La menta piperita o hierbabuena de pimienta es Mentha × piperita, y ese símbolo de multiplicación en el nombre no es un adorno: es un híbrido, un cruce natural entre Mentha aquatica y Mentha spicata. De ahí se derivan las dos cosas más importantes que hay que saber antes de plantarla.
La primera es que no se siembra por semilla. Al ser un híbrido, la semilla que pueda producir no reproduce la planta madre: sale algo distinto, casi siempre de peor aroma. Los sobres que se venden como "menta piperita" dan mentas genéricas. La menta piperita de verdad se multiplica siempre por estolón, esqueje o división de mata. La segunda es que se expande por rizomas subterráneos con una agresividad notable, así que hay que decidir desde el principio cómo la vas a contener.
Cómo es y cómo distinguirla
La menta piperita forma una mata de tallos cuadrangulares, a menudo con tonos rojizos o violáceos, y hojas lanceoladas, dentadas y de un verde oscuro, generalmente lampiñas o casi. El aroma es intensamente mentolado, mucho más fresco y penetrante que el de la hierbabuena común.
La hierbabuena de cocina de toda la vida es Mentha spicata, de hoja más clara, más rugosa, sésil o casi, y aroma más dulce y menos frío. La confusión entre las dos es constante en viveros y mercados. Si al frotar la hoja notas ese golpe de frescor casi frío en la nariz, tienes piperita.
Hay además una variedad conocida como menta chocolate, y otras con tonos distintos de aroma, todas dentro del mismo híbrido y todas multiplicadas por esqueje.
Multiplicación
Es lo más fácil del mundo. Tres formas, todas funcionan:
- Esqueje en agua. Corta un tallo de un palmo, quita las hojas de la mitad inferior y ponlo en un vaso de agua en un sitio luminoso. En una o dos semanas salen raíces blancas. Después se planta en maceta.
- Estolón. Excava alrededor de una mata y saca uno de los tallos subterráneos blanquecinos con nudos. Cada trozo con un par de nudos, enterrado horizontal y poco profundo, da una planta nueva.
- División de mata. En otoño o a finales de invierno, se saca el cepellón y se parte en porciones con raíz.
Cualquiera de las tres es más rápida y más fiable que sembrar, y además garantiza que la planta sea la que quieres.
Contener la expansión
Una menta plantada libre en un bancal de huerto acaba ocupándolo entero en pocas temporadas, colándose entre las raíces de los cultivos vecinos y siendo muy difícil de erradicar, porque cada trozo de rizoma que queda rebrota.
Las soluciones prácticas son dos. La primera y más cómoda: cultivarla en maceta, y punto. La segunda: enterrar la planta dentro de un contenedor sin fondo, un cubo o una tubería ancha, con el borde sobresaliendo unos centímetros del suelo para que los estolones no salten por encima. Revisa el perímetro una vez al año.
La menta no está en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras ni es una amenaza para el medio natural. El problema es doméstico y de convivencia con el resto del huerto, pero es real.
Suelo, exposición y riego
Al contrario que la mayoría de labiadas mediterráneas, la menta quiere humedad. Uno de sus progenitores es la menta de agua, y eso se nota: prefiere suelo fresco, rico en materia orgánica, que no se seque. Es una de las pocas aromáticas que agradece un riego generoso.
La exposición ideal depende de la zona. En el norte atlántico, sol pleno. En el interior y en el litoral mediterráneo, media sombra o sol de mañana con sombra en las horas duras, porque al sol de agosto y con sed las hojas se queman y la planta se para.
El riego es regular y abundante en verano, sin llegar al encharcamiento permanente. En maceta, y con calor, puede tocar a diario. Un acolchado de paja sobre el sustrato ayuda mucho.
Maceta paso a paso
Elige un recipiente ancho más que profundo, porque la menta se extiende en superficie, con drenaje real y de un tamaño generoso: en macetas pequeñas se llena de rizomas en una temporada y se ahoga.
Sustrato universal con compost, sin necesidad de aligerarlo demasiado, porque aquí sí queremos retención de agua. Planta uno o dos esquejes enraizados, riega a fondo y colócala en un sitio luminoso.
Cada uno o dos años hay que sacar el cepellón, que estará hecho una maraña de rizomas, cortar un trozo sano y replantarlo en sustrato nuevo. Si no lo haces, la mata se agota y las hojas se vuelven pequeñas.
Poda y cuidados
La poda es la propia recolección. Cortar tallos con frecuencia estimula la brotación y mantiene la hoja tierna. Lo importante es cortar antes de la floración: cuando la menta sube a flor, deja de producir hoja nueva y el aroma de la existente decae.
En cuanto veas subir las espigas florales, corta la mata a media altura. Si quieres flor para los polinizadores, deja unos pocos tallos y recorta el resto.
En otoño la parte aérea se seca. Se corta a ras y en primavera rebrota. La menta aguanta bien el frío invernal en toda España.
Plagas y problemas
- Roya de la menta (Puccinia menthae). El problema más serio y específico. Aparecen pústulas anaranjadas en el envés de las hojas y la planta se debilita. Se favorece con follaje mojado y matas densas. Se controla cortando y retirando todo el material afectado, sin compostarlo, aclarando la mata y regando al pie. En casos avanzados lo mejor es empezar de nuevo con esquejes sanos de otra planta.
- Oídio. Polvo blanco en las hojas.
- Pulgón. En brotes tiernos.
- Araña roja. Cuando la planta pasa sed en ambiente seco y caluroso.
- Hoja pequeña y mata agotada. Cepellón lleno de rizomas: toca dividir y renovar sustrato.
Cosecha y conservación
Se cortan tallos enteros, por encima de un par de hojas, en un día seco y por la mañana. La hoja más aromática es la de antes de la floración.
Para secar, manojos pequeños colgados boca abajo a la sombra en un sitio muy ventilado, o la hoja extendida en una capa sobre rejilla. Al sol pierde color y aroma. Cuando cruje se guarda entera, sin desmenuzar, en tarro hermético y en oscuridad, y se rompe en el momento de usarla.
La menta también congela bien, picada y cubierta con un poco de agua en cubiteras, y así conserva mejor el frescor que seca.
Una precisión de seguridad que conviene hacer: la hoja de menta en la cocina y el aceite esencial de menta piperita son cosas muy distintas. El aceite esencial es un producto concentrado con sus propias precauciones de uso y no es intercambiable con la hoja. Aquí hablamos de la planta y de su hoja.
En resumen
La menta piperita es el híbrido Mentha × piperita, y por eso no se siembra: se multiplica por esqueje, estolón o división, que además es más rápido y más fiable. Quiere suelo fresco y húmedo, riego generoso, media sombra en zonas calurosas y una maceta o un contenedor enterrado que contenga sus rizomas, porque en tierra libre coloniza el bancal entero.
Corta con frecuencia y siempre antes de la floración, que es cuando la hoja tiene más aroma, y vigila la roya, con sus pústulas naranjas en el envés, que es su enfermedad característica. Cada uno o dos años, divide la mata y renueva el sustrato: con eso tienes menta para siempre.