El manzano es Malus domestica, un árbol frutal de la familia de las rosáceas, el mismo grupo que el peral, el ciruelo o el rosal. Plantar un manzano no es plantar una semilla de manzana: casi todo lo que hay que decidir se decide antes de cavar el hoyo, y tiene que ver con la variedad, con el patrón sobre el que va injertada y con la polinización.

Antes de comprar planta conviene tener claro esto. Un manzano de semilla no reproduce la variedad de la que salió, tarda muchos años en dar fruta y suele dar manzanas mediocres. Los manzanos se compran injertados. Y la mayoría de las variedades son autoincompatibles o de fecundación pobre consigo mismas, así que necesitan otro manzano cerca que florezca a la vez. Si en el vecindario no hay ninguno, tendrás que plantar dos.

planta de manzano

Dónde prospera en España

El manzano necesita frío invernal. Las yemas acumulan horas por debajo de cierta temperatura durante el reposo y, si no las reúnen, la brotación es irregular y la floración se descuelga. Por eso el manzano de calidad está en el norte y en el interior: Asturias y el País Vasco para sidra, Lleida y el valle del Ebro para mesa, el interior peninsular en general.

En el litoral mediterráneo cálido y en el sur costero, un manzano corriente da problemas por falta de frío. Existen variedades de bajo requerimiento, pero no es un cultivo cómodo ahí. En el norte atlántico, en cambio, el manzano está en su casa y lo que hay que vigilar es el exceso de humedad y los hongos, no el frío.

El patrón manda

El patrón, o portainjerto, determina el tamaño final del árbol, cuándo empieza a producir y cuánto espacio necesita. A grandes rasgos:

  • Patrones francos, de semilla. Dan árboles grandes, longevos y tardíos en entrar en producción. Es el manzano clásico de prado.
  • Patrones enanizantes de la serie M, del tipo M9 o M27. Dan árboles pequeños, que producen pronto y que necesitan tutor permanente porque su raíz es débil. Son los que permiten un manzano en un jardín pequeño o en un contenedor grande.
  • Patrones semienanizantes, intermedios, un buen compromiso para un huerto familiar.

Si el espacio es poco, pide un patrón enanizante y una forma conducida en eje o en palmeta. Un manzano sobre franco en un jardín de ciudad es un error que se paga durante décadas.

hojas de manzano

Cuándo y cómo plantar

La planta a raíz desnuda se planta en reposo, del final del otoño al final del invierno, evitando los días de helada y el suelo empapado. La planta en contenedor admite más margen, pero el invierno sigue siendo el mejor momento porque el árbol enraíza antes de arrancar.

Se hace un hoyo amplio, se afloja el fondo, se recortan las raíces rotas y se coloca el árbol de modo que el punto de injerto quede por encima del nivel del suelo. Si lo entierras, la variedad emite raíces propias y pierdes todo el efecto del patrón. Se rellena con la propia tierra, se aprieta sin compactar en exceso y se riega abundantemente para asentar.

Las distancias dependen del patrón: en enanizantes bastan unos pocos metros entre árboles, y en francos hace falta bastante más. Ten en cuenta también la distancia legal al lindero, que en árboles de porte alto suele ser mayor que en arbustos, y las ordenanzas municipales si el árbol va a dar sombra sobre una finca vecina.

Suelo, riego y abonado

El manzano quiere suelo profundo, fresco y bien drenado, con pH cercano a neutro o ligeramente ácido. Tolera mal el encharcamiento prolongado, que le provoca asfixia radicular y le abre la puerta a la podredumbre de cuello.

El riego es clave los primeros años, hasta que el sistema radicular se instala. Después, en el norte atlántico un manzano adulto puede vivir sin riego; en el interior y en verano seco, el aporte de agua en el momento de crecimiento del fruto es lo que marca la diferencia entre manzanas pequeñas y manzanas de tamaño. El acolchado con materia orgánica alrededor del tronco, sin tocarlo, mantiene la humedad y frena las hierbas.

