se cortan las hojas dejando un poco de cuello, porque si se dejan, siguen tirando agua de la raíz y la ablandan.
Las nabizas se van cortando de las plantas jóvenes a lo largo del otoño, sin desnudar del todo la planta. Los grelos se cortan al final del invierno, cuando el brote floral está formado y compacto y las flores todavía no se han abierto: en cuanto amarillean y abren, el grelo amarga.
Conservación y cocina
El nabo se conserva semanas en frigorífico, sin las hojas y en bolsa perforada. En el huerto, en zonas de invierno suave, se pueden dejar en tierra e ir arrancando según se necesiten, que es la forma tradicional de almacenarlos. En zonas de heladas fuertes, arráncalos y guárdalos en un local fresco, en arena, en capas.
La raíz se come cruda rallada cuando es muy tierna, y sobre todo cocida, en cocidos, purés y guisos. Las nabizas y los grelos se cocinan siempre: se cuecen, se escurren y muchas veces se pasan por un primer hervor que se desecha, porque crudos son fibrosos y muy amargos. Es el paso que hace que el grelo gallego sepa a lo que tiene que saber.
Variedades
Para raíz, los tipos globosos de piel blanca con el cuello morado son los más habituales, junto con los blancos enteros y los planos, que engordan muy rápido. Para grelo y nabiza, en Galicia se usan variedades locales seleccionadas durante generaciones por su producción de hoja y de brote floral, amparadas por indicación geográfica en el caso del Grelo de Galicia.
Nabos en maceta
Funciona, con condiciones. Hace falta un recipiente profundo, de al menos un par de palmos, para que la raíz se forme sin topar con el fondo. Sustrato suelto, sin piedras, riego muy constante y aclareo generoso: mejor pocas plantas bien separadas que muchas apretadas. Para nabiza, una jardinera ancha con siembra densa da hoja tierna durante semanas sin más complicación.
En resumen
El nabo es un cultivo de otoño e invierno, de siembra directa y ciclo corto, que pide suelo mullido y sin piedras, riego constante y, sobre todo, un buen aclareo: sin separar las plantas no engorda ninguna raíz. Se cosecha joven, porque pasado su punto se ahueca y se vuelve fibroso y picante.
De la misma planta salen las nabizas, hojas tiernas de otoño, y los grelos, brotes florales cortados antes de que abra la flor. Recuerda que es una crucífera: rotación larga, vigilancia de la pulguilla y de la mosca de la col con velo antiinsectos, y nada de sembrarlo detrás de coles o rábanos.