El membrillero es Cydonia oblonga, un frutal de la familia de las rosáceas originario del Cáucaso y del norte de Irán. Es un arbolillo o arbusto grande de porte tortuoso, con hojas anchas y afieltradas de blanco por el envés, flores grandes y solitarias de un rosa pálido, y un fruto amarillo intenso, cubierto de una pelusa que se desprende al frotar, con un aroma que perfuma una habitación entera.

Antes de plantarlo, dos avisos. El primero es culinario: el membrillo no se come crudo. Es durísimo y muy astringente, y necesita cocción para ser comestible. Todo su uso es transformado, en dulce de membrillo, mermelada, compota, jalea o como acompañamiento de guisos. El segundo es sanitario: el membrillero es de las especies más sensibles al fuego bacteriano, una enfermedad de declaración obligatoria en España que conviene conocer antes de plantar uno.

membrillero

No confundirlo con el membrillero de flor

En jardinería se vende bajo el nombre de membrillo japonés o membrillero de flor el género Chaenomeles, con especies como Chaenomeles japonica y Chaenomeles speciosa. Es un arbusto espinoso de flores rojas o rosas muy vistosas en pleno invierno, que se planta por ornamento. Da unos frutos pequeños, duros y aromáticos que también se usan cocidos, pero no es el membrillero de fruta.

Si buscas cosecha, la planta es Cydonia oblonga, sin espinas, de flor grande y solitaria en primavera y fruto grande y periforme o casi esférico según la variedad.

Porte y espacio

El membrillero es de los frutales pequeños. Alcanza un porte de arbusto grande o arbolillo, con copa irregular y ramificación baja y retorcida, lo que lo hace manejable en un jardín de tamaño medio, mucho más que un manzano o un nogal.

Aun así, no es una planta de balcón. Necesita su hueco en tierra, con espacio para que la copa se abra, y hay que respetar la distancia legal al lindero que marquen el Código Civil y las ordenanzas del municipio. En un contenedor muy grande puede mantenerse unos años, pero no es su sitio a largo plazo.

Otro uso interesante: el membrillero se emplea como patrón enanizante para el peral. Los perales injertados sobre membrillero son más pequeños, entran antes en producción y se adaptan a jardines pequeños. Si te encuentras esa combinación en un vivero, ya sabes por qué.

hojas de membrillero

Clima y suelo

Es un frutal rústico y adaptable, que se cultiva en toda la Península. Aguanta bien el frío invernal y florece más tarde que el melocotonero o el almendro, lo que lo pone bastante a salvo de las heladas tardías. Esa floración tardía es una de sus grandes ventajas en el interior.

Prefiere suelos frescos, profundos y con humedad. A diferencia de otros frutales, tolera terrenos algo más pesados y húmedos, y por eso tradicionalmente se plantaba en las orillas de acequias y en los bordes de huerta. Lo que no le va bien es la caliza excesiva, que le provoca clorosis férrica con las hojas amarillas y los nervios verdes, ni la sequía prolongada, que le hace soltar el fruto.

Plantación

Se planta en reposo, de finales de otoño a finales de invierno, en un hoyo amplio con el fondo aflojado. El punto de injerto, si la planta viene injertada, debe quedar por encima del nivel del suelo. Se riega abundantemente al plantar para asentar la tierra alrededor de las raíces.

La mayoría de las variedades de membrillero son autofértiles, así que con un solo ejemplar tendrás fruta. Aun así, la presencia de otro membrillero cerca suele mejorar el cuajado.

Riego y abonado

El membrillero es de raíz superficial y agradece un suelo que no se seque del todo. En verano, en el interior y en el sur, necesita riegos regulares durante el engorde del fruto; si pasa sed, tira los membrillos pequeños al suelo.

Un acolchado orgánico alrededor del tronco, sin llegar a tocarlo, es muy útil: mantiene la humedad y frena las hierbas. El abonado se resuelve con compost o estiércol maduro al final del invierno. Nada de excesos de nitrógeno: los brotes tiernos y suculentos son justo la puerta de entrada del fuego bacteriano.

flor de membrillero

Poda

El membrillero fructifica en el extremo de los brotes del año, lo que cambia por completo la lógica de la poda respecto al manzano. Aquí no se despuntan los brotes jóvenes, porque al hacerlo se elimina la yema que iba a dar fruto.

