Con el nombre de manzanilla se conocen en España dos plantas distintas de la familia de las compuestas, y conviene saber cuál tienes delante. La manzanilla común o alemana es Matricaria chamomilla, una anual que se siembra cada año y crece erguida. La manzanilla romana es Chamaemelum nobile, perenne, de porte rastrero, que se usa además para formar céspedes aromáticos. Las dos huelen parecido y las dos dan la flor blanca de centro amarillo, pero se cultivan de forma diferente.

Esta ficha cubre sobre todo la manzanilla común, que es la que se siembra en huertos y macetas y la más extendida, y señala las diferencias con la romana donde importan. Las dos se cultivan bien en maceta, en jardinera o en un rincón del huerto, y las dos son plantas fáciles que piden poco.

planta de manzanilla

Cómo distinguirlas

La manzanilla común tiene el tallo ramificado y hueco, hojas muy divididas en segmentos finos y capítulos florales con el receptáculo cónico y hueco por dentro. Si partes una flor por la mitad y el centro amarillo está abombado y vacío, es Matricaria chamomilla. La romana tiene el receptáculo macizo, el follaje más denso y grisáceo, y forma alfombras bajas que rebrotan año tras año.

Hay una tercera planta que se cuela en las confusiones: la manzanilla bastarda o Anthemis cotula, muy parecida a la vista pero de olor desagradable y con fama de irritar la piel. El olfato la delata: la manzanilla verdadera huele dulce y a manzana, y esta no.

Dónde y cuándo sembrar

La manzanilla común se siembra directamente en su sitio, porque el trasplante no le sienta especialmente bien y no lo necesita. La semilla es diminuta y necesita luz para germinar, así que no se entierra: se esparce sobre la superficie del sustrato, se presiona ligeramente y se mantiene húmeda con pulverizador hasta que nace.

El calendario cambia según la zona:

  • Litoral mediterráneo y sur. Siembra de otoño, de septiembre a noviembre. Las plantas pasan el invierno pequeñas y florecen en primavera, antes de que apriete el calor. También sirve una siembra de final de invierno.
  • Interior peninsular. Siembra de finales de invierno a primavera, cuando el suelo se templa y ha pasado el riesgo de heladas fuertes.
  • Norte atlántico. Primavera, de marzo a mayo. El suelo tarda más en calentarse y las siembras muy tempranas se pudren.

La manzanilla romana, al ser perenne, se planta en primavera u otoño a partir de plantel o de división de mata, y una vez instalada dura años.

hojas de manzanilla

Sustrato y maceta

No es exigente. Prefiere suelos ligeros, sueltos, más bien pobres, y bien drenados. En tierras muy ricas en nitrógeno crece alta, blanda y se tumba con el primer viento o la primera lluvia fuerte. Un suelo de huerto normal, sin abonar en exceso, le va perfecto.

En maceta, un recipiente de profundidad media es suficiente, con un sustrato universal aligerado con arena o perlita y agujeros de drenaje que funcionen. Una jardinera de balcón da para una buena mata de manzanilla. Si la maceta es honda y estrecha, la planta se espiga; mejor ancha que profunda.

Exposición y riego

Sol pleno. La manzanilla florece más y huele más al sol directo. En el sur, en pleno verano, agradece que le dé sombra en las horas centrales, pero en general cuanto más sol, mejor.

El riego es moderado. Es una planta que aguanta bien la sequía una vez establecida y que se pudre con facilidad si el sustrato está siempre encharcado. La regla es dejar que se seque la capa superficial entre riegos. En maceta habrá que regar más a menudo que en tierra, sobre todo en verano, pero sin dejar plato con agua debajo.

flores de manzanilla

Aclareo y cuidados

La siembra a voleo sale espesa. Cuando las plántulas tienen unas pocas hojas verdaderas conviene aclarar, dejando una separación de un palmo aproximado entre plantas. Las que quites se pueden trasplantar con cuidado a otro hueco, aunque acusan el cambio.

No necesita abonado si el suelo es decente. Sí agradece que se quiten las hierbas competidoras al principio, mientras es pequeña; después cubre bien el terreno y se defiende sola.

Las matas altas de manzanilla común tienden a tumbarse cuando florecen. En un huerto no importa; en una jardinera de balcón, un tutoreado ligero o una siembra un poco más densa, para que se sostengan entre ellas, evita el desastre estético.

Cosecha

Se recolectan las flores, no la planta entera. El momento es cuando los pétalos blancos están completamente abiertos y horizontales y el centro amarillo ya está formado, antes de que los pétalos empiecen a doblarse hacia atrás y a perder color.

Lo mejor es cortar a media mañana, cuando se ha evaporado el rocío y antes del calor fuerte. Los capítulos se pellizcan con los dedos o se peinan con un recogedor de flores. Cuanto más recolectes, más flor produce la planta: la manzanilla responde bien a la recolección continua durante todas las semanas de floración.

recolección de manzanilla

Secado y conservación

Las flores se extienden en una sola capa sobre una rejilla o un paño, en un sitio aireado, a la sombra y seco. El sol directo degrada el color y el aroma. Cuando están completamente secas, y crujen al apretarlas, se guardan en tarro de cristal hermético, en oscuridad.

Una flor mal secada, guardada con algo de humedad, enmohece dentro del tarro y estropea toda la cosecha. Ante la duda, un día más de secado. En un tarro cerrado y a oscuras, la manzanilla conserva el aroma durante bastantes meses; a partir de ahí se apaga.

El uso de la manzanilla en infusión está documentado desde muy antiguo en la cocina y la tradición doméstica de toda Europa, y de eso vive su fama. Aquí no entramos en propiedades ni en preparaciones: es planta de cultivo y así la tratamos.

Problemas frecuentes

  • Pulgón. Se instala en los brotes tiernos y en los pedúnculos florales. En una mata doméstica se controla con un chorro de agua o retirando los brotes más afectados.
  • Oídio. Polvo blanco en las hojas cuando hay poca ventilación o riegos por encima. Airea y riega al pie.
  • Pudrición del cuello. Casi siempre por exceso de agua o maceta sin drenaje.
  • Plantas espigadas y tumbadas. Sobra nitrógeno o falta luz.

Resiembra espontánea

La manzanilla común se resiembra sola si dejas que algunas flores maduren y suelten la semilla. En un huerto eso es cómodo: un año siembras y los siguientes aparece sin hacer nada. Si prefieres controlarla, recolecta toda la flor antes de que se seque en la planta.

manzanilla en el huerto

Manzanilla romana como cubierta

Si lo que buscas es una alfombra aromática que se pise, la especie es Chamaemelum nobile, y en concreto la variedad no florida 'Treneague', que se propaga por esquejes porque no da semilla. Aguanta un pisoteo ligero, no el de un césped de uso intenso, y necesita sol y buen drenaje. Es una solución bonita para un rincón pequeño, no para sustituir una pradera.

mata de manzanilla

En resumen

La manzanilla común, Matricaria chamomilla, es una anual de siembra directa en superficie, sin enterrar la semilla, que quiere sol, suelo pobre y drenado y riego moderado. Se siembra en otoño en el sur y en primavera en el norte y en el interior, se aclara cuando nace y a partir de ahí pide muy poco.

Se cosechan las flores abiertas, en seco, y se secan a la sombra hasta que crujen. Es de las plantas más agradecidas que se pueden meter en una maceta de balcón, y se resiembra sola si la dejas. Si lo que quieres es una perenne rastrera, entonces la planta es la manzanilla romana, Chamaemelum nobile, que se multiplica por división y por esqueje.


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