El nombre matricaria es de los que más confusión generan en jardinería, así que empecemos por ahí. Como nombre común en español, matricaria designa habitualmente a Tanacetum parthenium, una compuesta perenne conocida también como magarza, santamaría, altamisa o hierba de Santa María. Pero Matricaria es además un género botánico, y a él pertenece Matricaria chamomilla, que es la manzanilla común de toda la vida.
Son plantas distintas, aunque las dos den flores tipo margarita blanca con centro amarillo. Esta ficha trata de Tanacetum parthenium, que es lo que en España se compra y se planta bajo el nombre de matricaria. Si lo que buscas es la manzanilla de infusión, la planta es otra. Y un dato de seguridad desde el principio: la matricaria tiene un olor fuerte y amargo, muy diferente del dulzor de la manzanilla, y el contacto con el follaje puede provocar dermatitis en personas sensibles.
Cómo es la planta
La matricaria forma una mata ramificada y erguida, de porte medio, con hojas de un verde amarillento claro, pinnatipartidas, con los lóbulos anchos y redondeados. Ese follaje pálido es una de las mejores señas de identidad: la manzanilla común tiene hojas mucho más finamente divididas, casi filiformes.
Las flores son capítulos pequeños, agrupados en corimbos, con lígulas blancas cortas y anchas alrededor de un disco amarillo bastante grande en proporción. Florece durante buena parte del verano y produce una cantidad enorme de semilla.
Es perenne, pero de vida corta: cada mata dura unos pocos años y luego se agota. En la práctica se mantiene sola en el jardín porque se resiembra con abundancia, hasta el punto de que hay que controlarla si no quieres verla por todos los rincones. Existen variedades ornamentales de flor doble y una de follaje dorado, 'Aureum', que se usan en jardinería de bordura.
Dónde plantarla
Es una planta rústica y poco exigente que se da bien en toda España. Aguanta el frío invernal del interior sin problema y tolera el calor si tiene algo de humedad en el suelo. En el norte atlántico crece con facilidad; en el sur y en el litoral mediterráneo agradece una posición con sombra en las horas centrales del verano.
Encaja bien en borduras, en el borde del huerto y en macetas de tamaño medio. Es una planta muy visitada por insectos durante la floración, así que funciona como acompañante en un huerto.
Siembra
La semilla es muy fina y necesita luz para germinar, así que se siembra en superficie, sin cubrir, presionándola apenas contra el sustrato y manteniéndolo húmedo con pulverizador. Enterrarla es el error más común y explica la mayoría de las siembras que no nacen.
Calendario aproximado:
- Norte atlántico e interior peninsular. Siembra en semillero protegido a finales de invierno, o siembra directa en primavera cuando el suelo se templa.
- Litoral mediterráneo y sur. Siembra de otoño o de finales de invierno, para que la planta se desarrolle antes del calor fuerte.
El trasplante se hace con varias hojas verdaderas, dejando espacio suficiente entre matas para que se aireen. También se multiplica por división de mata en primavera o en otoño y por esquejes de tallo antes de la floración, que es la forma de conservar una variedad concreta, porque de semilla las de flor doble no salen fieles.
Sustrato, riego y exposición
Cualquier suelo de jardín le sirve mientras drene bien. Prefiere los sueltos y con algo de materia orgánica, y no le van los encharcados ni los muy compactos. En maceta, sustrato universal con un puñado de perlita o arena y drenaje limpio en el fondo.
La exposición ideal es sol pleno en el norte y en el interior, y sol de mañana con sombra en las horas duras en el sur.
El riego es moderado. Aguanta periodos secos una vez establecida, pero en maceta y en verano necesita agua con regularidad o se para y florece mal. Deja secar la superficie entre riegos y no la tengas nunca con los pies en agua.
Mantenimiento
Es una planta que pide poco. Los cuidados se reducen a tres gestos:
- Pinzar los brotes jóvenes cuando la planta es pequeña, para que ramifique y forme mata en lugar de estirarse.
- Cortar las flores marchitas a lo largo del verano. Prolonga la floración y, sobre todo, evita que suelte semilla por todas partes.
- Recortar la mata después de la floración principal, dejándola compacta. Muchas veces rebrota y da una segunda floración más corta.
No necesita abonado si el suelo es razonable. Un exceso de nitrógeno la vuelve blanda y la tumba con la primera lluvia.
Control de la resiembra
Este es el punto que más gente subestima. Una sola mata de matricaria produce muchísima semilla viable, y al año siguiente aparecen plántulas en las juntas del pavimento, en las macetas vecinas y en el bancal del huerto. No es una especie problemática ni figura en el catálogo de invasoras, pero en un jardín ordenado es un incordio.
La solución es sencilla y consiste en cortar los capítulos florales cuando empiezan a pardear, antes de que se sequen del todo. Si además la tienes en maceta, el control es casi total.
Plagas y problemas
- Pulgón. Se instala en los brotes tiernos y en los pedúnculos florales. Se controla con agua a presión o retirando los brotes afectados.
- Oídio. Polvo blanco en las hojas, sobre todo en matas densas y mal aireadas. Aclara y riega al pie.
- Pudrición de raíz. Exceso de agua o suelo pesado.
- Mata desgarbada. Falta de pinzado inicial o poca luz.
- Vida corta. No es un problema: es su naturaleza. Renueva las matas cada pocos años por división, esqueje o resiembra dirigida.
Precauciones al manipularla
La matricaria contiene lactonas sesquiterpénicas, compuestos habituales en muchas compuestas, y el contacto repetido con la savia y el follaje puede causar dermatitis alérgica de contacto en personas sensibilizadas. Si vas a podar o recolectar cantidad, usa guantes.
Masticar hojas frescas, que es una costumbre que circula, puede producir irritación y llagas en la boca. Aquí no se recomienda ningún uso interno. La planta tiene una tradición documentada muy larga en la herboristería europea, y ese es el motivo de su popularidad, pero este sitio no da consejo médico ni indicaciones de consumo. Como planta de jardín, se disfruta por su floración larga, su rusticidad y los insectos que atrae.
Matricaria en maceta
Funciona muy bien. Una maceta de tamaño medio, sustrato drenante, sol y riego regular bastan para tener una mata florida todo el verano en un balcón. Al ser de vida corta, lo práctico es renovar la planta cada dos o tres años. En maceta, además, la resiembra queda contenida y el mantenimiento se reduce a cortar flores marchitas.
En resumen
Lo que en España se planta como matricaria es Tanacetum parthenium, una compuesta perenne de vida corta, hojas verde claro y flores blancas de centro amarillo, distinta de la manzanilla Matricaria chamomilla pese al nombre. Se siembra en superficie sin enterrar la semilla, quiere sol, suelo drenado y riego moderado, y se multiplica sin esfuerzo por división, esqueje o resiembra.
Es una planta fácil que pide poco más que pinzarla de joven y cortarle las flores marchitas para que no se resiembre por todo el jardín. Ten en cuenta el olor fuerte y amargo del follaje y la posibilidad de dermatitis de contacto: guantes al manipularla en cantidad, y nada de masticar sus hojas.