El melón es Cucumis melo, una cucurbitácea anual de tallo rastrero emparentada con el pepino. Bajo ese nombre científico caben tipos muy distintos: el piel de sapo, el cantalupo o charentais de carne naranja, el galia, el amarillo, el tendral. Todos se cultivan igual, aunque cambian el ciclo, el tamaño y, sobre todo, la forma de saber cuándo están maduros.

Lo primero que hay que asumir antes de sembrar es que el melón necesita calor, sol y espacio. Cada planta extiende varios metros de guías por el suelo, y el ciclo desde la siembra hasta la cosecha es largo. No es un cultivo de jardinera de balcón. En un huerto pequeño se puede resolver conduciéndolo en vertical, y en maceta hace falta un contenedor muy grande y un tipo de fruto pequeño.

planta de melón

Dónde y cuándo sembrar

El melón no tolera el frío en ninguna fase. La semilla no germina en suelo frío, se pudre, y la planta joven se para con cualquier fresco. La regla es sembrar cuando el suelo esté realmente templado y haya pasado por completo el riesgo de heladas.

  • Litoral mediterráneo y sur. Siembra directa desde mediados de primavera. Es la zona donde mejor se da y donde el ciclo cabe con holgura.
  • Interior peninsular. Siembra en maceta protegida en abril y trasplante en mayo, o siembra directa cuando el suelo se ha calentado de verdad. Es la zona de los grandes melones manchegos.
  • Norte atlántico. Es un cultivo difícil al aire libre por falta de calor acumulado y por la humedad, que dispara el mildiu. Bajo túnel o invernadero funciona; a la intemperie, con suerte y variedades tempranas.

El melón detesta que le toquen las raíces. Si vas a hacer semillero, usa macetas individuales de turba o de papel que se planten enteras, y trasplanta pronto, con dos o tres hojas verdaderas. Un melón trasplantado a raíz desnuda se resiente semanas.

Suelo y preparación

Quiere suelo profundo, suelto, rico en materia orgánica y con muy buen drenaje. Es un cultivo exigente: se prepara el terreno con una buena aportación de compost o estiércol maduro incorporado con antelación.

Tolera bastante bien la caliza y no le van los suelos ácidos ni pesados. Un detalle importante en zonas con veranos húmedos: plantar sobre caballón elevado mantiene el cuello de la planta seco y reduce las podredumbres.

No lo pongas donde el año anterior hubo calabacín, pepino, sandía u otra cucurbitácea. La rotación es la mejor herramienta contra las enfermedades de suelo.

hojas de melón

Marco de plantación

Cada mata necesita alrededor de un metro en todas las direcciones, y en cultivo tradicional bastante más. Se suelen colocar dos o tres semillas por golpe y luego se deja la plántula más vigorosa.

Si el espacio es escaso, se puede conducir en vertical sobre una malla o un enrejado. En ese caso hay que sostener cada fruto con una red o una malla atada a la estructura, porque el peso del melón arranca el pedúnculo. Es una técnica que funciona bien con tipos de fruto pequeño y mediano, no con un tendral de varios kilos.

Riego: la parte que decide el sabor

El riego del melón tiene dos fases muy distintas y confundirlas es el error clásico.

Durante el crecimiento de la planta y el engorde del fruto, el riego es abundante y regular. Un estrés hídrico en ese momento da melones pequeños y agrietados.

Cuando el fruto ha alcanzado su tamaño y empieza a madurar, se reduce el riego de forma clara. El exceso de agua en esa fase diluye los azúcares y da melones grandes, aguados y sosos. Ese es el motivo por el que el melón de secano tiene fama de dulce.

En todo caso, riega siempre al pie y nunca por aspersión: mojar la hoja es invitar al mildiu y al oídio. El goteo con acolchado es la combinación ideal.

melón creciendo

Flores y polinización

El melón produce primero flores masculinas y después flores femeninas o hermafroditas, que se reconocen porque llevan un pequeño melón en miniatura detrás de los pétalos. Si solo ves flores sin ese engrosamiento, la planta todavía está en la primera fase: no es un problema, es cuestión de tiempo.

