Lo que en España se llama menta de gato, hierba gatera, gataria o nébeda es Nepeta cataria, una labiada perenne europea de aspecto grisáceo y flores blancas moteadas de púrpura. Es la planta que vuelve locos a los gatos, y esa es la razón por la que casi todo el mundo la busca. Antes de plantarla conviene saber que ese mismo efecto es su principal problema de cultivo: un gato puede destrozar una mata joven en una tarde.
Hay que deshacer una confusión frecuente. En jardinería se vende como nepeta o menta de gato el híbrido ornamental Nepeta × faassenii y especies como Nepeta racemosa, matas compactas de flor azul lavanda muy usadas en borduras. Son parientes, pero no son la hierba gatera verdadera y su efecto sobre los gatos es mucho más flojo. Si lo que quieres es la planta que reacciona con los gatos, la etiqueta tiene que decir Nepeta cataria.
Cómo es la planta
Nepeta cataria forma una mata erguida y ramificada, de porte medio a alto, con tallo cuadrangular y toda ella cubierta de una pubescencia fina que le da un tono verde grisáceo. Las hojas son triangulares o acorazonadas, con el borde dentado, y desprenden un olor característico, entre menta y algo más áspero, cuando se frotan.
Las flores son pequeñas, blancas con puntitos púrpura, agrupadas en espigas densas en el extremo de los tallos. Florecen en verano y atraen abejas y otros polinizadores con mucha intensidad.
Es perenne y rústica: aguanta bien el frío invernal, rebrota cada primavera de la cepa y se resiembra con facilidad si dejas que la semilla madure.
Por qué reacciona el gato
El compuesto responsable es la nepetalactona, presente en las hojas y los tallos. Los gatos la detectan por vía olfativa y responden frotándose, revolcándose, mordisqueando y salivando durante unos minutos, tras los cuales el efecto se agota temporalmente.
Dos matices que ahorran decepciones. La respuesta es hereditaria y no universal: una parte considerable de los gatos no reacciona en absoluto. Y los gatitos muy jóvenes tampoco responden, la sensibilidad aparece con la madurez. Si tu gato ignora la planta, no es que la planta esté mal.
Siembra y multiplicación
La semilla germina bien, aunque agradece un paso previo por frío. Guardar el sobre unas semanas en el frigorífico antes de sembrar mejora bastante la nascencia. Se siembra en superficie o apenas cubierta, en semillero a finales de invierno o directamente en el sitio en primavera, manteniendo el sustrato húmedo hasta que nace.
Las otras dos vías son más rápidas:
- División de mata, en primavera o en otoño. Se saca la planta, se separa en porciones con raíz y se replantan. Es lo más fiable.
- Esqueje de tallo, en primavera o principios de verano, de brotes que no hayan florecido. Enraízan sin dificultad en sustrato húmedo y a la sombra.
Suelo, exposición y riego
La hierba gatera es poco exigente. Quiere suelo suelto, con buen drenaje, y no le hace falta que sea rico: en tierras muy fértiles crece blanda y se tumba. Tolera bien la caliza.
Prefiere sol pleno, aunque en el sur y en el interior agradece algo de sombra en las horas centrales del verano. En sombra densa se estira y pierde aroma.
El riego es moderado. Una vez establecida aguanta bien la sequía, y el exceso de agua le provoca podredumbre de cuello. En maceta, riega cuando la superficie del sustrato esté seca y no dejes plato con agua.
Protegerla del gato
Esto no es un detalle menor: es lo que decide si la planta sobrevive. Un gato que descubre una mata joven de Nepeta cataria se revuelca encima y la parte. La planta adulta, con la cepa formada, aguanta mucho mejor.
Las soluciones que funcionan:
- Cubrir la planta joven con una jaula de tela metálica o una malla anclada al suelo. La planta crece a través y el gato accede a las hojas que sobresalen sin poder aplastar la base.
- Plantar en una maceta elevada o en un alféizar al que el gato no llegue, y ofrecerle hojas cortadas cuando quieras.
- Plantar varias matas repartidas, para que el daño se distribuya.
Un apunte útil: la planta intacta apenas huele, pero en cuanto se magulla o se corta libera el aroma. Por eso muchas veces el gato ignora la mata hasta que alguien la roza.
Poda y mantenimiento
Se pinzan las puntas cuando la planta es joven para que ramifique y haga mata en vez de estirarse. Después de la floración principal, un recorte a media altura la mantiene compacta y suele provocar una segunda floración.
A finales de otoño, cuando la parte aérea se seca, se corta a ras. En primavera rebrota con fuerza. Cada tres o cuatro años conviene dividir la mata, porque el centro se apelmaza.
Si no quieres que se resiembre por todo el jardín, corta las espigas florales cuando empiezan a pardear, antes de que suelten semilla. La hierba gatera no es una especie problemática ni figura en el catálogo de invasoras, pero sí se expande sola con alegría.
Plagas y problemas
- Daño mecánico por gatos. El más frecuente con diferencia.
- Exceso de riego. Cuello podrido y muerte de la mata.
- Oídio. Polvo blanco en las hojas en verano, con poca ventilación. Aclara la mata y riega al pie.
- Pulgón. En brotes tiernos de primavera.
- Mata desgarbada. Falta de sol o falta de pinzado inicial.
Cosecha y secado
Se recolectan las hojas y las puntas floridas, cortando por encima de un par de hojas para que rebrote. El mejor momento es al inicio de la floración, en un día seco y por la mañana, cuando el aroma está en su máximo.
Para secarla se atan manojos pequeños y se cuelgan boca abajo a la sombra, en un sitio aireado, o se extiende la hoja en una sola capa sobre rejilla. Cuando cruje, se desmenuza y se guarda en tarro hermético y en oscuridad. Y con más motivo que en otras aromáticas: guarda el tarro donde el gato no llegue, porque el olfato lo va a encontrar.
La hoja seca es la que se usa para rellenar juguetes de tela para gatos. Con el tiempo pierde efecto, así que conviene renovar el relleno cada temporada.
La nébeda tiene además una tradición documentada de uso en infusión en la herboristería europea, anterior incluso a la llegada del té a Europa. Aquí lo dejamos como dato histórico: esta guía trata el cultivo, no los usos.
En maceta, paso a paso
Es la mejor forma de tenerla si vives con gatos. Maceta de tamaño medio con drenaje real, sustrato universal aligerado con arena o perlita, una sola planta por recipiente. Sitio muy luminoso, riego cuando la superficie se seque, pinzado de las puntas al principio.
Si la maceta está al alcance del gato, protégela con una malla o colócala en alto y ve dándole hojas cortadas. Un recorte después de la floración y una división cada pocos años mantienen la planta indefinidamente.
En resumen
La menta de gato verdadera es Nepeta cataria, una labiada perenne rústica de hoja grisácea y flor blanca moteada, distinta de las nepetas ornamentales de flor azul que se venden con el mismo nombre común. Quiere sol, suelo drenado y riego moderado, se multiplica muy bien por división y esqueje, y con una poda anual dura años.
Su punto crítico no es el cultivo sino el gato: protege la planta joven con una malla o cultívala en alto hasta que la cepa esté hecha. Y no todos los gatos reaccionan, porque la sensibilidad a la nepetalactona es hereditaria y los cachorros aún no la tienen desarrollada.