La poda es ligera y se limita a aclarar: quitar madera seca, ramas cruzadas, chupones y ramaje del interior para que entre luz. Se hace en invierno, con el árbol sin hoja. También conviene retirar los rebrotes que salen del pie, porque el membrillero tiende a emitirlos con abundancia.

Con los años, un membrillero descuidado se convierte en una maraña de ramas finas y retorcidas. Una poda de aclareo cada invierno mantiene el árbol productivo y accesible.

El fuego bacteriano

Merece un apartado propio. El fuego bacteriano está causado por Erwinia amylovora, y el membrillero es una de las especies más susceptibles, junto con el peral y el níspero del Japón. Los síntomas son inconfundibles: brotes que se secan de golpe y se curvan en forma de cayado, flores y hojas que ennegrecen como si las hubieran quemado y quedan colgando del árbol sin caerse, y a veces exudados en las ramas.

Es un organismo de cuarentena en la Unión Europea y su presencia es de declaración obligatoria. Si sospechas que tu árbol lo tiene, lo que corresponde es avisar al servicio de sanidad vegetal de tu comunidad autónoma, no cortar y tirar las ramas al contenedor ni al montón de compost, porque eso disemina la bacteria. Las herramientas de poda se desinfectan entre árbol y árbol.

La prevención pasa por evitar el exceso de nitrógeno y los riegos por aspersión sobre la copa, y por comprar planta en viveros con pasaporte fitosanitario.

membrillos en el árbol

Otras plagas y problemas

  • Moteado del membrillero. Manchas oscuras en hojas y frutos, que se agrietan. Favorecido por primaveras húmedas.
  • Oídio. Polvo blanco en brotes tiernos.
  • Pulgón. Enrolla y deforma las hojas de los brotes nuevos.
  • Barrenillos y taladros. En árboles debilitados o mal regados.
  • Clorosis férrica. Hojas amarillas con nervios verdes en suelos calizos.
  • Caída de fruto joven. Casi siempre falta de agua en primavera o principio de verano.

Multiplicación

El membrillero es de los frutales más fáciles de multiplicar sin injerto. Enraíza muy bien de estaca leñosa: en invierno se cortan trozos de rama de la última temporada, de un palmo largo, y se entierran dejando fuera un par de yemas, en tierra suelta y húmeda. Un buen porcentaje enraíza.

También se multiplica por acodo y por los rebrotes de pie, que se separan con raíz. La semilla germina, pero requiere estratificación en frío y da plantas variables, así que solo sirve para obtener patrones.

Cosecha y conservación

Los membrillos se recolectan en otoño, cuando la piel pasa de verde a un amarillo intenso y uniforme y la pelusa empieza a desprenderse sola. El aroma se vuelve muy fuerte. Conviene recogerlos antes de las primeras heladas fuertes, que estropean la carne.

Se cortan con tijera, con cuidado, porque aunque parezcan duros se magullan y esas zonas se pudren. Se conservan bastante bien en un local fresco, seco y oscuro, colocados en una sola capa y sin tocarse. Un detalle práctico: el aroma del membrillo lo impregna todo, así que no los guardes junto a manzanas o patatas si no quieres que sepan a membrillo.

Para cocinarlos hay que pelarlos y descorazonarlos, y no es tarea cómoda: la carne es muy dura y conviene un cuchillo grande y estable. Se oxidan rápido al aire, así que se van echando en agua con limón. Son riquísimos en pectina, y por eso el dulce de membrillo cuaja sin necesidad de añadidos.

membrillos recolectados

Variedades

En España se cultivan variedades tradicionales como 'Gigante de Vranja', de fruto muy grande y aromático, 'Portugal' y 'Champion', además de tipos locales de huerta. La diferencia práctica está en el tamaño del fruto, en la forma, más aperada o más manzanera, y en la cantidad de piedra en la carne. Para hacer dulce, casi cualquiera vale.

membrillo maduro

En resumen

El membrillero, Cydonia oblonga, es un frutal pequeño, rústico y autofértil, de floración tardía que esquiva las heladas de primavera. Quiere suelo fresco y profundo, riego regular en verano y poca poda, y esa poda tiene que ser de aclareo, nunca de despunte, porque fructifica en la punta de los brotes del año. Se multiplica con facilidad por estaca leñosa en invierno.

Vigila el fuego bacteriano, al que es muy sensible, y avisa a sanidad vegetal si aparecen brotes secos en forma de cayado con hojas negras colgando. Y ten claro desde el principio que el fruto no se come crudo: todo el membrillo pasa por la cocina antes de llegar a la mesa.


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