La polinización la hacen las abejas. Sin insectos no hay melón, así que evita tratamientos en horas de vuelo y ten flores cerca. En invernadero cerrado suele hacer falta polinizar a mano con un pincel, pasando polen de una flor masculina a la femenina por la mañana.

Poda y despunte

No es imprescindible, pero ayuda. El melón fructifica principalmente en los brotes secundarios y terciarios, no en el tallo principal. Despuntar el tallo principal por encima de la cuarta o quinta hoja fuerza la ramificación y adelanta la aparición de flor femenina.

Cuando los frutos han cuajado, muchos hortelanos dejan solo tres o cuatro por planta y eliminan el resto. Menos melones, pero de tamaño y azúcar mucho mejores.

Colocar una teja, una tabla o un puñado de paja bajo cada fruto lo mantiene separado de la tierra húmeda y evita que se pudra por la cara de apoyo.

melón en el huerto

Plagas y enfermedades

  • Oídio. Polvo blanco en el haz de las hojas. Es casi inevitable a final de ciclo. Se retrasa con buena aireación y evitando mojar el follaje.
  • Mildiu. Manchas angulosas amarillentas limitadas por los nervios, con pelusa en el envés. Aparece con humedad y noches frescas.
  • Araña roja. En verano seco y caluroso, punteado fino y decoloración.
  • Pulgón y mosca blanca. Además del daño directo, transmiten virus que deforman las hojas y arruinan la planta.
  • Fusarium. Marchitez de la planta pese al riego. Es un hongo de suelo, y la respuesta es rotación y variedades resistentes.
  • Grietas en el fruto. Riego irregular, con periodos secos seguidos de riegos abundantes.

Cosecha: cómo saber si está maduro

Es la pregunta que todo el mundo hace, y la respuesta depende del tipo:

  • Cantalupo, charentais y galia. Se desprenden solos. Cuando aparece una grieta circular alrededor del pedúnculo y el fruto se separa con una presión mínima del pulgar, está listo. Además huelen desde lejos.
  • Piel de sapo, tendral y amarillos. No se desprenden ni cambian de olor. Aquí hay que mirar otras señales: el zarcillo de la hoja más próxima al fruto se seca, la zona de apoyo en el suelo pasa de blanquecina a amarillenta, y el fruto suena a hueco al golpearlo con los nudillos.

Se corta con tijera dejando un trozo de pedúnculo. Un melón arrancado a tirones se abre por el cuello y se pudre antes.

Los tipos de piel fina se conservan pocos días. Los de corteza dura, como el piel de sapo y sobre todo el tendral, aguantan semanas o meses en un local fresco, oscuro y aireado, colgados o sobre paja y sin tocarse entre ellos. Una vez cortado, el melón va al frigorífico y se come en pocos días.

melón maduro

Melón en maceta

Es posible con matices. Hace falta un contenedor realmente grande y profundo, un tipo de melón de fruto pequeño, sol pleno todo el día y riego muy constante, porque el volumen limitado de sustrato se seca rápido y el melón es sediento. Conducido en vertical con los frutos sujetos en redecillas, una planta en maceta puede dar un par de melones decentes. Con un piel de sapo o un tendral, no lo intentes.

cultivo de melón

En resumen

El melón es un cultivo de verano que pide calor, sol pleno, suelo rico y drenado y bastante espacio. Se siembra cuando el suelo está templado, sin trasplantes a raíz desnuda, se despunta para forzar ramificación y se aclaran los frutos para que engorden. El riego es abundante mientras crece el fruto y se recorta claramente durante la maduración: ahí está la diferencia entre un melón dulce y uno aguado.

Para saber cuándo cortarlo, fíjate en el tipo: los de piel fina se desprenden solos y huelen, y los de corteza dura hay que juzgarlos por el zarcillo seco, la mancha de apoyo amarilla y el sonido hueco. Los primeros se comen enseguida; los tendrales se guardan meses en un sitio fresco y oscuro.


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