Un aporte de compost o estiércol maduro al final del invierno suele bastar en un huerto familiar. El exceso de nitrógeno da mucha madera, poca flor y árboles más sensibles a plagas.

manzano en flor

Poda

Hay dos podas distintas. La de formación, los primeros años, construye la estructura del árbol: un eje central y ramas laterales bien repartidas, o la forma que hayas elegido. La de fructificación, ya en un árbol formado, aclara, quita madera vieja o mal situada y renueva.

La poda de invierno se hace en reposo, con el árbol sin hoja. En verano se pueden hacer podas ligeras en verde para quitar chupones y dejar entrar luz al fruto. Lo importante es no confundir la madera fructífera con la de crecimiento: el manzano fructifica sobre brindillas y dardos, formaciones cortas que hay que respetar. Una poda que corta todo lo corto y deja lo largo elimina justamente la cosecha del año siguiente.

El aclareo de frutos, quitando manzanas cuando están pequeñas para dejar una o dos por ramillete, mejora mucho el tamaño y reduce la vecería, esa alternancia de un año de cosecha enorme y otro de nada.

Plagas y enfermedades

  • Moteado o roña (Venturia inaequalis). La enfermedad principal del manzano en climas húmedos. Manchas oliváceas en hoja y fruto. Se combate con variedades resistentes, aireando la copa y retirando la hojarasca caída, que es donde el hongo pasa el invierno.
  • Oídio. Polvo blanco en brotes y hojas jóvenes, más en primaveras secas y templadas.
  • Carpocapsa (Cydia pomonella), el gusano de la manzana. La larva entra por el fruto y lo galería. Las trampas de feromonas ayudan a saber cuándo vuela.
  • Pulgón lanígero. Colonias algodonosas en ramas y heridas de poda.
  • Podredumbre de cuello. Consecuencia de plantar hondo o de suelo encharcado.
manzanas en el árbol

Variedades

Más allá de las comerciales conocidas, en España hay un patrimonio grande de variedades locales que merece la pena buscar: las de sidra en Asturias y Euskadi, la reineta del Bierzo, la esperiega, la verde doncella, la camuesa. Suelen estar mejor adaptadas a su zona y tienen sabores que las variedades de supermercado no dan.

Al elegir, mira tres cosas: la época de floración, porque debe coincidir con la del polinizador; la época de maduración, para escalonar la cosecha; y la resistencia a moteado si vives en zona húmeda.

Cosecha y conservación

La manzana está lista cuando el pedúnculo se desprende con un giro suave de la mano, sin tirar. Las pepitas oscurecidas y el color de fondo de la piel, que pasa de verde a amarillento, son buenas señales. Se recolecta con cuidado, sin golpes, porque cada magulladura es un punto de pudrición.

Las variedades tardías se conservan meses en un local fresco, oscuro y aireado, colocadas sin que se toquen entre ellas y revisando de vez en cuando para retirar las que empiezan a estropearse. Las tempranas no se guardan: se comen o se transforman en zumo, compota o sidra.

cosecha de manzana

Manzano en maceta

Es posible, pero solo con patrón enanizante y contenedor grande, de mucha profundidad. El árbol necesitará tutor, riego constante en verano y trasplante o renovación de sustrato cada pocos años. Da unas pocas manzanas y funciona bien como frutal de terraza. Con un patrón normal, la maceta es un callejón sin salida.

manzano joven

En resumen

El manzano es un árbol que pide frío invernal, suelo profundo y drenado, y compañía: casi siempre hace falta un segundo árbol que florezca a la vez para que cuaje la fruta. Se compra injertado, se planta en invierno con el punto de injerto fuera de la tierra, y el patrón que elijas decide el tamaño del árbol y el espacio que vas a necesitar durante los próximos treinta años.

El trabajo anual se reduce a poda de invierno, aclareo de frutos y vigilancia del moteado en zonas húmedas. Si el jardín es pequeño, un patrón enanizante conducido en eje o incluso en contenedor grande resuelve. Si el espacio sobra, un manzano sobre franco es un árbol para toda la vida.


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